ECONOMISTA

Llegó Claudia al instituto y antes de ir a el despacho del director se pasó por el suyo para coger una documentación, se preguntó como se había dejado convencer por su marido para ponerse esa ropa, al fin y al cabo ella sabía que iba muy sexy y algo provocativa, pero tampoco era una cosa escandalosa, además Don Pedro era un viejo que no la excitaba ni hacía que tuviera la menor fantasía o interés sexual en aquel señor, de hecho hasta le parecía desagradable, pero su marido tenia razón, aunque no se lo hubiera dicho nunca había adivinado que la miraba con ojos libidinosos, eso si, Claudia no le había dado importancia porque trataba así al resto de profesoras también.

Picó en la puerta y esperó a que contestaran del otro lado.

– Si, pasa, he debido cerrar sin darme cuenta, dijo Don Pedro.

Claudia entró y se quedó mirando a su director, tenía ya mas de 65 años y se podía haber jubilado, pero le seguía gustando ir a el instituto, llevaba un traje antiguo que le quedaba grande por lo delgado que estaba y unas gafas acordes. Se notaba que faltaba una mujer en su vida, era un pobre hombre, no sabía porqué en sus sueños se le aparecía como un sádico sexual. Antes de sentarse Claudia puso todas las carpetas en la mesa y se quitó el abrigo, quedándose de pies frente a él.

– ¿Puedo colgarlo en algún sitio?.
– Ehhh, si, perdona, allí en ese perchero, dijo Don Pedro que se había quedado como hipnotizado por la figura de su jefa de estudios…

Claudia con toda tranquilidad fue andando y puso el abrigo en el perchero, lo hizo despacio e incluso se inclinó un poco mas de lo debido para que Don Pedro la pudiera mirar el culo, luego volvió a la mesa y se sentó frente a él. Fue sacando muy despacio toda la documentación y se la fue dando a su director.

– Este es el listado definitivo de los alumnos para el intercambio de estudiantes…

Don Pedro fue leyendo poco a poco y Claudia se le quedó mirando. No sabía porqué se estaba comportando de esa manera, ¿sería para contentar a su marido?. Aunque en el fondo ella sabía que no, pero desde que había entrado en el despacho del director era como si algo se hubiera desatado dentro de ella. El corazón se la había acelerado y su entrepierna se había humedecido involuntariamente, aunque todavía estaba caliente por el sueño que había tenido durante la siesta. Tuvo que aceptar que la situación le daba mucho morbo, los dos allí solos en su despacho y con muy poquita gente mas por el instituto, por un momento se le vino a la mente que podía jugar con aquel viejo que tantas veces la había mirado de manera lasciva. ¿Porqué no?.

Iba a ser eso, solo un juego inocente, pero seguía con el corazón latiendo deprisa y por un momento estuvo a punto de disculparse y con cualquier excusa irse de aquella reunión.

– Has hecho un gran trabajo Claudia, dentro de poco serás la directora de este instituto, yo no podría hacer estas cosas sin ayuda, ya estoy muy mayor.
– Estos de aquí son los alumnos que van a venir, aquí viene todo, edad, centro del que vienen…

De repente Claudia simuló que la llamaban al móvil.

– Si me disculpa un momento, ya sabe cosas de familia.
– Si por supuesto, atienda a la llamada.

Se puso de pies y en vez de salir del despacho se fue al fondo para que Don Pedro pudiera verla.

– Oyes ahora no puedo hablar, estoy en una reunión, dijo.

Sintió como los ojos de Don Pedro se clavaron en su culo y miró fugazmente hacia atrás para sorprender al director y confirmarse en su intuición. Estaban a unos 4 metros y él la miraba atentamente. Claudia se puso de perfil y tiró del jersey hacia abajo como tapándose pero con eso solo consiguió que sus tetas se insinuaran mas a través de la tela.

– Oyes mamá, que de verdad que ahora no puedo hablar, que sí que en cuanto salga ahora te llamo.

Hizo un gesto de resignación hacia el director como si al otro lado de la linea su madre seguía hablando y hablando sin parar, volvió a girarse para mostrarle de nuevo al viejo su imponente culazo y después dió por terminada su práctica de exhibicionismo, para colgar la inexistente llamada.

– Perdona, ya sabes como son estas madres, no escuchan.
– Nada no te preocupes…oye esto del tema administrativo no lo entiendo muy bien, dijo con una hoja en la mano.

Entonces Claudia en vez de sentarse fue de pies al otro lado de la mesa y se puso a su lado, apoyó la mano en el hombro de Don Pedro y se inclinó hacia la mesa.

– Todavía estamos pendientes de recibir parte de la subvención de la consejería de educación…

Mientras Claudia hablaba, sin querer rozó levemente con uno de sus pechos en el hombro de Don Pedro, fue un contacto leve y muy sutil, pero seguramente el director se había dado cuenta y Claudia recibió automáticamente un chispazo de excitación, aquello se la había descontrolado pensó, no había querido llegar tan lejos, pero volvió a la carga esta vez apoyando sin ningún pudor el peso de sus tetas en la espalda de aquel anciano que parecía encantado con la situación. Así estuvo un par de minutos, hasta que se dió cuenta de que unas perlas de sudor empezaban a vislumbrase por la frente de Don Pedro.

Ella sintió que las mejillas se la habían puesto coloradas y los pezones duros así que decidió terminar ese juego y volvió al otro lado de la mesa para sentarse.

– ¿Se encuentra usted bien, Don Pedro?
– Si, si, estupendo, dijo pasándose la mano de la frente para limpiarse el sudor.
– Voy a tener ya que irme marchando.
– Si, claro por supuesto, la semana que viene podíamos volver a quedar y así vamos viendo el tema del dinero que es lo que mas me preocupa.
– Si, la semana que viene, ya le diré que tarde me viene bien.

De repente Claudia se sintió avergonzada de su comportamiento y recogió las hojas a toda velocidad para meterlas atropelladamente en la carpeta, luego cogió el abrigo y sin ponérselo salió rápido del despacho del director. Avanzó unos metros, se metió en su despacho y luego cerró la puerta.

– Joder que he hecho, que he hecho, se dijo a si misma.

Tenía una pequeña taquicardia e incluso le sudaban las axilas, se miró al espejo y tenía la cara enrojecida como si estuviera abochornada, pero eso no era lo peor, lo peor era lo mojada que estaba. Se sentía tan empapada que incluso se miró la entrepierna por si se le habían llegado a mojar los pantalones.

Se acercó a la mesa y se sentó para intentar recuperar la respiración, pero no podía, inmediatamente se le venían a la cabeza las imágenes de lo que acababa de pasar y cada vez se sentía mas avergonzada. Y mas cachonda. Casi sin querer se apretó un pecho y gimió, lo tenía duro, grande y sensible, hasta los pezones estaban tan tiesos que le rozaban el sujetador provocándola un extraño placer.

“No, no, no puedo hacer esto”.

Pero cuando se quiso dar cuenta ya se había desabrochado los botones del pantalón, disimuladamente como si alguien pudiera verla se metió la mano dentro y se acarició el coño por encima de las braguitas y luego volvió a apretarse las tetas por encima del jersey. Instintivamente se detuvo, aquello no estaba bien pero cuanto mas intentaba reprimirse mas cachonda se ponía. Miró hacia abajo y vio los botones todavía abiertos de su ajustado pantalón y de nuevo metió la mano por dentro.

Al segundo contacto gimió y se echó hacia delante para apoyar un codo en la mesa, abrió las piernas y se introdujo un dedo en el coñito, luego la otra mano la pasó por dentro del jersey y se agarró uno de sus pechos, en ese momento la hubiera gustado no llevar sujetador, pero la dio igual, solo quería sobarse las tetas, que hacía unos momentos había tenido sobre el cuerpo esquelético de Don Pedro, mientras se masturbaba.

Se subió el jersey hacia arriba dejando a la vista los pechos y después se sacó las tetas del sujetador, hacer eso en su despacho de jefa de estudios era muy obsceno, pero eso todavía la excitaba mas. Se imaginó por un momento que Don Pedro entraba en su despacho y la pillaba así, sentada con las piernas abiertas, el pantalón desabrochado y una mano dentro del coño mientras enseñaba impúdicamente las tetas.

Joder y peor era si entraba un alumno y la pillaba así, por eso hasta podían echarla del instituto. ¡¡¡Sería un escándalo!!!.

Luego se masturbó furiosamente mientras no dejaba de pellizcarse los pezones y sobarse las tetas, intentó ahogar los gemidos, pero eso hacía que el corazón le palpitara mas deprisa y así siguió hasta que se corrió, Claudia Álvarez, la jefa de estudios se corrió en su despacho y después estuvo unos segundos hasta que se recuperó. Se echó hacia atrás en la silla y se pasó la mano por la frente, seguía con el jersey subido mostrando los pechos y el pantalón desabrochado, pero todo la daba igual.

Supo que no iba a ser la última vez que se masturbaba en su despacho, aquello la había gustado y excitado a partes iguales.

Antes de cenar llegó Claudia a casa, la noté rara y con un beso rápido a las niñas y después de saludarme se subió a la habitación, yo fui detrás de ella.

– ¿Claudia, que te pasa, estás bien?, ni has hablado con las niñas.
– Si, perdona, es que solo quería darme una ducha…me pego una ducha rápida y bajo a cenar con vosotros.

Efectivamente así lo hizo, se desnudó y luego se metió en en baño, yo entré también y me quedé en la puerta de la mampara mirando el cuerpazo de mi mujer.

– ¿Que tal con el viejo?.
– No me apetece hablar ahora y menos de Don Pedro, quiero desconectar del trabajo, dijo ella sin darme pie a nada.

Estuve unos segundos mirando como Claudia se enjabonaba su cuerpo desnudo hasta que ella me dijo que dejara de hacerlo.

– Es que estás buenísima Claudia, menudo cuerpo tienes, vaya tetas, vaya culo…
– Ya David, para, baja con las niñas que ahora bajo yo…

Al poco bajó mi mujer y cenamos todos juntos pero ella estaba muy rara, no sé que es lo que había pasado aquella tarde, pero estaba claro que algo había pasado. Cuando se fueron a dormir nuestras hijas le pregunté a Claudia que le ocurría.

– Nada, estoy muy cansada, me gustaría acostarme yo también…
– Estás rara, ¿ha pasado algo con Don Pedro?.
– Déjalo David, no es el momento.

¿Como que no era el momento?, ¿me estaba sugiriendo que había pasado algo con el viejo de su director y no me lo quería contar? ¿O eran solo imaginaciones mías?, quizás la había entendido mal y me estaba montando una absurda película…

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