CAROL SOLÍS

 

Escucho tu voz que me llama en la oscuridad de la noche.

Siento así tu presencia que abraza mi cuerpo,

que toma mis manos y me regala el aliento.

 

Escucho tu canción, aquella llena de esperanza,

la que mi corazón canta y abriga

hasta la mínima razón de mi existir.

 

Y empiezo a vibrar,

empiezo a ser consciente de ese otro mundo,

de esa otra dimensión que me acompaña.

 

Y me queda el aliento desesperado,

que corre a tu encuentro,

que se hace uno con tu energía de amor y tu eco.

 

Entonces vuelvo a la calma,

respiro profundo, me quedo con nada.

Sólo con tu aroma, sólo con tu imagen,

sólo con tu música… la música armoniosa que toca mi alma.

 

 

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