ECONOMISTA

 

Al día siguiente me levanté temprano, salió un precioso día soleado y bajé al jardín donde tenía preparado el desayuno. Mientras mi padre jugaba contra Gonzalo al tenis yo me quedé con mi madre en la piscina tomando un poco el sol hasta que pasadas las 12.00 apareció Paula. Mi hermana se quedó toda la mañana tumbada en la hamaca sin quitarse la sudadera y sin mediar palabra, hasta mi madre la preguntó si se encontraba bien, la pena fue que Valeria no bajó a la piscina y no pude disfrutar de su cuerpazo en biquini.

 

A la hora de la comida mi hermana parecía que se encontraba ya de mejor humor, comimos todos en el salón de la lujosa casa, incluso Paula estuvo hablando un buen rato con Valeria en un tono bastante amigable. De repente me miré a los ojos con mi hermana y me di cuenta del porqué ese cambio de actitud respecto a la jovencita de 17 años, estaba claro, mi hermana había ganado la batalla a aquella diosa, la noche anterior yo había preferido subir a la habitación con ella antes que ir a follarme a aquella niñata y eso había supuesto una buena dosis de autoestima para Paula (como si la necesitara). Siempre existe esa rivalidad entre mujeres y seguro que mi hermana mientras hablaba con ella pensaba en como yo había pasado de ese bellezón porque prefería masturbarme a su lado.

 

Llegó la hora de la despedida, Gonzalo, Carmen (ya tenía pendiente una paja con semejante Milf) y por último Valeria, pensé que iba a estar enfadada por no haber terminado la noche en su cama, pero nada mas lejos de la realidad, cuando nos dimos dos besos ella me echó una sonrisa que me dejó helado, como si tuviera algo en mente. Ciertamente me dejó inquieto, no dejaba de sorprenderme aquella zorrita.

 

 

De vuelta a casa me tocaba estar de nuevo a solas en el piso con mi hermana Paula, pero yo ya me había quitado la careta, había dado un paso adelante muy importante con lo que pasó en Sevilla y ahora no podía ya quedarme parado. Tampoco era plan de sacarse la polla delante de ella así de buenas a primeras, tenía que seguir como hasta ahora, muy poco a poco, sin estropear todo el trabajo realizado. Mi hermana se encontraba rara conmigo, estaba como cohibida, sin saber que hacer o que decir muchas veces, intentando evitar cualquier circunstancia que pudiera dar lugar a algo. Incluso dejó de tumbarse a ver la tele por la noche en el sofá de al lado, después de cenar se metía en su habitación inmediatamente para ponerse a estudiar.

 

Pero como se dice, si Mahoma no va a la montaña la montaña va a Mahoma, así que no tardé en romper el pacto de no agresión que tenía con Sofía y una tarde quedé con mi novia para que viniera a follar a casa. Quise asegurarme de que fuera un polvo salvaje, que mi hermana escuchara todo desde la habitación de al lado, aquel día hice gemir a mi novia bien alto, incluso me la estuve follando un buen rato a cuatro patas embistiendo con fuerza para que se oyeran nuestros cuerpos chocar y terminé con la polla metida en el culo de Sofía para que se corriera por última vez, luego me despedí de mi novia y esperé pacientemente a que llegara la hora de la cena.

 

– Oye Paula, perdona por lo de antes, ya sabes lo de traerme a Sofía a casa, es que como últimamente ya no vas al gym.

– Si, ahora iré un poquito menos, ya va a empezar la época de exámenes y los fines de semana casi no voy a salir para quedarme a estudiar, como mucho os puedo dejar una tarde solos entre semana…

– Vale, gracias, intentaremos aprovechar la tarde libre que nos dejes, jajaja.

 

Quise hacer una pequeña broma, pero mi hermana ni tan siquiera cambió el gesto de la cara. Por suerte ese viernes Paula nos dejó la casa sola a Sofía y a mi, me dijo que se iba a dormir a casa de una compañera de universidad. Le dije a mi novia que trajera el pijama para quedarse en casa, aunque antes saldríamos a cenar ella y yo solos. Al llegar Sofía mi hermana estaba a punto de salir, estuvieron hablando un rato y luego se fue Paula. Se notaba mientras hablaban que Paula le seguía imponiendo respeto a mi novia, es normal en cierta medida ya que en la facultad mi hermana era conocida, no solo por su físico sino por ser una alumna sobresaliente y se intuía que iba a ser una gran arquitecta.

 

– Me gusta que te lleves bien con Paula, dije yo.

– Claro, porque no me iba a llevar bien, además de que me cae genial en cierta medida es un poco referencia para muchas de nosotras en la facultad.

– Pues ya sabes, puedes presumir de cuñada en la facultad, jajaja…anda ven aquí, dije tirando de mi novia hasta el sofá de casa.

 

Un poquito antes de irnos a cenar estuvimos tonteando un poco y al final terminamos por ponernos cachondos entre besos y magreos, pero se me ocurrió una cosa y quise comprobar si mi novia seguía accediendo a todas mis peticiones. Mientras nos estábamos sobando y metiéndonos mano le dije a Sofía que quería meter el pequeño dildo en su culo, ella sin pedírselo se puso a cuatro patas con el tanguita puesto y yo poco a poco le fue metiendo el juguetito en su ano.

 

– ¿Quieres que te folle por el culo, verdad?, dije dando un pequeño azote a mi chica con el dildo ya en su interior.

 

Ella se dio la vuelta y se sentó sobre mi y con voz mimosa me dijo.

 

– Primero un poquito por delante, que me gusta con esto dentro…

– Vístete…dije yo.

 

Aparté a Sofía de mi y comencé a abrocharme el pantalón como si ya hubiéramos terminado, mi novia me miró extrañada sin entender que es lo que estaba sucediendo.

 

– Vístete, quiero que salgamos a cenar y que lleves el juguetito dentro todo el rato, ya verás que cachonda te vas a poner y el polvazo que vamos a echar al llegar a casa…

– Pero, ¿como voy a salir con esto?, además llevo leggins, se me va a notar…

– Que no se te va a notar, tu hazme caso.

 

Al final convencí a Sofía y nos acercamos a una hamburguesería que estaba cerca de mi casa. Mi novia llevaba unos finos leggins con los que marcaba culazo a lo bestia, en los pies unas botas negras planitas y arriba una cazadora de cuero que apenas le tapaba el culo. Me encantaba que hubiera accedido a mi petición de salir con el dildo metido en su ano. Nadie en la hamburguesería se podría imaginar aquello, al fin y al cabo mi novia era una universitaria de 19 años con cara de no haber roto un plato. Además su parte trasera no pasaba desapercibida en ningún sitio y era objeto de miradas por parte no solo de chicos sino de chicas también.

 

Curiosamente aquella noche mientras pedíamos había una pareja de chicas esperando su pedido a nuestro lado, una de ellas llevaba una parte de su melena rapada y con varios piercings en la nariz, por las pintas parecían lesbianas y las continuas miradas que esa tía le pegó al culo de Sofía me confirmaron las sospechas. Mi novia no se dio cuenta de nada, pero yo me puse a su lado y le pegué una buena sobada de culazo y un par de azotes medio en broma para dar un poco de envidia a aquella chica que miraba tanto. Luego me miró a la cara y se dio cuenta de que lo había hecho porque yo me había percatado de que ella no perdía detalle de mi novia, se la comía con la mirada.

 

Cuando nos sentamos para cenar se lo comenté a Sofía.

 

– ¿Ves a aquellas dos chicas de allí?, si esas que parecen lesbianas, la del pelo rapado no dejaba de mirarte el culo…

– Joder que vergüenza, ¿se habrá dado cuenta de que llevo…?…ya sabes…

– Que se va a dar cuenta, lo que pasa es que con esos leggins marcas un cuerpazo y te estaba comiendo con la mirada, por cierto…¿que tal vas?

– No me molesta ya mucho, casi me he acostumbrado, pero si te digo la verdad tengo ganas de que me lo saques y metas otra cosa…

– Si quieres se lo decimos a la lesbiana, dije yo en bromas, que te acompañe el baño y te lo saque con la boca, creo que lo haría encantada…

– Estás tonto, prefiero que lo hagas tu, no me gustan las chicas…

– Vaya, yo que te iba a proponer un trío con otra tía, jajaja, ¿lo harías?

– No, no me gustan las chicas…

– ¿Ninguna ninguna?, ¿no hay ninguna que te ponga ni un poquito?

– Bueno, si te vale Rihanna, dijo mi novia, con Rihanna si haríamos un trío.

– Ah vale, luego la llamamos, jajaja, y por si no puede ¿no hay ninguna otra candidata?

– Bueno, podría haber otra, pero con esa creo que tampoco vamos a poder, dijo Sofía en bromas también.

– Ah si ¿quien?, ¿otra famosa?

– Nada olvídalo, era broma…

– Ahora quiero saberlo, dije yo…

– Que no, olvídalo…

– Luego en casa, me lo dices, ¿vale?

– Venga vale pesado, vamos a cenar rápido que tengo hambre y muchas ganas de ir a casa.

 

Terminamos de cenar y nos fuimos a casa, por el camino no dejé de sobar el trasero de Sofía, además con el morbo añadido de que llevaba dentro el dildo.

 

– Ufffff, ¡estoy muy cerdo, en cuanto lleguemos a casa te voy a dar por el culo!

– Venga vamos mas rápido…

 

Entramos corriendo a la habitación y en un segundo desnudé a Sofía para después tumbarla boca abajo, con mucho cuidado fui sacando el juguete hasta que hizo un pequeño ploff cuando estuvo todo fuera. Su ojete se había quedado dilatado y lucía un agujero de buen tamaño. Estaba claro que aquello le había gustado a mi novia, además de que estaba bastante cachonda, los labios de su coñito estaban tan mojados que incluso empezaron a gotear sobre las sabanas.

 

– Joder, estás empapada, dije pasando una mano por toda su rajita…

– Venga vamos, ¡métemela!, ¡métemela!…dijo Sofía ansiosa poniéndose a cuatro patas.

 

Tan solo con pasar toda la polla por su mojado coño varias veces quedó tan húmeda que apenas tuvimos que lubricar nada mas, de una sola embestida perforé el agujero de su culo hasta que mis huevos rebotaron contra su cuerpo. Me la follé a lo bestia y solo me detuve cuando me corrí en sus entrañas, cuando me salí de dentro de ella comenzó a escurrir mi semen de su ano que todavía estaba mas dilatado.

 

– Mmmmmm, que bueno, dijo Sofía

– Esto hay que repetirlo mas veces…me ha dado mucho morbo lo de que llevaras el juguete dentro, ¿lo harías mas veces?

– Bueno, no sé, alguna vez si quieres, pero tampoco te acostumbres…

 

Seguíamos en la cama descansando sudorosos y desnudos cuando me acordé de la lesbiana de la hamburguesería.

 

– Como te comía con la mirada la bollera esa, eso me ha puesto muy burro también y por cierto, no me has dicho quien es la otra chica con la que harías un trío…

– Que te dije que nadie, que era una broma…

– Me lo puedes decir, que hay confianza…si tampoco pasa nada, ya me dijiste Rihanna, tampoco me voy a asustar…

– Es que me da vergüenza…

– Venga suéltalo, dilo rápido sin pensar y ya está..

– Pues tu hermana Paula, ala ya lo he dicho…

 

De repente me apoyé sobre un codo y me incorporé un poco, desde luego no me esperaba aquella respuesta, pensé que me diría otra famosa internacional o alguna española tipo Edurne o Cristina Pedroche, pero no pensé en mi hermana. Solo de imaginar en un trío con Sofía y Paula al momento se me empezó a poner dura. Aquello me había pillado totalmente de sorpresa y mi novia se dio cuenta.

 

– ¿Mi hermana?, ¿te pone mi hermana Paula?

– ¿Que pasa, te ha gustado la idea?, dijo divertida mirando a mi entrepierna que empezaba a crecer, – si, no está mal tu hermana…

 

Entonces recordé la evolución que mi novia había tenido respecto a lo de tener relaciones en casa mientras mi hermana estaba en su habitación, al principio no quería hacer nada, aunque luego poco a poco fueron cayendo las pajas bajo la manta en el salón, luego mamadas y así hasta que terminamos follando en la habitación sin importarnos que Paula nos escuchara casi al lado nuestro. Sofía intentaba ahogar los jadeos, pero al final acababa gimiendo mas alto, seguramente excitada por el morbo de saber que Paula nos oía perfectamente. Nos pusimos de lado uno frente a otro y metí la mano en su coño a la vez que Sofía me agarraba la polla para comenzar a meneármela lentamente, aunque me había corrido hacía 5 minutos ya volvía a estar empalmado. Es lo que tiene tener 19 años.

 

– ¿Te gustó que nos pillara follando en el salón?, dije yo

– Noooo, idiota, ya sabes que no…me dio mucha vergüenza

– Seguro que si, a lo mejor te hubiera gustado que se nos uniera…

– ¿Te hubiera gustado a ti?, jajaja, es tu hermana…

– No lo sé, si me pilla con el calentón a tope, en ese momento me da morbo todo…

 

Sin parar de hablar seguíamos masturbándonos desnudos el uno frente al otro.

 

– Sé que te pone follar cuando ella está en la habitación de al lado, se te nota mucho, dije yo

– A ti también parece que te pone.

– Claro, me pone que escuche lo bien que te follo y como disfrutas.

– Mmmmmmmmmmmmm…me estás poniendo mucho.

– Ya lo veo, joder todavía sigues empapada…¿te imaginas a mi hermana en la habitación de al lado oyendo como follamos?, a lo mejor también se moja como tu.

– ¡Eres un cerdo!, aquí hablando de tu hermana, parece que te pone y todo…

– ¿Y tu que eres?…estás cachonda perdida pensando en Paula, a mi me gusta el morbo ya lo sabes…lo mismo tu hermanito de 16 se hace pajas pensando en tu culo…seguro que te lo mira en casa…

– ¿Se lo miras tu a tu hermana?

– A veces si, a los tíos nos da igual de quien sea, un culo es un culo…

– ¿Y te pone mirárselo?

– Puede que si…a lo mejor a tu hermano si que le pone, tienes un culito redondo casi perfecto…

– Ayyy déjalo ya…no quiero hablar de eso…

– ¿Prefieres hablar de Paula?…

– Shhhhiii…shhhiiii, dijo ella en un gemido.

– ¿Te pondría cachonda un trío con ella?…

– ¡Como sigas así vas a hacer que me corra!..¡¡¡sigue!!!

– Claro que vas a correrte Sofía, me encanta cuando se te empapa este coñito que siempre llevas perfectamente depilado, ¿te gustaría que te lo comiera mi hermana?…¿te imaginas?, dije yo

– Mmmmmmmmmm, ¡joder!

– ¿Que es lo que mas te pone de Paula?

– ¿Seguro que quieres saberlo?, dijo Sofía moviéndose mientras metía dos dedos dentro de ella.

– Claro que quiero saberlo, ¡vamos dímelo!

– Mmmmmmm…ahhhhhh…sus tetas, ¡me encantan sus tetas!, ahhhhhhh…

– Vamos sigue meneándomela que yo también voy a correrme, ¡venga mas deprisa!, ¿te ponen sus tetas?, ¿son enormes verdad?

– Siiii, ¡¡son muy grandes, son enormes!!, dijo mi novia meneándome la polla todavía mas rápido.

– ¿Te gustaría chupárselas ahora mismo?

– Mmmmmmmmmm… si, se las chuparía, ahhhhhhh…ahora mismo se las chuparía, ahhhhhhh

– Tiene unas tetazas de guarra, ¿verdad?, dije yo ya completamente fuera de si.

– Sii, tu hermana tiene unas tetas de guarra, me voy a correr David, me voy a correr…

– Dímelo, ¡dime que tiene unas tetas de guarra!…dímelo y yo también me corro…

– Tu también se las chuparías, dijo Sofía, – chuparíamos los dos a la vez, una teta cada uno, te comerías tu también esas tetas de guarra, ¡¡te encantaría mamar las tetas de guarra que tiene tu hermana!!

– Joder si, me corro, ¡¡¡me corro, me corro!!!

– ¡¡¡Yo también!!!…ahhhhhhhhhhhhh…diossssss que bueno, sigue, sigueeee, ¡¡¡me corroooooo!!!

 

Prácticamente nos corrimos a la vez y luego nos dio la risa y estuvimos por lo menos un minuto riéndonos a carcajadas de todas las cosas que habíamos dicho. Desde luego que Sofía también se estaba convirtiendo en una morbosa de cuidado, es lo bueno de empezar con una tía que era virgen y no había tenido relaciones con nadie mas antes, la estaba moldeando a mi antojo y aprendiendo todo conmigo, no podía comparar con nadie antes y además estaba enamorada de mi por lo que todo lo que la pedía le parecía bien. Lo bueno es que ella también lo disfrutaba y juntos estábamos explorando casi sin tener ningún tema tabú en lo referente al sexo y sin ponernos limites. Solo éramos dos jóvenes de 19 años pasándoselo bien.

 

– Jajaja, eres un marrano…, dijo Sofía

– En Semana Santa cuando vuelvas de esquiar con tu familia me gustaría que te vinieras un día al pueblo, quiero presentarte a mis padres, dije yo

– ¡Te quiero!

– Eso si, me gustaría que vinieras a casa con el juguete metido dentro…¿te imaginas comiendo con mis padres con eso en tu culito?

– De verdad que no paras, no puedes pensar en otra cosa…

– Jajaja…

Un comentario sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (11)

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