ECONOMISTA

Se sentó desnudo frente al ordenador y abrió la página del congreso de medicina que se iba a celebrar en junio en Barcelona. Todavía recordaba la conversación que había tenido unos días antes con su colega Andrés en la cafetería del hospital.

– Ya sabes que a mi no me gustan esas cosas, Paloma si se ha apuntado, ¿tu vas a ir?.
– Ehhh…pues todavía no lo sé, estoy pendiente de un viaje en Junio…

Le había pillado por sorpresa a Víctor, no tenía ni idea de que en Junio iba a celebrarse ese congreso y mucho menos de que iba a ir la mujer de su compañero. En un principio no es que estuviera muy interesado, pero enseguida cayó en la cuenta de que sería una buena oportunidad de poder estar con Paloma a solas. Esos congresos por lo general son muy aburridos, pero suelen terminar con alguna fiesta y muchos colegas tienen líos entres si, la de cuernos que se habrán puesto en ese tipo de reuniones.

Pensando en Paloma y casi sin querer fue rellenando la solicitud, no se la podía quitar de la cabeza desde la noche que coincidieron en la cena por el antiguo director del hospital. Y él no era así, tenía claro que le gustaba follarse a casadas o chicas que tuvieran novio, eso le ponía mucho y es lo que le daba morbo desde que empezó a follar a edad temprana, pero las mujeres de los amigos no, eso siempre lo había respetado y era como una linea roja de que no todo vale, además Paloma no era una más, era la mujer de su mujer amigo. La linea roja por excelencia.

Por un momento se quedó pensando si borrar todo lo que había rellenado, tenía que sacarse esa idea de la cabeza.

– ¿Que haces?, se oyó detrás de él.

Se giró y Judith estaba tumbada en la cama boca abajo, las sabanas solo le cubrían hasta la mitad de la espalda y le encantó la imagen de la melena pelirroja totalmente despeinada. Ella se incorporó quedando medio recostada y le mostró desinhibida los pechos a Víctor.

– ¿Que hora es?, dijo ella.
– Son las 6:30, todavía puedes dormir media hora más si quieres.
– Da igual, ya me voy a levantar, me voy a pegar una ducha y si quieres preparo el desayuno, dijo saliendo de la cama.

La voluptuosa joven tan solo llevaba puestas unas braguitas blancas que se la metían entre las nalgas. Se acercó hasta donde estaba Víctor y le dió un abrazo desde atrás, cuando se iba a dirigir a la ducha el médico la cogió por el brazo tirando de ella.

– No, espera.

Empujándola contra el escritorio de un rápido tirón le bajó las braguitas, luego se puso a besuquear su ancho culo mientras con las manos la abría las nalgas. No tardó en meter la cabeza en aquel manjar y se puso a lamerla el ojete.

– Joder Víctor, ¿todavía no has tenido suficiente?, dijo la enfermera jadeando.

Pero él no la escuchó, estaba entretenido chupándola el culo tratando de meter la lengua lo mas posible dentro de su ano. Ella le sujetó por el pelo y se dejo hacer, por unos instantes se relajó, pero ya sabía lo que venía después, no tardó Víctor en situarse de pies detrás de ella, dejo caer un salivazo sobre su polla y luego se la restregó por las nalgas.

– Échate hacia delante, ¡¡voy a darte por el culo Judith!!.

De un rápido movimiento se la metió con violencia y después la sujetó por las caderas.

– Ohhhhh, despacio, despacio, con cuidado, me has hecho daño joder.

Se puso a embestirla desde atrás, follándosela lo mas fuerte y rápido que podía, era como si quisiera romperla el culo.

– ¡¡Me haces daño, mas despacio!!, ahhhhh, ahhhhh…mas depacioooo…, dijo Judith casi gritando con un tono de voz que parecía una mezcla entre dolor y placer.
– ¡Cállate zorra!, sé que esto te encanta.

Judith giró la cabeza mientras se dejaba follar el ano y Víctor vió la cara que ella ponía, cerraba los ojos como si la estuviera doliendo mucho y abría la boca en busca de aire, pero los gritos poco a poco se fueron transformando en gemidos.

– Despacioooo, dijo Judith ahogando la voz.
– ¡Que te calles!, voy a correrme dentro de tu culo…

Sabía que Víctor ya no se iba a detener, la sujetaba por las caderas y hacía que los cuerpos chocaran con fuerza a cada penetración, parecían dos animales salvajes follando con desesperación allí de pies en la mesa del escritorio, a Judith ni tan siquiera le había dado tiempo a quitarse las braguitas, las tenía en los tobillos lo que la impedía abrir mas las piernas.

Sin detenerse comenzó a correrse dentro de sus entrañas y no dejó de embestirla hasta que hubo vaciado los huevos por completo. Luego se echó hacia atrás y cayó sentado en la cama, al instante le dió pena por Judith que seguía tumbada jadeante sobre la mesa del escritorio mostrándole su ano abierto, se la había follado como si fuera un trozo de carne, sin importar lo que ella le pedía.

La había utilizado para descargar, solo había sido un culo en donde meterla.

– Lo siento Judith, no sé que me ha pasado.

Ella se agachó para subirse las braguitas y luego se fue a la ducha sin decir ni una palabra al médico.

Cuando Víctor escuchó el agua correr abrió de nuevo la tapa del ordenador portátil y se quedó mirando la solicitud ya rellenada para el congreso. Lo pensó dos segundos y le dió a enviar.

SOLICITUD ENVIADA CORRECTAMENTE.

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