FERNANDO

A los dos días Úrsula me pidió que si podía acercar a las chicas al aeropuerto, que cogiese algún coche de los suyos. Me quede con la boca abierta cuando vi a Bárbara y Sandra, dos jovencitas que eran unas bellezas, tampoco pasó desapercibida para mí sus miradas de deseo, creo que esas tres iban a follar hasta la extenuación en sus vacaciones. La despedida fue muy efusiva en el aeropuerto, cuando las vi desaparecer por el control de seguridad me fui a ver a Cristina. Cuando entre en esa oficina de nuevo se encogió mi corazón y cientos de malos recuerdos acudieron a mi mente. Aun después de muchos años había gente que recordaba lo que ocurrió y no dejaba de sonreír socarronamente, aunque una mirada, una sola mirada les borraba la sonrisa de su cara. Cuando llegué a la puerta del despacho de Cristina y aunque su secretaria me impidió el paso entré sin llamar y Cristina atendiendo una llamada se quedó sin habla, sonreí a su secretaria y cerré la puerta tras de mí.

—Luego te llamo, dijo Cris a su interlocutor mientras me miraba alucinada.

Se levantó rápidamente con una sonrisa cínica en su cara y fue a abrazarme, pero le paré en seco.

—La verdad Cristina que no sé muy bien que es lo que hago aquí, pero me has dicho que es urgente que hablemos y aquí me tienes.

—Solo quiero que me cuentes más de ti, el otro día he de reconocer que me sorprendiste y mucho…Por cierto esa mujer que te acompañaba ¿Qué relación tienes con ella?

Hice algo que me iba a venir muy bien, puse mi móvil en modo de grabación y lo dejé encima de la mesa junto con mis llaves. Cristina estuvo preguntando, indagando, viendo hasta donde podía llegar conmigo, la di la suficiente confianza para que viese que podía confiar en mí, que no la guardaba rencor, pero la conocía bien y sabía que algo tramaba, algo quería. Después de un buen rato fui directo con ella.

—Estas dando muchos rodeos para preguntarme lo que deseas y no lo entiendo Cris, estoy aquí para ayudarte ¿Qué puedo hacer por ti?

—Información Alfredo, si la relación con esa mujer es solo de negocios tu puedes darme información de primera mano, seguro que tienes acceso a su despacho y sé que con lo práctico que eres podrías darme claves de seguridad de su ordenador y bastantes cosas más.

—Ya, entiendo ¿Y que saldría ganando yo con todo esto si puede saberse?

Cristina se levantó y vino hacia donde estaba sentado andando de manera provocativa, apoyo sus manos en mi silla dejando su cara a escasos centímetros de la mía.

—Lo primero Alfredo me tendrías en tu cama cuando tu quisieras y para dejarme hacer las mayores perversiones que se te ocurran. Tanto a mí como a las putas de las mujeres de tus “amigos” a esas zorras ya las he utilizado para mis fines y mis clientes han quedado satisfechos.

Me miró esperando una reacción mía que no llegó, sus ojos seguían clavados en los míos.

—Y lo segundo y principal es que ibas a ganar muchísimo dinero con esto, no te haces una idea de los miles de millones que tiene la zorra esa.

—Bien, dije levantándome, en primer lugar podría follar contigo cuando quisiera no cuando tú digas y segundo tengo tanto dinero que podría comprar esta empresa y jugar contigo a mi antojo y por Dios, no insultes a Úrsula no la llegas ni a la altura de la suela de su zapato.

Hice amago de irme pero Cris no iba a tirar la toalla sin ridiculizarme de nuevo.

—De verdad que eres patético Alfredo, me pongo en bandeja para ti y me rechazas, ¿tú eres marica verdad? nunca follaré contigo aunque me pagues, sé que me deseas desde hace mucho tiempo, pero nunca seré tuya.

No niego que desease a esa mujer, tenía un polvo increíble solo me acerqué cogí su mano y la besé para seguidamente acariciar su dorso, el estremecimiento que sentí fue casi doloroso advirtiéndome de que Cris era veneno puro y me traería infinitos problemas. Vi desaparecer la mueca de superioridad de su cara mientras su frente se perlaba de sudor, sus pupilas se dilataban mucho y sus pezones de marcaban nítidamente en su vestido, me di la vuelta y cogiendo mi móvil y mis llaves me fui hacia la salida.

—Me alegra haber aclarado esto Cris hasta nunca.

—Espera, rogó Cris, no me puedes dejar así.

—Pues llama a tus “colaboradores” seguro que ellos te hacen un buen trabajito.

—Alfredo esto no ha acabado, me las vas a pagar.

—Te aseguro Cris que esto no ha hecho nada más que empezar dije con la mirada sombría, en su día te dije que cuidaras tus amistades.

Hay dos cosas que tengo muy seguras, la primera es que esa puta se folló a alguien en la siguiente hora, rezaré por él y las posibles consecuencias en su vida. Y la segunda es que cuando abandoné ese despacho Cris estaba asustada, muy asustada y hacía bien en estarlo creo que no sabía lo que se le venía encima.

Esa misma tarde con Úrsula muy abrazada a mí le conté todo lo que había pasado desde que nos encontramos a Cristina a la salida de ese restaurante, no pude dejar de mirar su cara de preocupación y desconfianza incluso de enfado hacia mí. Escuchó la grabación completa dos veces y se sentó jugando con sus manos.

—Nunca me gustó esa mujer, pero he de reconocer que es buena en su trabajo.

—Úrsula nunca te diré como dirigir tu empresa, si ella es buena tú eres mejor, pero sí que haría una auditoria interna en donde trabaja Cristina Armengold, seguro que descubres algo que no te gusta.

—¿Por qué no me dijiste que te acompañase a verla? ¿Escondes algo? Me preguntó secamente Úrsula.

—Cariño, sé que desconfías de todo y todos, pero créeme que yo no escondo nada, te quiero más que a mi vida, nunca te haría daño. Si hubiésemos ido a verla los dos creo que no habríamos sacado nada en claro.

Por primera vez veía a una Úrsula muy preocupada, se abrazó a mi nuevamente y me besó.

—Perdona mi desconfianza amor, pero como te dije en su momento ya no sabes en quien confiar.

—No pasa nada tranquila, pero ten en cuenta que juegas con el factor sorpresa, sabes algo que ella cree que desconoces, se ha arriesgado mucho y la ha cagado, ahora remátala y haz esa auditoria sin avisarla.

Úrsula solo hizo dos llamadas y cuando terminó su cara había cambiado. Solo sé que nosotros nos fuimos de vacaciones y que mi odiada ex jefa tuvo que quedarse para atender una auditoria de su departamento. Fueron cinco semanas increíbles en que nos conocimos mucho mejor, con ella conocí sitios paradisiacos que no sabía ni que existían y me llevo a cimas de placer que no conocía…definitivamente amaba a esta mujer.

Nuestra vuelta a la normalidad fue para mí casi mejor, Úrsula me llevó a su despacho en un impresionante complejo de oficinas propiedad de su empresa. No me dijo nada, pero estaba citada Cristina Armengold y sus dos colaboradores, la auditoria había dejado al descubierto una estafa por valor de varios millones de euros. Empresas societarias a nombre de las respectivas esposas de estos colaboradores emitían facturas falsas que se pagaban en cuentas de paraísos fiscales, los importes no eran llamativos para no levantar sospechas, pero solo con rebuscar un poco salían a la luz esas transacciones dudosas.

Durante todo el proceso de lectura del informe de esa auditoria en la que salieron a la luz muchas irregularidades cometidas por mi ex jefa y sus dos lacayos Úrsula mostro su cara más amarga, era la matriarca de su imperio y la habían engañado eso en su mundo era inadmisible y los culpables iban a pagarlo muy caro. Una vez terminada la lectura del informe las caras de estupor y compromiso de esos tres impresentables no dejaban lugar a la duda de que habían sido descubiertos, ahora solo quedaba saber qué es lo que había pensado Úrsula, yo asistía como mero espectador pero mi mueca de satisfacción expresaba mi sentimiento de revancha tantos años escondido.

—Hay solo una manera de terminar esto, habló Úrsula, devolvéis todo el dinero y vais a prisión por un montón de cargos que ahora mismo no me voy a poner a enumerar…

El nerviosismo de estos tres se hizo patente cuando se nombró la palabra “prisión” perdieron el color de sus rostros y gotas de sudor empezaron a caer por sus sienes.

—O…devolvéis todo el dinero, salís por esa puerta pero vuestro futuro os aseguro que será muy negro, a lo máximo que podréis aspirar es a fregar escaleras o repartir pizzas, de eso me encargo yo, aseveró Úrsula.

La respuesta fue obvia, antes de ir a prisión ya se buscarían la vida. Una sonrisa irónica no se me borraba de la cara, Úrsula con un ligero movimiento de cabeza los echo del despacho y yo “amablemente” les acompañé hasta la puerta.

—Te lo dije Cristina, cuida tus amistades porque quizás estés muy cerca de verte en la puta calle. Y alégrate, porque esto se sabrá, pero no pasaras el bochorno que me hiciste pasar a mí.

Por primera vez vi a mi ex jefa llorar, salieron por la puerta derrotados y sin futuro y de alguna manera creo que se cerró una etapa de mi vida que permanecía latente y no me dejaba vivir en paz. Se podría decir que ese fue uno de los mejores días de mi vida en muchos aspectos, la vida me sonreía era millonario y junto a mi tenia a una de la mujeres más deseadas de este país ¿Qué más podía pedir? Bueno, por pedir que no quede, pero no era muy ambicioso, solo quería que todo fuese bien entre Úrsula y yo y que nos amasemos como en su día se amaron Eugenio y su compañera.

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