NEUS SINTES

La primera noche la pasó cenando en solitario como muchas otras veces. Algo habitual en ella, así que no le era indiferente. Su cena consistía en un cena simple pero gustosa que la dejo satisfecha par luego poder irse a dormir. A pasar su primera de sus noches en su casa.

Se sumergió en un profundo sueño lleno, en él era espectadora de una feliz pareja que envuelta en un feliz amor se convirtió en un desenlace de tragedia. El golpe de la ventana que se había abierto la hizo despertar…

-Qué! – se había despertado con un sueño muy extraño…Dedujo que había un misterio que no encajaba y eso lo podía descubrir entablando amistad con los vecinos que todavía no había tenido ocasión de conocer, pero antes quería darse una vuelta por el barrio.

Antes de ello percató una presencia cerca de la ventana de la habitación. Mayka fue prudente y silenciosamente y paso a paso se fue a acercando a la ventana. Una vez allí la miró como quién mira un cuadro que en ella se refleja una imagen..pero lo que vio no fue una imagen sino que en la repisa se hallaba un anillo pequeño en forma de infinito o también llamado el símbolo de “Eternidad”. Fue a tocarlo, pero no lo hizo. Algo invisible, la detuvo. No sabía muy bien el qué…pero en el fondo de su ser sabía que algo o alguien la estaba vigilando y no le apetecería por el momento invocar a  ningún espíritu…No estaba para la labor. Se sentía cansada, así que lo dejó estar , no sin dejar de pensar en ello.

Infinito..Eternidad…Muchas personas que lo han visto no han querido ni posar un pisar pie en él. Suerte…

Se había quedado profundamente en el sofá cuando muchas de aquéllas incógnitas rebosaban en su mente y en un sudor frío se despertó, sin saber dónde se encontraba. Aturdida decidió darse una ducha.

  • Llevo una semana viviendo aquí y todavía no he hablado con nadie más que conmigo mismo y mi mente que me hace malas jugadas; y llevándose las manos a la cara se dirigió al cuarto de baño y allí estuvo un largo rato bajo la tibia agua que le caía bajo su cuerpo desnudo liberándola de todo el cansancio que llevaba acumulado y de toda la tensión que le devoraba el alma. Debía relajarse.

-Al día siguiente al bajar las escaleras se cruzó con un chico de su misma edad que vivía en el cuarto; justo debajo de ella…

-Hola!; le saludó éste alegremente. Supongo que eres nueva en el edificio.

-Hola; contesto Mayka más animada. Sí hace una semana que estoy aquí, todavía me estoy adaptando. Me llamo Mayka

-Perdona; se disculpó. Yo Miguel. ¿En que piso vives?

-En el ático.

Los ojos del chico se quedaron un momento como asustadizos pero no quería que lo notara Mayka así que decidió hacer un esfuerzo para disimular…ahh, en el ático. No lo sabía. Y, ¿cómo se vive en él?. Quiero decir…Perdón por mi torpeza pero es que eres la primera que vive en el ático…quiero decir que nadie lo había habitado.

-Sí, eso he oído; dijo Mayka algo confusa con el comportamiento de Miguel. Oye Miguel, ¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro..pero si quieres vente a casa y tomaremos un café

-Me encantaría. Justo lo que necesito.

Mayka entró en la casa de Miguel y percató en ella un aire acogedor. La distribución se parecía mucho al ático aunque tenía sus diferencias. El ático era un poco más pequeño pero por lo demás en el piso donde vivía Miguel estaba bien cuidado.

-Siéntate; le dijo Miguel, acercándole una silla- Gracias.

-El café pronto estará listo…Bueno ya está!, dijo con la mejor de sus sonrisas

-Humm que rico. Sienta de maravilla

-Dime, Mayka ¿Qué te ha hecho el mudarte?

-Es una larga historia le dijo Mayka, mirándolo de reojo…No sabría ni por donde empezar.

-Como quieras. Hoy tengo el día libre y también me sé de algunas historias, así que si es por tiempo. Hoy es tu día de suerte.

Mayka suspiro profundamente y dijo; me caes bien y no tengo a nadie con quien conversar así que tal vez me sienta mejor. Ahora Mayka no sonreía. En su sonrisa se había dibujado una línea recta y tenía la mirada clavada en los ojos de Miguel, pero su mirada se encontraba mucho mas lejos de la realidad, lejana…

Vengo de un pueblo pequeño, el cual he vivido prácticamente una parte de mi vida y de la que por decirlo de alguna manera estoy huyendo. Hace unos meses que he cortado con el que era mi novio desde hace tres largos años. Tras una larga relación de mutua confianza el una al otro me he dado cuenta que el no confiaba en mí. Y eso duele mucho. No sé si alguna vez te ha sucedido, pero es como si te clavaran un puñal en el estómago del dolor que te causa por dentro. Por eso estoy aquí. Por eso mis ansias por decirlo de alguna manera de huir, alejarme y mudarme a un lugar más tranquilo y alejado.

-Lo siento mucho

-Bueno, son cosas que la vida nos hace pasar, baches, recaídas. En fin Miguel cuéntame algo de tí…no sé, ¿hace mucho que vives aquí?

-Vivo aquí hace cinco años con mi madre ya anciana. Ella está bien, de hecho se ha ido de excursión con los de la tercera edad. Perdí a mi padre y desde siempre he vivido con mi madre pero la gente es mala; dicen de ella que esta medio loca y eso me altera mucho los nervios. Soy un chico tranquilo pero cuando ofenden a una persona que quiero la defiendo con mi alma y mi muerte, ahora en estos momentos es lo único a quien tengo. No tengo novia. Todos evitan entrar en casa, los vecinos la temen.

Mayka arqueó una ceja y se preguntó porqué a una anciana deberían temerla….pero se aguantó las ganas. Prefirió ser prudente a cometer una estupidez…Migel, no conozco a tu madre pero seguro que si te pareceres a ella sera una mujer muy buena. Ya sé que no la conozco; pero también la gente no respecta a nadie.

-Sí. dijo dando un suspiro Miguel

-No te quiero hacer perder mas el tiempo ; debería arreglar cuatro cosas de la casa.

-Por cierto, Miguel. No habrás oído ruidos arriba, verdad. Me refiero por las noches.

-No. ¿Porqué?

-No, por nada, Miguel. Es que la gente es algo rara…el vendedor me resultó algo intrigante, como si hubiera gato encerrado…Déjalo estar serán conjeturas mías. Demasiado estrés; dijo con una sonrisa para no darle mas importancia.

-Oye, Mayka. Pásate cuando quieras.

Los siguientes días los pasó tranquilos sin novedades y terminando de arreglar el piso. Pero por las noches era distinto. Durante una semana entera tuvo sueños extraños en los que aparecían de nuevo una pareja de mirada triste y terminaba el sueño viendo en él el símbolo de la eternidad, del infinito.

Aquélla noche sucedió lo mismo y Mayka decidió que por algún motivo había dos espíritus que necesitaban hablar con ella, pero no sabía si invocarlos o no. Por un lado quería sonsacar que es lo que pasaba pero por el otro lado después de su ruptura con su novio y el dejarla por su don quería renegar de él…pero después de pensarlo un poco y serenarse decidió invocarlas. No podía vivir bajo esta incertidumbre y pasar noches en vela y soñando lo mimo.

Se refugió en sí misma y entró en su habitación preparándolo todo, teniendo mucho cuidado y yendo con muchísima cautela. No sabía con qué tipo de espíritus se iba a encontrar, si iban con buenas o malas intenciones, pero de una cosa sí estaba segura: eran almas errantes que por algún motivo todavía vagaban por el ático. A medida que se concentraba, iba colocando lo necesario. Para empezar la habitación se hallaba con la luz apagada iluminada únicamente con dos cirios morados, dos cirios verdes y una poderosa ametista morada, verde o Jada en el centro del circulo que había marcado en la habitación. También colocó un incienso sándalo y lavanda alrededor. Una corteza de sauce y una vela espiritual y una campana para el ritual. Todos los elementos ya estaban listos.

Mayka se colocó en posición con las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Juntó las manos manteniendo una relajación interior dispuesta a averiguar lo que tanto secretismo parecía ocultar el ático dónde ahora residia. Era medianoche la mejor hora para poder visualizar los espíritus

Tras sumergirse en el silencio y la oscuridad recitó las siguientes palabras que de Mayka brotaron sin más:

“Espíritu de buena voluntad, te pido que ingreses al circulo exterior. Al segundo círculo y al circulo interior.

Estoy protegido por este Pentagrama en mi pecho. Que lleva el nombre de (del espíritu gruía)

Te ordeno Espíritu, revelarme tu nombre terrenal”.

Tras decir estas palabras la ventana se abrió dejando que entrará una brisa que se convirtió en un aire de cada vez más fuerte. Mayka empezó a abrir los ojos muy lentamente, no sabía con quien se toparía ni que le hablaría…en el fondo tenía miedo, siempre hay un poco de temor cuando invocas o alguien o mejor dicho en un espíritu errante, perdido, vagando todavía por la tierra.

Mientras todavía el viento aullaba, el anillo en forma de Infinito e Eternidad empezó a moverse de forma brusca, iluminándose en un tono azulado intenso, con energía. El viento empezó a levantarlo o fue el anillo por sí mismo que revoloteando como si de una hoja de otoño se tratará se colocó en el centro del circulo que Mayka había creado. Mayka permanecía quieta, sosteniendo la calma. Esperando una Señal.

El anillo tornó forma y fue envolviéndose como si de un remolino se tratará y de un azulado se transformó en un amarillo intenso y se convirtió en dos siluetas la de dos almas errantes, la de una chica y la de un chico que se daban la mano entrelazados entre sí. Las primeras palabras que pudo percibir y oír fueron:

-Somos Johny y Michele, estamos atrapados en este mundo. Somos almas errantes, que hayamos la luz para irnos al otro mundo; no estamos en paz

-Alguien debe liberarnos de este dolor…Ayudaaa….por favor…

Con mucha prudencia, Mayka les dio las gracias por aparecer y pedirles ayuda. Con gusto os ayudaré Johny y Michele. Y soplando cada una de las velas fue pronunciando nombres y palabras ininteligibles y apartándolas una a una fue liberando el dolor de las alamas errantes, ayudándolas a regresar a la luz dorada,

-Yo os ayudo a que regreséis a la luz dorada, ,en la tierra ya no debéis estar,

-Yo Mayka os haré ver la luz. No temáis…

Mayka cerró los ojos y pudo vislumbrar el pasado el presente y el futuro de ambos. Queda perpleja de al cantidad de imágenes que vio y comprobar por sí misma que ellos vivieron bajo este mismo techo un romance que les prohibieron, pero que su fuerza de voluntad les hizo seguir estando juntos con almas que eran…Tras abrir los ojos Johny y Michele habían desaparecido. Dejando un anillo qu ahora era del color blanco. El color de la pureza, de la armonía.

La habitación quedó en silencio. Las almas pudieron ir a la luz divina. Vieron la luz que tanto tiempo estaban esperando. Mayka volvió a la realidad y se dejó caer en el sofá cansada. Pero ahora que sabía la verdad podía dormir tranquila. El misterio se había resuelto.

Un comentario sobre “El ático (3)

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