ECONOMISTA

 

Al día siguiente me levanté y desayuné tranquilamente, no tuve noticias de Paula en toda la mañana porque no salió de su habitación. Llamé a Sofía para invitarla a comer en casa, se lo dije a mi hermana que iba a venir, ahora tenía que recuperar el tiempo perdido con mi novia. Le pedí a ver si se atrevía a venir con el juguetito metido en el culo.

 

A la hora de la comida fue la primera vez que vi a Paula desde la noche anterior, estaba como avergonzada y apenas se atrevía a mirarme a la cara, comimos los tres en casa, Paula, Sofía y yo, incluso Sofía se dio cuenta de que algo raro pasaba porque luego me preguntó si estábamos enfadados mi hermana y yo.

 

Cuando terminamos nos metimos en la habitación Sofía y yo y empezamos a morrearnos, no tardamos en quitarnos la ropa, llevábamos mucho tiempo sin follar y aunque yo tenía ganas Sofía tenía muchas mas (yo me había corrido dos veces la madrugada anterior).

 

– Nos va a escuchar tu hermana, dijo Sofía boca arriba quitándose el tanguita.

– Me da igual, no vamos a aguantarnos mas…

 

Enseguida me fijé en que llevaba el pequeño dildo metido en el ano, no dejaba de sorprenderme mi novia, se había pasado toda la comida con mi hermana con ese juguete metido dentro. Me gustaba mucho esa doble cara de mi novia, era una buena chica, estudiante, amable con los demás a sus 19 años y con esa carita aniñada, pero cuando se ponía cachonda se transformaba en la mas morbosa de las guarras. De un azote en su culo hice que se pusiera a cuatro patas en la cama y ella me sonrió viciosilla moviendo sus caderas de un lado a otro, le fui sacando muy despacio el juguete hasta que estuvo todo fuera, su ano se había quedado muy abierto.

 

– ¡Que zorra eres!, tienes el culo pidiendo guerra, dije metiendo mi lengua en su pequeño agujerito.

 

Sofía me pasó la mano por la cabeza apretándome contra su cuerpo, no estábamos para muchos preliminares, tenía el agujerito tan abierto que mi lengua entraba varios centímetros en sus entrañas, luego me puse detrás de ella, me saqué la polla y sin mas miramientos se la metí por detrás.

 

– ¡Te voy a dar bien por el culo!

 

Y vaya si lo hice, sujeté por las caderas a Sofía y comencé un alocado mete saca, a pesar de meterse el dildo su culito seguía siendo estrecho y me proporcionaba un placer muy agradable. Ella de vez en cuando miraba hacia atrás como pidiendo que le diera mas fuerte y yo gustoso acepté su silenciosa petición. Lo que no fueron silenciosos fueron los gemidos de Sofía y el ruido de nuestros cuerpos al chocar. Mi hermana lo debía de estar escuchando todo perfectamente desde la habitación de al lado. Nos daba igual, nosotros íbamos a lo nuestro.

 

– ¡Toma chúpamela!, dije sacando la polla de su culo para luego metérsela en la boca,- venga empápamela bien que te la voy a volver a meter por el culo.

 

Así estuvimos un buen rato, detenía la enculada a mi novia para hacer que me la chupara, hicimos culo-boca 5 o 6 veces por lo menos, estuve dudando de donde correrme varias veces, al final descargué en la boquita de Sofía que recibió con ganas la pocas reservas de semen que llevaba dentro. Todavía echamos otro polvo mas aquella tarde, dejé que mi novia se me pusiera encima y me follara hasta que me corrí dentro de ella.

 

Por la noche estábamos en casa Paula y yo solos, Sofía ya se había ido donde sus padres, mi hermana seguía con su actitud como avergonzada por lo que había pasado la noche anterior y mientras cenábamos juntos intenté sacar algún tema de conversación, incluso me disculpé por haber llevado a Sofía a casa y el ruido que habíamos hecho por si la habíamos molestado, pero ella apenas me contestaba con monosílabos, no había manera de mantener una conversación con Paula así que lo dejé estar, sin embargo fue ella la que me sorprendió cuando ya estábamos terminando de cenar.

 

– ¿Esta semana vas a estar alguna tarde fuera de casa?, dijo Paula

– Pues no sé… ¿y eso a que viene?…

– Es que quería quedar con Fernando…

 

Esto si que era nuevo, Paula nunca se había traído al novio entre semana a casa y menos se había atrevido a pedirme que les dejara la casa para ellos solos.

 

– Si es por eso cuando quieras, no tienes mas que pedírmelo ya lo sabes…

– ¿Te parece el martes?

– Si vale, el martes, dije yo, – ¿y ese cambio a que ha venido Paula?, lo de querer traerte el novio a casa, ¿no decías que hasta el verano no ibas a hacer nada con él?

– Lo que yo haga con mi novio no es cosa tuya, no tengo que estar dándote explicaciones, además tu te traes a Sofía cuando quieres y yo no te digo nada.

– ¿No tendrá algo que ver con lo que pasó ayer entre nosotros?

– Mira David, no quiero hablar de eso, dijimos que nunca mas íbamos a sacar el tema ni a repetirlo, así que no vuelvas a mencionar lo que pasó ayer.

– Como quieras, pero no por no mencionarlo no podemos hacer como que no pasó nada…además luego te escuché en tu habitación, ¿no dirás que anoche también te masturbaste pensando en tu novio, no?

– No te voy a decir en quien pienso o dejo de pensar y ya eres mayorcito para andar escuchando, respeta un poco la privacidad de la gente.

– ¿Escuchando?, ¡por dios!, si te debieron de oír todos los vecinos, ¡menudos gemidos!.

– ¡Te estás pasando David!

– No estoy diciendo ninguna mentira y además me parece normal, sé que estabas bastante cachonda, no todos los días tu hermano pequeño se te corre encima…

– Te dije que no lo hicieras, no estoy tan enferma como tu, solo lo hice para que me dejaras ya tranquila…

– Si, ya , por eso luego te fuiste como una loca a meter los dedos, ¿te puso cachonda pajearte con mi corrida por todo tu cuerpo?

– ¡Eres un cerdo!, me voy, no tengo porque escuchar esto…

– Vale vete, pero que sepas que no por quedar con tu novio vas a olvidar lo que pasó, con él no vas a tener unos orgasmos ni la mitad de buenos como el que tuviste ayer, no olvides esto..

 

Luego Paula se encerró en su habitación y me pareció escuchar que estaba llorando, quizás me pasé un poco con ella, desde luego que tenía que tener muchos remordimientos por lo que había pasado la noche anterior y yo no me porté como debía. Luego entré en su habitación para disculparme y efectivamente ella estaba llorando, le dije que era un capullo y que me perdonara, que me había pasado, ella tan solo me contestó que saliera, que la dejara sola. Así lo hice, tan solo tenía que dar un poco de tiempo a Paula para que asimilara lo que estaba pasando.

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