ANA MARÍA OTERO

 

Y la vi mirando al cielo,

sin decir una palabra.

Así me acerqué junto a ella

y al cielo alcé la mirada;

yo también quería admirar

todo lo que ella observaba.

Y pasaron varias horas,

más no logré encontrar nada.

>>¿Qué es lo que observas, amiga,

que te tiene así embriagada?

>>Alza la vista y verás.

>>Lo intento más no veo nada.

>>¿Es que no ves las estrellas?

De la gente enamorada

y con el corazón roto,

fragmentos son de sus almas.

>>¿Y tú como sabes eso?

>>¿Es que no oyes como claman,

pronunciando suplicantes

el nombre de aquel al que aman?

Todas me cuentan sus penas,

pero una que está callada,

brilla más que ninguna,

la que más fuertemente ama.

>>Yo sí conozco a esa estrella,

la que dices que tanto ama,

pero que nada te dice.

Es el pedazo del alma

de un pobre hombre enamorado,

que de ella no espera nada.

>>¿Y cómo puedes saberlo?

>>Porque ese trozo es de mi alma.

Si nunca nada te ha dicho

es porque tú eres mi amada.

Ella le miró a los ojos

y al cielo alzó la mirada.

>>Esa otra estrella a su lado,

es un fragmento de mi alma,

que lloraba de desdicha

al pensar que a otra la amabas.

Ahora se ven en el cielo

dos estrellas muy cercanas.

Ahora ya no lloran tristes.

Ahora están enamoradas.

 

http://anamariaotero.com

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