ECONOMISTA

 

7 años mas tarde

 

Paula vino a recogerme al aeropuerto de barajas, era un viernes sobre las 11.00 de la mañana, enseguida pude verla entre toda la gente, yo estaba haciendo un trabajo en Londres que me había encargado mi padre. Ella había cambiado mucho, ahora a sus 30 años era toda una mujer, ya no llevaba el pelo tan largo como en la universidad, lo tenía un poco por debajo de los hombros lo que le daba un aire de mujer sofisticada, llevaba unos vaqueros con zapatos de tacón y arriba camisa blanca con una chaquetita abierta azul clarita. Nos dimos dos besos y fuimos hasta el parking donde ella tenía el coche.

 

– ¿Bueno y que tal por Londres?

– Pues bien, ya estamos terminando, llevo allí 6 meses trabajando y estoy un poco cansado.

– ¿Y que tal trabajar con papá?

– Ya sabes, para todos soy el hijo de papá y por mas que haga eso no va a cambiar, debería haber hecho como tu y venirme a Madrid a trabajar, me tiene todo el día de acá para allá.

– Esto es así, ya veo que estás muy liado, llevas casi 4 meses sin venir a verme, ni tan siquiera conoces la casa nueva que hemos comprado Fernando y yo.

 

Me fijé en su mano donde lucía un anillo de diamantes de compromiso, para eso nos habían citado ese fin de semana a todos.

 

– ¿Te casas no?, dije señalando su anillo.

– Si, bueno mas o menos ya lo sabéis, pero queríamos hacer mañana una cena para hacerlo oficial, vendrán los padres de Fernando y los nuestros vendrán mañana por la mañana, ¿esta tarde viene Valeria, no?

– Si, luego me pasaré a la estación a recogerla.

– ¿Y que tal con ella?, ya lleváis casi 3 añitos.

– Muy bien, aunque últimamente nos vemos poco con tanto trabajo, ella está haciendo el MIR en el hospital de Sevilla.

– Me alegro mucho que todo os vaya fenomenal.

– A ti si que todo te va bien, te vi hace poco en la revista.

 

Paula había salido en el suplemento de un famoso periódico de tirada nacional, era un reportaje de mujeres con éxito justo en la treintena, habían juntado a 8 mujeres muy reconocidas y triunfadoras en sus respectivas profesiones, junto a mi hermana estaba una cineasta, una deportista, una física, una diseñadora…

 

– ¿Y Fernando que tal?

– Muy bien, está trabajando en un importante bufete aquí en Madrid, desde luego que no nos podemos quejar, hemos quedado ahora para comer con él a las 14,30 en un sitio cerca de donde trabaja. Te llevo a casa y en lo que te la enseño y si quieres te cambias y tal y ya casi tenemos que salir.

 

Entramos en una urbanización privada, un chico de seguridad saludó a mi hermana y nos levantó la barrera para poder acceder a ella. Desde luego que mi hermana se había comprado la casa en un zona bastante elitista. Pasamos por un par de casas en las que Paula había hecho el diseño, luego llegamos a la suya, aunque no era la mansión que tenía mi suegro en Sevilla desde luego que no estaba nada mal. Lo primero que llevaba la atención era su gran jardín con las piscinas en medio, tres piscinas en forma de I de distinto tamaño muy bonitas. Luego entramos dentro de la casa.

 

– Muy bonita Paula…¿cuanto tiempo tenemos para salir al restaurante?

– Unos 45 minutos o así…¿te enseño el resto de la c…

– Ven aquí joder…

 

En cuanto se cerró la puerta tras de nosotros me agarré a Paula y nos dimos un furioso morreo.

 

– ¡Cuanto tiempo!, dijo ella palpándome el paquete por encima del pantalón. – vamos a una habitación…

 

Me llevó de la mano escaleras arriba y hasta que entramos en una habitación no dejábamos de besarnos y meternos mano, nos costó un rato llegar porque paramos varias veces a comernos la boca. En cuanto entramos en la habitación me saqué la polla.

 

– ¿Esto es lo que quieres?, dije sacudiéndomela ante ella.

– ¡Ya sabes que si!, ¡¡eso es lo que quiero!!

 

No hablamos nada mas, Paula se puso en cuclillas y totalmente vestida se metió mi polla en la boca y comenzó a chupármela. Ya no éramos dos chiquillos como en la universidad, ahora Paula era toda una mujer de mucho prestigio en su profesión y que además vivía con su novio y allí estaba agachada con la polla de su hermano en la boca un día antes de reunir a toda la familia para anunciar su inminente boda.

 

Mientras la sujetaba por el pelo ella miró hacia arriba con una cara de lujuria tremenda sin dejar de hacer círculos con su lengua alrededor de mi capullo, luego volvió a engullir mi polla y trató de metérsela lo mas profundo posible dentro de su boca. Sujeté por la cabeza a mi hermana y embestí hasta que toqué su campanilla, Paula sufrió una arcada pero se dejó hacer, luego continué haciendo lo mismo varias veces mas, me estaba follando su boca.

 

Paula comenzó a gemir, no solo por el placer de lo que le estaba haciendo, se había abierto el pantalón y se estaba masturbando furiosamente el coño mientras yo le seguía follando agarrándola por el pelo. Tan solo se retiró cuando ya no podía respirar y después un hilo de babas cayó encima de su camisa.

 

– Voy a tener que cambiarme, dijo graciosa.

 

Se puso de pies frente a mi y yo que no estaba para delicadezas tiré con fuerza arrancando varios botones de su camisa que salieron volando por la habitación.

 

– ¡¡Cabrón!!…¿sabes lo que vale esa camisa?

– Me importa una mierda, dije quitándosela y luego desabrochando el sujetador.- como las echaba de menos.

 

Sus dos enormes tetazas volvieron a aparecer ante mis ojos, desde luego que ya no eran las tetas, duras y firmes que cuando estaba en la universidad, ahora la gravedad ya estaba comenzando a hacer su efecto y se la habían caído un poquito, muy poquito, seguían siendo unas tetas de 9,75 e incluso para mi eran casi mas morbosas si cabe que antes, me parecían unos pechos formidables para una chica de 30 años, pero casi no pude jugar mucho con ellos, se los sobé un poco y luego le chupé ambos pezones, no teníamos casi tiempo. Bajé sus pantalones y sus braguitas a medio muslo y puse a Paula contra la pared.

 

– ¡¡Vamos métemela, métemela!!, dijo mi hermana agarrando mi polla y restregando el culo contra ella.

– ¿Me da tiempo a encularte?

– Vamos muy justos, ya sabes que necesito un buen trabajito previo para eso, dijo Paula gimiendo.

 

Me agaché y le dí un par de lametazos entre sus nalgas metiendo la lengua en su ano.

 

– ¿Te vale con esto?, dije poniéndome de pies y apoyando de nuevo la polla contra su entrada trasera.

– No seas malo, mmmmmmmmmmmm, ya sabes que no.

– ¿Lo sigues haciendo solo conmigo?

– Claro, el culito es solo tuyo, ya lo sabes, mi culo es solo para ti…

– Quiero que siga siendo así, me da igual que Fernando te folle o que se la chupes, pero el culo no, ¡tu culo es solo mio!, ¿me entiendes?, ¡¡tu culo es solo mio!!, ¡¡dímelo otra vez!!

– ¡¡Mi culo es solo para ti!!, solo para ti David…solo para mi hermanito y ahora no seas malo y fóllame, ¡¡vamos fóllame!!.

 

Sin mas tiempo que perder se la metí a Paula por el coño desde atrás, hice que se inclinara un poco sobre la pared para que nuestros cuerpos al chocar hicieran mas ruido. Fue un polvo duro y rápido hasta que 5 minutos mas tarde me corrí dentro de ella. Luego nos vestimos y fuimos a comer con Fernando. La muy puta de mi hermana se presentó con toda mi lefada dentro, eso hizo que se pusiera muy cachonda durante la comida en el restaurante, cuando terminamos de comer Fernando tenía que seguir trabajando, nosotros regresamos a casa de mi hermana donde volvimos a follar de nuevo, esta vez sí que me pidió metérsela por el culo y para terminar Paula me cabalgó en su cama de matrimonio mientras yo no dejaba de azotar sus tetas y sus glúteos.

 

No tuvimos tiempo para mas, un rato mas tarde fui a la estación a buscar a Valeria que venía en Ave, por la noche cenamos en parejitas, Paula y Fernando y mi novia y yo, al día siguiente vinieron nuestros padres y los de Fernando. Hicieron una cena para anunciarnos a toda la familia que se casaban el verano siguiente, aproximadamente dentro de un año. Luego salimos todos juntos a tomar una copa, pero durante ese fin de semana no pude volver a tener encuentros íntimos con Paula, eso sí por la noche tuve que follarme al pibón de mi novia para derramar en ella las escasas reservas que me quedaban.

 

El domingo después de comer me despedí de todos y cogí el Ave junto con Valeria para pasar unos días con ella en Sevilla, en el tren ella apoyó su cabeza en mi hombro, me encantaba su melena rubia tan larga y como le olía el pelo, pero yo solo iba pensando en cuando volvería a repetirse el siguiente encuentro con mi hermana…

Un comentario sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (18, epílogo)

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