MARCELA VARGAS

 

Una tarde calurosa y soleada, la muchacha se encontraba en la orilla de un mar. Se hallaba en medio de mucha gente, tanto viva como muerta. La primera charlaba y reía, lo cual atemorizaba. La segunda yacía amontonada, olvidada. En un momento, el agua sobrepasó la costa y comenzó a arrasar todo a su paso. Todos se desesperaron y lucharon para salvarse, para lo cual subieron por unas escaleras de cemento que la joven había visto en otro lado y no entendía qué hacía en una playa como esta.

La escalinata daba acceso al segundo piso de uno de los edificios públicos a los que ella solía asistir. Una vez que hubo llegado allí, se topó con un pequeño ser que parecía conocerla desde hacía mucho tiempo. Tanto así, que el mismo se le subió al hombro y comenzó a cuchichearle sobre sus dos amores perdidos.

Le señaló una hilera de baños públicos que apareció repentinamente frente a sus ojos y le dijo: “Tus ex novios están en los baños ubicados en cada extremo de la fila. Uno está con su novia y el otro está solo”. La chica miró al  pequeño ser con ojos de simulado desinterés y le ordenó que no se paseara cerca de esos jóvenes, o estos creerían que ella lo había enviado para espiarlos.

La muchacha seguía parada en el mismo lugar hasta que oyó la puerta de uno de los baños abrirse. Se alejó junto con el pequeño ser, y se sentó en el rincón más oscuro del piso para no ser notada. Vio que quien salía del baño era la novia de su ex más preciado. Y vio que era demasiado linda.

La puerta quedó abierta, por lo que la muchacha, desde el rincón, vio que su ex yacía al lado del inodoro. Tan pronto como él dirigió la mirada a la joven semioculta en un rincón, ella se levantó y se fue corriendo, hasta perderse de vista entre los espectadores de una especie de concierto de música popular.

La muchacha halló dos asientos vacíos cercanos a dos conocidas; y ocupó uno de ellos. El otro lo tomó el pequeño ser; ahora, convertido en otra conocida. Mientras la joven apreciaba el show, sus conocidas la miraban, a ella y a su acompañante, y soltaban enormes carcajadas.

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