ECONOMISTA

Estaba en un bar junto con otros dos amigos y no dejó de fijarse en el grupito de las chicas de la despedida de soltera. Había una que era la que llevaba la voz cantante, era la mayor en un grupo de treintañeras, iban disfrazadas como de diablesas y a la novia la habían colocado la típica polla de goma en la cabeza. (que originales), llevaba en la mano una tarrina con varios chupa-chups hasta que se acercaron donde estaban ellos y la novia les preguntó.

– ¿Me compráis un chupa- chups?, es que estas cabronas me han quitado todo el dinero y tengo que ir vendiéndolos para poderme pagar las copas.
– ¿Cuanto es?, preguntó Víctor.
– Dos eurillos, dijo la novia con cara de pena.
– Venga anda, dame un par de ellos.

Mientras le pagaba los 4 euros a la novia no dejó de mirar a la amiga que estaba justo detrás de ella, morena, atractiva, pelo largo y buenas tetas, lucía bien hermosa un anillo de casada, era la mayor del grupo. Cuando se iban a ir Víctor se dirigió a ella.

– Perdona, ¿como te llamas?.
– Me llamo Eva.
– Pues encantado Eva, yo soy Víctor, ¿puedo invitarte a una copa?.
– ¿Estás ligando conmigo?.
– De momento te estoy invitando a una copa.
– Estoy casada, dijo levantando la mano y enseñando su anillo.
– Me da igual eso, ¿puedes tomarte una copa con un desconocido o no te deja tu marido?
– Claro que me deja, además no está aquí ahora para prohibirme nada.
– ¿Entonces te pido esa copa?
– No creo que tardemos mucho en irnos, te lo agradezco.
– Venga solo una copa…

Eva se quedó mirando a sus amigas que seguían la fiesta sin ella y al final decidió aceptar la invitación de ese hombre que era tan atractivo, rondaría los 45 años, 1,80, de pelo moreno peinado a raya y se notaba que hacía su ejercicio, por lo que tenía un buen cuerpo, pero lo que mas le gustaba de él era la seguridad que transmitía en si mismo. Se estuvieron contando a que se dedicaban, Eva trabajaba en una gestoría y Víctor le contó que era médico en un hospital, que estaba separado, que solía salir de fiesta alguna vez en el bar donde estaban…

– Vaya, vaya, así que he ligado con un médico.
– Solo te he invitado a un martini, de momento…, ¿sabes?, no pegas mucho con ese grupo, tu eres toda una mujer y ellas…
– ¿Me estás llamando vieja?, dijo Eva de bromas.
– Para nada, seguro que eres mas joven que yo, tengo 42 años…
– Yo tengo 43, cumplidos hace dos días…
– Pues ya quisieran tus amigas de 30 estar como tu, ¿tienes hijos?
– Si ,dos…ahí se han quedado los pobres con el padre…
– Pues si me permites decírtelo, tienes un cuerpazo para tener 43 y dos hijos…y sé de lo que hablo…
– ¿Oyes, tu vas muy lanzado, no?, le dijo Eva.
– Si, no me gusta perder el tiempo.
– Tienes pinta de que pocas veces te dicen que no.
– ¿Y que haces tú con esas chicas?, ¿de quién es la despedida?.
– Es de mi cuñada, se casa con mi hermano pequeño.
– Así que tu estás vigilando, dijo Víctor.
– No, pero bueno, las amigas se vieron un poco en la obligación de invitarme.
– De todas formas no suelen ser fechas para una despedida.
– Si, es que se casan el 1 de febrero.

Mientras estaban hablando se acercó una de las del grupo de la despedida.

– Venga Eva, nos vamos a otro bar, dijo la chica.
– Bueno Víctor, encantada de haberte conocido, dijo Eva.
– Quédate a tomar otra copa, lo estamos pasando bien, pregunta que donde van a ir luego y te vuelves a unir con ellas.
– Es que no somos de Madrid, no sabemos donde vamos a ir.
– Mira hacemos una cosa, te quedas a tomar la copa conmigo y luego las llamas por teléfono y yo te acompaño donde estén, ¿te parece bien?.

Eva se quedó dudando y mientras miró a la chica que hizo un gesto con la cara como diciendo “tu verás si te quieres quedar”. Al final le dijo a la amiga de la despedida.

– Quedaros por algún bar cerca que ahora voy para allá, esperarme, dijo Eva.

Y finalmente aceptó de nuevo la invitación de Víctor y dejó que se fueran a otro sitio las de la despedida de soltera.

– Si van a estar mejor sin ti, al fin y al cabo ellas serán las amigas de la novia y estarán hasta un poco cortadas porque esté la cuñada delante, dijo Víctor.
– Estas no se cortan con nada, pero si, seguramente estén mejor sin mi.
– Pues yo, si te quieres quedar conmigo toda la noche no tengo ningún problema.
– Venga anda, vamos a pedir esa copa y luego me vuelvo con ellas.
– Si, no sea que se entere tu marido que te has quedado con un desconocido en otra ciudad, ¿le sentaría mal?, dijo Víctor.
– Pues no, no es celoso y confía en mi, además para una vez que salgo, dijo Eva.
– ¿Hace mucho que no salías?.
– Pues así de fiesta si, unos cuantos años, ha cambiado mucho esto, ahora con la música esta del reggeaton y todo el mundo con los tatuajes, los piercings, estos jóvenes de hoy en día, quien tuviera su edad de nuevo…
– A ti no te hace falta, seguro que de joven no estabas tan estupenda como ahora, se nota que te cuidas.
– Que va, pero si no hago nada de ejercicio, dijo Eva.
– Pues tienes un cuerpazo.

Después de la segunda copa vino la tercera y luego unos chupitos, cuando se quisieron dar cuenta ya había pasado una hora desde que se habían ido las amigas de la despedida de soltera. Eva miró el móvil y vio que no tenía ninguna llamada perdida de sus amigas, pero tampoco le importó, se lo estaba pasando muy bien con aquel desconocido, que por cierto cada vez le resultaba mas atractivo. Desde luego que parecía que tenía mucha experiencia con las mujeres.

– Bueno ¿y esta es tu táctica para ligar?, ¿emborracharme?, le preguntó Eva directamente, – me supongo que no me estarás invitando a tantas copas porque te caigo bien, pensé que tenías mas estilo para ligar…

Víctor se quedó extrañado por la pregunta, pero se dio cuenta de que Eva estaba cayendo en su juego.

– La verdad es que me caes muy bien y estoy pasando una noche muy agradable con una morenaza, súper atractiva.
– Es que no paras, llevas toda la noche igual, jajaja, diciéndome lo buena que estoy, ya es muy tarde, yo creo que me voy a tener que ir con las chicas, voy a ver si las encuentro.
– ¿Porque no te vienes conmigo y te olvidas de tus amigas?, no ves que ni se han acordado de ti, dijo Víctor pegándose a ella y agarrándola por la cintura.

Eva se quedó paralizada de como le había puesto la mano alrededor de sus caderas, hacía muchísimos años que otro hombre que no fuera su marido le tocaba así en ese plan, pero no se sintió molesta, Víctor lo había hecho con mucha sutileza, el contacto con aquel hombre hizo que empezara a ponerse cachonda. No sabía si eran las copas, o estar allí con ese médico tan atractivo, pero desde hacía mucho tiempo que ella no se sentía tan deseada por otro y además le gustaba mucho esa sensación. No le apartó la mano y dejó que él siguiera insistiendo, al fin y al cabo hacía años que no salía de fiesta y tampoco pasaba nada por tontear un poco con aquel tío.

– No es por mis amigas, pero ya sabes que estoy casada, dijo Eva.
– Es muy afortunado tu marido, no sabe la mujer que tiene, me gustaría invitarte a mi casa y nos tomamos la última…
– Para Víctor, no sigas…
– No vivo muy lejos de aquí, en un taxi estaríamos en 10 minutos en mi casa, dijo Víctor, – no me digas que no te apetece.
– Pues claro que me apetece, pero no puede ser, yo no soy así, estoy casada y mi marido es un buen hombre…

Mientras Eva intentaba protestar Víctor bajó una de sus manos y le tocó el culo con mucha elegancia, ella se sintió un poco estúpida dejándose sobar los glúteos mientras le contaba a Víctor que su marido era una buena persona. Pero tampoco le retiró la mano, pensó que le iba a dejar un poco más y que luego pondría punto y final a todo aquello.

– Vamos a mi casa y nos tomamos la última tranquilamente, sin tanto ruido, tu y yo solos…
– No debería estar aquí Víctor…
– Tranquila que no pasa nada, relájate, no pienses tanto y solo disfruta, déjate llevar…
– No insistas mas, de verdad que no puede ser, dijo Eva.

Sin embargo se había girado hacia él y hacía tiempo que le estaba rozando ligeramente con uno de sus enormes pechos en el brazo. De siempre había tenido las tetas muy grandes y desde los tiempos del instituto le gustaba utilizar esa técnica para calentar a los chicos. Lo siguió haciendo en la universidad e incluso así fue la primera vez que se ligó a su marido. Ahora se juntó un poco mas con él e hizo mas presión con su pecho sobre el brazo de Víctor. Le estaba rozando descaradamente con sus tetazas y tenía los pezones duros como piedras, seguramente le debían de haber crecido un par de centímetros.

Se sintió tremendamente excitada y junto con la deshinibición de las copas que se había tomado se le pasó varias veces por la cabeza hacer una locura. No podía resistirse a aquel hombre y cada vez tenía mas ganas de tener sexo con él, pero ella no era así, llevaba mas de 10 años casada y casi 20 con su marido y nunca le había puesto los cuernos, pero así como estaban, dejándose sobar el culo como una colegial y haciendo de calienta pollas como cuando iba a el instituto se dejó llevar. Si Víctor insistía un poco mas iba a perder la cabeza.

– Venga vamos a mi casa, estaremos mas cómodos, dijo Víctor haciendo mas presión sobre su culo.
– Apenas te conozco, no me gusta ir a casas de desconocidos y menos a estas horas…
– Sabes que me llamo Víctor y que soy médico en el hospital de la ciudad, ¿que mas quieres saber?.
– No es eso…mira todo esto es una locura…
– Si no quieres ir a mi casa, vamos a un hotel, aquí al lado hay uno que está muy bien, tu no te preocupes, yo me encargo de todo…vamos…

Víctor rodeó a Eva por la cintura y se marchó fuera del bar con ella, estuvo tentada varias veces de decirle que se volvía con sus amigas, pero el caso es que acompañó a aquel desconocido por la calle y 5 minutos mas tarde estaban a las puertas de un hotel. Con determinación Víctor entró dentro mientras volvía a rodear su cintura con el brazo. Eva avergonzada miró hacia los lados por si alguien pudiera reconocerla, pero sabía que era absurdo, eran las 3 de la madrugada, el hall del hotel estaba vacío y se encontraba en una ciudad distinta de la que vivía con su familia y amigos.

– Una habitación para dos, dijo Víctor.

El recepcionista miró a la parejita y enseguida les pidió los Dni. Eva le miró a Víctor y le dijo que no con la cabeza, como intentando buscar ser muy discreta.

– Me voy a alojar yo solo, dijo Víctor, ella es solo una amiga que me acompaña, no hace falta pedirla el Dni, ¿verdad?.
– Entiendo lo que me dice, por supuesto señor, con su Dni es suficiente. ¿desayuno?.

Víctor miró a Eva como preguntándola si quería desayunar por la mañana, ella dijo que no con la cabeza, desde luego que en aquel tramite estaba pasando mucha vergüenza, se sentía como una fulana en un hotel que se iba a dejar follar por aquel tío y percibía como el recepcionista la miraba de manera libidinosa, llevaba el disfraz de diablilla en la mano con sus cuernos y su cola roja y le entraron muchas dudas de última hora antes de subir a la habitación.

– Víctor me voy a ir…
– Espera que ya casi está.
– Habitación 308, allí está el ascensor, según salen a la derecha, que tengan una feliz estancia, dijo el recepcionista.

De nuevo la rodeó por la cintura mientras andaban hasta el ascensor, en cuanto entraron dentro Víctor se apresuró en buscar la boca de Eva y ella temerosa le correspondió el beso hasta llegar a la tercera planta. Ya de camino a la puerta de la habitación del hotel iban agarrados de la mano con un calentón tremendo, pasó la tarjeta por el lector y entraron dentro.

Comenzaron a besarse ahora mas salvajemente y cayeron sobre la cama. Justo en ese momento sonó el teléfono de Eva, Víctor ya la estaba comiendo el cuello y sobándola las dos tetas con las manos por encima de la ropa.

– Espera, espera, que es mi cuñada, son las de la despedida…

Mientras hablaba con las chicas Víctor no perdía el tiempo y escuchando como se excusaba diciendo que estaba tomando una copa en otro sitio le fue sacando los pantalones.

– Dentro de un rato os llamo, dijo Eva ya medio jadeando, ya os busco, no os preocupéis que estoy bien.

Y colgó el teléfono para dejarlo en la mesilla, Víctor ya estaba solo con el bóxer puesto y la levantó un poco para poderla quitar la camiseta, ella también se había quedado en ropa interior. Estaba muy nerviosa y todo su cuerpo temblaba como un flan.

– Estoy muy nerviosa, hace mucho tiempo que no estaba con otro hombre.
– Shhhhh, tranquila, solo disfruta y déjate llevar.

Se tumbaron de lado frente a frente mientras se besaban y no dejaban de tocarse. Se dio cuenta de que Víctor tenía un cuerpazo a sus 42 años y no pudo resistirse a tocarle el paquete por encima del boxer. No va nada mal armado, pensó y sin poder resistirse mas le metió la mano por dentro hasta que le agarró la polla, tenía un buen rabo de casi 20 cms, le salió casi sin querer un pequeño gemido al notar el calor de su miembro en la mano.

– Mmmmmmmm, no estás nada mal, dijo Eva que estaba pensando en que nunca había tocado una polla tan grande.
– Lo mismo digo, dijo Víctor desabrochando su sujetador, tienes unas tetas muy grandes y bonitas…

Mientras Eva comenzaba a meneársela lentamente Víctor no dejaba de jugar con sus pechos, amasándolos bien y pellizcando sus pezones. Cuando se cansó se puso encima de ella y bajó la cabeza para chupar sus tetas, estuvo un buen rato saboreando aquellos manjares y hasta llegó a morder varias veces sus pezones. Eva ya estaba muy cachonda y soltó otro gemido cuando se tumbó sobre ella y le puso la polla encima de su coño para restregársela un par de veces. Ella todavía llevaba puestas las braguitas.

– ¿Quieres que te folle?, dijo Víctor
– Si por favor, hazlo, pero ponte condón…
– Quiero que me lo pidas, dime que te folle, dijo Víctor quitándola sus braguitas.
– ¡Fóllame!, venga, ¡¡fóllame!!

Víctor con toda la tranquilidad del mundo comenzó a ponerse un preservativo mientras Eva le esperaba tumbada con las piernas abiertas. Cuando se puso el condón le restregó varias veces la polla por los labios vaginales, haciéndoselo desear todavía un poco mas.

– ¿Que haces?, ¡venga métemela ya!, ¡no puedo espera mas!
– Dímelo otra vez, ¡dime que te folle!
– Vamos ¡¡fóllame!!, ¡¡fóllame!!

La polla de Víctor se fue deslizando lentamente en el cuerpo de Eva, muy despacio, hasta el final, cuando sus huevos rebotaron contra su cuerpo, ella ya no podía dejar de pedirle.

– ¡¡fóllame!!….ahhhhhhhhh…¡¡fóllame!!, ¡fóllame!, asiiii, ahhhhhhh…¡fóllame!, no pares, ¡fóllame!

Se volvió loca y mas cuando Víctor aceleró el ritmo del vaivén de su cuerpo, era un gran amante y se movía a toda velocidad sin dejar de besar su cuello. Las tetazas de Eva se bamboleaban delante y atrás y la polla de Víctor le estaba llegando lo mas profundo que ningún hombre le había llegado. Le puso las manos sobre el culo para que se la follara mas duro y se abrió de piernas todo lo que puedo para que le llegara lo mas adentro posible. Eva estaba a punto de correrse recibiendo la follada de aquel desconocido, hacía muchos años que su marido ya no se la jodía así.

– Siiiiiiiii, no pares, no te pares…¡¡FÓLLAME, FÓLLAME!!, dijo Eva mientras se corría chillando sin importarla que nadie pudiera oírles.

Cuando terminaron Víctor se salio de dentro de ella luciendo orgulloso todavía una considerable erección.

– Date la vuelta que no he terminado contigo, dijo seguro de si mismo.

Eva se giró y se quedó tumbada boca abajo, esperando ver que es lo que iba a suceder a continuación.

– Así no, ponte a cuatro patas, voy a follarte a cuatro patas, le dijo.

Ella le obedeció y sumisa se puso en la postura que Víctor le pidió.

– Ponte mas sexy, arquea la espalda y saca el culo hacia fuera…

Sin esperar mucho se la volvió a meter desde atrás y agarrándola por la cintura reanudó el polvazo que la estaba pegando. Le gustaba el ruido de los cuerpos al chocar y como ella jadeaba con la cabeza agachada y mirando hacia abajo. Su culo no era tan magnífico como sus tetazas, ahí si que se notaba algo más que Eva tenía 43 años, que había tenido dos hijos y que no hacía mucho ejercicio, pero tampoco estaba nada mal. De jovencita debía de haber sido todo un pibonazo. Ahora era toda una MILF. Le agarró por su larga melena y tiró un poco de ella, quería demostrar quien tenía el control.

– Mirame, quiero ver la cara que pones mientras te follo.

Eva giró el cuello hacia un lado y con esfuerzo intentó mirarle a Víctor a los ojos, su cara era una mueca del placer después de acabar de tener el orgasmo. Al poco volvió a mirar hacia abajo y Víctor de nuevo la tiró por el pelo y así se le folló otro rato más, se echó sobre su espalda para pasar las manos por delante y coger las dos tetas que colgaban como dos enormes ubres. A él tampoco le faltaba mucho para correrse.

– ¡Tienes unas tetas fantásticas!, voy a correrme encima de ti, ¡Voy a correrme encima de tus tetas!.

Se salió de dentro de ella y la giró con sus brazos hasta que Eva quedó tumbada boca arriba en la cama, se sentó sobre su estómago y después se quitó el preservativo. Agarrándose el pene comenzó a menearsela a toda velocidad hasta que se corrió por el cuerpo de Eva que recibió gustosa la caliente corrida de aquel atractivo hombre que acababa de conocer.

Repitieron otro polvazo antes de abandonar la habitación del hotel totalmente satisfechos. Víctor le entregó la llave al recepcionista que se quedó mirando a la parejita.

– ¿Les ha gustado la habitación?, dijo el chico.
– Si, nos ha gustado mucho su hotel, ¿nos puede llamar un taxi?, dijo Víctor.
– Claro por supuesto.

Salieron los dos a la calle y a los dos minutos llegó un taxi a la puerta del hotel.

– ¿Quieres mi teléfono por si vuelves a Madrid?, dijo Víctor.
– Mejor lo dejamos así, dijo Eva, lo he pasado muy bien, pero no volverá a suceder.

Antes de montarse al coche ella le dió un pequeño pico y después Víctor se quedó mirando como se alejaba el taxi en aquella oscura y fría noche de invierno. Había vuelto a follarse a otra casada que no vería nunca mas.

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