MOISÉS ESTÉVEZ

Pasaban las horas y no conseguía aclarar sus ideas. El temor a que la
policía encontrara un hilo del que tirar, gracias a lo que pudiera decir Erika lo
estaba torturando. Eso, y la imperiosa necesidad de calmar su sed
depredadora. Era ya demasiado tiempo el que había transcurrido desde la
última vez… disfrutar del sufrimiento provocado sobre alguna joven y guapa
chica, inocente, vulnerable, expuestas a sus macabros juegos.
Sentado en una céntrica cafetería, hacía como que leía el periódico
mientras acechaba a una futurible víctima de su sociopatía. Entre sorbo y sorbo
de un café bien cargado, un café que le mantuviera alerta, ojo avizor, se
preguntaba si a la vez que planeaba acabar con aquella testigo protegido,
podría divertirse un poco con alguna de las que, cual mariposas de flor en flor
se posaban, entraban y salían del local, pasando por delante suya, en una
especie de acto que él, por supuesto, consideraba una auténtica provocación.
Apuró la taza, se levantó con parsimonia, soltó el periódico con desdén
encima de la mesa y se colocó sus New Wayfarer…
– Decidido, esta noche saldré de caza.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s