ECONOMISTA

El domingo nos levantamos tarde. Era una mañana primaveral y aprovechamos para desayunar con las niñas en el patio, Claudia nos preparó junto con la leche unas tostadas y un zumo de naranja, luego estuvimos jugando un poco en el patio hasta que llegó la hora de arreglarnos.

Aunque yo no era muy de ir a misa Claudia les había dado una educación religiosa a las niñas y todos los domingos íbamos a la iglesia. Mi mujer no había faltado un solo día, a ella también le habían educado desde pequeñita de esa manera, a mi tampoco me importaba mucho, así que hacía el esfuerzo de tragarme la misa.

Durante la misa me fijé en Claudia, iba impecablemente vestida con unos leggins negros, botas altas y un jersey que la tapaba el culo, era una mujer de bandera, toda una milf y así rezando nadie diría que la noche del viernes se había sentado en mi cara para que la comiera el coño y además diciendo cosas para humillarme, cuando puse las manos sobre su culo ella las apartó violentamente diciéndome “¡¡no me toques cornudo, tu solo saca la lengua y haz que me corra!!”. Se me puso dura en la iglesia solo de pensarlo.

Después estuvimos comiendo en un buen restaurante en el que habíamos reservado y al terminar fuimos a dar una vuelta por uno de los centros comerciales de la ciudad. Sobre las 19.00 regresamos a casa para bañar a las niñas y después de cenar se quedaron dormidas muy rápido en lo que había sido una jornada agotadora.

Mi mujer y yo estábamos en el sofá de casa decidiendo que íbamos a cenar y que ver en la tele, aunque ya se había puesto el pijama hasta así vestida estaba atractiva. Era un pijama fino de color blanco, se notaba que debajo ya no llevaba sujetador y que las braguitas eran de color negro, se había quitado ya el maquillaje y tan solo se había dejado unas gafas de pasta de color negro.

– Ahora que están las niñas dormidas que te parece si esta noche jugamos un poquito, dije yo cogiendo a mi pequeña mujer y sentándola en mis rodillas…

Metí una mano por dentro de la camiseta y le agarré los pechos que botaban libres. Claudia tenía las tetas calientes y duras, se dejó hacer unos segundos mientras daba pequeños gemiditos, no tardaron mucho los pezones en ponerse tiesos.

– Me encanta como estamos estos días, es como cuando teníamos 20 años, me apetece tener sexo todos el rato, dije yo.
– Si, ahora estamos muy bien.
– Bueno y ya que estamos, ¿me vas a contar que es lo que pasa con Don Pedro?, porque no me vas a negar que algo está pasando…
– Noooo, que dices, ¿que va a pasar?, ¿ya estás con tus fantasías?.
– Venga no me digas que ese viejo no te mira cuando estáis a solas, pero si estás buenísima…
– Puede que me mire, aunque sea un poquito, dijo Claudia juguetona.
– Mmmmmmm, le encantaría tener las manos donde las tengo yo ahora metidas, tienes las tetas muy calentitas, ¿estás excitada, verdad?.
– Un poco, dijo moviendo el culo sobre mi regazo.
– ¿Sabes?, me pone mucho que Don Pedro te mire, ese puto viejo tiene que llegar a casa bien cachondo.
– Ese viejo como dices es mi jefe…
– No es tu jefe, es solo el director del instituto y tu su jefa de estudios, eso si, tienes que hacer lo que te mande, que para eso es tu director.
– Vaya imaginación tienes…
– ¿Te pone que te mire?, ¿que se excite contigo?.
– Claro que no.
– Dime la verdad, te gusta que te mire el viejo.
– No estoy agusto con este tema, ya lo sabes…
– Venga Claudia, no seas así, es solo una fantasía, dime que te excita que te mire Don Pedro, ya la tendo durísima solo de pensarlo…

Ella me tocó el paquete por encima del pantalón para comprobarlo.

– Es increible como se te pone hablando de estas cosas…
– ¿Vas vestida tan apretada estos días para que te mire el culo el viejo?.
– Shhhhhhiiii, dijo Claudia arrastrando su contestación, – Le dejo que me mire las tetas, voy hasta la percha y me inclino para que me mire el culo y después me pongo a su lado, le rozo, se pone muy nervioso, le entran hasta sudores, ¿te gusta esa fantasía?.
– Joder Claudia, si, si, ¡¡me encanta!!, ¡sigue por favor!.
– Cuando me levanto me pongo de pies detrás de él y le apoyo las tetas en la espalda unos segundos, me pongo tan acalorada que tengo que irme y después entro en mi despacho pensando en lo que acabo de hacer, a veces no puedo evitar tener que masturbarme, p….que excitada estoy David, estoy muy excitada, dijo mi mujer quitándose la parte de arriba del pijama.

Me puso las tetas en la boca y no me quedó mas remedio que comérselas, me puso muy cachondo la fantasía que me acababa de contar mi mujer.

Parecia tan real.

– ¡¡Eso es chupa, chupa!!, ¡cómemelas!, dijo Claudia apretando mi cabeza contra su pecho.

Unos minutos mas tarde las tetazas de mi mujer estaban hinchadas y muy sensibles, hacía mucho tiempo que no le hacía una comida de pezones, se los chupaba tan fuerte que pensé que se los iba a desgastar, pero ella se dejaba hacer echando la cabeza hacia atrás.

– ¡Hoy tienes que follarme David!, ¡tienes que follarme!.

Parecía que esta noche tocaba penetración, cada día le apetecía una cosa a mi mujer, una vez no me dejaba ni tocarla, otra se ponía el arnés y me follaba el culo, otra me dejaba masturbarme mirando su cuerpo, otra se me sentaba en la cara.

Ella misma se puso de rodillas y me bajó el pantalón, mi polla saltó como un resorte, Claudia quedó de rodillas ante ella y por un momento pensé que iba a chupármela, la sola idea hizo que me palpitara cuando me la sujetó con la mano.

Sin embargo me pareció que la peque estaba llorando…

– Un momento, calla, calla, dije yo.
– ¿Que pasa?
– Está llorando Blanca.

Mi mujer se puso el pijama a toda velocidad y yo hice lo mismo, los dos subimos rapidamente escaleras arriba, efectivamente nuestra hija estaba llorando.

– Mamá me hago pis…

Nos había cortado el rollo por completo, cuando terminó la acostamos y fuimos a ver a nuestra hija mayor para comprobar que seguía bien dormida. Bajamos la escalera riéndonos ante lo que acababa de pasar. Para los que tengáis hijos ya me entendéis, estas cosas suelen ser muy normales.

– ¿Seguimos?, dije yo.
– Venga vamos a cenar, anda, te preparo un revuelto de setas.

Terminamos de cenar y recogimos todo, luego nos pusimos a hablar de los quehaceres de la semana, parecía como si a Claudia se le hubiera pasado el calentón. Normal con tantas interrupciones.

– Por cierto, esta semana tienes que ir a la tienda de muebles a pagar una señal, me dijo mi mujer.

Solo con la idea de volver a estar con Cristina un nudo se me hizo en el estómago, intenté protestar y que fuera mi mujer la que fuera a hacer el pago a la tienda.

– Puedes ir tu a pagar, esta semana ando un poco liado.
– Prefiero que vayas tu, no me apetece ver a la chica esa después de lo que la dije por teléfono, ya sabes, lo del cigarro y tal, dijo mi mujer.
– ¿Podemos hacer una transferencia, no?.
– Pues por poder me imagino que si, pero ya quedamos en que nos pasamos por la tienda y les hacíamos el pago, además no tenemos ni el número de cuenta…
– Venga déjalo, que me paso por la tienda.

Al final tuve que ceder, en realidad no es que lo estuviera haciendo, yo creo que en mi fuero interno deseaba volver a ver a Cristina. Era toda una caja de sorpresas aquella mujer y sabía que ese cosquilleo en el estómago no se iba a quitar hasta que la viera dentro de unos días.

Con solo volver a pensar en mi ex y en el encuentro que tuvimos en la habitación de mi hija pequeña ya me excité de nuevo. Aquella noche tenía que tener sexo con mi mujer, estaba muy caliente, así que volví a la carga.

– He vuelto a hablar por Skype con Toni estos días atrás, como dijiste que no te importaba, le dije a Claudia.
– Vaya, te ha faltado tiempo, dijo mi mujer.
– ¿Ahora te va a sentar mal de nuevo?, dijiste que podía hacerlo.
– Te dije que podías hacer lo que quisieras, no pensé que ibas a ir corriendo a chatear de nuevo con ese tío, parece que eso te gusta mas que estar con tu mujer.
– Pues claro que no, es distinto, además, me gustaría que leyeras lo que hemos estado hablando, las fantasías que tenemos contigo Toni y yo…

Mi propuesto pilló totalmente por sorpresa a mi mujer que desde luego no se lo esperaba, antes de que pudiera decir nada seguí hablando.

– Así podemos rematar lo de antes, venga Claudia, no me digas que no puede ser morboso, lo leemos juntos y luego podemos hacer lo que quieras…

Cogí el portátil y ni le di tiempo a mi mujer a reaccionar, abrí el Skype y le puse a mi mujer las conversaciones que había tenido durante estos días con Toni, tengo que reconocer que me puse muy nervioso y excitado a partes iguales, no sabía por donde me iba a salir Claudia, lo mismo se lo tomaba muy bien como se lo tomaba fatal y teníamos otra bronca.

Se sentó en el sofá con el portátil en sus piernas y yo me puse detrás de ella acariciándola los hombros, ella comenzó a leer en silencio y yo poco a poco la fui tocando las tetas por encima del pijama.

De primeras se dejó hacer. No era mala señal.

Claudia estaba absorta en lo que leía y mis manos cada vez estaban mas juguetones, cuando la metí las manos por dentro de la parte de arriba agarré sus pechos, mi mujer gimió por primera vez y ladeo un poco la cabeza cerrando los ojos.

Aquello era increible, ¡¡Claudia estaba cachonda!!.

Con el dedo iba bajando la conversación y leía todo lo que fantaseábamos con ella, yo por mi parte metí una mano por dentro de sus braguitas hasta que llegué a su coño, no dijo nada, no hacía falta, solo volvió a gemir y abrió un poco las piernas para facilitar que yo pudiera llegar a acariciarla bien.

– ¿Te excita lo que lees?.
– Eres un cerdo cornudo, ¿así que quieres que otro tío me folle mientras tu miras?.
– Siii, me encantaría…además que tenga buena polla como Toni24, quiero que quedes bien satisfecha…

Claudia echó la cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro y dejó de leer, yo seguía masturbándola y ella empezó a mover las caderas al ritmo que mi dedo la acariciaba ahí abajo, con la otra mano alternaba sus dos pezones duros pellizcándolos cada vez mas fuerte.

No creo que a mi mujer le faltara mucho para correrse.

Y de repente escuchamos un sonido en el ordenador, miramos la pantalla y era Toni24 que estaba conectado.

– Hola tío, que tal?, te apetece paja?

Aquella era la oportunidad que estaba esperando, mi mujer había aceptado mis conversaciones con Toni, la tenía en ese momento excitada y a punto de correrse y estábamos con el ordenador encendido con la posibilidad de hablar con él.

– ¿Quieres que hablemos con él?, por favor Claudia, prueba, no tenemos nada que perder, puede ser muy morboso, dije yo.
– Que no David, que te he dicho que no, venga apaga eso…

Yo no me dí por vencido y cogí el ordenador que estaba sobre Claudia, me puse a teclear ante la atónita mirada de mi mujer.

– Estoy con mi mujer, está leyendo todo…
– ¿En en serio?, dijo Toni.
– Si, haz videollamada.

Mi mujer intentó bajar la tapa del portátil.

– ¿Pero que coño haces?, ¡¡no quiero que me vea esa tio!!
– Tranquila, no te va a ver, solo quiero que compruebe que estamos juntos los dos, va a ser un par de segundos, no se nos va a ver la cara…

En el ordenador ya estaba sonando la videollamada, yo le di a aceptar bajando un poco la tapa para que la cam solo enfocara nuestros cuerpos, espere dos o tres segundos y luego saludé con la mano a Toni para posteriormente dar por finalizada la llamada.

Era como para demostrarle que no le engañaba, que efectivamente esa noche estaba con mi mujer.

– Pues es verdad, ¡¡que fuerte!!, hola Claudia, soy Antonio.

Claudia se quedó parada, todo esto la estaba sobrepasando, pero notaba como se la había acelerado la respiración y el pecho la palpitaba con fuerza. Estaba a punto de conseguirlo, mi mujer iba a hablar con Toni24…

– David esto me da mucha vergüenza…
– Tu habla con él, a ver lo que sale, solo teclea y ya está, venga por favor…

Con los dedos temblorosos sobre el teclado Claudia comenzó a escribir.

– Hola, soy Claudia…

Yo detrás de ella también estaba muy nervioso, no daba crédito a lo que veía, ni mi polla tampoco. La tenía completamente dura. Luego me dispuse a leer y ver por donde discurría la conversación entre mi mujer y Antonio.

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