ECONOMISTA

 

La última semana antes de llegar a las vacaciones de semana santa yo seguía buscando por casa un acercamiento con mi hermana que no se producía, desde luego que ella evitaba cualquier mínima oportunidad. Ya intentaba la provocación descaradamente e iba sin calzoncillos todo el rato, marcando polla a lo bestia, me daba igual si era en pijama o en chándal, me ponía los pantalones con los que mi paquete se marcara de manera mas escandalosa. Una tarde que ella estaba estudiando piqué en la puerta y entré en su habitación.

 

– Hola Paula, ¿puedo pasar un momento?

– Si, claro, que quieres.

 

Entré en pijama medio empalmado con un bulto mas bien exagerado en la entrepierna, Paula llevaba puesta una sudadera ancha de andar por casa en el que dejaba al aire los hombros y unos pantalones vaqueros viejos, tenía el pelo recogido en moño casi medio despeinado, incluso así me seguía dando mucho morbo mi hermana, sobre todo al fijarme en el detalle de que no llevaba sujetador por sus hombros, bajo esa sudadera ancha llevaba sus dos tetazas al aire. Era evidente que en ese momento no lo había hecho para provocar puesto que ni había salido de la habitación ni me había llamado para que entrara.

 

– Esto…te quería preguntar si esta tarde vas a ir al gimnasio…

– No, tengo bastante lío, mucho que estudiar…

– Ya, es que esta semana no has ido ningún día y ya sabes…quería quedar con Sofía…

– Bueno os dejé el viernes la casa para vosotros solos, ahora ya se acercan los exámenes y casi no voy a salir…

– ¿Y no vas a salir ningún día esta semana?…joder Pau…desde el viernes pasado no hemos podido hacer nada, ya sabes…

– Tan poco es para tanto, solo han pasado 6 días…

– Ya, pero es que tenemos ganas…ya me entiendes, dije tirando un poco de la camiseta hacia abajo como un gesto instintivo para taparme la erección.

 

Al hacer eso conseguí fue que Paula sin querer mirara hacia abajo y se encontrara con mi erección en medio de su cuarto. Apartó la vista rápidamente y volvió a sus estudios.

 

– Lo siento David, pero no puedo irme de casa, tengo mucho que estudiar…

– Está bien, lo entiendo, ¿y tu Paula que tal vas con Fernando?, ¿hay progresos?

– Si, dijo ella bajando un poco la guardia y volviendo a mirar hacia mi, de momento va muy bien la cosa.

– Me alegro por ti, ahhh y por cierto Paula, estás muy guapa con esa sudadera…

 

Ella enseguida se dio cuenta de a que me refería y de como se debían marcar sus pechos libres bajo la tela. Se tapó el escote como si estuviera mirándoselo y se giró de nuevo poniéndose de perfil a mi.

 

– Venga David luego hablamos que tengo mucho que estudiar, dijo sin mirarme.

 

Al final salí de su habitación ya con la polla totalmente dura y sin ningún progreso, así que copié el ejemplo de mi hermana y después de llamar a Sofía para decirle que no íbamos a poder estar solos en casa me puse yo también a estudiar. A la hora de la cena Paula me picó en la puerta para decirme que si la ayudaba a preparar una tortilla de patatas. Había estado tan concentrado en el estudio que ni me acordé que yo iba sin ropa interior en la parte de abajo y al salir me encontré a mi hermana en pijama, recién duchada con el pelo mojado. Estaba pelando las patatas y enseguida cogí un cuchillo y me puse a su lado para ayudarla. Me fijé en que esta vez si que llevaba el sujetador puesto y después comenzamos a hablar con total normalidad, me parecía asombrosa la facilidad que tenía mi hermana para hacer como si no hubiera ocurrido nada entre nosotros, cuando tan solo un par de semanas antes me estaba corriendo en su habitación.

 

– Oye que si quieres llama a Sofía y la invitas a cenar, me dijo Paula

– ¿Anda y eso?.

– Que me siento un poco mal por lo de antes, esta semana no habéis podido estar a solas y tampoco es justo que sea por mi culpa.

– No te preocupes, ya estuve hablando antes con ella y ahora ya sería un poco tarde, además no quiero que te molestemos para estudiar.

– Ya he estudiado mucho hoy, después de cenar veré un poco la tele y antes de dormir estudiaré otra horita, pero ya mas tranquila, hoy he metido muchas horas…el sábado saldré un poco por la tarde a un centro comercial así os dejo la casa para vosotros solos…

– Vale, gracias, uffff, no sé si voy a poder aguantar hasta el sábado, todavía quedan dos días mas, dije acomodándome el paquete…

 

Me parecía muy correcto el comportamiento de mi hermana y aunque yo sabía que no le gustaba mucho que me trajera a Sofía a casa para follar mientras ella estaba estudiando, incluso ella hacía el sacrificio solo para estar bien conmigo. Ya estaba friendo las patatas cuando Paula se puso a mi lado a batir los huevos, con el movimiento de su brazo comenzaron a moverse las tetas descontroladamente y a parte me imaginaba como tenía que ser que Paula te hiciera una paja a esa velocidad con la que movía la mano. Al instante mi polla se puso dura y al no llevar calzón volví a lucir una empalmada brutal delante de ella. Me aparté un poco para que mi hermana pudiera apreciar la erección, cuando ella terminó de batir los huevos se me quedó mirando sin entender muy bien porque me había quedado observándola tan fijamente.

 

– ¿Que miras tanto?

– No, nada, dije yo.

 

Justo en ese instante ella bajó al mirada y se dio cuenta de que la tenía dura.

 

– Pero…¿ya estás así otra vez?, dijo mi hermana.

– Lo siento Paula llevo todo el día así y es que además es ver cualquier movimiento tuyo y ya se me pone de esta manera, como por ejemplo ahora con verte batir los huevos, es que veo como movías la mano y me he imaginado como si hicieras ya sabes…y se te movían las tetas…pufffff…

– De verdad David, estás todo el día igual, tenía que haberte dejado traer a Sofía a casa, me son incómodas estas situaciones, venga anda si quieres vete a hacer lo que tengas que hacer que ya termino yo de preparar la cena.

 

Aquello era acojonante, Paula me estaba diciendo con otras palabras que fuera a hacerme una paja para desahogarme mientras ella terminaba la tortilla.

 

– No te preocupes, prefiero quedarme aquí contigo…ya después de cenar si eso, bueno ya sabes…

 

Paula no dijo nada mas, terminamos de preparar la cena en una situación un tanto surrealista, después fregamos juntos todos los cacharros y la cocina y durante toda esa media hora yo estuve con la polla tiesa. Nos sentamos juntos para cenar en el salón mientras veíamos la tele y solo ese rato ya me tranquilicé un poco. Después de cenar recogimos la mesa y Paula se fue a lavar los dientes, cuando volvió al salón para tumbarse en el sofá era evidente que ya se había quitado el sujetador, eso hizo que se me volviera a poner dura. Yo me quedé de pies frente a la tele sujetando el mando a distancia con la esperanza de que ella pudiera verme otra vez luciendo mi erección.

 

– ¿Que te apetece que veamos?

– Lo que quieras, pon una peli si quieres en el usb…

 

Al final nos tumbamos cada uno en nuestro sofá para ver un rato la tele, pero yo tenía unas ganas locas de pajearme, desde la última visita de Sofía habían pasado 6 días y eso era mucho tiempo sin correrme, entonces me acordé de lo que me había dicho Paula mientras estábamos preparando la cena.

 

– Oye Paula, al final no he hecho nada…

– ¿Que no has hecho nada de que?

– Lo que me dijiste antes mientras preparábamos la tortilla, que me fuera a hacer lo que tuviera que hacer, me dijiste mas o menos con otras palabras que me fuera a hacer una paja, si me hubiera ido en ese momento ya sabes que me la hubiera hecho pensando en ti, no sabes como me has puesto solo de verte como batías los huevos…

– ¡Yo no he dicho eso!, no te he dicho que te fueras a hacer nada…

– Si lo has dicho, pero con otras palabras…

– Mira no voy a entrar en discusiones absurdas…

– Vale, yo tampoco quiero discutir, solo que eso te decía que al final no he hecho nada…y bueno de hoy no va a pasar, ya sé que no quieres verlo, me lo has dicho muchas veces y es una pena, pero no me importa que lo sepas, hoy me voy a volver a hacer una paja pensando en ti…

– Ya prefiero hacer como que no te escucho, dijo Paula sin dejar de mirar la tele.

– Tu misma, dije agarrándome la polla por encima del pijama y comenzando a sobarme allí mismo en el salón de casa.

 

Me puse a masturbarme mientras mirábamos la tele, aunque sinceramente yo miraba mas a mi hermana de reojo, me ponía a mil como se le marcaban las tetazas a través del pijama, eso si lo hacía sin sacarme el pene, solo apretándome el paquete por encima del pantalón, no consideré en ese momento muy oportuno liberarme la polla en medio del salón. Empecé a gemir en bajito, medio cerrando los ojos y me abandoné a la paja que me estaba haciendo sin importarme que Paula estuviera delante y que tan solo con girar el cuello me iba a pillar en plena faena.

 

Al poco ella se levantó y sin apenas mirarme me dijo que se iba a su habitación. Yo cuando pasó a mi lado detuve lo que estaba haciendo pero sin dejar de agarrarme la polla, aunque no me molesté en ocultar la erección que tenía.

 

– Hasta mañana.

– Ciao Paula, yo ahora me voy a la cama en cuanto termine…

 

Lo que no aclaré es si me refería a la película o si era a la paja que me estaba haciendo. Nada mas salir mi hermana del salón me saqué la polla y agarrándola ahora bien me la metí por dentro de la camiseta y me la menee muy suavemente hasta que descargué sobre mi abdomen. Lo mejor es cuando me fui a la habitación y ¡escuché en el cuarto de al lado los gemidos ahogados de mi hermana Paula!.

 

No cabía duda de que se estaba haciendo un maravilloso dedo, muy posiblemente pensando en las erecciones que provocaba en su hermanito.

Un comentario sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (12)

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