MOISÉS ESTÉVEZ

…Había dejado un cabo suelto. Paul se lamentaba mientras daba
pequeños sorbos a una taza de café recién hecho, mirando a través de la
ventana de la cocina de su céntrico apartamento.
Una mirada perdida, que casaba con una mente algo confusa y dudosa.
Algo tendría que hacer. – He de corregir este enorme error. – Se decía.
Intentaba montar un plan para que el imprevisto de la noche anterior no tuviera
consecuencias fatales para él…

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