CAROL SOLÍS

 

Me quedé con tu abrazo en la cálida noche,

mientras el viento te llevaba mi nombre.

Y mandé mi susurro al escondite aquél

donde nada es oscuro, donde sobra el querer.

 

Y así me dormí, esperando encontrarte;

y quedé adormecida al calor de la noche.

Te encontré en aquel sueño, feliz yo quedé

cuando tu amorosa luz me cubrió hasta los pies.

 

Desperté de aquel sueño donde éramos uno,

dónde amábamos tanto, dónde todo era puro.

Y hoy me queda el sentir tan tremendo y tan cruel,

la verdad quema mi pecho y produce penas, penas por no comprender.

 

Pero hoy me conformo, me queda siempre el recuerdo

de aquel rato vivido, de aquel amor intenso.

Hoy me quedo con la imagen de tu dulce mirar,

eso me consuela y me da felicidad.

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