ECONOMISTA

Estaban reunidas las tres amigas en casa de Mariola, normalmente solían quedar para cenar en un restaurante, pero esa noche les apetecía estar mas tranquilas para hablar de sus cosas.

– Como te lo montas Mariola, nos pones los dientes largos con tus ligues.
– Tampoco os creáis que tengo mucho tiempo para estar ligando, ya sabéis que solo tengo un fin de semana al mes para mis cosas.
– ¿Y quien es el afortunado de esta noche?, dijo la otra amiga.

Mariola cogió el móvil y entró en una de las aplicaciones de citas rápidas que tenía instalada, fue buscando hasta que encontró las fotos de un chico de unos 25 años, era bastante atractivo, barba de tres días y se notaba que hacía deporte. Las chicas fueron viendo las 6 fotos que tenía el joven en su perfil.

– Vaya vaya con Adrián, ¡¡que bueno está!!, que cabrona eres, te los buscas bien jovencitos…
– Solo le saco 13 años, dijo Mariola riéndose, además si, no te lo niego,me gustan jóvenes, van a lo que van, como yo y no quieren compromiso, a parte que en la cama son…
– ¿Como son?, dijo otra de las chicas.
– Pues ya sabéis, siempre tienen ganas, no veáis el morbazo que da meter la mano por dentro de los pantalones y encontrarse con una polla bien dura, jajaja, además pueden seguir horas y horas follándote, parece que no se cansan, te quitan las penas en una sola noche…
– Jajaja, parecido a mi Alfredo, en cuanto termina, se echa a un lado y se queda medio dormido…
– Pues Miguel ni te cuento, yo creo que llevamos unas tres semanas sin hacer nada y es que me da una pereza ponerme.

Mariola se levantó al frigorífico a sacar el postre y se giró hacia las amigas.

– ¿Abrimos otra botella de vino?.
– Yo por mi si, aunque ya empiezo a ir un poco chispadilla, jajaja.

Sacó una tarta de queso que había preparado ella misma y luego se fue a buscar otra botella de vino a el mueble bar donde las tenía guardada, al pasar junto a sus amigas una le dio un pequeño azote en el culo.

– Te estás poniendo bien en forma otra vez, estás como cuando íbamos a la universidad.
– Si, no me quejo, dijo Mariola, ahora tengo otra vez tiempo para hacer un poco de deporte, dijo Mariola.
– Chica yo no sé de donde sacas las ganas, siempre vas estupenda, el pelo perfecto, las uñas pintadas, vas al gimnasio, cocinas de maravilla, por cierto la tarta de queso está exquita, joder eres la envidia de todas.
– Tampoco es para tanto, ahora que Alba ya ha cumplido 9 años ya tengo un poco mas de tiempo para mi.
– Toda la vida ha sido doña perfecta, dijo la otra amiga, y bueno ¿y a que hora has quedado con el tal Adrián?, ¿te lo piensas traer a casa?.
– Hemos quedado luego a la una de la mañana en un bar pequeñito que hay por el centro, si me gusta posiblemente nos acabemos enrollando, no me gusta traerlos a casa la primera vez que quedamos.
– Bueno está un rato el chico.
– Si, algunos están muy buenos en las fotos, pero luego en persona cambian, o no te transmiten buenas sensaciones o no congenias bien con él…
– ¿Desde que te separaste de José Luis, con cuantos has estado?
– Tampoco os creáis que estoy todos los días hay quedando con tíos, pues en el último año y medio habré estado con unos 12 o así.
– ¡¡Joder y te quejas!!
– ¿Y no repites con ninguno?
– Si, he repetido con tres, son de los únicos que tengo el teléfono y si me apetece les llamo, pero de vez en cuando algún fin de semana me apetece alguno nuevo.
– Jajajaja, ¡¡que envidia me das!!, dijo una de las amigas.
– A mi un poco también, pero yo estoy muy bien con Alfredo y los niños.
– Yo no digo que sea mejor ni peor, dijo Mariola, he estado 10 años casada, tengo una niña preciosa, pero ahora no me apetece ninguna relación seria, estoy muy bien en casita con Alba, ya tiene 9 años y ahora lo hacemos todo juntas, vamos de compra, a jugar al padel, vemos la tele, por la noche cuando se acuesta me quedo tranquilamente leyendo o viendo alguna serie, de verdad que estoy muy bien sola con la niña, pero claro, de vez en cuando me apetece sexo, Alba solo está un fin de semana al mes con su padre y yo tampoco es que tenga mucho tiempo para andar saliendo y conociendo a gente, así que está bien esto de las aplicaciones tipo Tinder para conocer tíos, quedas con alguien y sabes a lo que vas…
– ¿Y siempre les traes a casa?
– Alguna vez si, prefiero eso que tener que ir a su casa y no voy a estar pagando noches en hotel, muchos son universitarios y no pueden permitírselo…
– Jajajaja
– Y tampoco es plan de estar follando en el coche, como cuando teníamos 20 años, aunque reconozco que tiene su morbo, dijo Mariola.

Las tres amigas habían terminado de comerse el postre, recogieron un poco la mesa y se acercaron al sofá con la copa de vino en la mano. Se pusieron cómodas, la conversación se estaba poniendo interesante.

– A mi me daría un poco de miedo meter a un desconocido en mi casa, dijo otra de las amigas, al fin y al cabo es donde vives con Alba…no sé…y luego tienes que decirle que se vaya después del sexo.
– Por eso no hay problema, en cuanto terminan no tienen inconveniente en irse, ya digo que no hay ataduras, solo es sexo y ya está y prefiero estar en mi casa que en otros sitios, estoy como mas segura también…la primera noche nunca les traigo a casa, así que nos tenemos que buscar la vida para follar donde sea, muchos no quieren en hoteles porque tampoco es que vayan sobrados de dinero.
– ¿Y donde lo hacéis?
– Pues chicas, un poco de imaginación, hombre si el chico lo merece no me importa pagar a mi el hotel, pero sino, pues en el coche o incluso con dos he terminado en los baños del sitio donde habíamos quedado.
– ¿ Te los has follado en el baño?, pero si os acabaríais de conocer.
– Pues si, con uno no llevaba ni 20 minutos desde que quedamos y nos metimos en el baño a follar…
– ¿Estaba muy bueno?
– Si, estaba bien, pero al tío se le veía muy chulo y que iba a lo que iba y yo ese día tenía muchas ganas, así que…
– Y ya no le has vuelto a ver nunca…
– Si, con ese he quedado mas veces, ¡folla muy bien!
– Jajajajajaja.
– Jajajajajajaja, que cabrona…
– No te pega mucho andar follando en los baños Mariola, tienes mucha clase para eso, dijo una amiga
– Ni en los coches, dijo la otra.
– Me da igual donde sea, antes solo conocía a José Luis y ahora me estoy desmelenando…
– ¿Siii? ¿y que tal estos jovencitos, te piden cosas raras?
– Jajaja, que preguntonas sois, pues ya sabéis lo normal, también es verdad que al ser jóvenes no tienen rarezas, les gusta el sexo y te piden lo típico, que si se la chupas, algunos quieren por detrás también…ya sabéis lo típico.
– ¿Y tu lo haces?

Mariola se sentó elegantemente en el sofá, cruzando las piernas y manteniendo la copa de vino en la mano y se pasó el pelo por detrás de la oreja.

– Algunas veces…
– Joder Mariola, como te has soltado la melena, no te imaginaba hac…
– Haber, no siempre, pero algunas veces si me apetece, deberías ver chicas, algunos están muy buenos y ¡¡tienen unas pollas!!, no me digáis que no os apetecería comeros una buena polla de 20 años…además muchos van depiladitos ahí abajo y tienen unos cuerpazos, puffff…
– Mmmmmmmmmmmm, me mojo solo de pensarlo, dijo otra de las amigas ya algo borracha, además no me extraña que quieran por detrás también, tienes muy buen culo tía…
– ¿Con cuantos te has dejado por detrás cacho guarra?, dijo la otra amiga.
– Jajajaja, eso no os lo voy a decir, dijo Mariola.
– ¿Usarás preservativo siempre no?
– Eso por supuesto, dijo Mariola poniéndose seria, pero a mi me gusta que acaben fuera, jajajaaja
– Jajjajajajaja
– Jajajajajajaj.
– Seguro que ya no os acordáis cuando teníamos 20 años, pero no os imagináis que corridas se pegan, con que potencia lo hacen, ¡¡me da mucho morbo eso!!, me encanta terminar así, boca abajo y que me lo echen todo por la espalda y por el culo, algunos se corren tan fuerte que me llegan hasta el pelo o la cara.
– ¡¡¡Joder!!!!
– ¿Y luego no te has encontrado a ninguno por la calle?
– ¿De los chicos con los que he quedado?, dijo Mariola.
– Si, claro.
– Alguna vez, pero la última fue la leche, estaba trabajando en el banco y me tocan en la puerta del despacho, ¿es usted la directora?, le digo que si que pase, y entra un padre con el hijo para pedirme un préstamo para comprarle un coche al chico.
– ¿Y le conocías al chico?
– Joder que si, habíamos estado follando dos semanas antes, hicimos como que no nos conocíamos delante del padre.
– Vaya situación, dijo una amiga.
– Pues si, fue algo rara, el chico estaba muy callado y yo hablando con su padre, ni remotamente se podría haber imaginado el padre que dos semanas antes le estaba chupando la polla a su hijo.
– Jajajaja, ¡que bueno!
– ¿Y sabéis lo mejor?, dijo Mariola
– Sorpréndenos.
– Que no solo les di el préstamo para el coche, ahora follo con su hijo en el coche nuevo.
– Jajajajajajja.
– Eso es trato de favor o prevaricación, te podrían despedir del trabajo, jajajajajaja.
– ¡¡Que cabronas!!, jajaja, sí, con ese chico solo había quedado una vez y no nos habíamos vuelto a ver, pero después de encontrarnos en el banco nos volvimos a poner en contacto, ahora solemos follar una vez al mes o así…
– Ahora sabe que eres directora en un banco, eso le daría morbo…
– Si, eso le pone mucho, dice que quiere ir una mañana a la oficina y follarme en mi despacho.
– Mmmmmmm, eso suena morboso y arriesgado, dijo una amiga
– ¿Lo harás?, preguntó la otra.
– Hay que diferenciar bien el placer del trabajo…pero…nunca se sabe…
– Jajajajajaja…
– Vamos que te encantaría tirártelo en tu oficina.
– Desde luego que me encantaría…

Mariola se levantó del sofá mirando el reloj y les dijo a las amigas que ya eran las 23:30.

– Venga chicas que he quedado, si queréis acompañarme y nos tomamos una, así veis a Adrián.
– A mi se me hace muy tarde ya, no le dije a Alfredo que fuera a salir.
– Pues llámale y te vienes a tomar una copita.
– Venga está bien, solo una y es por conocer a tu ligue, eh…
– Jajajajajaja

Al final las tres amigas se fueron al bar en el que Mariola había quedado con un desconocido por Tinder. Se había puesto unos leggins en la parte de abajo que marcaban su redondo culo con unas buenas caderas, tenía muy buen cuerpo con unos pechos pequeños muy bonitos. Llegaron media hora antes de la cita prevista y se tomaron una copa en lo que esperaban. A la una en punto apareció un chico joven, era atractivo aunque mas bajito de lo que parecía en las fotos. Echó una ojeada visual al bar y al no ver a su ligue se apoyó en la barra y se pidió una cerveza.

– Ahí lo tenéis chicas, dijo Mariola.
– Buffff, está muy bueno.
– Está buenísimo.
– Voy a hablar con él.

Se levantó Mariola y se fue a la barra, en cuanto se vieron se dieron dos besos y comenzaron a hablar, el chico mediría 1,68 escaso y aunque Mariola medía 1,65 con los tacones era mas alta que él. Estuvieron un rato hablando mientras las amigas de ella no perdían detalle de la situación, se notaba que habían congeniado bien desde el primer momento. Tampoco se iban a hacer amigos, habían quedado para lo que habían quedado.

30 minutos mas tarde Mariola se acercó a donde estaban sentadas sus dos amigas.

– Chicas ya me voy.
– ¿Te vas con Adrián?
– Si.
– Pásalo bien cabrona.
– Ciaooo.

Volvió con el chico que la agarró por la cintura para salir del bar, fue el primer contacto entre ellos y una vez en la calle fueron andando un rato agarrados, como si fueran dos novios, Adrián la llevaba sujeta por la cintura y de vez en cuando bajaba la mano para sobar el culazo de Mariola que se dejaba hacer, le gustaba que el chico no se cortara un pelo con ella, eso es lo que le gustaba, que fueran al grano. Al final se metieron en el hotel mas cercano que encontraron.

50 minutos mas tarde de haberse conocido ya estaban follando como salvajes en la habitación del hotel, después ya no volvieron a verse mas…

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