ECONOMISTA

No tuve ni fuerzas para ir a trabajar esa mañana, le llamé a Pablo que no me encontraba muy bien y que teníamos que aplazar la reunión que habíamos concertado el día anterior. Las horas se me hicieron muy largas y estuve encerrado en casa toda la mañana. En mi cabeza retumbaba la advertencia que me había hecho Claudia antes de salir por la mañana con las niñas.

– Luego al mediodía vamos a hablar muy seriamente.

Sobre las tres de la tarde llegó mi mujer del instituto, me extrañó que no viniera con las niñas, aunque según me explicó después las había dejado en casa de sus padres. Entró en casa y se cambió de ropa sin decirme nada. Yo estaba sentado en el salón esperando a que ella viniera, con gesto serio entró y se puso en el sofá al lado donde yo estaba. Me quedé mirándola en silencio sin saber muy bien que iba a pasar.

– Bueno, ¿no piensas decir nada?. Creo que tienes mucho que contar, me dijo.
– Oyes Claudia, no te pongas así, no es nada lo de el ordenador, mira, solo es un tío con el que hablo y ya está.
– ¿Un tío con el que hablas y ya está?, ¿te piensas que me voy a conformar con esa porquería de explicación?. Vas a tener que hacerlo mucho mejor, he leído así un poco rápido lo que habláis, joder me dan ganas de vomitar, mi marido diciéndole a ese tío todas esas cosas, incluso hablando de mi, me parece enfermizo, tu no estás bien David, de verdad que no…
– Hablo con él de cosas que no puedo con nadie de nuestro entorno mas cercano.
– Mira, te he aguantado mucho y he hecho cosas que jamás imaginaría que iba a hacer, te he consentido lo de los consoladores, lo de ponerme los arneses, todas esas rarezas, quizás ahora no debería estar tan sorprendida de lo que he leído esta mañana, pero quiero que me cuentes todo, quien es ese tío, que es lo que habláis, desde cuando tienes contacto con él, ¿os habéis visto en persona?, ¿habéis mantenido relaciones?, ¡dios es que no puedo creérmelo!, dijo Claudia poniéndose las manos en la cara.
– Noooo, pero que dices, claro que no, nunca le he visto en persona, joder yo no he tenido relaciones con nadie desde que estoy contigo, eso tenlo claro.
– ¿Y porqué hablas con ese tío?, le pones cosas como que te gustaría chupársela, que te gustaría meneársela, cosas así, ¡¡es asqueroso!!…
– No Claudia, son cosas que decimos los tíos cuando estamos calientes, ya sabes, decimos todas las guarradas que se nos ocurren.
– Venga ya David, o sea ¿que te masturbas hablando con él?
– Si, eso no te lo voy a negar, nos hemos masturbado muchas veces mientras hablamos nuestras cosas, pero solo por ordenador.
– ¿Desde cuando llevas hablando con él?.
– Mira, si te digo la verdad, empezamos a hablar cuando te quedaste embarazada de Blanca, en esa época me sentía fatal, no había sido capaz de embarazarte yo y encima estaba pasando lo de nuestros problemas, ya sabes…que no podíamos hacerlo porque no se me ponía, se me juntó un poco todo, no sabía con quien hablarlo y un día me conecté a un chat y empecé a hablar con este chico…
– Pero de eso son mas de 4 años.
– Si, llevamos hablando unos 4 años, nos hemos contado nuestras vidas, hemos hablado mucho de vosotras, o sea de nuestras mujeres, bueno él ahora tiene novia, de lo que hacemos, de nuestras relaciones sexuales, todo ese tipo de cosas, ya sabes…
– No me lo puedo creer que lleves hablando por internet con un tío mas de 4 años, me dejas alucinada, ¿y también le has hablado de mi?, ¿y que más, le has enseñado fotos mías?.
– Si, pero fotos normales, vestida normal, solo para que supiera como eras.
– Pero tu eres tonto, a saber donde acaban esas fotos.
– Claudia son fotos normales, que pones en tu Facebook o instagram, no saques las cosas de quicio y solo se las he enseñado, no se las he mandado.
– Y todas esas cosas que le decías, que si te gustaría ver como me folla, que si serías un buen cornudo, que si te gustaría chupársela, no sé ni que más, porque me he sentido tan mal que no he podido ni seguir leyendo…
– Mira Claudia, son fantasías y ya está, él vive en Jaén y está muy lejos, nunca nos hemos visto, ni nos vamos a ver, no le des mas vueltas, considéralo un amigo virtual mío, si, de vez en cuando nos calentamos y nos hacemos unas pajas hablando guarradas, no creo que eso sea tan grave, ¿no?
– Pues hombre no será grave para ti, yo me he quedado en estado de shock esta mañana, no se lee todos los días como tu marido le dice a otro tío que le gustaría chupársela o que “me follaría a mi como una cerda”. ¿A ti te parece eso normal?
– No sé si es normal o no, son solo fantasías, de verdad que no tienes que darle mas vueltas.
– Es que no me lo puedo creer, llevas 4 años hablando con un desconocido por internet, todas esas noches que te quedabas en el salón, ¡¡eso es lo que hacías!!, hacerte pajas con un tío mientras dice todas esas cosas de mi…y le dejas que me llame guarra, puta, zorra, es de vergüenza…
– Claudia, tranquilizate, de verdad…

Mi mujer ya había cogido carrerilla, se había puesto de pies y no dejaba de hablar mientras andaba de un lado al otro del salón.

– Y todas esas cosas que dices que le harías, ¿que pasa, que eres gay?, ¿te ponen los tíos?, ¿te gustaría de verdad chupársela?, ¿o prefieres hacerle una paja a esa “enorme polla” como dices tu?.

Yo no sabía ni que contestar, Claudia había leído mas de lo que había pensado.

– Claro que no, ya sabes que no soy gay…
– Tengo mis serias dudas, todo eso de los arnés, de que te folle el culo, de lo que hacemos y luego conmigo no te comportas como un hombre, ¡¡pero si no eres capaz ni de follarme!!
– Eso es un golpe bajo Claudia, ya sabes mis problemas de…
– Yo no sé si serán problemas o que, lo mismo es que prefieres hacerte pajas con ese tío por el ordenador antes que follarte a tu mujer.
– Mira, es mejor que dejemos este tema, no quieres que vuelva a hablar con él, pues tranquila que no lo volveré a hacer.
– Yo no voy a prohibirte nada, ¿que lo que te gusta es eso?, pues tu mismo chico, pero a mi no vuelvas a ponerme una mano encima, te lo digo muy en serio.
– Estás sacando las cosas de quicio Claudia, me gustaría que hablaras tu un día con Antonio, para que veas que tampoco es para tanto…
– Ah que ahora se llama Antonio tu amiguito, ¿pero que dices?, ¿como voy a hablar yo con ese?.
– ¿Y porque no?
– Porque yo no tengo nada que hablar con ese señor.
– No sé, podría ser hasta excitante, tomárnoslo como un juego mas…ya sabes que muchas veces hemos fantaseado de hacer un trío, esto sería como hacer un trío pero sin los riesgos de vernos en persona.
– Deja de decir bobadas, yo no voy a hablar nada con “Antonio”, ¿me has oído bien? Y tu tampoco vas a volver a hablar con él si quieres seguir conmigo…
– Pero habías dicho antes…
– Ya sé lo que había dicho antes, pero ahora te digo que se acabó, ¿me has oído bien?, se acabó joder, ¡¡no quiero que vuelvas a hablar con ese tío!!, sino no vas a volver a verme, ni a mi ni a las niñas, te lo aseguro.
– Claudia…
– No quiero hablar mas de este tema, ah y una última cosa, cada semana me vas a enseñar el Skype, así para que vea que no has vuelto a hablar con él. ¿te queda claro?
– Si, dije yo con un fino hilo de voz.
– Y esto no se me va a olvidar tan fácilmente, te lo advierto, dijo Claudia saliendo del salón y dando por finalizada la conversación.

Los siguientes días la convivencia con mi mujer se hizo fría y distante, hasta las niñas se dieron cuenta de que algo pasaba entre nosotros dos, yo me refugié en el trabajo y a finales de semana me reuní con Pablo para explicarle mi propuesta de modernizar la fábrica de zapatos y hacerla mas productiva. A mi cuñado le parecieron perfectas mis ideas, pese a las contras que ponía Gonzalo y aceptó comprar unas máquinas que yo le había estado enseñando.

Por lo menos en el trabajo me iba bien, ahora las preocupaciones las tenía al llegar a casa, recuerdo una noche que iba a acostarme y Claudia seguía bastante distante conmigo.

– No podemos seguir así, ¿cuando se te va a pasar el enfado?, dije yo.
– Pues ya se me irá pasando, por cierto trae el portátil y ábreme el Skype, quiero comprobar que no sigues hablando con tu amiguito.

Yo sin decir nada fui a por mi ordenador personal y luego me metí en la cama e hice lo que ella me pidió. Cuando comprobó que llevaba mas de dos semanas sin hablar con él parece que se sintió satisfecha.

– ¿Que pasa, le echas de menos a tu amigo?
– No, te echo de menos a ti, ya hace dos semanas que no hacemos nada…
– Claro, ahora te acuerdas tu de tu mujer, como no te puedes hacer pajas con ese tío.
– Claudia, no seas así…

Mientras estábamos hablando sonó el ordenador, señal de que había recibido un mensaje. Miramos la pantalla y era Toni24.

– hola, donde t metes que estás desaparecido?

Claudia me miró como esperando a ver que iba a hacer.

– ¿Te mueres de ganas de hablar con él, verdad?
– No, no es eso, toma el ordenador, podrías hablar tu con él, así ves que tampoco es para tanto, dije yo.
– ¡¡Que te he dicho que no!!, yo no tengo nada que hablar con él.
– ¿Y porque no?, podría estar bien, sería como un juego…
– Para juegos estamos, yo no voy a chatear con un desconocido, vete olvidándote de eso, dijo Claudia cerrando el portátil.
– Bueno piénsalo, podríamos pasarlo bien, así ves que tampoco es tan grave lo que he hecho e incluso podríamos reconciliarnos y añadir un poco de picante a nuestra sexualidad, de verdad Claudia te lo pido, reconsidera lo de chatear con Antonio…

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