FERNANDO

Úrsula y yo nos gustamos desde el principio, fue química o un flechazo aunque ella iba muy poco a poco, no quería dar un paso en falso, más de una vez me dijo que se había enamorado de hombres que luego resultaron ser una farsa.

—Tania es una buena muestra de ello, la quiero más que a mi vida pero la tuve con 17 años. Aunque mi familia no tenía problemas económicos y pude cursar mis estudios en el extranjero, el padre biológico un chaval de 23 años salió huyendo según le dije que estaba embarazada.

Nunca me dijo la edad que tenía ni yo se lo pregunté pero Tania me lo dijo 34 años y ya era una mujer muy poderosa en el mundo de los negocios. Me costó casi dos semanas que aceptase venir a mi casa a cenar, parecía mantener una lucha interna por no encariñarse conmigo, por no enamorarse, aunque eso empezaba a ocurrir. De Úrsula me gustaba todo y sería necio por mi parte el no reconocer que me había enamorado de ella como un chiquillo y ella estaba enamorada de mí, no había nada más que ver como se me quedaba mirando de vez en cuando.

Le gustó mucho donde vivía y le encantó mi casa. Preparé una exquisita cena y la disfrutamos los dos en una velada muy romántica, cuando terminamos de cenar nos sentamos en el sofá del salón mientras charlábamos, Úrsula se quitó los zapatos para estar más cómoda la semana había sido intensa para ella y estaba cansada, me recosté un poco sobre el brazo del sillón y la atraje suavemente hacia mi apoyando su cabecita en mi pecho. No rechazó ese detalle, al contrario pasó su brazo por mi cintura y se abrazó a mí.

—Ummmm, me encanta oír el latido de tu corazón…es relajante.

Los dos estábamos cansados y ocurrió lo inevitable nos quedamos profundamente dormidos, me desperté sobre las tres de la mañana con Úrsula profundamente dormida sobre mí, la desperté con cuidado y me miró extrañada con cara de susto.

—Por Dios, nos hemos quedado dormidos, dijo preocupada, me tengo que ir.

—Úrsula, son las tres de la mañana, ¿por qué no te quedas a dormir aquí?

Dudó por unos momentos y me miro somnolienta:

—Tú lo que quieres es aprovecharte de mí.

—Hablaremos de eso mañana, ahora me caigo de sueño.

Sé que ella se metió en el baño a cambiarse, le deje la parte superior de un pijama, estaba tan dormido que solo sentí como se metía en la cama y se abrazaba a mí haciendo la cucharita, con esa sensación agradable me dormí profundamente. El sábado cuando me desperté vi que Úrsula tenía su cara apoyada en mi pecho, sus dedos acariciaban suavemente mi piel, acaricié su cabeza y sin mirarme me lo preguntó:

—¿Has vuelto a follar con Tania?

Diciendo esto clavo sus inmensos ojos verdes en los míos esperando una respuesta que de inmediato le dije:

—No, desde que tú y yo nos conocimos no ha vuelto a pasar nada.

—¿Crees que va a volver a ocurrir? Pregunto Úrsula.

—Ummm, no creo, como te dije la diferencia de edad pesa mucho y eso ella lo sabe.

—Dentro de una semana nos vamos de vacaciones Tania y yo, me gustaría decirte que te vengas con nosotras, pero temo que esto se me vaya de las manos, no me gustaría que pasases de la cama de Tania a la mía.

—Aunque sé que cuesta creerlo, eso no creo que pase. Aun así respeto tu decisión, Tania nos ve juntos, no es tonta, sabe que hay algo.

Úrsula se puso encima de mí, me dejo notar su peso y su pecho clavado sobre el mío, acerco sus labios a los míos y me beso tiernamente, fue más un beso de cariño que uno de pasión.

—Me voy a la ducha, quiero que me invites a comer y que hagamos cosas juntos.

Se levantó y me dejo ver su perfecto trasero solo cubierto por un sensual culotte, me dejo con la polla más dura que un poste mientras la veía desaparecer por la puerta del baño, me miro traviesa y cerró la puerta, pensé que era una invitación pero mi decepción fue enorme cuando oí el seguro de la puerta. Según salió entre yo, pero deje la puerta abierta en clara invitación a que entrase y me violase, quería a esa mujer y empezaba a desearla como hacía tiempo no deseaba a ninguna mujer. Pensé en utilizar mi poder con ella, pero quería que todo fuese natural, ella no se merecía eso, si tenía ganas de follar ya me buscaría una que me gustase y quisiese pasar un buen rato.

Pasé toda la mañana con ella, habló con Tania y se contaron sus planes, me extrañó que Tania no preguntase a su madre porque no había ido a dormir a casa, bueno eran madre e hija y yo no era quien para meterme en sus cosas. Úrsula me llevó a un gran centro comercial y se fue directamente a una joyería e hizo algo que me dejo sorprendido, estuvo mirando llaveros de oro macizo y escogió uno que era un lingote de oro. Hizo grabar su nombre y me lo dio:

—Esto es para que lo tengas en la llave de tu coche, quiero que cada vez que te montes en el pienses en mí. Y ahora invítame a comer, me muero de hambre.

Comimos en uno de los restaurantes más exclusivos de la capital, Úrsula tenía muchos contactos y no nos fue difícil que nos dieran mesa. Creo que en esa comida se dio cuenta de que empezaba a estar muy pillada por mí no dejo ni por un momento de demostrarme su cariño, con continuos roces, besos y miradas cargadas de deseo. Ese día que prometía ser único se vio empañado por algo inesperado a la salida del restaurante. Mientras Úrsula iba al baño yo fui a la salida para que trajeran mi coche, el encargado del parking según me vio le dio las llaves a un empleado que fue corriendo a por él. En esos momentos una voz conocida me hablo detrás de mí.

—Vaya, vaya, vaya, pero mira a quien tenemos aquí, Fredito, ¿qué tal te va en tu penosa vida?

Me di la vuelta y fue como un mal sueño, me encontré con mi ex jefa Cristina y mis ex colaboradores con sus respectivas esposas, su cara de desprecio lo decía todo.

—Vaya, voy a tener que dejar de venir a este restaurante, ya dejan pasar a cualquiera. Dije con ironía.

—Jajajaja, rió uno de ellos y que haces aquí ¿trabajas de aparca coches?

Fue todo uno, salir Úrsula despampanante y oír rugir el motor de mi Audi R10 llegando a donde estábamos. En esos momentos las caras de los cinco eran de perplejidad, de no creer lo que veían.

—¿Nos vamos cariño? Pregunto Úrsula.

Abrí la puerta del acompañante y la ayude a entrar, cuando estaba sentada vino Cristina mi ex jefa y me preguntó algo intrigada:

—¿Esta mujer y tú os conocéis?

―Cristina, te creía más inteligente, dije algo molesto, si se está montando en MI coche es porque nos conocemos.

Creo que Úrsula noto que el ambiente estaba enrarecido, se fijaba mucho en las cosas y en las situaciones y en ese momento el ambiente se cortaba con un cuchillo. Decidió bajarse de nuevo del coche y me pregunto acariciándome la cara:

―¿Cariño, va todo bien?

―Doña Úrsula, no sé si me recuerda, interrumpió Cristina, soy…

―Ya sé quién es usted dijo Úrsula algo irritada. Cristina Armengold la gerente de una de mis empresas de la división financiera.

―Estupendo, dijo Cristina más confiada, solo quería presentarle a dos de mis colaboradores y comentarle…

―Srta. Armengold, corto secamente Úrsula, como ve no estamos en el trabajo, si desea comentarme algo y presentarme a su equipo, pida una cita con mi secretaria y con gusto la atenderé… ¿Nos vamos Alfredo?

Miré a esas cinco personas que en su momento me humillaron, sus caras ya no eran de desprecio, note miedo en sus ojos y eso de alguna manera me hizo sentir mejor. Ayudé a Úrsula a entrar de nuevo en mi coche y montándome yo en él nos fuimos de allí. Estábamos en silencio, pero notaba la mirada de Úrsula clavada en mí.

―Ten cuidado con esa mujer Úrsula, es muy ambiciosa y si puede hacerte caer lo hará sin pestañear.

―¿Esa es la hija de puta que te humilló? ¿Y los otros dos, tus “amigos”?

Yo solo asentí con mi cabeza, agarré el volante con fuerza y continúe conduciendo, note la mano de Úrsula sobre mi pierna, acariciándome, dándome cariño, pero de mi cabeza no conseguía quitarme aquel día en que fui humillado ante todos.

―Vamos a mi casa Alfredo. Dijo Úrsula seria.

Cuando llegamos, pensé que ya terminaba el día, pero me equivoqué, Se abrieron las puertas de entrada y metí el coche dentro, la verdad me apetecía estar tranquilo.

―Vamos a olvidar este episodio Alfredo, dijo Úrsula con cariño, vamos a pasarlo bien, dame unos minutos que me voy a cambiar llevo con la misma ropa desde ayer.

Sabía que estaba como en mi casa, me fui a la cocina y me puse un refresco bien frio, hacía mucho calor, en ese momento sonó un mensaje en mi móvil, lo miré y era un número que no conocía, pero según lo leí supe de quien era:

—«Tenemos que vernos y hablar. Es urgente. Cristina»

Me esperaba este mensaje, sé que esa arpía buscaría sacar provecho de esta situación sabiendo que Úrsula estaba conmigo, ahora, tenía que saber hasta donde quería llegar, sabía que nada bueno me esperaba de esa persona. En esos momentos pensé que me estaba comportando muy confiadamente con Úrsula, de acuerdo que me gustaba y mucho, pero no sabía realmente que me podría esperar de ella. Me había dejado ver que era una depredadora en los negocios y aunque se había portado conmigo de manera muy correcta y cariñosa me empezaron a entrar dudas sobre si una posible relación con ella no me traería problemas. Sabia como verlo, sabía que ese poder, ese “DON” que poseía me diría si corría peligro y me despejaría muchas dudas que en ese momento se agolpaban en mi cabeza.

—Hola mi amor, ¿Qué haces? Preguntó Úrsula entrando en la cocina.

Me sorprendieron dos cosas, primero  ese “mi amor” ella no era muy dada a exteriorizar sus sentimientos y otra su vestimenta en ese momento. No sabría determinar si el tanga que llevaba era una braguita de baño o lencería, estaba espectacular, una camisa sin abotonar cubría su parte superior dejando a la vista un canalillo seductor, su ombliguito atrapó mi mirada con un sensual piercing y un recogido en su pelo dejaba un tentador cuello a la vista. Me quedé fascinado, ella se acercó a mí felinamente y metió mi pierna entre las suyas  pasó sus brazos por mi cuello, me besó delicadamente y me miró a los ojos. Suavemente agarre su mano y la besé mientras que con mi otra mano acariciaba el dorso de su mano, sentí una sensación de paz brutal mientras veía como la piel de Úrsula se erizaba y sus pupilas se dilataban hasta un extremo espectacular…

—¿Qué…Que me has hecho? Gimió Úrsula, mientras me abrazaba y frotaba su sexo sobre mi pierna.

La quite la camisa y puede ver su espectacular cuerpo, era preciosa, me levantó del taburete donde estaba sentado, íbamos a follar lo veía en la cara de deseo de Úrsula. Me dejó desnudo rápidamente y dándome la mano me llevó hacia la piscina, solo ver su culo cubierto por una fina tirita de tela hizo que mi polla alcanzase una dureza férrea, me sentó en una tumbona y me miró seductoramente, mientras agarraba mi polla y empezaba a pajearla muy lentamente.

—Te confieso algo Alfredo, las pollas me vuelven loca y más me gusta chuparlas y notar como se corren en mi boca.

Me miro a los ojos mientras engullía mi polla y le llegaba hasta la garganta, la sensación fue espectacular mientras subía sus labios por mi tronco a la vez que chupaba, dejó brillante de su saliva toda mi extensión mientras la miraba y pasaba la lengua desde mis huevos hasta la punta y la daba besitos, jugaba con sus labios mientras lubricaba más mi polla.

—Ufff Úrsula, nadie me la ha chupado así, me vuelves loco

—Te gusta mi amor, dijo Úrsula melosa, ¿te gusta cómo te la chupo?

Sin dejar de mirarme se puso en pie y muy sensualmente empezó a quitarse su tanguita, se dio la vuelta mostrándome su perfecto culo y su coñito precioso y brillante de excitación. La polla me iba a reventar de dura que estaba, me puse en pie y apoyé mi polla entre los cachetes de su culo, Úrsula gimió mientras sus caderas se movían de arriba abajo, mi mano fue hacia su coño mientras la otra se apoderaba de sus tetas, las amasaba y retorcía sus pezones poniéndolos duros como diamantes.

Se giró y vi su mirada perdida, bajó besándome el pecho y chupando mis pezones, mientras sus manos acariciaban cada milímetro de mi piel, se arrodilló ante mi sumisa y se apoderó de nuevo de mi polla haciéndome una mamada difícil de olvidar, marcaba el ritmo de manera enloquecedora pero necesitaba follar esa boquita, puse mis manos detrás de su cabeza y en su nuca y arremetí contra ella, note como se atragantaba pero me miro traviesa y empecé a follarla por la boca, vi cómo me miraba, la cara de vicio que tenía le estaba gustando, agarrándose a mí se la metió hasta que su nariz toco mi pubis, en esos momentos note su cuerpo convulsionarse, se estaba corriendo solo por chupármela y no aguante mucho más.

—Me corrooooo…Diossss…

Empecé a correrme en la boquita de esa mujer que me había llevado al delirio. Volvió a tocar con su la punta de su nariz mi pubis mientras ella tragaba mi corrida con deleite, no dejo una gota, me dejo la polla limpia y dura, dispuesta para otro asalto.

—Ufff…Úrsula, ha sido increíble, todavía estoy temblando.

Me besó con cariño juntando su cuerpo al mío, su lengua se metió hasta la garganta llenando mi boca de ella y enroscándose con la mía, se separó y me miró intensamente.

—Necesito que me folles, quiero sentirte dentro de mí.

La empujé suavemente hacia la tumbona y ella se sentó abriendo sus piernas, solo la atraje hacia mí dejando su culo al borde, empecé a besar la parte interna de sus muslos mientras me acercaba a un coño perfecto en forma y olor. Su aroma era fuerte y embotaba mis sentidos, Úrsula apoyo sus codos y echo la cabeza hacia atrás, en ese momento mi lengua se posó en su anito y jugó un poco con él, fui subiendo muy lentamente por toda su entrepierna hasta llegar a su clítoris que rodee con mi lengua sin atacarlo directamente los jadeos de Úrsula eran muy audibles mientras veía como su pecho y esas tetas perfectas subían y bajaban rápidamente.

—Alfredoooo…Diossss follame con tu lengua o con tu polla, pero follameeeee.

Metí dos dedos en su encharcado coño, mientras mi legua hacia círculos sobre su clítoris, era como un ave de rapiña acechando a su presa. Estuve así varios minutos hasta que Úrsula agarro mi pelo con fuerza y centro mi  boca sobre su clítoris, en ese momento lo ataqué sin compasión haciendo que ella estallase en un orgasmo que regó mi cara de sus fluidos, sus caderas se movían con furia restregando su coñito por toda mi cara, haciendo que lamiese y me bebiese su corrida.

—Alfredo para…paraaa, me vas a matar, ufff…que placer Diooooos, decía Úrsula fatigada.

Me limite a besar el interior de sus muslos y a acariciar su tripita mientras se recuperaba de su orgasmo arrollador. Ella acariciaba mi cabeza mientras mantenía sus ojos cerrados y pequeños espasmos recorrían su cuerpo, se incorporó y agarro mi cara con sus manos mientras me besaba y probaba sus jugos.

—Vamos al agua cielo, estoy muy acalorada.

Fue muy relajante el contacto del agua fría con nuestros cuerpos calientes, según emergimos Úrsula se abrazó de nuevo a mí con fuerza mientras me besaba, enroscó sus piernas en mi cintura y me susurro en mi oído:

—Te he deseado desde el día que te conocí, incluso tuve celos de mi hija por haber estado contigo. Pero ahora eres mío te enteras, te quiero solo para mí.

Mi polla estaba tan dura que me dolía, de vez en cuando daba un puntazo sobre el coño de Úrsula, que aferrada a mí me besaba con pasión dejándome sentir su calentura y su deseo.

—¿Me quieres follar? ¿Eh?… ¿Te gustaría correrte dentro de mí? ¿Te gustaría llenarme con tu corrida? Me susurraba Úrsula excitada.

—Hoy voy a llenar de leche cada agujerito de tu cuerpo cariño, yo también te he deseado desde el día que te conocí y estaba deseando que pasase esto.

—Mi culito es virgen, decía Úrsula dejándose caer sobre mi polla.

—Pues mi amor hoy va a dejar de serlo, veras lo que vamos a disfrutar.

Me volvió a besar con pasión mientras se clavaba mi polla en lo más profundo de su coño y gritaba en mi boca el placer que sentía. Agarre su culo y empecé a follarla con fuerza mientras se abrazaba a mi cuello y gemía de placer.

—Diooooos que ricoooo Alfredoooo…más fuerteeee…no pareees…más fuerteeeeeee.

Sus tetas estaban aplastadas contra mi pecho, pero notaba sus pezones duros como piedras, estuvimos así un rato hasta que mi dedo índice se fue hacia su anito y empecé a masajearlo, eso la volvió loca y me volvió loco a mí que notaba mi orgasmo creciendo en mi interior.

—Úrsula no aguanto mucho más, decía fatigado, me voy a correr, me tienes a mil.

—Aguanta un poco más mi amor…solo un poco maaas…así…asiii…Diooooos…siiiiiii.

Y exploté en su interior, litros de leche inundaron su útero en uno de los polvos más impresionantes que recordaba y eso que ya llevaba cientos y cientos de ellos, pero no sé si es que estaba enamorándome o que, este con Úrsula superaba por mucho a los demás. Me senté en uno de los escalones de la piscina y Úrsula se quedó a horcadas sobre mí con mi polla bien clavada en su interior, me abrazaba y me besaba por toda la cara, me di cuenta que en el fragor del orgasmo mi dedo índice se había metido por completo en su culo y ella no me había dicho nada, al contrario notaba su esfínter relajado, todavía temblaba y exprimía mi polla con los músculos de su vagina por el placer recibido, me miró muy intensamente a los ojos y me besó de una manera que no había sentido jamás.

—Vamos a secarnos y vamos a mi dormitorio, quiero probar de todo contigo, me dijo Úrsula muy abrazada a mí.

Eso me sonó a música celestial, vi la cara de placer de Úrsula según se sacaba mi polla de su interior, pero más morboso fue ver como caía mi corrida desde su coño. Me fije mucho más en ella, era una mujer con una belleza increíble su cuerpo parecía esculpido por algún dios pagano que disfrutaba con la excitación que provocaba en los mortales. Me dio la mano y me miró de manera sensual mientras entrabamos en la casa y subíamos hacia sus aposentos, era difícil no mirar a sus caderas y su culito respingón moviéndose de manera seductora delante de mí.

Cuando llegamos a su habitación pensé que nos tiraríamos en la cama a follar como adolescentes salidos, pero Úrsula era una mujer realista y pragmática y después de los orgasmos que llevábamos hubiese sido de locos empezar a follar de nuevo. Me llevo hacia el baño y mi sorpresa fue ver que el jacuzzi estaba en su punto para una sesión relajante. La primera, en meterse fue ella y alargando sus manos me ayudo a meterme. Como dije fue relajante, Úrsula me mimó, acarició, besó y masajeó para alcanzar un estado de relajación difícil de evitar, veía en su cara lo que estaba disfrutando de esto y yo también me dedique a corresponderla con las mismas caricias besos y masajes, aunque nuestra excitación iba en aumento.

Mi polla estaba de nuevo dispuesta para un nuevo asalto, las atenciones de Úrsula y mis manos recorriendo cada parte de su cuerpo habían obrado la magia de mi erección. Consciente de cómo me encontraba, esta mujer fascinante y tremendamente excitante se sentó a horcajadas sobre mí ya crecida polla pero sin entrar dentro de ella. Digamos que alojó mi extensión sobre su sexo con un movimiento de caderas que me hacía desearla aún más. Úrsula me miraba con pasión mientras mordía su labio inferior en clara muestra de su lujuria, mis manos agarraban su culo atrayéndola más hacia mí, sus dos tetas quedaban al alcance de mi boca y me dedique a lamer chupar y succionar, dejando sus pezones duros como diamantes, Úrsula paró de repente y se puso en pie saliendo del Jacuzzi, alargo su mano invitándome a salir a mí nos secamos el uno al otro acariciando nuestros cuerpos no nos dijimos nada solo nos mirábamos febrilmente, abrió un cajón de un mueble saco algo y dándome la mano me llevo hasta su inmensa cama entrando a gatas y obsequiándome con una visión maravillosa de su grupa. Se paró en mitad de la cama y estando a cuatro se abrió bien invitándome a follarla mientras me daba un franquito:

—Follame Alfredo no aguanto más, mientras vete preparándome el culito para que también me lo folles, lo quiero todo de ti.

No me hice de rogar, metí mi polla en ese coñito acogedor y estrecho que me daba un placer increíble, esta mujer estaba totalmente ofrecida a mi mientras mi polla barrenaba su coño sin compasión, abrí el frasquito y embadurné el anito que debido a la excitación se abría y se cerraba sin control, empecé a meter primero un dedo y eso la hizo estallar en un fuerte orgasmo.

—Diooooooos…siiiiiiiiii…no pareeees. Casi gritó Úrsula.

Seguía follandome ese coño espectacular mientras otro dedo se coló en su anito y creo que eso fue la locura por que empezó a correrse de nuevo y a encadenar orgasmos uno tras otro. Llevábamos ya un buen tiempo y mi aguante empezaba a flaquear. La visión de mi polla devorada por ese coño y mis dedos profanado su culito era morboso a mas no poder, su coño era un manantial y tenía las piernas mojadas de sus corridas, pero quería correrme en su culo.

—Mi amor, te voy a romper el culo, no aguanto más. Dije excitado.

—Hazlooo, pero no pareees…dame más fuerteeee…maaas  ¡¡¡AHHHHH!!!…siiiiiii.

Note otro orgasmo más sobre mi polla que ya empezaba a notar los espasmos de un próximo clímax, me quede quieto en su interior mientras veía el cuerpo de mi amante temblar, fui sacando poco a poco mi polla de esa cálida gruta y cuando salió, gran cantidad de jugos salieron de su coñito, espere un minuto a tranquilizarme, mi polla tenia espasmos sabedora de donde iba a entrar, apunte mi capullo a su anito, estaba muy cerrado y sabía que así no iba a entrar sin destrozarla.

—Mi amor tienes que relajarte si no te doleré mucho

—Me da igual, dijo fatigada, sin dolor no hay placer tu rómpeme el culo, lo necesito.

Y empujé, vaya si lo hice, notaba la crispación de Úrsula, los nudillos blancos y los puños cerrados agarrando la colcha, noté como mi capullo venció ese esfínter y por primera vez vi una lagrima rodar por la mejilla de esa increíble mujer, aun así no dijo nada ni emitió sonido alguno aguantando estoicamente el dolor. Me quede quieto para que su culito se adaptase al nuevo invasor, eche una gotitas más de lubricante y empuje otro poco era tanta la estrechez de ese conducto que me dolía hasta a mí, me volví a quedar quieto otro poco mientras notaba como poco a poco su esfínter se iba relajando, metí mi mano en su encharcado coño y me apoderé de su clítoris.

—Alfredoooo…que me haceeees.

En ese momento su anito se abrió para mí y mi polla se coló hasta que mis huevos golpearon su coño, Úrsula levanto su cabeza como una fiera herida y aulló su placer.

—Jodeeeer siiiiiiii…rompemeee…dame fuerte…maaaaaas…maaaaasss…

Me volví loco de excitación, veía a esa mujer entregada al placer como no había visto a nadie, disfrutaba de cada embestida y de vez en cuando me miraba con los ojos casi en blanco del placer que estaba recibiendo. Note su cuerpo temblar de nuevo y la piel de su espalda erizada, cuando un grito desgarrador salió de su garganta.

—¡¡¡Me corrooooooo!!!

Úrsula explotó en un orgasmo animal que hizo que no aguantase mucho más. Clave mi polla en lo más hondo de sus intestinos y empecé a llenarla de leche con espasmos incontrolados por mi parte debido al orgasmo brutal que se había apoderado de mí. Los dos gritamos nuestro placer mientras mi polla notaba las contracciones del anito de Úrsula que no paraba de estremecerse, se dejó caer y quedo tumbada boca abajo conmigo encima y mi polla aun férrea dentro de su perfecto culo, nos costó recuperar nuestra respiración muchos minutos, minutos que me dedique a mimarla y cubrirla de besos mientras ella ronroneaba como una gatita mimosa.

—Ha sido increíble Alfredo, nunca había disfrutado tanto desde…

Vi como cerraba los ojos y se mordía la mano como si hubiese dicho algo que no debiera, noté su gesto de contrariedad.

—¿Desde cuándo cielo? ¿Me lo cuentas?

—No es nada, solo algo muy lejano y casi olvidado.

No quise indagar más, si me lo quería contar, seria ella quien lo hiciese. Mi polla empezaba a menguar en el interior de su culo, la saqué despacio y una ligera pedorreta con semen salió de su anito.

—Ups…perdón rio Úrsula, creo que necesito ir al baño.

Se levantó pizpireta y con pasitos cortos y una mano en su trasero desapareció por la puerta del baño, era una mujer espectacular y la amaba, este sentimiento no lo había sentido nunca con ninguna de las mujeres que me había follado gracias a él “DON” que poseía.

—Vamos a ducharnos Fredo, dijo Úrsula desde la puerta del baño.

Si pensáis que la ducha fue de sexo duro y follando hasta caer agotados, os equivocáis, estábamos agotados y doloridos, aunque con una cara de satisfacción increíble. Bajamos a la cocina a cenar algo, ya era tarde, cuando terminamos, me dio la mano de nuevo y acercándome a ella me besó con cariño.

—Vamos a dormir mi amor, estoy agotada.

No hizo ni falta decir que me quedé a dormir con ella, nos desnudamos los dos nuevamente y nos metimos entre las sabanas, Úrsula se abrazó a mí y casi nos quedamos dormidos al instante. Dormí como un bebé, pero me desperté sintiéndome observado, una sensación agradable invadía mi cuerpo, una mano suya jugaba con mi polla y mis huevos, mientras notaba su sexo lampiño pegado a mi pierna.

—¿Has dormido bien mi amor? Me preguntó melosa.

—Muy bien mi vida, he dormido como un niño, ¿Y tú…que tal dormiste?

—No muy bien, me he despertado muchas veces en la noche al notar tu cuerpo pegado al mío y me preguntaba si lo que hicimos ayer por la tarde fue real o solo un sueño.

—Fue muy real Úrsula y solo espero que haya más veces, para mí también fue increíble.

Me miró a los ojos, intentando leer lo que pasaba por mi mente y me volvió a preguntar:

—¿Qué paso ayer? ¿Qué me hiciste?

—Amarte Úrsula, solo amarte, te deseaba más que a nada en este mundo.

—Te voy a contar algo, creo que esto nuestro no es una aventura y necesito que lo sepas. Solo ha habido un hombre en mi vida que me hizo sentir lo que tú me hiciste sentir ayer. Te juro que cuando sentí de nuevo esa sensación pensé…pensé que eras como una reencarnación, nadie desde entonces me ha hecho sentir de nuevo así.

—¿Qué sensación es esa? ¿Qué es lo que notaste que fue diferente?

—Unas ganas irrefrenables de amarte, necesidad imperiosa de follar contigo de que me preñases si era necesario, soy tuya Alfredo en todos los aspectos y te aseguro que con un hombre “normal” no siento lo que he sentido contigo.

Nos quedamos callados durante interminables minutos, Úrsula dejo mi polla y mis huevos y nos abrazamos dándonos cariño.

—Tenía 17 años cuando le conocí en un parque, empezó a contar Úrsula, él tendría unos cuarenta años. Recuerdo que estaba sentada en un banco, acababa de discutir con mi novio y lo habíamos dejado, él se acercó y me pidió permiso para sentarse, casi ni le miré pero asentí con mi cabeza.

Se quedó callada por unos segundos ordenando en su cabeza lo que iba a contar, estaba seria y sus ojos estaban algo humedecidos, síntoma de que ese recuerdo la entristecía.

—«Tienes una cara muy bonita y unos ojos preciosos para estar tan seria y triste» Me dijo ese extraño, yo solo le miré y le sonreí agradecida, la verdad me apetecía estar sola con mis pensamientos pero al poco rato estábamos los dos hablando animadamente y empecé a sentirme mejor. Me fijé más en él y me pareció muy atractivo, pero lo que realmente me cautivo fue su fuerte personalidad, no sabía decirle que no a nada. «Anda vamos a tomar algo, aquí empieza a hacer calor, por cierto mi nombre es Eugenio» me dijo seguro de aceptaría.

Al oír ese nombre me sobresalté y Úrsula lo notó, me miro extrañada mientras me acariciaba.

—¿Te ocurre algo mi amor, te estoy aburriendo?

—No cielo, es que me ha dado un pequeño tirón en la pierna, mentí, sigue contándome.

—Era primavera, me acuerdo perfectamente, nos sentamos en una terraza del parque y pedimos de beber, cuando estas con alguien que conecta contigo el tiempo pasa muy rápidamente y eso me pasó con Eugenio, cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de comer. «Úrsula, es tarde y tus padres te esperan en tu casa para comer» Me dijo algo inquieto, yo le tranquilice diciéndole que mi padre había fallecido en accidente de avión y mi madre estaba de viaje de negocios, en ese momento estaba sola.

Estaba empezando a no creer lo que estaba oyendo, era como un viaje en el tiempo, un deja vu, Úrsula me iba a contar ¿Qué Tania era hija de Eugenio? Empecé a estar algo incómodo, un sudor frio se empezaba a apoderar de mí.

—Acostumbrada por aquella época a tratar con chicos de mi edad, inmaduros y controlados por sus hormonas que de repente un HOMBRE, recalco Úrsula, se fijase en mí me hizo volar. Me trató con una educación exquisita y se portó como todo un caballero conmigo, me cedía el paso, apartaba mi silla para que me sentase, esperaba a que empezase yo a comer para empezar el…detalles que me cautivaron como te he dicho, incluso coqueteé con él en la comida. En los postres estaba muy asustada, me apetecía follar con él, pero viendo como era, y de seguro con las mujeres que trataba ¿cómo se iba a acostar con una cría inmadura?

Paró de nuevo y esbozó una sonrisa, me miró con cariño y me besó…

—Te molesta que te cuente esto, quizás te resulte desagradable escucharlo.

—No cariño, para nada, me importa lo que pueda pasar desde que te he conocido, lo anterior es tu vida y aunque me pueda importar no tengo derecho a opinar no nos conocíamos.

—En un momento de nuestra conversación en los postres, prosiguió Úrsula, ese hombre me agarro la mano y la besó con ternura, ese gesto de galantería fue para mí como una bomba, un deseo como nunca antes había sentido hacia nadie se apoderó de mí, mis sentidos se agudizaron y noté hasta la mínima molécula de su hombría invadiéndome, me sentía empapada y me urgía follar con él. Me levanté excusándome y me fui al servicio, mis mejillas ardían, mis pezones iban a traspasar la tela de mi sujetador, metí la mano dentro de mis braguitas y estaba empapada, toque mi clítoris y casi me muero de gusto quería su polla dentro de mí y la quería ya.

De nuevo paró, se tomaba su tiempo para recordar con detalle cada momento. Su mano me acariciaba de nuevo y bajó hasta mi polla que debido a lo que me contaba Úrsula estaba morcillona, se apodero de ella y me miró traviesa a los ojos.

—Cuando salí del aseo me fui decidida hacia él y le besé hasta dejarle sin aire ¿Tienes algún sitio donde ir y tengamos intimidad? Le pregunté, no dijo nada el solo pagó la cuenta me agarro de la mano y tomamos un taxi que nos llevó a su casa. No me reconocía ni yo, parecía una puta salida, cuando se cerró la puerta detrás de nosotros me abalancé sobre él y nos desnudamos en décimas de segundo. Pasamos toda la tarde follando en uno de los mejores polvos de mi vida, hasta ayer contigo que lo superó por miles.

Úrsula corrió la sabana dejando nuestros cuerpos desnudos a la vista, mi polla estaba en su máximo esplendor, se incorporó y se puso a horcajadas sobre mí dejando que sus labios mayores abrazaran mi polla, me besó nuevamente y siguió contándome mientras sus caderas se movían cadenciosamente lentas.

—Nos pasamos toda la semana follando como animales, casi no salimos de la cama, me enamoré de ese hombre como no me había enamorado de nadie en mi corta vida y ocurrió lo inevitable, me quede embarazada de él y todo se complicó muchísimo, no quería perderle, pero sabía que la diferencia de edad sería un obstáculo insalvable. Cuando mi madre se enteró, quiso saber quién era el padre, quien había osado profanar mi inocencia. Eugenio no se escondió ni me dejó tirada, era un caballero, se presentó en mi casa a hablar con mi madre, y aunque la primera conversación fue muy agria, supe con seguridad que a mi madre le había gustado y mucho ese hombre. Nunca he visto a dos personas más enamoradas que Eugenio y mi madre. Mi amante y padre de Tania, paso a ser mi padrastro y aunque nunca más volvió a follar conmigo, me dio mucho amor y mucho cariño. Aunque la vida es muy cruel, un cáncer muy agresivo se llevó a mi madre y me tuve que hacer cargo del negocio familiar, Eugenio no lo pudo superar y se fue a vivir solo aunque me enteré que hace poco murió también de un cáncer.

Vi que Úrsula sonreía a la vez que le caía una lagrima por su rostro, se incorporó un poco y apuntando mi polla a su coño se dejó caer sintiendo como le llegaba a lo más hondo de su útero.

—Y entonces apareces tu casi con una historia calcada a la mía, y me haces sentir exactamente igual que aquella niña de 17 años en aquel restaurante y ha sido incluso mucho mejor. Alfredo tengo clarísimo que tú eres el hombre que he estado buscando desde que conocí a Eugenio, y no pienso dejar que salgas de mi vida.

En esos momentos empezó una cabalgada infernal sobre mi polla que nos llevó a un orgasmo brutal a los pocos minutos y nos dejó jadeando en la cama. Cuando nos repusimos nos metimos en la ducha y enjabonándonos nos volvimos a excitar y termine follando ese culo que se mostraba retador esperando mi polla. Cuando nos bajamos a la cocina a desayunar íbamos como dos “tortolitos” como decía Tania, todo eran miradas cómplices y roces a propósito para demostrarnos cariño. La principal barrera había sido derribada, esa desconfianza, ese miedo que tenía había desaparecido y me agradaba saber que Úrsula era un mar de tranquilidad para mí, aunque seguía pensando en ese mensaje que me había enviado mi ex jefa y me debatía entre contárselo o no a la persona que en esos momentos era el centro de mi vida…Úrsula.

―Bueno, bueno, bueno, esto mejora por momentos, dijo Tania entrando en la cocina, y no me digas ahora Fredo que no has dormido con mama por que los gemidos de esta mañana decían lo contrario.

―¡¡¡TANIAAA!!! Grito su madre colorada como la grana.

—Mama no seas tan puritana, mírate, estas preciosa y tu cara solo refleja felicidad.

—¿Qué me quieres pedir Tania? Dijo su madre con cara de paciencia.

Yo era un mero observador, pero todo esto me hacía muchísima gracia y me recordaba a mi cuando era muy joven y quería conseguir algo de mis padres, siempre iba con adulaciones por delante y me cazaban a la primera.

—Joooooo…mamaaa por fiiii… di que sí andaaaa.

—¿Si a que Tania? Sin saberlo no pienso afirmar nada por muy “feliz” que me encuentre.

—Los padres de Bárbara nos dejan su apartamento de Menorca, y nos gustaría irnos Bárbara, Sandra y yo a pasar allí nuestras vacaciones. Joooo…di que sí vengaaaa.

Sabía exactamente lo que pasaba por la cabeza de Úrsula y ese pensamiento me la puso más dura que una piedra, éramos como unos adolescentes inconscientes y nos iríamos de vacaciones ella y yo solos. Seguía de espectador, pero sabía que la decisión estaba tomada, aun así la hizo sufrir un poco más.

—Pienso llamar a los padres de Bárbara y Sandra, quiero hablar con ellos y saber que están al corriente de vuestra aventura. Decía Úrsula seria.

—Mama de verdad que no te miento, además, ya tengo 18 años soy mayor de edad, debes de empezar a confiar en mí.

—Que tengas 18 años y seas mayor de edad no implica que seas responsable, sabes que me preocupo mucho por ti aunque pase mucho tiempo fuera y si confío en ti. Déjame hablar con los padres de Bárbara y ya te diré mi respuesta, ¿De acuerdo?

Desayunamos los tres con la algarabía de Tania contándonos todo lo que podrían hacer si la dejaba ir, era como un terremoto. Su madre y yo la mirábamos divertidos pero cuando Úrsula me miraba, sus ojos me dejaban ver su deseo y las ganas de quedarse a solas conmigo. Una llamada de teléfono hizo que Tania y yo nos quedásemos a solas lo que aproveche para poder hablar con ella.

—Tania, me gustaría hablar contigo de nuestra situación ahora mismo.

—¿Nuestra situación? Pregunto Tania divertida. Fredo tu y yo no tenemos ninguna situación, no estamos saliendo ni estamos enamorados. Solo hemos follado y te aseguro que eso nunca lo olvidaré por lo bien que lo pasé contigo.

—Bien me alegra oír eso, porque estoy muy enamorado de tu madre.

—Lo supe desde el primer día que os visteis, como os mirasteis, eso no pasó desapercibido para mí y te aseguro que me encanta la idea aunque no olvides que te follaste antes a la hija que a la madre. Dijo Tania con maldad. No tengas problema con eso Alfredo yo no seré un obstáculo.

Vi como Tania se levantaba de la silla y venia hacia donde estaba yo, se paró frente a mí y me beso de una manera pasional, beso que no rechacé.

—Eso no quita que cuando los astros se alineen y tengamos oportunidad tu y yo follemos. Susurro en mi oído.

Acaricio mi cara y salió por la cocina en el momento que entraba su madre, la dio un beso la dijo algo y despareció. Úrsula me miro inquisitiva.

—¿Habéis hablado de algo Tania y tú, algo que deba de saber?

—Si cariño, he aprovechado y he hablado con ella y te aseguro que ha entendido perfectamente que te quiero a ti y la idea le ha encantado, me ha dicho que ella no será un obstáculo.

—¿Me quieres? Pregunto Úrsula sonriente.

—Ummm…te quiero, te amo y te deseo más que a nadie.

Vi su cara de felicidad, aunque me sentía pelín canalla, por lo hablado con Tania, pero creo que obviando un comentario no la mentí. Se abrazó a mí y me cubrió de besos mientras me dejaba notar su cuerpo pegado al mío.

—Creo que te debo de hacer una pregunta nuevamente… ¿Te quieres venir de vacaciones conmigo?

—¿Eso quiere decir que dejaras ir a Tania con sus amigas?

—Pues claro que sí, aunque luego llamaré a sus padres.

—Me voy contigo al fin del mundo Úrsula, no quiero separarme de tu lado.

Esa misma tarde escuché como Úrsula hablaba con los padres de las dos chicas que acompañarían a Tania en sus primeras vacaciones libre de ataduras maternas. Mientras me dedique a curiosear un poco la biblioteca que había en el salón y encontré un álbum de fotos. En la portada escrito con rotulador de color plata “Tania Salazar” creo que no hacían falta más pistas, aun así abrí el álbum y dentro montones de fotos con una Úrsula jovencísima y con Tania en sus brazos, fotos de Eugenio y de una mujer bellísima que era la viva imagen de Úrsula.

—Ya no me acordaba de este álbum, dijo Úrsula melancólica. Mira esta es mi madre y este señor tan apuesto Eugenio, yo en esta foto tendría 19 años y nuestra hija 10 meses.

—¿Tania nunca supo quién era su padre? Pregunte.

—No, nunca lo supo. Llegado el momento le conté que su padre biológico nos había abandonado cuando ella era muy pequeña y que el abuelo Eugenio la cuidaría como a una hija. Tania ha crecido feliz salvo cuando mi madre y Eugenio se fueron de nuestras vidas.

De alguna manera Eugenio me dejó todo su legado y no quiso que Úrsula se quedara sola, a veces creo que me vigila para que todo se alíe y salga como el desearía que sucediera o por lo menos es la sensación que tengo.

Esa misma noche estando Úrsula y yo follando como animales sonó de nuevo mi teléfono recibiendo un mensaje. Cuando tuve tiempo lo leí y era de Cristina mi ex jefa instándome a que le respondiese si podíamos vernos y que era muy urgente, como era de esperar ni la respondí, aunque me intrigaba lo que se traería entre manos.

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