ECONOMISTA

 

El martes por la tarde me fui a estudiar a la biblioteca, dejé la casa a solas para mi hermana y Fernando, iba a ser su reconciliación por fin, me supongo que Paula achacaba su comportamiento sexual conmigo al hecho de no estar teniendo relaciones con su novio y si volvía a estar con él supuso que podría olvidarse de la polla de su hermanito. Pero desde luego que no fue así.

 

El sábado por la noche salí a cenar con Sofía y luego a dar una vuelta con los amigos, era la última vez que salíamos para despedir el curso porque ya estábamos en mayo y los siguientes fines de semana había que estudiar. Cuando llegué a casa de madrugada me estaba preparando un desayuno cuando entró un momento Paula en la cocina, me sorprendió que estuviera despierta a esas horas, llevaba puesta una camiseta blanca de tirantes así como de interior, se notaba que no llevaba sujetador, en la parte de abajo llevaba unos shorts de pijama, llevaba el pelo largo muy alborotado, como si hubiera estado follando. Me pareció una imagen para sacarme la polla allí mismo y pajearme, se le transparentaban las tetazas y los pezones a través de la tela blanca de la camiseta.

 

– ¿Que haces despierta a estas horas?

– nada, que te he oído y me he levantado, solo era para avisarte que se ha quedado Fernando a dormir, no sea que mañana te le encuentres al levantarte y te sorprendas, dijo susurrando

– Ah vale, gracias por avisar.

– Bueno, me vuelvo a la cama.

 

Desde luego que me sorprendía el comportamiento de mi hermana, era la primera vez que se traía al novio a dormir a casa, en una semana había hecho dos cosas que no había hecho nunca, pedirme que la dejara la casa a solas para follar con el novio y luego traérselo a dormir a casa.

 

– Espera un momento Paula, ¿como es que ahora te traes a tu novio a dormir?.

– ¿Algún problema?, Sofía también se queda a dormir alguna vez y no te digo nada.

– No, solo digo que tu no eres así, lo de pedirme que os deje la casa para vosotros solos o esto, siempre has sido no sé como muy responsable para estas cosas, como dando ejemplo, no sé como explicarlo, con un comportamiento muy correcto del que estarían orgullosa los padres.

– No entiendo lo que dices, tampoco he hecho nada malo, solo quiero estar con mi novio.

– No claro, no has hecho nada malo, pero tu antes estas cosas no las hacías.

– Mira David, no voy a discutir contigo estas cosas, me traigo a Fernando cuando quiero y ya está.

– Si lo haces por lo que pasó el sábado pasado entre nosotros, te digo que no va a funcionar.

– ¿Que no va a funcionar el que?

– Que te traes ahora a Fernando para intentar olvidar lo que pasó y eso no va a pasar, te lo digo por experiencia propia, me sucede a mi también, cuando estoy con Sofía me lo paso bien, disfruto mucho con ella, sexualmente te digo, pero lo que sentí el otro día contigo en la cocina no me había pasado nunca, fue el mejor orgasmo de mi vida y sé que a ti también te pasó lo mismo luego cuando te tocaste a solas…

– David de verdad que no quiero hablar de esto contigo, dijo Paula agachando la cabeza

– ¿Ya te ha pasado verdad?…¡lo sabía!, ha estado bien follar con Fernando de nuevo, pero lo pasaste mil veces mejor el otro día, es una sensación que solo sabemos tu y yo, es el morbo del INCESTO, de lo prohibido…es como que el placer se multiplicar por mil, ¿a que llevo razón?

– No sigas David…

– ¿Te gustaría volver a repetirlo?, si quieres me saco la polla ahora mismo…me has puesto cachondo desde que te he visto entrar con esa camiseta y esos shorts…

– ¡Estás loco!, está Fernando durmiendo en mi habitación.

– ¡Me importa una mierda!, dije empezando a desabrocharme el pantalón.

– ¡David no!, ¡puede levantarse y pillarnos!

– ¿Pero está dormido?

– Si, pero podría despertarse…

– Mira como me tienes ya, dije mostrando un gran bulto en mis boxer de color blanco, – ¡ven aquí!

 

Y agarré de la mano a Paula y la llevé a la habitación de mis padres, no quise llevarla a la mía porque está pegada a la de mi hermana y si su novio está dormido podría escucharnos, pero la habitación de mis padres está separada del resto y desde allí era mucho mas difícil que su novio pudiera escucharnos. Paula se dió cuenta inmediatamente de mis intenciones en cuanto entramos y encendí una pequeña lamparita de mesa.

 

– Aquí no nos puedo pillar Fernando, dije susurrando

– ¡David esto es una locura!

– Shhhh, cállate, no tienes que hacer nada, solo mirar como el otro día.

 

Me puse delante de mi hermana y la levanté por las axilas para que se sentara en una pequeña cómoda con cajones que había en el cuarto. Paula quedó abierta de piernas y expuesta delante de mi, en un momento sus pezones ya se habían puesto duros y yo no tardé en sacarme la polla delante de ella.

 

– Joder como me gusta esto, me encanta, dije comenzando a menearmela en frente de mi hermana.

 

Ella seguía sentada y mirando todo lo que yo hacía, ahora ya no se cortaba en mirar directamente mi miembro, no se quería perder detalle de todo lo que pasaba.

 

– ¡Tienes unas tetas de la hostia!, por favor enséñamelas, venga por favor, sácatelas, ¡quiero verlas!, dije yo.

– No David, venga termina ya, no estoy agusto en esta situación.

– Venga no hagas que te lo suplique, ¡enséñame las tetas!.

 

Viendo que Paula no se decidía fui yo mismo el que tiró de su camiseta interior de tirantes hacia arriba, ella intentó detenerme tímidamente, pero viendo mi determinación apenas puso resistencia. Al momento sus dos inmensas tetazas aparecieron ante mis ojos. Un espectáculo que nunca podría olvidar.

 

– ¡¡Dios mio que tetas, son maravillosas!!, ¡¡joder son la hostia!!

 

Efectivamente sus pechos eran todavía mejor de lo que había imaginado, no solo era por su tamaño descomunal, también se veían increíblemente firmes, les tenía muy blanquitos y en el medio dos areolas gigantes como unas galletas María de un color rosa muy claro. Sus pezones estaban durísimos y debían haber crecido hasta los dos centímetros de lo cachonda que estaba Paula. Es imposible tener eso delante y resistirse a tocarlo.

 

Así rompí casi la última resistencia de Paula, su absurda norma de que no podía tocar su cuerpo, estiré la mano libre y la puse sobre su pecho, apenas abarcaba la mitad y después ya me puse a sobárselos descaradamente, también eran mas duros de lo que parecían y la piel muy suave. En cuanto me puse a pellizcar levemente sus pezones mi hermana comenzó a jadear.

 

Ya no había vuelta atrás, me estaba meneando la polla delante de Paula mientras le manoseaba las dos tetazas, tuve incluso que dejar de pajearme para poder jugar con las dos manos sobre sus pechos. Pero la tenía tan dura y estaba tan cerca del cuerpo de mi hermana que me pareció buena idea dejar la polla apoyada sobre su coño. Y después me moví hacia delante y luego hacía atrás, frotando nuestros dos sexos, parecía como si estuviéramos follando muy lento, Paula no entendía nada de lo que estaba pasando, no podía dejar de gemir y jadear a cada roce mío y no cambiaba para nada su postura.

 

– David, para, ¿pero que haces?.

– ¿No te gusta?, dije apretándome mas fuerte contra su cuerpo a la vez que pellizcaba de nuevo uno de sus pezones.

– Ahhhhhhhhh….despacio, ¡están muy sensibles!.

– ¡Me encanta que estén así!, ¡quiero probarlos!

 

Me agaché un poco para poner la boca sobre uno de sus pezones, chupé todo lo que pude y luego comencé a besar sus pechos, iba alternando de uno a otro, estrujándolos con la mano y metiéndomelos en la boca, luego puse la cara en medio de los dos sintiendo el enorme calor de sus tetas en mis mejillas. Paula me acarició el pelo, fue la primera vez que me tocó y después me apretó de nuevo contra su cuerpo en una clara invitación a que siguiera chupando sus dos pesadas tetas. Miré hacia arriba y la cara de mi hermana estaba desencajada ante el placer que estaba recibiendo.

 

Unos minutos mas tarde sus pechos estaban rojos de lo fuerte que se los había apretado y empapados casi por completo por mi saliva. Me volví a poner frente a ella y jugándome una última carta intenté bajar los shorts de su pijama. Esta vez si que me detuvo, a pesar de lo cachonda que estaba mi hermana tuvo su último acto de cordura.

 

– No, eso no, ponte como antes si quieres, dijo ella jadeando…

 

Haciendo caso a Paula de nuevo volví a pegar mi polla contra su coño y comencé a frotarme contra su cuerpo. A cada roce mi hermana gemía como si me la estuviera follando, tuve que dejar de tocar su tetas para cogerla por las caderas y así poder apretar mas fuerte su cuerpo contra el mío. Notaba el calor de su entrepierna contra mi miembro y ya no iba a poder aguantar mucho mas sin correrme. Sinceramente pienso que si esa noche no hubiera estado su novio durmiendo en casa me la hubiera follado, pero tampoco iba a tener que esperar muchos días mas para eso.

 

Me hice un repaso mental y visual de la situación, los dos en la habitación de mis padres, ella sentada sobre la cómoda, abierta de piernas, nos estábamos frotando y moviendo las caderas acompasadamente como si estuviéramos follando, nuestros cuerpos pegados, Paula con la camiseta subida por encima de sus tetas, yo con los pantalones en el suelo. Besé su mejilla y cuando intenté llegar a su boca ella se apartó para que no pudiera morrearla, el cuerpo de mi hermana tembló y después de otro roce mió se tapó la boca para ahogar los gemidos de su orgasmo, mi hermana se estaba corriendo y yo ya no aguanté mas, el calor que desprendía todo su cuerpo y en especial su coño fueron el desencadenante de mi corrida también.

 

– ¡Voy a correrme Paula!, ¡¡voy a correrme encima de ti otra vez!!, ¿te parece bien?.

 

Pero estaba demasiado concentrada en su orgasmo, había echado la cabeza hacia atrás y cerraba los ojos, mantenía la boca abierta jadeando como un pez, como intentando coger un poquito de aire para poder respirar. Yo me puse erguido ante ella y la punta de mi polla quedó casi a la altura de su ombligo. Acaricié por última vez uno de sus pechos y luego subí la mano para ponerla en sus mejillas hasta que metí el dedo pulgar en su boca. Entonces Paula abrió los ojos y me miró, se la había puesto una cara de zorra acojonante, sacó la lengua y me chupó el dedo como si fuera una polla, inmediatamente el primer chorro de mi corrida le impactó de lleno en toda la cara. No solo no se retiró sino que me siguió chupando el dedo con mas fuerza mientras el segundo disparo le pegó en todo el ojo, ella gimió y al momento tuvo el tercer chorro en la boca, los dos siguientes en medio de sus tetas y los restantes sobre su cuerpo.

 

Cuando terminé de correrme recogí un poquito de mi leche sobre su cara y se la metí en la boca, Paula saboreó con gusto mi semen. En ese momento no se parecía en nada a la diosa que se paseaba por los pasillos de la facultad, en ese momento parecía una jodida puta, con la cara llena de semen, mostrando sin pudor sus enormes y manoseadas tetazas y jugueteando con mi pulgar en la boca.

 

No tardó de salir del trance en el que se encontraba y me apartó bruscamente para salir de la habitación.

 

– ¡Joder que hemos hecho!, ¡¡mierda, mierda!!

 

Sabiendo como era mi hermana dejé que se fuera sin decir nada, se lo había pasado de puta padre, pero no me lo iba a reconocer y al momento le entraron los remordimientos de conciencia. Era como un doctor jekyll y Mr hide. Se encerró en el baño y debió de estar por lo menos 10 minutos lavándose.

 

Cuando entró en la habitación les escuché desde la mía, estaba hablando con su novio Fernando, les entendí algo así como.

 

– ¿Donde has ido?, preguntó él

– Me he levantado al baño.

 

Luego siguieron hablando en bajito y ya no les entendí lo que decían, pero lo siguiente que pasó no hacía falta traducción, ¡se pusieron a follar!, fue un polvo tranquilo y bajo las sábanas, seguramente un misionero, pero hizo que se me volviera a poner dura de nuevo. Desde luego que Paula debía de seguir muy cachonda, unos minutos antes me estaba corriendo sobre su cara, su boca y su cuerpo y ahora estaba follando con su novio, el tonto de él seguramente estaría besando los labios que habían estado bañados por mi leche y ni se habría fijado en las marcas rojas de sus tetas, mi hermana tenía que oler a sexo y lujuria por los cuatro costados y de nuevo se corrió como en la habitación conmigo, pero esta vez no reprimió su orgasmo, se pegó una buena corrida justo a la vez que Fernando lo hacía dentro de ella, seguramente su novio pensó que le estaba pegando un buen polvazo, lo que no sabía es que Paula se estaba corriendo así porque estaba caliente como una cerda después de haber estado con su hermanito pequeño.

 

Al día siguiente Fernando se quedó toda el día en casa, comió con nosotros y se quedó por la tarde estudiando en casa también, Paula no me dió la mínima oportunidad para que me quedara a solas con ella, después de cenar, con su novio delante por supuesto, luego se metió en la cama y se fue a dormir muy pronto.

 

No quise forzar mas la situación, no se iba a poder esconder de mi todos los días.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s