ECONOMISTA

 

El día siguiente no quise hacer mención a lo que había escuchado por la noche, pero otra vez después de cenar volvimos a tumbarnos en el sofá y se repitió la escena del día anterior. Entonces me di cuenta que claro que mi hermana sabía lo que yo hacía detrás de ella, por supuesto que sabía que yo me estaba haciendo una paja a su costa y eso hacía que seguramente se pusiera muy cachonda. En cuanto entró en su habitación no tardé en volver a escuchar los gemidos ahogados de su masturbación, yo hice lo propio desde mi cuarto y esperé a correrme casi a la vez que ella procurando que si que me escuchara bien cuando alcancé mi orgasmo.

 

Me encantaba ese juego que nos traíamos entre manos, estaba claro que mi hermana estaba empezando a ceder bastante, pero no era suficiente. En esas estábamos cuando llegó la semana santa y con ello vacaciones en la universidad, nos volvimos a la casa del pueblo con nuestros padres a pasar unos días. El fin de semana salí de fiesta con mis amigos de toda la vida y Paula hizo lo propio con sus amigas. Avanzada la noche nos encontramos en el disco bar mas famosillo del pueblo.

 

No hace falta decir que Paula era la que estaba mas buena de todo el bar, llevaba unos vaqueros desgastados muy ceñidos a su cuerpazo, unos zapatos con bastante tacón muy elegantes y arriba una camisa con cuadros rojos y azules que le daban un aire bastante pijo, llevaba suelta su larga melena y apenas un poco de maquillaje en la cara. Todo muy natural y elegante.

 

No tardaron tres chicos a acercarse a hablar al grupo de mi hermana y sus amigas y enseguida un chico se puso a hablar con mi hermana. Yo lo observaba todo a unos metros de distancia cuando se me acercó una chica pelirroja con un piercing en la nariz, ni tan siquiera la vi venir., tendría la edad de mi hermana, unos 22 o 23 años.

 

– ¿Me invitas a una copa guapo?, me sorprendió por lo lanzada y directa que fue.

– Si quieres, no tengo problema en invitarte pero por lo demás lo siento, tengo novia.

– Ya veo, ¿es la morena esa que miras tanto?

– No, no, esa es mi hermana…

– Entiendo, ¿y donde está tu novia?…

– No es de aquí, es de otra ciudad…

– Ahhh, a lo mejor es que no te gusto, dijo en bromas.

– No, no es eso, si te digo la verdad estás bastante bien y si no tuviera novia, uffff…siempre he querido estar con una pelirroja…

– Vaya, una pena, si cambias de opinión búscame, estaré por aquí…

 

Durante todo el rato que estuve hablando con la chica me fijaba en mi hermana y ella hacia lo propio mirando hacia donde estaba yo intentando quitarse de encima el chico con el que estaba hablando. Al final tuve que ir a echarle una mano y me acerqué donde estaba Paula.

 

– Oye disculpa, voy a hablar un momentito con mi hermana.

 

Me gustó la cara de alivio que puso Paula, aunque es bastante directa y cortante con los tíos cuando quiere me dijo que con este aún diciéndole que tenía novio y tal se estaba poniendo muy pesado. Terminamos hablando de como iba su relación con Fernando, parece ser que la cosa seguía avanzando con mucha calma. Se habían organizado unas vacaciones para el mes de julio, los dos solos, pero según me medio insinuó Paula hasta ese momento no iba a tener relaciones con él.

 

– Lo tienes que tener a punto de explotar, dije yo medio en bromas.

– Lo que me hizo no me gustó, me ha costado darle esta oportunidad, así que va a tener que ganarse otra vez mi confianza…

– Vamos que te invito a una copa hermanita, quiero que me vean contigo para dar envidia al resto de tíos de este bar…eres la que está mas buena con mucha diferencia…

– Si, pero si solo se me acercan feos y pesados…

 

Llegamos a la barra y comenzamos a hablar, no tardé en sacar el tema de lo que estaba pasando en casa entre nosotros dos.

 

– Hoy estás incluso mas guapa de lo normal…te sientan increíble esos vaqueros y la camisa, además me ponéis mucho las tías cuando os ponéis esos taconazos…

– Tu también estás muy guapo, ya he visto como se te acercaba esa pelirroja…tu sí que te las tienes que ir quitando de en medio.

– Espera, voy a hacerte una foto…

 

Me separé un poco de ella y lancé varias fotos con flash a mi hermana apoyada en la barra, ella sonrió dejando fotografiarse y para terminar le hice otra foto de echa chupando de la pajita que tenía puesta en la copa mientras miraba de reojo hacia mi. Me pareció una foto tremendamente morbosa.

 

– A ver que tal he salido, dijo ella.

– Pues muy guapa como siempre, ya sabes lo que voy a hacer luego con ellas, dije acercándome a su oído.

– Si, ya me imagino, pero hijo que quieres que te diga, ya lo hemos hablando muchas veces y haz lo que quieras y por cierto ya que lo menciones últimamente te estás pasando un poco, ya sabes a lo que me refiero…

– ¿Lo dices por lo del sofá ?

– Si, por lo del sofá, lo de ir por casa todo el día como vas, siempre ahí con todo libre, dije Paula haciendo un gesto de vaivén con la mano a la altura de la entrepierna.

– Tu también vas sin sujetador, además no creo que lo del sofá realmente te importe mucho, no te lo voy a negar me pone mucho verte tumbada ahí delante de mi con las tetas libres como las llevas…

– Pero no es lo mismo, yo no lo hago por provocar, me quito el sujetador para dormir y me gusta estar ese ratito viendo la tele lo mas relajada posible…

– Ya, pero no te importa tenerme así, creo que hasta realmente te empieza a gustar excitarme, sabes que me estoy tocando a tu lado mientras tu ves la tele…

– Si, me lo imagino, ya sé que lo haces, pero por mas que te lo he dicho no me haces caso así que ya paso, haz lo que quieras, pero preferiría que lo hicieras en tu habitación y además yo no hago nada para excitarte, eso no me gusta, ¡¡eres mi hermano por dios!!

– ¿Te crees que te no te escucho luego en la habitación cuando te corres?, dije directamente.

 

Mi hermana se puso roja de vergüenza y agachó la cabeza, desde luego no se esperaba que yo le dijera eso, fue muy cortante para ella que su hermano pequeño le acabara de confesar que escuchaba desde la habitación de al lado como se masturbaba.

 

– Yo no…no…

– Mira Paula no me lo sigas negando, a mi me encanta que hagas esas cosas y ni te imaginas como me pone escucharlo, me parece normal, tienes 22 años y ahora encima que no tienes novio…

– Si tengo novio…

– Tienes novio, pero te corres pensando en mi…¡reconócelo!

– Yo no me corro pensando en ti, ¿pero tu de que vas?, yo no…y es que además no sé que hago hablando estas cosas contigo, siempre me acabas liando…

– O sea que por lo menos ya me reconoces que si que te corres, jajaja.

– Mira me desesperas David…

– Si quieres terminar con esto Paula tu ya sabes lo que quiero, solo quiero hacerme una paja delante de ti, solo eso…

– Eso ya lo has hecho y no te veo que quieras parar y es que esto no va a ningún sitio, no me parece que esté bien nada de lo que está pasando entre tu y yo…lo que hiciste en Sevilla en mi habitación, fue asqueros…¡incluso me llegaste a tocar!…¡me metiste mano!

– Solo una paja Paula, deja que me haga una paja delante de ti, mírame y ya luego pasará lo que tenga que pasar…

– ¡No va a pasar nada!

– Pues vale, al menos deja que me haga la paja, tu no tienes que hacer nada, solo tienes que mirar, es que ya solo de hablar estas cosas contigo ya estoy a mil, podemos resolver todo esto esta misma noche en tu habitación…te repito, no tienes que hacer nada, tan solo mírame, con eso estaré satisfecho…

 

Justo en ese momento vino una amiga de Paula a hablar con ella, le dijo que se iban a otro lado, ¡joder que mala suerte!, lo veía en la cara de mi hermana, ya estaba a punto de ceder, seguro que con tan solo de escuchar mi propuesta ya se había mojado sus caras braguitas de encaje…

 

– Me voy David, luego nos vemos

– Te espero en casa…tenemos que seguir hablando de esto.

 

Un rato mas tarde me fui a casa de mis padres, llamé en la puerta de la habitación de mi hermana, pero ella todavía no había regresado, así que me cambié y me senté pacientemente a esperar que regresara Paula. La sola posibilidad de pajearme delante de ella y saber que ella ya casi había cedido a mis pretensiones me tenía en un estado de excitación y nerviosismo que era superior a mi, la polla me palpitaba como pocas veces lo había hecho y tenía un nudo en el estómago debido al morbo que me invadía. Justo cuando mi hermana estaba a punto de decirme que me iba a dejar hacerme una paja delante de ella aparece su amiga, así que aquella noche ya no iba a ceder, iba a esperarla y no iba a parar hasta escuchar lo que quería de boca de mi hermana. No tardó en regresar y se sorprendió al verme en pijama esperándola en la cocina.

 

– ¿Que haces aquí?

– Ya sabes lo que hago, te estaba esperando, me gustaría terminar la conversación que empezamos en el bar.

– Estoy cansada David, no me apetece hablar y menos contigo.

– No me contestaste lo que te pregunté.

– Ya sabes la respuesta, dijo ella, venga me voy a la cama.

 

Yo seguí a Paula hasta su habitación y entré con ella.

 

– No voy a parar hasta que me digas lo que ya sabes…es solo una paja, solo te pido que me dejes hacerme una paja delante de ti, incluso si quieres lo podemos hacer ahora…

 

Paula se acercó enfadada a mi.

 

– Ni se te ocurra hacer nada ahora, ¿me has oído no?, y menos aquí, sino entonces si que despierto a los padres y les cuento todo, les cuento lo mal que estás…

– Vale, tranquila, aquí no, en casa cuando estemos solos, ¿te parece bien?, lo haremos en casa cuando estemos solos, lo hacemos la semana que viene…

– ¿No vas a parar hasta que lo consigas, verdad?, dijo Paula con una voz en la que parecía aceptar que tarde o temprano iba a suceder.

– Si quieres lo hacemos ahora, dije haciendo el gesto de bajarme el pijama…

– No, no, no, aquí no, aquí están los padres, vale, estate quieto, mira tu ganas, lo haremos en casa, pero cuando estemos tu y yo solos.

– ¿De verdad?,¿cuando?, dime un día, dije emocionado, Paula acababa de aceptar la situación, me iba a dejar hacerme una paja delante de ella.

– Pues no sé, cuando surja…

– Eso no me vale, ahora me puedes decir que si y luego en casa te echas para atrás, mira el sábado que viene por ejemplo, el sábado sales con tus compis de la universidad, te tomas un par de copas y luego quedamos en casa, ¿vale?

– ¿El sábado que viene?

– Si, dentro de una semana.

– Me parece increíble estar discutiendo esto contigo, mira vale, acepto, el sábado que viene y acabamos ya con todo esto.

– Pufffff, no sé si voy a poder aguantar toda la semana, ¿puedo pedirte una casa Paula?

– Venga dime y luego vete ya…

– ¿Te importa el sábado que viene llevar la misma ropa que llevas ahora?, me pones mucho así con ese vaquero y esa camisa y sobre todo los zapatos de tacón…

– ¿También me tienes que elegir tu la ropa?, venga sal, ya veremos…

 

Me fui a la habitación tremendamente excitado. Lo había conseguido, ¡por fin!, me iba a hacer una paja delante de Paula y ella finalmente había aceptado hacerlo. Me pregunté si se estaría masturbando en ese momento, mientras hablaba con ella me di cuenta de que se le habían vuelto a poner duros los pezones, era un gran indicativo de cuando Paula se ponía cachonda, no le quise decir nada, pero era evidente que así era. Yo llevaba en ese momento 6 días sin correrme y pensé que sería buena idea poder aguantar hasta el sábado siguiente sin descargar, cuando llegara la fecha indicada llevaría 13 días sin correrme, pensé que iba a ser una paja brutal, sin embargo fue un gran error por mi parte.

Un comentario sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (13)

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