BELÉN JUAN

 

Y coge el tique y cambia ese disfraz de princesa, porque tal vez tu hija quiere ser un superhéroe. Y tal vez, quiera unos pantalones, y no quiere llevar ese uniforme con falda, pero eso solo lo puede decidir ella.

Cuando le digas a alguien que es una “nenaza” , cambia la frase, dile que si llora, si siente miedo o tiene algún sentimiento es un hombre, pero también puede ser una mujer, porque las mujeres tienen miedo y lloran, pero también he visto a niños, hombres y ancianos llorando, porque el dolor no entiende de género.

Cuando tu amigo se enfade porque el tiene que pagar por entrar a una discoteca y tu niña, entras gratis, rectifícale, dile que cuando no pagas por el producto, tal vez el producto seas tú.

Y cuando te pregunten por que estas enfadada si te piropean por la calle, y solo te dicen lo guapa que estás, respóndeles que nadie les ha pedido su opinión. No has nacido para gustar a nadie, te tienes que gustar a ti misma, y si te gustas, después del lastre que te adjudica la sociedad, da gracias.

Parece que tengamos que estar siempre agradecidas. Agradecidas porque nos piropeen, agradecidas porque nos reconozcan a pesar de tener un curriculum brillante, agradecidas porque no nos violen, agradecidas por ser MUJERES.

¿Por qué me tienen que preguntar en una entrevista de trabajo si tengo pensado quedarme embarazada? ¿por qué me tienen que preguntar si tengo hijos o si tengo pareja? Ellos que pregunten, pero nosotras tenemos que negarnos a contestar. Esta “lucha” va a existir siempre, tenemos que dejar de creer que vivimos en una sociedad machista, España no es machista, pero las personas sí. Tenemos que empezar a educarnos todos, tanto hombres como mujeres, es un aprendizaje que tiene que nacer en las aulas, desde los más pequeños hasta los más mayores.

No quiero ser mejor ni peor que tú, quiero ser YO. Quiero acertar, quiero equivocarme, levantarme y volver a intentarlo, aunque me vuelva a caer, pero no quiero que nadie sienta lástima por mí, que piense que soy más débil, que me da miedo la oscuridad, que me aterra estar sola, que debo maquillarme para estar presentable para la sociedad, que debo hablar bien, que debo ponerme tacones para mi primera entrevista y que me gustan las películas románticas. No quiero que por ser mujer me encasilles, porque somos algo más.

Así que cuéntale a tu hija, madre, sobrina o abuela que eres una guerrera, que sin darte cuenta luchas por romper los estereotipos que marca la sociedad, que lloras hasta inundar habitaciones, pero que ríes con tanta fuerza que te reinicias, que una noche te apetece ponerte tu vestido más corto y por la mañana solo quieres una sudadera y unos pantalones rotos. Porque lo que tu quieres, lo marcas tú, porque diriges el timón.

Y yo solo soy la voz, o, mejor dicho, unas simples letras de todas aquellas Reinas, aquellas que se quedaron a mitad de la batalla, aquellas que luchan cada día frente a una sociedad hipócrita y por aquellas que lucharán, porque esta lucha es nuestra, y tenemos que ganarla, porque aparte de ser valientes somos guerreras. Por todas vosotras que luchasteis hasta el final, en cualquier momento de vuestra vida, cuando querían haceros creer que erais menos por ser mujeres, pero vosotras aparte de ser mujeres, erais REINAS, reinas de vuestra vida, de vuestro pensamiento, de vuestra existencia.

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