ECONOMISTA

 

Pasó a recoger a Marta por la tienda como casi todos los días, las chicas que trabajaban con ella no podían entender que es lo que veía en aquel tipo. Delgado, bastante feo, casi calvo con un poquito de pelo por los lados y gafitas, entre ellas lo llamaban Mortadelo las cabronas. Es verdad que la separación con su ex había sido bastante traumática, pero para ellas Marta valía mucho mas que aquel tipo.

Su ex-novio de toda la vida era muy atractivo y en nada tenía que ver con Mortadelo, perdón quería decir Antonio y es que hasta el nombre les parecía del montón, pero a los cinco meses de estar casados Marta se enteró de que su ex tenía una aventura con una compañera del trabajo. Estuvo un año bastante triste hasta que conoció a Antonio y poco a poco comenzaron a salir, ahora ya llevaban como pareja casi 6 meses.

Cuando salió del trabajo se fueron a casa de él, ella iba con el uniforme de la tienda de ropa, unos pantalones negros y camisa blanca. Desde luego que Marta era una mujer voluptuosa con buenas curvas y tenía una melena negra larga y rizada. Era muy atractiva, todo lo contrario que él, en cierto modo incluso se avergonzaba un poco de su nuevo novio, por así llamarlo, todavía no se lo había presentado a sus amigos ni a su familia, a decir verdad Marta no estaba enamorada de él, ni tan siquiera le gustaba, pero en el momento de la vida en la que ella se encontraba Antonio supo darla lo que necesitaba.

Se fueron hasta la habitación y comenzaron a besarse, Marta no tardó ni 30 segundas en desabrochar el pantalón de Antonio y allí le dejó de pies mientras ella se sentaba en la cama. Le sacó el miembro y se quedó como siempre unos segundos admirando semejante polla. Si, aquello era una POLLA con mayúsculas, nunca había visto una así hasta que conoció a Antonio, tan solo en las películas porno. Desde luego que Dios tenía un sentido del humor muy cruel, el único atributo físico a destacar en Antonio lo llevaba escondido dentro de sus pantalones. Le debía medir unos 23 centímetros y estaba bien proporcionada en cuanto al grosor, llevaba el capullo por fuera y se le marcaban todas las venas como si estuviera a punto de reventar. No le pegaba para nada aquel pene a el cuerpo de Antonio, era como si hubieran cogido la polla de otro tío y se la hubieran pegado allí con photoshop.

Marta se la agarró con la mano y le dio un pequeño beso en el hinchado capullo.

– Ya está muy dura, como a mi me gusta…
– ¡Venga chúpamela zorra!, lo estás deseando.- dijo Antonio agarrándola por el pelo.

A Marta le gustaba la confianza que él tenía en si mismo y como la trataba en la cama, ahora en su vida no quería mimitos ni un tío romántico y él lo sabía, otra cosa era el resto del tiempo donde Antonio se portaba muy bien con ella y era un chico tranquilo y educado, pero cuando empezaban con el sexo automáticamente él se transformaba en lo que Marta quería. Un puto animal salvaje con una polla grande y gorda. Y ella le obedecía sin rechistar, cumplió su orden y abrió la boca para meterse a duras un poco del miembro de su chico. Apenas le cabían unos centímetros en la boca y poco a poco le hizo una mamada mientras Antonio jugaba con su pelo, ella se desabrochó la camisa y luego se quitó el sujetador, todo esto lo hizo sin dejar de chupar.

– ¡Eso es, enséñame esas tetas de guarra que tienes!.

Cada frase que Antonio le dedicaba ella se excitaba mas y eso hacía que se la chupara con mas ansias . Estaba ya tan mojada que se metió la mano por dentro de los pantalones y se puso a masturbarse mientras le seguía practicando sexo oral.

– Joder, ¿ya te estás tocando?, ¿tan cachonda estás que no te puedes ni esperar?, le dijo Antonio manejando completamente la situación. – espera, ven aquí.

La sujetó por el pelo con una mano y con la otra se agarró su propio pene para inmediatamente empezar a darle pollazos a Marta en la cara, ella abría la boca deseosa de volvérselo a introducir dentro, pero él no la dejaba, no paraba de azotar su cara con aquel trozo duro de carne y cada golpe Marta gemía al tiempo que aumentaba el ritmo con el que se masturbaba.

– ¿Quieres volver a metértela en la boca?, ¿la quieres otra vez dentro?, pues tómala joder, chúpala o haz con ella lo que quieras, hay que ver lo marrana que eres, te tenías que ver ahí sentada tocándote y buscando ansiosa mi polla, ¡que puta eres!

Antonio se puso mas erguido contra ella y la cogió la cabeza con las manos, metió su rabo dentro de la boca de Marta y se puso a embestir en esa situación. Le estaba follando la boca. Marta no dejaba de tocarse, ahora con las dos manos que ya tenía libres, una dentro de los pantalones y la otra sobre sus pechos, en los que comenzaba a caer la saliva fruto de la brutal follada que estaba recibiendo.

– Ya no hace falta que uses las manos, así ya puedes tocarte bien agusto jodida puta. Sigue chupando así, sigue chupando que no me falta mucho para correrme en tu garganta…

Estuvieron así un par de minutos mas hasta que Marta pidió un poco de tregua, a penas podía respirar y ella ahora quería otra cosa. Se imaginó la estampa que debía tener desde la visión de Antonio, sentada en la cama con las tetas llenas de saliva, los ojos llorosos y una mano dentro del pantalón totalmente sofocada y a punto de correrse.

– Necesito tenerla dentro, venga vamos ¡quiero que ahora me la metas!, ¡venga fóllame!, ¡fóllame por favor!.

Ella se puso de pies e intentó besarle, pero Antonio la rechazó y después la giró para empujarla contra la cama.

– Ahora no me des un beso zorra, ¡que asco, te huele el aliento a polla!, ¡ponte a cuatro patas!

Marta le volvió a obedecer sumisa y se puso en la posición que él la pidió, se puso detrás de ella y bajó los pantalones hasta que apareció su voluptuoso trasero. Se detuvo unos segundos admirando sus braguitas hasta que después se las bajó de una forma brusca. Se sintió maravillado de ver el flujo que le brotaba desde el coño hasta abajo, parecía un grifo cuando lo dejas mal cerrado y cae un fino hilo de agua, pues esto era igual. Marta estaba tan cachonda y excitada que literalmente chorreaba. Antonio puso una mano debajo intentando recoger los líquidos de ella, como si no quisiera que se manchara su cama y después se la estampó en una de sus nalgas, dejando toda su humedad en ella.

– ¡Estás empapada zorra!, ¿quieres que te la meta ya Martita?

Marta movió sus caderas deseosas y gimió al primer contacto del grueso falo contra su mojado coñito. El muy cabrón comenzó a restregar victorioso su polla entre los enrojecidos labios vaginales y ella cada vez gemía mas alto.

– ¡Métemela por favor!, ¡Métemela!, ¡¡vas a hacerme correr como sigas así!!, dijo Marta sin dejar de mover sus caderas.
– Joder mírate, me gustaría saber que pensarían tus compañeras de la tienda si te vieran así ahora, en la tienda vas de pibón y no eres mas que una guarra como todas.
– ¡Métemela, métemela!, dijo ella ya suplicando en un hondo gemido.

Antonio dejó de restregar su polla para de un solo movimiento introducírsela por el coño a su novia, se sintió llena al momento cuando notó los dos cuerpos chocar, bastaron 4 o 5 embestidas mas para que el orgasmo la atrevesara como un rayo desde su vagina, cruzando su cuerpo hasta el cerebro, se puso a temblar y entró en una especie de éxtasis mientras Antonio no paraba de follársela.

– ¡Córrete guarra, eso es, córrete!

Pero Marta ya no le escuchaba, gritaba tan alto mientras se corría que no escuchaba nada mas ni le preocupaba otra cosa que no fuera su orgasmo. Cuando terminó de gritar intentó recuperar la respiración, pero su novio seguía detrás de ella penetrándola a un buen ritmo haciendo que sus tetas se bambolearan de un lado a otro.

– ¡Voy a correrme Marta, voy a correrme!
– Sigue no la saques, échamelo dentro, ¡córrete dentro de mi!

Antonio se inclinó sobre su espalda y se apoyó en ella, giró su cara y buscó la boca de Marta que se prestó para recibir el sucio morreo de él justo en el momento que vaciaba los huevos en su interior, luego cayeron sobre la cama y se quedaron unos segundos sin decir nada hasta que pudieron hablar.

Después cenaron y a media noche Marta se marchó a su casa como solía hacer siempre, no la interesaba quedarse a dormir, lo que la interesaba ya lo acababa de recibir y eso no era otra cosa que sexo del bueno. Cuando ella se fue Antonio se metió en la cama y cogió su portátil, entró en un chat y tecleó su nick, Toni24, al otro lado de la linea estaba deibiz con el que llevaba chateando unos 4 años.

– acaba de irse Marta, no veas que follada la he pegado hoy…

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