ECONOMISTA

A media mañana coincidieron en la cafetería del hospital, luego se sentaron juntos en una mesa, estuvieron un rato hablando de como iba el día hasta que Andrés sacó el tema.

– ¿Bueno y que tal?, dentro de dos semanas tenéis lo del congreso de médicos en Barcelona, ya sabes que a mi no me gustan esas cosas.
– Si, a mi tampoco me van mucho, voy de vez en cuando, ya sabes, está bien ver a viejos conocidos, dijo Víctor.
– Si y ligarte a alguna casada.
– Jajajaja, bueno eso también, aunque no te creas que se liga tanto en estos congresos.
– Coincidirás allí con Paloma…
– ¿Te vas a poner celoso ahora después de tantos años?.
– No hombre, jajajaja, ya sabes que no tengo ninguna duda con Paloma, además últimamente estás que no paras, por cierto ¿que tal con Judith?.
– Pues bien, ahí nos seguimos viendo en mi casa.
-¿Ya lleváis tiempo, no?.
– Si, unos 7 meses.
– ¡Que cabrona!, ahí poniéndole los cuernos al novio con toda tranquilidad.
– No sé lo que duraremos, de momento lo pasamos bien y ya está.
– Bueno hablamos, que hoy tengo un poco de prisa, dijo Andrés apurando el café.

Por la noche estaba en casa con su mujer, salían desde la época universitaria, llevaban juntos casi 25 años, Paloma siempre fue la mas atractiva de clase, además era una otorrina muy reconocida, físicamente era morena, alta, con buenas curvas, ahora con los años y dos hijos había ganado algún kilo, estaba mas hecha, era mas mujer, toda una hembra. Se estaba poniendo crema por las piernas y Andrés tumbado en la cama la miraba de reojo por encima de un libro.

– Esta mañana he estado hablando con Víctor.
– ¿Si y que tal?, dijo Paloma sin mirarle.
– Pues nada como siempre, ya os veréis en Barcelona en el congreso.
– Si, supongo que nos veremos allí.

Cuando terminó de echarse la crema se puso de pies, llevaba un salto de cama color negro y debajo ropa interior también negra, no perdía la elegancia ni para dormir, se metió en la cama y Andrés le acarició en la pierna.

– Hoy no cariño, no me apetece, dijo Paloma abriendo una revista de medicina que tenía en la mesilla.
– Vale, oyes una cosilla te quería comentar.
– Si, dime.
– En Barcelona ten cuidado con Víctor, ya sabes que siempre intenta algo con las mujeres de los demás.

Paloma se quitó las gafas y miró a Andrés con gesto de incredulidad.

– ¿Ahora a que viene eso?, ¿después de todo lo que hemos pasado sigues teniendo miedo de Víctor?, ¿que te crees que me voy a acostar con él?.
– No, no es eso es que…
– Claro que es eso, te crees que después de tantos años voy a ir corriendo a sus brazos, pensé que tenías otra idea de mi…
– No, no es por ti Paloma, claro que no tengo ninguna duda de ti, pero conozco bien a Víctor y seguro que intenta algo contigo, dice que respeta a las mujeres de los amigos, pero tu eres la única que no ha podido tener y sé que se vuelve loco por tí.
– Llevas con la misma historia toda la vida, incluso desde antes de casarnos y tener hijos, vamos a dejar el tema…
– Si, mejor, es que siempre se tiene que salir con la suya, ahora está liado con una enfermera del hospital, una jovencita que tiene novio y ya llevan viéndose unos meses.
– No sabía nada de eso, algo me habías dicho, pero creía que era algo puntual.
– Pues ya llevan tiempo viéndose a escondidas en casa de él, eso es lo que te quiero decir de Víctor que al final termina saliendose con la suya.
– Con otras puede hacer lo que quiera, a mi siempre me ha tratado muy bien y con respeto y no ha intentado nada, puedes estar tranquilo…

Estaba en la cama semi tumbado y Judith a cuatro patas le comía la polla con mucha maestría, Víctor la sujetaba por el pelo y guiaba el ritmo de la mamada.

– Eso es, ¡¡cada vez me la comes mejor!!, mmmmmmmmmmm…

Judith levantó la vista y le miró mientras besuqueaba su capullo.

– Estás de foto ahora, dijo Víctor cogiendo el móvil, – ¿puedo hacerte alguna?.
– Mejor no, nunca se sabe donde pueden acabar esas fotos.
– ¿No decías que podía hacer contigo lo que quería?.
– Si, puedes hacerme lo que quieras.
– Menos fotos.
– Si, eso prefiero que no.
– Está bien, coge tu móvil, hay una cosa que me gustaría hacer.

Judith salió de la cama desnuda y rebuscó en el bolso para cogerlo, no sabía que es lo que pretendía Víctor. Se quedó de pies esperando nuevas instrucciones.

– Me gustaría que llamaras a tu novio mientras me la chupas, dijo Víctor.
– ¡¡¡¿Estas de coña?!!!
– Venga, me daría mucho morbo, él se piensa que estás de guardia, llámale y dile que estás aburrida en el hospital, tampoco es muy tarde, son las 00:15.
– No sé, es un poco fuerte…
– Por mi no te preocupes que no pienso hacer ruido, te lo prometo.
– Estás loco, dijo Judith volviéndose a subir a la cama con el móvil en la mano.

La muy puta iba a hacerlo, en cuanto empezó a buscar en la agenda a Víctor se le puso mas dura si cabe, luego marcó el número del novio.

– ¿Que tal nene?, pues aquí esperando, ahora que no tenia nada digo voy a aprovechar y te llamo.

Judith se metió la polla de Víctor en la boca y se puso a chupársela con el teléfono en la oreja, solo se la sacaba de la boca para poder hablar.

– ¿Y que haces?, ¿estás viendo algo?.

Glup glup glup mamaba con fuerza mientras el novio apenas contestaba con monosílabos lo que hacía que no la diera mucho tiempo.

– Ahhh, que estabas viendo un capítulo de Fargo…

Glup glup glup.

– Pues yo estaba leyendo aquí un poco, dijo con la polla de Víctor pegada a la boca y al teléfono.

Glup glup glup.

– No te acuestes muy tarde, ah vale en cuanto termine el capítulo.

Víctor se dió cuenta de que no iba a durar mucho la conversación, se cogió la polla y se puso a masturbarse a toda velocidad delante de la cara de Judith, con la mano la hizo un gesto para que siguiera hablando, ella ya sabía lo que venía a continuación.

– Mañana me quedaré por la mañana a trabajar también, si quieres por la tarde vamos a comprar que tenemos la nevera vacía…no, hemos tenido pocos avisos de urgencias…si, luego si eso ya me hecho a dormir un poco…bueno cariño…

Le puso la polla delante y comenzó a correrse por toda su cara intentando ahogar los gemidos.

– Si, venga buenas noches, te quiero, dijo mientras recibió el tercer lechazo en pleno rostro.

¡¡Era increíble!!, actuaba como si nada, Víctor se estaba corriendo en su cara y ella se despedía con toda naturalidad de su novio, luego colgó el teléfono y los dos comenzaron a reírse. Judith se puso de pies con goterones de lefa por la boca, nariz y ojos.

– ¡¡Como me has puesto!!! ¿te ha gustado hacerme esto mientras hablaba con mi novio?
– Si, me ha encantado, es de pocas palabras tu novio, jajaja, he tenido que correrme rápido.
– Si, habla poco, dijo limpiándose la cara en el lavabo.
– ¿Estás caliente, verdad?.
– Pues si, me ha puesto mucho lo que has hecho…
– Ven aquí Judith, ahora quiero que te masturbes para mi, por favor, coge un consolador y métetelo por el culo, voy a tumbarme tranquilamente para ver como te corres…
– ¡Eres un hijo de puta!, dijo la enfermera cogiendo una polla de goma y poniéndose después a cuatro patas delante de Victor.

Un comentario sobre “Cornudo (36)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s