ECONOMISTA

Al día siguiente mi mujer amaneció con una resaca tremenda, lo que había pasado unas horas antes me parecía un sueño del que no me quería despertar. La preparé el desayuno y se levantó totalmente ojerosa.

– Hacía tiempo que no bebía tanto, ¿oyes te importa pasarte tu a buscar a las niñas a casa de mis padres?, no tengo ganas de salir, me dijo Claudia.
– No, sin problemas, ahora en un rato me preparo y voy a por ellas.

Me acerqué a mi mujer para abrazarla y darla un beso.

– Ayer estuvo muy bien, me alegro que ya se te haya pasado el enfado, vas a tener que salir mas a menudo.
– Quita quita, que ahora voy a estar toda la semana echa unos zorros y no te creas que se me ha pasado el enfado del todo…por cierto luego antes de ir a buscar a las niñas déjame el portátil que quiero ver que no has vuelto a hablar con ese tío del Skype…
– No empieces otra vez con eso, vete un rato al sofá que voy a preparar la comida, esta tarde hacemos un domingo de sofá, manta y película.

Antes de salir de casa la dejé a Claudia el portátil, no hacía falta que abriera el Skype porque ella ya conocía la contraseña.

– No tardo mucho en volver, cuando termines con eso vete poniendo la mesa para comer…

Claudia abrió el ordenador y comenzó a leer las conversaciones pasadas que su marido había tenido con Tony24, no entendía como David podía decirle esas cosas, la fantasía preferida de su marido era que el tal Tony se la follara delante de él con su enorme polla de 24 cms. Sin embargo no sabía porqué pero el leer aquello ya no la daba tanta repulsa como la primera vez que lo hizo, era como si ya se estuviera acostumbrando de leerlo tantas veces y por un momento incluso empezó a sentir una sensación extraña en su interior.

Aunque no lo iba a reconocer le daba algo de morbo aquello y hasta se ponía un poco cachonda. Luego veía las video llamadas finalizadas que se hacían entre ellos y se llegó a imaginar que se dirían y como sería el pollón del tío que hablaba con su marido. Se la quedó grabada la frase de su marido “me ha encantando ver como te corres mirando la foto de mi mujer”. Sintió que los pechos se la ponían duros y tuvo que cruzar las piernas para intentar calmar el calor que emanaban sus muslos. Y lo peor fue cuando de repente recibió un mensaje, no se lo esperaba, era de Tony24.

– Hola tío, cuanto tiempo, que tal te va?

Claudia cerró de golpe la tapa del portátil como si pudieran verla desde el otro lado de la linea y dejó el ordenador en la mesa de su escritorio, luego cogió el móvil y llamó a su amiga Mariola.

– ¿Que tal anoche?, yo me he levantado con una resaca terrible.
– Yo igual, dijo su amiga al otro lado del teléfono.
– Bueno ¿y que tal con el chico, hubo tema o no?.
– No, jajajaja, no hubo nada, me acompañó hasta un taxi y nada más, nos pasamos un poco de copas, sino si que me le tiro, jajajajajajaja.
– Jajajajajajaja, yo con mi marido si que tuve algo, ahora le he mandado a buscar a las niñas…
– Bien, ¿ya os habéis reconciliado?.
– No del todo, en ello estamos, he estado leyendo ahora las conversaciones que tenía con su amigo virtual, de vez en cuando le controlo para que no sigan hablando, me siguen pareciendo muy graves, pero parece que ya no habla con él.
– No le des mas vueltas a eso, tienes que perdonarle.
– Me gustaría que las leyeras tu y me dieras tu opinión, la verdad es que no sé ni que pensar.
– ¿Que te gustaría que leyera yo las conversaciones de tu marido con su amigo?, no sé, me parece un poco fuerte Claudia, sería como invadir su intimidad, es una cosa privada de él, ni tu deberías hacerlo.
– De verdad me gustaría que lo hicieras, me da un poco de vergüenza, es algo muy íntimo de mi marido, pero tendrías que leerlas para ver que te parecen y me des tu opinión…
– Claudia yo preferiría no hacerlo…pero si tu quieres…pásate un día por casa y lo hablamos…

El lunes fui con entusiasmo a trabajar y lo primero que hice fue llamar a Pablo para volver a concertar una reunión con él y explicarle el tema de la maquinaria que íbamos a comprar para modernizar la fábrica. Quedamos el miércoles y a media mañana aparecieron por allí: Pablo, Gonzalo y su mujer Carlota, que iba como la administradora del grupo “Álvarez”. Entramos en mi oficina y nos sentamos los 5, también nos acompañaba Sebas, un operario que era como el segundo encargado, llevaba trabajando allí casi 40 años.

Les estuvimos explicando el proyecto y Pablo parecía encantado, precio, tiempo que tardarían en suministrar las máquinas, en montarlas, etc…, pero Gonzalo solo hacía que poner pegas a todo, finalmente fue mi cuñada la que habló.

– El desembolso de dinero va a ser muy fuerte, espero que lo tengas claro Pablo, dijo la hermana de Claudia.
– Si, vamos a hacerlo, David y Sebas, vosotros os encargáis de todo, llamar al proveedor y comprar las maquinas, lo habéis presentado muy bien, enhorabuena.

Luego Pablo y Gonzalo estuvieron dando una vuelta por la fábrica y Sebas y Carlota se pusieron a hablar.

– ¿Que tal te va todo, hacia tiempo que no venias a visitarnos?, dijo Sebas que era un señor adorable de 60 años.
– Es que tengo mucho trabajo, dijo Carlota poniendo una mano sobre el hombro de Sebas.

Era de las primeras veces que veía a mi cuñada tratar con cariño a una persona, que no fueran los sobrinos.

– Conozco a Carlota desde que tenía 4 años, la traía Manuel a la fábrica y se ponía a corretear por aquí, todavía no habías nacido tú ni tu mujer Claudia, me dijo Sebas.
– Si, me acuerdo y tu me dejabas la bata y me la ponías y yo decía que iba a trabajar también, jajajajaja
– Jajajajajaja.

Me quedé mirando a Carlota mientras charlaba amigablemente con Sebas, llevaba una falda hasta las rodillas que no podía disimular su anchísimo culo, pero de cintura para arriba estaba muy buena, a sus 44 años era toda una belleza de cara, rubia y ojos azules y además tenía unas enormes tetazas que amenazaban con reventar los botones de la camisa. Me imaginé empotrándomela en mi oficina desde atrás mientras le colgaban los pechos, daban ganas de follársela a lo bestia y mas siendo la mujer del necio de Gonzalo, después de mi cuñada Marina y mi ex Cristina era la tercera tía con la que mas pajas me había hecho.

Cuando se fue la visita me quedé hablando con Sebas en la oficina.

– Pobre chica, con lo alegre que era de pequeña y ahora, bueno en fin…, dijo Sebas.
– Si, pero no me extraña…ya sabes Gonzalo.
– Menos mal que ya se ha ido de la fábrica, han sido muchos años aguantando a ese tío, contigo estamos mucho mejor.
– Gracias Sebas, tu eres el que mas tiempo lleva aquí, deberías ser el jefe y no yo…
– La familia es lo primero en los negocios, dijo…
– Yo tampoco soporto a Gonzalo, aunque sea de la familia.
– Valiente sinvergüenza, lo tiene todo, vago, necio, déspota y putero, dijo Sebas.
– ¿Putero también?, dije yo.
– Venga no me digas que tu no lo sabías, si lo sabe toda la fábrica, a parte de que no se cortaba de alardearlo, la pobre Carlota tiene mas cuernos…le gustan las señoritas de compañía, mas otras amigas que tiene él por ahí…
– Pues no, no sabía nada.
– Oye pues de esto ni una palabra, tu como si no supieras nada…
– No, tranquilo, tampoco pensaba decirla nada a Claudia.

Llegué a casa y comí tranquilamente con mi mujer y las niñas, luego Claudia me dijo que tenía que ir al instituto por la tarde.

– He quedado con Don Pedro, ya nos queda poco tiempo para preparar lo del programa de intercambio de alumnos, iré de 18:00 a 19:00, pero antes de ir al instituto quiero echarme un poco a descansar.

Se despertó sudando de la siesta, era la tercera vez en apenas unos días que soñaba lo mismo. ¿Que me está pasando?, se preguntó Claudia. No sabia si era por la conversación que tuvo con Mariola o desde que había vuelto a follar con su marido, fantaseando con ello, pero estaba claro que algo sucio e impúdico se le había encendido en la cabeza.

Otra vez soñó con Don Pedro, el director del instituto, el mismo sueño que las anteriores veces, estaban en su despacho, ella plantada de pies en todo el medio. El viejo se levantaba de su silla e iba muy despacio hacia ella, luego dando vueltas sobre su cuerpo la iba sobando el culo y las tetas mientras no dejaba de decir guarradas.

– Estás muy buena zorra, tienes las tetas muy grandes y el culo muy duro, es una pena que vengas con esta ropa de vieja y ahora ¡desnúdate!
– ¡Pero Don Pedro!
– ¡He dicho que te desnudes puta!.

El director se transformaba en un sádico sexual en su sueño y ella obedecía todo lo que él la pedía. Se fue desnudando poco a poco, primero el jersey, luego se quitó el pantalón quedándose en una ropa interior muy fea que ella nunca había tenido, pero se le aparecía en el sueño sin saber porqué.

– ¡Quítate el sujetador, quiero verte las tetas!.

Claudia se desabrochaba despacio el sostén y luego lo dejaba caer el suelo para después cruzarse de brazos ocultándose los pechos.

– ¡No te tapes puta, enséñame las tetas!, así eso es, pon los brazos en jarra, muéstrame esos pezones tan ricos que tienes!, ¡estás para follarte Claudia Álvarez, tiene mucha suerte el cornudo de tu marido! ¡y ahora quítate las bragas esas de vieja que llevas!

Luego ella se iba bajando poco a poco las bragas hasta que quedaba totalmente desnuda frente al viejo.

– ¿Te gusta que te vea así, eh?, todos los alumnos deberían verte así, ¡y ahora vete a dar clase!, ¡enséñales a tus alumnos lo zorra que eres!
– Pero Don Pedro, ¡¡no puedo salir así!!, ¡estoy desnuda!

Pero Don Pedro ya no la hacía caso, con una sonrisa maléfica sacaba a empujones a Claudia de su despacho hasta dejarla en medio del pasillo del instituto donde podían verla todos sus alumnos, ella se tapaba como podía, pero los alumnos la miraban y se reían, luego ella se despertaba sobresaltada con lo que acababa de soñar.

No le gustaba en absoluto aquel sueño y le parecía sucio y obsceno, sin embargo sus partes íntimas no pensaban lo mismo.

Cuando se despertaba estaba húmeda y terriblemente excitada y cachonda, tanto que sentía un impulso irrefrenable de masturbarse, sin embargo nunca lo hacía. Eso estaba muy mal, en unos días dejaría de soñar con aquello y volvería a la normalidad.

Antes de que saliera subí a la habitación y Claudia se estaba preparando para la reunión con el director del instituto.

– Oyes, mañana sin falta vamos a ir a la tienda de muebles para comprar la habitación de Blanca…
– Vale, sin problemas.

En cuanto escuché eso ya me excité, eso significaba tener que ir a la tienda de muebles donde mi ex-novia Cristina trabajaba, solo con verla ya hasta me ponía nervioso, Claudia, por supuesto sin saber nada de esto ni quien era ella, se estaba vistiendo para ir al instituto, se había puesto una camisa blanca y estaba buscando entre los pantalones para ver que se ponía, mi mujer tenía dos partes en el armario, la ropa que se ponía en el instituto y para el resto de días, la del instituto era mucho mas holgada, vaqueros mas amplios, faldas mas largas, la otra ropa los vaqueros eran súper ajustados, faldas mas cortas, leggins, pantalones de cueros, camisetas con escote…

Yo cogí un vaquero de los uso diario y se los di.

– Toma, ponte estos, te quedan muy bien.

Claudia me miró extrañada y cogió los pantalones.

– Sabes que no uso esta ropa para ir al instituto, me dijo.
– Esto no es para dar clases, solo es una reunión informal de trabajo con Don Pedro.
– Para mi es lo mismo…
– Pues para mi no, además no entiendo porqué tienes que ponerte este tipo de ropa para dar clases, a ti te gusta vestir de otra manera, deberías ir poco a poco dejando de usar todo esto, dije señalando la parte del armario con la ropa que ella utilizaba para dar clases.
– Otro como Mariola, ella me dijo lo mismo.
– ¿Lo ves?, si te lo dice también tu amiga será por algo.
– Me gustaría, pero estoy mucho mas cómoda así vestida, por lo menos cuando estoy con mis alumnos, a esas edades son hormonas revolucionadas, no quiero contribuir a que se alteren mas por mi culpa.
– Buena forma de decir que no quieres que se pongan cachondos por tu culpa, jajajaja, además tu misma lo has dicho, hoy no vas a estar con tus alumnos, solo con Don Pedro.

Me puse detrás de ella y comencé a darle besitos por el cuello.

– Luego me puedes contar si te ha mirado el viejo y podríamos repetir lo del otro día.
– ¿Así que esas son tus intenciones?, ya decía yo, mira el otro día te seguí un poco el juego porque no quería que estuviéramos enfadados, pero el tema este de fantasear con Don Pedro no me pone nada de nada.
– Seguro que un poco si, el otro día estabas muy excitada y volvimos a hacerlo después de cuatro años y lo del sábado por la noche también estuvo muy bien…
– ¡¡Que pesado te pones!!, trae esos pantalones a ver si así te callas, no quiero seguir hablando de esto.

Claudia me quitó el pantalón de la mano y ante mi sorpresa comenzó a ponérselos, eran tan ajustados que tuvo que dar unos cuantos saltitos para podérselos ir metiendo, una vez puestos marcaba culo como nunca lo había hecho yendo vestida al instituto, ella se giró y se miró el trasero en el espejo.

– No sé como me he dejado convencer para ponerme estos pantalones…
– ¡¡Estás tremenda!!, ponte las botas altas que sabes que me encantan.

Yo mismo se las pasé y mi mujer terminó poniéndoselas, una vez vestida Claudia iba realmente sexy, con las botas por encima de las rodillas, el pantalón vaquero marcando culazo a lo bestia y arriba se puso un jersey verde ajustado de cuello alto en el que dejaban poco a la imaginación de la forma de sus bonitos pechos.

– Vuelvo enseguida, dijo dándome un beso antes de irse a la reunión con Don Pedro…

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