FERNANDO

En los siguientes meses hubo más viajes de Úrsula y más momentos de intimidad entre Tania y yo, todos a nuestra manera éramos felices y yo no me podía quejar de cómo me trataban ese par de mujeres, pero en mi cabeza seguía pesando la visión de Eugenio vivo estando con Úrsula. Llegue a aceptar eso ya que Eugenio era el padre de Tania y sé que Úrsula estuvo muy enamorada de él cuando era joven…pero, ¿Por qué fingir su muerte?

Esa pregunta martilleaba una y otra vez mi cabeza y necesitaba aclararlo, ¿Por qué un hombre con una vida increíble, renuncia a todo fingiendo su muerte? Contraté los servicios de un  detective privado para que siguiese a Úrsula, pero haciendo hincapié en que me interesaba saber la dirección del hombre que estaba con ella y sus costumbres. En menos de un mes tenía en mis manos un informe completo de las actividades de Úrsula y Eugenio con fotos de primeros planos muy comprometedores y la dirección donde vivía Eugenio en St.Tropez.

No me costó mucho el inventar un viaje de negocios y marcharme  a ver a Eugenio; con las referencias que tenía sabía que le vería muy pronto y así fue como una mañana y sabiendo que siempre tomaba el aperitivo en la terraza del mismo restaurante me acerqué hacia donde estaba sentado tranquilamente.

—¿Me puedo sentar?

Eugenio me miró como si hubiese visto un fantasma y sin que él me diese permiso me senté frente a él, enseguida vino un camarero y me preguntó que quería tomar.

—Una Heineken bien fría por favor. Le pedí amablemente.

—Como…Como…¿Cómo me has encontrado? Pregunto atónito.

—Creo que eso es lo de menos, el caso es que te he encontrado y necesito respuestas…¿Qué cojones está pasando aquí?

—Alfredo, lo único que debes de saber es que te regalé una vida increíble, quédate con eso y olvida que me has visto.

—No puedo olvidar lo que he visto Eugenio, te estas follando a la mujer que amo y lo más importante, ¿Qué hombre en su sano juicio y con una vida increíble finge su muerte y se deshace de todos sus bienes?

Vi que Eugenio cerraba sus ojos y agachaba la cabeza como intentando olvidar algo muy amargo de su anterior vida, apretó sus puños y me miro suplicante.

—Tú no lo entiendes, si me has encontrado tú, ellos también me pueden encontrar, exclamó angustiado. Me hace falta saber cómo me has localizado. Rogó angustiado.

—¿Ellos? ¿Quiénes Eugenio?

—Estoy seguro que lo has notado, esa sensación de desasosiego cuando acaricias la mano de una mujer y sientes que no debes de hacer nada con ella, ¿Sabes de lo que te hablo?

—Sí, lo he experimentado y casi me cuesta la vida, le dije preocupado.

—Fue en México, tenía negocios allí. Una noche cenando en el hotel me fije en una mujer increíblemente bella en la mesa contigua, las miradas cómplices y las sonrisas nos acompañaron durante toda la cena, no éramos ajenos el uno del otro. Cuando terminé el café me levanté y me dirigí a ella con intención de invitarla a una copa que ella aceptó de buen grado, besé su mano y acaricié su dorso, el estremecimiento que sentí me hizo saber que esa mujer era la misma muerte.

—Imagino que saldrías huyendo de su lado. Afirmé.

La cara de Eugenio se ensombreció, volvió a cerrar sus ojos y a apretar sus puños.

—Es lo que debería de haber hecho, pero llegó un momento en que me encantaba jugar con esa sensación y me follaba a quien hiciese que me estremeciera, estaba cansado de ir a lo seguro, necesitaba emociones fuertes.

—No me jodas que seguiste con ella, ¿Estás loco?

—En esos momentos no lo sabía, pero era la mujer de un poderoso narco de la droga. «Habitación 5 0 2, no tardes» matizó esa increíble mujer. Al poco estaba llamando a la puesta de su habitación, a los lados dos gorilas la custodiaban…Dios que noche Alfredo, no se puede describir con palabras, esa mujer era un volcán, puro vicio, follamos hasta caer rendidos y por la mañana cuando sonó su móvil y vi su cara de terror, me asusté. «¡¡HUYE!!» Me gritó «¡¡ES MI MARIDO!!» Cuando me estaba diciendo esto su marido ya aporreaba la puerta.

—Como…¿Cómo saliste de allí? Pregunté, sin creer lo que oía.

—Cogí solo mi cartera y salí desnudo por la ventana rápidamente. Gracias a que tenía una cornisa lo suficientemente ancha pude andar hasta que me pude colar en otra habitación. Oí un grito desgarrador y cinco disparos, supe que ella había muerto. Arriesgándome baje a mi habitación, me vestí con lo primero que pillé y cogiendo lo más importante me fui de ese hotel.

—Bien, dije intrigado, ¿Y esta historia que tiene que ver con que yo esté aquí y te haya encontrado?

—Estando en el aeropuerto sonó mi móvil, era un número desconocido según descolgué oí la voz de un hombre «Cabrón, tu eres el puto pinche que se ha follado a mi mujer, pienso encontrarte y matarte a ti y a tu familia, nadie le falta el respeto a Amador Flores» Cuando terminó de hablar colgó y a los pocos segundos llegaron a mi móvil tres imágenes que casi me hacen vomitar. En ella aparecía esa bella mujer con un machete clavado en su sexo, tres tiros en la cabeza y dos en el corazón

—Joder Eugenio, no me jodas.

—Cuando llegue a Madrid di de baja la línea y me asegure que ese número no se relacionase conmigo, el resto ya lo sabes, te pase mi vida, elimine todo rastro sobre mí y fingí mi propia muerte para tener a salvo a Úrsula y Tania y que no la relacionasen conmigo. Aunque esto ocurrió hace años, sé que hombres de Flores han venido a España a husmear, no sé si por negocios o por buscar a mi familia.

—Y dime Eugenio ¿Cómo conseguiste que yo encontrase a Tania y por ende a tu familia?

—Yo no hice nada de verdad Alfredo, fue el propio “DON” el que te llevó a ellas y ahora por favor dime como me has encontrado, es muy importante.

Me hice cargo de lo peligroso de la situación, por nada del mundo quería perder a Úrsula y a Tania, me volvería loco sin ellas.

—Úrsula y Tania tienen un localizador vía satélite en sus teléfonos para saber dónde se encuentran en todo momento. Así conseguí localizar a Úrsula…y a ti.

Inmediatamente Eugenio cogió su móvil y marco el número de Úrsula, al poco hablaba con ella.

—¿Úrsula? Hola cielo, solo dime algo, ¿Tu teléfono tiene algún programa de rastreo o localización?…Ya, pues elimínalo ahora mismo y habla con Tania y que haga lo mismo, incluso resetead el teléfono que no quede ni rastro…¿Qué, por qué? Porque ahora mismo tengo sentado frente a mí a tu chico tomándose una cerveza, por eso mismo y si él me ha encontrado, me puede encontrar cualquiera…Espera que te lo paso.

Mierda, Eugenio la había cagado, por nada del mundo quería que Úrsula supiese que me encontraba allí, ahora tendría que dar explicaciones y ya veríamos a ver como terminaba esta historia.

—Hola Úrsula. Dije secamente.

—Mi amor, decía Úrsula llorando, aunque no lo creas todo esto tiene una explicación, por favor vuelve a casa y hablamos…no me dejes.

Úrsula rompió a llorar con desesperación, oía sus hipidos por teléfono y me sentía impotente por no poder consolarla.

—Tranquilízate mi amor, nadie está hablando de dejar nada y por supuesto voy a ir a casa y hablamos tranquilamente, deja de llorar.

—Te quiero mi amor, vuelve pronto. Gimoteo Úrsula.

Terminé la llamada y tire el teléfono encima de la mesa. Mire a Eugenio enfadado, creo que todo lo que quería saber lo sabía ya y no merecía la pena seguir allí.

—Has puesto en riesgo a tu familia y a mí mismo por tu estupidez. No puedo prohibiros a ti y a Úrsula que os veáis, eres el padre de Tania, pero si te pido que la cuides y que no le pase nada.

—Te voy a decir algo chaval, Úrsula te quiere con locura, habla tanto de ti que casi estoy celoso. No hagas estupideces y cuídame a las dos y lárgate ya, no hace falta que hagamos vida social recuerda que estoy muerto. Dijo Eugenio con ironía. Y por cierto Úrsula desconoce que tú y yo nos conocimos y te pasé todo lo que tenía y quiero que siga así.

Yo solo asentí con mi cabeza y me fui hacia el aeropuerto, Tania me mandó un mensaje contándome que no sabía que le pasaba a su madre, había llegado muy pronto a casa y no dejaba de llorar. Cuando entré por la puerta Úrsula vino corriendo y se abrazó a mi como si en ello le fuese la vida, me costó lo que no está escrito tranquilizarla y convencerla de que no pensaba dejarla bajo ningún concepto aun a sabiendas que se acostaba con Eugenio. Esa noche los dos desnudos en la cama hicimos el amor como hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. Úrsula se entregó a mí con un amor y un cariño difícil de describir pero que hizo que me enamorase aún más de ella. Al día siguiente no quiso ir a trabajar y nos quedamos en la cama hablando y aclarando todo, al final del día vi a Úrsula más feliz que nunca.

En los siguientes meses todo empezó a volver a la normalidad, aunque mi querida Úrsula no hacia ningún viaje. Tania empezó a impacientarse ya que quería follar conmigo y no encontrábamos el momento y aunque animaba a Úrsula a que fuese a ver al padre de Tania, ella respondía que prefería quedarse conmigo.

Empecé a indagar sobre la vida del que posiblemente fuera uno de los mayores narcos del cártel de Sinaloa, Amador Flores alias “El cinco tiros”. Pensé que si ese ser quería a mi familia muerta, seria yo quien golpease primero. Mi plan era muy sencillo, indagar sobre su vida y costumbres, contratar a un asesino a sueldo y liquidarle de un tiro. Todo tenía que ser estudiado al milímetro y ejecutado a la perfección, si no, creo que no habría lugar en el mundo donde escondernos. Recopile información muy valiosa sobre los lugares donde solía vivir, y refugiarse, sitios que frecuentaba, gente de su confianza, no hay nada que con dinero no se pueda conseguir, aunque una mañana desayunado y viendo las noticias una exclusiva me alegró el día, en una redada en México D.F. Amador Flores era abatido a tiros por agentes de la DEA.

Imagino que esa noticia también la vio Eugenio y algo tuvo que hablar con Úrsula ya que en los siguientes días la vi bastante intranquila. Imaginando lo que iba a pasar casi me frotaba las manos, sé que Úrsula se iba a ir con Eugenio a pasar unos días era cuestión de tiempo aunque no me esperaba la conversación que mantuve con mi chica antes de irse a St.Tropez.

—Fredo cariño tenemos que hablar, dijo Úrsula con pena.

—Claro que si cariño, dije fingiendo intranquilidad, ¿Hay algún problema?

—No…bueno si, en un par de días me voy a ver a Eugenio, lleva insistiendo en verme mucho tiempo y le he estado dando largas porque quería estar contigo, pero es algo que ya no puedo aplazar más.

—Bueno, dije con tristeza fingida, es algo que sabía que llegaría, de hecho te he animado a que fueses a verle aunque no me haga mucha gracia la situación.

—Lo se cariño y créeme que esta situación me supera, no intento justificar mis actos pero una cosa es que me fuese en viaje de “negocios” y tú no supieses nada y otra muy diferente es que sepas que me voy a ver a otro hombre al que también amo y es el padre de Tania y esto es lo que he estado meditando y he llegado a una difícil conclusión.

—¿Y que conclusión es esa cielo? Pregunté curioso.

—No es que tengamos una relación abierta, pero la balanza debe de estar equilibrada, si yo me voy a ver a otra persona y follar con ella, considero que es necesario que tú hagas lo mismo.

—A ver…a ver Úrsula ¿me estás diciendo que quieres que folle con otras mujeres mientras tu estas fuera?

—Ni de “coña ” Alfredo, no quiero que te líes con ninguna “lagarta” quiero algo controlado.

—Joder Úrsula no te entiendo y no sé a dónde quieres llegar. Dije confundido.

—Pues es muy sencillo mi amor, cuando yo este fuera quiero que sea Tania la que ocupe mi lugar, la que te de placer y cuide de ti.

—¡¡¿Te has vuelto loca?!! Dije sin creer lo que me decía Úrsula.

—No Alfredo, no se ha vuelto loca, dijo Tania entrando en el salón, mamá me ha explicado todo y he entendido lo que quiere de mí y no me desagrada en absoluto, al contrario será un placer “cuidarte” mientras mamá esté fuera.

Quien iba a negarse a una proposición de esa magnitud. Úrsula sin saberlo me había dado vía libre para follarme a Tania las veces que quisiera cuando ella estuviese fuera, aun así hice algo más de teatro.

—Os habéis vuelto locas las dos, creo que es una idea un tanto descabellada.

—No cariño ni mucho menos, dijo Úrsula abrazándome, hazlo por mí, sé que suena horrible lo que te voy a decir, pero es una manera de acallar mi conciencia, de pensar que lo que voy a hacer no es algo tan malo.

—Además, intervino Tania entrelazando sus dedos con los míos, mamá me ha dejado muy clara mi posición en vuestra relación, dijo traviesa, sabe que te quiero mucho, no temas nada.

Poco más que decir de esa conversación, Tania estaba radiante al saber que por fin íbamos a follar de nuevo como animales y encima con el consentimiento de su madre. Cuando despedimos a Úrsula en el aeropuerto y según la vimos desaparecer hacia la puerta de embarque, Tania me agarro de la mano y me llevo corriendo por medio aeropuerto. Vio a un empleado que salía por una puerta en la que ponía “SOLO PERSONAL AUTORIZADO” impidió que se cerrase y pasamos dentro de una especie de almacén, buscó un sitio escondido por unas cajas y arrodillándose frente a mi bajo mi bragueta y saco mi polla, morcillona, empezando una mamada brutal.

―Diooos que ganas tenia de sentirte otra vez, mi cuerpo tiene necesidad de ti.

Tania decía esto dándome mamadas profundas que llegaban a su garganta. En segundos tenia mi polla dura como una piedra y con la lengua de esa niña haciéndome diabluras sobre mi glande.

―Necesito que me folles ahora, no puedo aguantar más, decía Tania con desesperación, llevo desde ayer por la noche empapada pensando en tenerte dentro de mí.

Yo asistía impresionado por la pasión de esta niña, me había dejado sin palabras y me tenia excitado, me dio otra mamada profunda y levantándose se sentó en una caja se arremango su minifalda y me mostro su coñito babeante, no llevaba braguitas, se abrió bien de piernas y me invitó a follarla, no me lo pensé y metí mi polla hasta los huevos en esa cueva acogedora y estrecha que me llamaba a voces.

―Asiiiiii mi amor…fóllate a tú putita…ummmmm.

Creo que entre la excitación que teníamos los dos y el estar en un sitio en el cual podíamos ser descubiertos en cualquier momento, hizo que nuestro orgasmo llegase al poco de haber empezado. Estallamos los dos en un clímax impresionante que dejo a Tania aferrada a mi como una cría a su madre mientras me besaba con pasión y llenaba mi cara y mis ojos de besitos y mimos.

―Vámonos a casa mi amor, necesito tenerte desnudito solo para mí.

Fue una mañana llena de pasión y sexo, Tania disfruto de mi lo mismo que yo de ella, volví a disfrutar corriéndome en cada orificio de su cuerpo, mientras ella tuvo incontables orgasmos. Antes de comer nos dimos un baño en la piscina y desnudos como estábamos comimos bajo una carpa cerca del jardín.

―Cariño, dijo Tania, esta tarde he quedado con Barbara y Sandra, hace tiempo que no las veo y me apetece tomar algo con ellas y charlar, pero esta noche espérame a cenar, me gustaría invitarte.

Por la tarde vi salir a Tania preciosa como siempre, era una joven muy bella y de seguro que a muchos de sus amigos les gustaría vivir lo que estaba viviendo yo con ella. Aproveché para descansar, una siesta reparadora y larga me dejó preparado para lo que seguro seria una gran noche. A las nueve entraba Tania por la puerta, me fui a vestir y cenamos en ese restaurante de barrio donde ponían un cordero asado increíble. Unas copas en un sitio tranquilo y luego nos fuimos a bailar y divertirnos. A las seis de la mañana entrabamos por la puerta algo achispados por el alcohol, nos desnudamos y nos metimos en la cama, creo que estábamos los dos muy cansados, por que aunque iniciamos un amago de follar, solo quedo en eso, en amago, los brazos de Morfeo nos acunaron a los dos.

No se que hora seria, pero una sensación placentera en mis labios me despertó, la carita de Tania sonriente me miraba con amor, mientras me besaba.

―Hola mi amor, ¿Has dormido bien?

Su olor me despertó de golpe, estaba totalmente desnuda, y rebosaba sensualidad por cada poro de su piel.

―Cariño, ¿desde cuando llevas despierta?… ¡¡WAAA!! Que dolor de cabeza. Exclamé dolorido.

—Toma cielo, dijo Tania dándome una pastilla que estaba en la mesilla, esto te quitara el dolor de cabeza, ayer por la noche bebimos mucho. Anda ve a ducharte y baja a la cocina a desayunar te he preparado un desayuno de campeones, dijo divertida. Te espero en la piscina amor, hace un día increíble.

Me fui a duchar y de mi cabeza no podía quitarme el cuerpo desnudo de Tania, mi polla tomó vida propia y se levantó insolente reclamando el cuerpo de esa joven increíble. Cuando terminé baje a la cocina y como me había dicho Tania un desayuno increíble estaba encima de la mesa. Cuando terminé y me fui a reunir con Tania una maravilla más me aguardaba.

—¡¡¡SORPRESAAA!!!

Dijo Tania divertida, cuando me fui hacia la piscina tres bellezas desnudas me esperaban, Tania Bárbara y Sandra me mostraban sus cuerpos desnudos sin ningún tipo de rubor, mi polla dura como el acero, como nunca la había visto, daba espasmos de placer viendo lo que se avecinaba. Tania vino hacia mí felinamente y me cerró la boca mientras agarraba mi polla y la pajeaba.

—Ummmm cariño mío, veo que la pastillita que te di te ha hecho efecto.

—¿Pastillita? ¿Efecto? Dije asustado.

—Mi amor, esto es un regalo para ti, te di un Cialis, hoy tienes trabajo extra y tienes que satisfacer a tres mujeres. Por cierto, mamá no hace falta que sepa esto…

Sin utilizar mi “DON” creo que ese fue uno de los mejores días de toda mi vida. Cualquier adjetivo que pueda poner no expresa lo que sentí con esas tres ninfas del placer que me dejaron más seco que la mojama. Aun así cumplí como un caballero con ellas y aunque mi polla al finalizar el día estaba desollada, todas y cada una de ellas habían sido folladas por cada uno de sus orificios aunque no fue posible correrme en todos, mis huevos no podían generar tanto esperma.

Úrsula llego a casa pasados cinco días, casi no me dejo respirar, se lanzó a mí y me comió a besos mientras me arrastraba al dormitorio, ¿follamos o hicimos el amor? Creo que al principio follamos como locos para después del primer orgasmo tranquilizamos y querernos como lo que éramos dos personas indisolubles. Hubo más viajes de Úrsula y más momentos de pasión de Tania y míos, era imposible no amar a esa mujer que lo daba todo cuando estaba entre mis brazos.

Una mañana estando Úrsula y yo desayunando bajó Tania, radiante, preciosa, su cara estaba resplandeciente.

—Mamá, Alfredo, quiero comunicaros que estoy embarazada.

Úrsula y yo nos miramos asustados…

—¡¡¿QUIEN ES EL PADRE?!! Gritamos al unísono.

El guion se volvía a repetir como hace muchos años con su madre. Iba a ser padre de un bebe con la hija de la mujer que más amaba. Úrsula lejos de molestarse se mostró eufórica por la noticia y le alegró hasta hacerla llorar mientras abrazaba a su hija. Cuando se quedó a solas conmigo, me abrazó hasta casi dejarme sin aire.

—Cariño, soy muy feliz, decía Úrsula, no quería comentarte nada hasta asegurarme de que todo entre nosotros era perfecto, pero quiero tener un hijo de la persona que me ha entendido y a la que más amo.

Me abracé a ella pero una duda asaltó mi pensamiento de inmediato… ¿La persona que más amo?… ¿Quién?… ¿Eugenio o yo?

 

FIN

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