ECONOMISTA

 

La vuelta a la convivencia con mi hermana fue cuanto menos difícil, ya la última semana en casa de mis padres Paula y yo apenas habíamos cruzado palabra desde la paja, salvo el día de después. Por la mañana cuando me levanté me cogió mi hermana por el pasillo.

– Todavía no me puedo creer lo que pasó ayer, estoy pensando si decírselo o no a los padres, me dijo Paula.

– No, no se lo digas, no sé que me pasó, la verdad es que no lo pude aguantar, estabas tan buena con ese vestido y parecía que me dabas pie, me dejaste que te hiciera fotos…y ya sabías para lo que las iba a utilizar.

– ¿Y porque te dejé que me hagas unas fotos ya te crees que puedes meterte en mi habitación a hacerte una paja?

– Mira Paula, no te voy a decir que esté arrepentido, te aseguro que tenerte allí al lado mientras me corría fue…uffff…tremendo, incluso me tocaste la mano, sé que me acariciaste la mano, no sé que me pasa contigo, pero nunca había tenido un orgasmo así…

– Te estás montando una buena película, yo no te acaricié la mano…

– Puedes decirme lo que quieras, yo sé lo que vi y lo que sentí, en el fondo sé que a ti también te gustó.

– Por supuesto, me gustó mucho que mi hermano pequeño se metiera en mi habitación a hacerse una paja, ¡ya lo que me faltaba por oír!

– Está bien, no lo reconozcas, estabas allí parada, lo podías haber evitado…

– ¡Te dije varias veces que te fueras!

– Te podías haber ido tu.

– Estaba en mi habitación, ¿porque coño me tengo que ir de mi habitación?.

– Mira Paula, los dos sabemos que hay muchas cosas que podías haber hecho para que no sucediera lo que pasó.

– Si, se lo tenía que haber dicho a los padres, así hubiera terminado ya de una vez con todo esto, les tenía que haber dicho que te estabas haciendo una paja en mi habitación y que hubiera pasado lo que hubiera pasado, ¿que crees que pensarían los padres si les digo lo que estabas haciendo?.

– Mira Paula, el caso es que no les dijiste nada y yo prefiero que esto quede entre nosotros, ahora seguramente estés confundida, aunque no me lo quieras reconocer sé que te dio mucho morbo que me masturbara en tu habitación.

– ¡Se acabó!, no quiero volver a hablar de este tema, no quiero que me digas nada mas, a la mas mínima voy a hablar seriamente con los padres, no vuelvas a decirme que te haces pajas pensando en mi, no quiero saber nada de todo esto, ¿¿lo has entendido??.

– Como prefieras, siento que te haya sentado tan mal lo que pasó ayer…

 

Esa fue casi la última vez que hablé con Paula durante las vacaciones, a la vuelta al piso de estudiantes hablábamos los justo y el ambiente entre nosotros estaba algo enrarecido. Yo para no enfadar mas a mi hermana respeté el acuerdo al que habíamos llegado respecto a lo de llevarme a Sofía a casa, las tardes que mi hermana se iba spinning aprovechábamos para follar en el piso solos y lo mismo alguna tarde de sábado que mi hermana nos dejaba la casa para nosotros solos.

 

No quería precipitar nada con mi hermana, la advertencia que me había hecho de hablar con mis padres me había parecido muy seria, sé que sería un mal trago para Paula tenerle que contar a mis padres lo que estaba sucediendo, que su hijito pequeño tenía una carpeta con fotos de ella y que las usaba para masturbarse y que me había metido en su habitación a hacerme una paja, pero una vez pasado la vergüenza de contar eso a mi me caería una buena, a parte que para mis padres sería poco menos que un enfermo salido que pensaba en su hermana para hacer esas cosas. En ningún momento Paula me iba a reconocer que en el fondo le había causado un morbo insano el proporcionarme fotos para que las usara para mis pajas, quizás no se esperara que llegara tan lejos y me metiera en su habitación a masturbarme, pero lo vi en su cara, pudo haber detenido todo aquello, pero no lo hizo, incluso me acarició la mano, claro que lo hizo, me acarició justo en el momento en que me corría. Seguro que cuando salí de su habitación se quedó caliente, en una extraña mezcla de sentimientos que ni ella misma sabía interpretar y al día siguiente lo quiso zanjar todo, ella no tenía culpa de nada, solo se había dejado llevar por el pajillero de su hermano, pero cuando se quedó a solas en la habitación y se metió en la cama, me hubiera encantado saber que es lo que pensó, que pasó bajo las sabanas. ¿se masturbó por primera vez pensando en mi y por eso al día siguiente la remordía la conciencia?. Paula no es de las que afrontan estas cosas tan directamente, por eso me sorprendió que al día siguiente viniera a hablar conmigo tan seriamente, incluso enfadada.

 

Yo seguí como si nada, follando con Sofía y esperando una nueva oportunidad en que mi hermana me dejara un mínimo resquicio para atacar de nuevo. Y no tardó en llegarme esa oportunidad de nuevo, mas o menos al mes de la vuelta de las vacaciones. Fue un sábado en el que salí de fiesta con Sofía y mis amigos, cuando llegamos a un bar nos encontramos por casualidad con Paula que estaba con un grupo de chicos y sus amigas y me sorprendió que entre ellos estaba su ex- novio Fernando. Pensé que ya no tenía relación con él, pero se les veía hablando muy amigablemente, aunque sin estar agarrados ni nada por el estilo.

 

Me quedé observando a mi hermana, llevaba unos vaqueros blancos tremendamente ajustados con unos zapatos de tacón y arriba un jersey de pico negro con un pequeño escote, pero suficiente para que se pudieran apreciar sus enormes pechos, ella se sorprendió al verme, pero no se acercó donde estábamos nosotros, solo se limitó a sonreírme y hacerme un saludo con la mano. Eso sí el que me hizo una puntualizacion sobre Paula fue mi colega Jaime.

 

– Madre mía, ¡como puede estar tan buena tu hermana!, ¿oye me dijiste que ya no tenía novio, no?

– Que pasa, ¿vas a ir a hablar con ella?, jajaja, eso pensaba yo, que no tenía novio, pero mira el rubio ese que está a su lado es el ex…

– Joder que cabrón suertudo, ¿tu crees que vuelven a estar juntos?

– Pues ni idea, no es que hablemos mucho de esas cosas…

– Puffff, puta diosa, ¡es que no puedo dejar de mirarla!, que no te siente mal, pero es que esas tetas no son ni medio normales, ¡que tamaño!

– Bueno tranquilo, coge una servilleta anda, que estás babeando, jajaja, vete al baño y te haces una paja.

– En cuanto llegue a casa, jajaja, me pajeo casi todos días con ella, eres mi “cuñado de pajas”, jajajajaja

– Jajaja, ¡que cabrón!, tienes que echarte una novia que estás muy salido.

– Ya te digo tío, que envidia me das, porque Sofía también tiene un polvazo y luego encima en casa todo el día viviendo con esa diosa.

– ¿Quien de las dos te pone mas?

– ¿De Sofía y tu hermana?, ¿porque me preguntas eso?

– Por curiosidad.

– Me parece a mi que tu también eres un morboso de cuidado, dijo Jaime.

– Puede ser, venga contéstame.

– Pues mira, Sofía es muy guapa, esas pequitas en la nariz y la carita aniñada me ponen mucho, tiene que ser la hostia que te mire a los ojos mientras te la chupa y ese culito, tiene un culo pequeñito pero perfecto, es redondito, muy apetecible y saber que te deja que te lo folles, ummmm…me da morbo, pero tu hermana, tu hermana son palabras mayores, tiene mas cuerpo, mas caderas, es mas mujer, Sofía es guapa, pero mas normal, tu hermana tiene cara como de modelo y luego están las tetas, a mi es que me pierden unas buenas tetas y las de tu hermana ¡son las mejores que he visto en mi puta vida!

 

Hacía año y medio que conocía a Jaime desde que habíamos empezado la universidad, la verdad es que era un tío muy majo, físicamente muy normalito, pero con las tías no se comía nada de nada y con 19 años estaba mas salido que un mono. Era con el que mas confianza tenía y en tan poco tiempo casi podía asegurar que era mi mejor amigo ya. De mis colegas era con el único con el que hablaba de temas personales o de sexo, me preguntaba por lo que hacía con Sofía y yo le había contado todas nuestras intimidades. Muchas veces venía por casa e incluso se había quedado a dormir y comer varias veces.

 

Aunque tenía mucha confianza con él por supuesto que no le había contado nada de que me ponía mi hermana y esas cosas, aunque con lo morboso que era el cabrón seguro que ya empezaba a sospechar algo.

 

Nos interrumpió Sofía la conversación que se empezaba a poner interesante.

 

– ¿De que habláis chicos?, que os veo muy entretenidos.

– De nada, dijo Jaime, de cosas de la carrera, y después me miró mi colega y nos empezamos a reír a carcajadas.

– Vaya dos…por cierto, mira David, está allí tu hermana, ¿la habías visto?.

– Si, si, la habíamos visto, eso estábamos comentando, dije yo y volvimos a reírnos.

 

Nos quedamos en ese bar hasta que encendieron las luces y apagaron la música, luego ya pocos sitios quedaban a los que ir salvo alguna discoteca, pero yo ya no tenía ganas y decidimos irnos todos para casa. A la salida acompañé a Sofía a la parada de taxis y al volver a pasar por el bar todavía estaba el grupo de mi hermana que hablaban en la puerta.

 

– Paula me voy a casa, ¿te vienes?.

– Pues mira si, dijo mi hermana despidiéndose de sus amigos, .- me voy a casa chicas.

– Te vas bien acompañada, dijo una de sus amigas medio en broma.

 

Del bar a casa habría unos 20 minutos andando, así que mi hermana se me agarró del brazo y nos fuimos juntos.

 

– Me ha extrañado que estuvieras con Fernando, le pregunté yo.

– Bueno nos vemos de vez en cuando, tenemos bastantes amigos comunes

– Creí que habías vuelto con él.

– Estamos ahí, poco a poco, me jode mucho lo que me hizo, todavía no se lo he perdonado.

– O sea que le vas a dar otra oportunidad.

– Si, estamos empezando a salir otra vez, pero ya te digo que muy despacio.

– Deberías darle otra oportunidad y salir con él, yo tampoco creo que fuera tan grave lo que hizo.

– Se enrolló con otra tía, ¡te parecerá poco!

– Si, lo hizo, pero hay que ver las circunstancias, me pongo en su lugar, en un festival de música, con los colegas, vas un poco bebido, se te pone una tía así a tontear y yo te digo que el 99% de los tíos hacemos lo que hizo él, pero luego se le vio muy arrepentido y te lo contó, que tampoco tenía porqué haberte dicho nada.

– Pero al final queda que me engañó con otra.

– Que vale que si, que lo hizo, pero ya te digo que es lo que haríamos todos, somos así, si estás buscando el 1% de los tíos que en ese caso te sería fiel pues puede que no lo llegues a encontrar.

– Ya lo sé, al final voy a volver con él, pero le estoy haciendo sufrir un poquito, jajaja, para que otra vez se lo piense bien.

– Te gusta mucho Fernando, se te nota…mira puedes invitarle a comer mañana a casa, yo si quieres me voy y os dejo solos, así recuperáis el tiempo perdido.

– Para mañana a lo mejor es un poco precipitado, lo mismo me dice que no.

– Mándale un mensaje pesada, que viene seguro a comer mañana, ya verás, eso te lo aseguro yo.

 

Efectivamente por el camino le mandó un mensaje para que viniera a comer a casa el día siguiente, al llegar a casa nos fuimos a la cocina y Paula dijo que iba a desayunar algo antes de meterse en la cama. Se quitó los zapatos de tacón y se puso las zapatillas de andar por casa, de repente se volvió como mas terrenal, es increíble lo que hace un buen tacón en las mujeres, sin embargo seguía marcando culo a lo bestia con esos pantalones blancos y se le dibujaba perfectamente el contorno de sus tetazas en el fino jersey negro. Me contuve de no sacar el móvil y hacer unas fotos a Paula, no sabia como podía reaccionar y prefería no dar ningún paso en falso.

 

Pero la noche me tenía guardada una sorpresa muy especial con la que no contaba. Me quedé terminando de preparar el desayuno y Paula me dijo que se iba a poner el pijama para estar mas cómoda. Y de repente apareció con un pijama blanco, pantalón largo y en la parte de arriba tipo camisa de botones, pero con una salvedad importante. ¡No llevaba el sujetador debajo!. Sé que desde siempre se ha quitado el sujetador para dormir, pero se ha cuidado muy mucho de no ir por casa sin él, se lo quita justo en el momento de irse a la cama. Pero ese día no, ese día se le quitó para ir a la cocina a desayunar conmigo, lo que me pareció una clara provocación por su parte.

 

Aunque era un pijama de invierno, tampoco es que fuera muy grueso y se notaba claramente que debajo llevaba los pechos sueltos. Pero lo mas escandaloso de todo eran sus pezones, no sé si es que al roce de la tela se le pusieron duros o que, ¡en cualquier momento parecían que iban a atravesar la tela!. Y se levantó un par de veces, que si azúcar que si galletas y se volvía a sentar, yo no pensaba ya, cada movimiento suyo hacía que aquello se bamboleara de forma impúdica, casi pornográfica, se me escapaba la vista a sus tetazas, no lo podía evitar y Paula seguía actuando como si nada, como si fuera lo mas normal del mundo, desde luego que ella se daba cuenta donde estaba mirando, me enseñó el móvil.

 

– Mira, me ha contestado Fernando que mañana viene a comer…

– Vale, os dejo la casa para vosotros solos me quieres decir, ¿no?

– No, no te quería decir eso, quédate si quieres.

– Tranquila hermanita, mañana me voy a comer con Jaime a las 14.00 y no vuelvo hasta la noche, aprovecha el tiempo, dije de forma cómplice con mi hermana que parece que se ruborizó un poco.

 

Cuando terminamos de desayunar, mi hermana recogió la mesa y dejó los vasos en el friega platos.

 

– Venga me voy a dormir, dijo Paula

– Vale que descanses

 

Justo cuando salía mi hermana por la puerta de la cocina le llamé.

 

– Oye Paula, ¿te puedo hacer una pregunta?, que no te siente mal, eh…

– Bueno, miedo me das, a ver, pregunta.

– ¿Llevas sujetador?

– ¿Como dices?

– ¿Que si llevas sujetador?, es que no sé, parece que se te mueve todo mucho, ya sabes…

– David, te dije que no quiero entrar en este tipo de cosas contigo…

– Lo siento, es que no he podido evitarlo, es una pasada como se te marca todo, ¡y como se te mueven!

– En eso te fijas tu, en las tetas de tu hermana, de verdad que no tienes arreglo, dijo cubriéndose los pechos con los brazos cruzados

– No, si ahora tengo yo la culpa de que aparezcas así por la cocina, que bueno a mi no me importa…ehhh

– Me le quito siempre para dormir, no te creas que me lo he quitado por ti…

– No quiero discutir Paula, solo era una pregunta y ya está, por mi como si lo haces siempre, no me importa en absoluto que vayas por casa sin sujetador…

– Contigo por aquí prefiero llevarlo puesto y mas si te fijas tanto.

 

Yo me levanté y me fui a donde estaba ella para pasar a su lado y seguir hasta mi habitación, al pasar le dije.

 

– Gracias de todas formas

– ¿Gracias, porque?,me preguntó Paula

 

Pero no la contesté me metí en la habitación y me senté en el escritorio frente al portátil. Si mi hermana se pensaba que podía jugar conmigo lo llevaba claro, desde que había vuelto de vacaciones había estado evitando cualquier mínimo comportamiento del que ella se pudiera sentir ofendida y hablar con mis padres, pero aquello no lo iba a tolerar. La muy cabrona se me había presentado en la cocina sin sujetador, para provocar claramente y lo había conseguido, joder claro que lo había conseguido. Me había puesto la polla a reventar el pantalón. Me estaba a empezando a confundir con su comportamiento, si yo le decía que me hacía pajas con ella se sentía ofendida, pero luego no se cortaba en provocarme para que lo hiciera y encima estaba amenazado que a la siguiente vez que la dijera algo de que si me ponía o algo por el estilo le iba a contar todo a mis padres.

 

Me senté en la silla y me saqué la polla “gracias por la paja que me voy a hacer”, dije en bajito. Abrí la carpeta con fotos de mi hermana y me la empecé a menear, me hice una paja, una paja ruidosa, quería que mi hermana se enterara bien lo que estaba haciendo. ¡Al fin y al cabo es lo que ella estaba buscando!, me había provocado en la cocina presentándose sin sujetador y me había excitado, no podía sacarme de la cabeza sus pesadas tetas moviéndose descontroladamente a cada mínimo movimiento que hacía y sus pezones, ¿que hubieran pensado mis padres si hubieran visto la escena de como se le marcaban los pezones así delante de su hermanito?

 

No tardé mucho en correrme y mientras lo hacía dije gimiendo para que Paula lo escuchara “joder que tetas, mmmmmmm, joder que tetas”. Por si a ella le quedaba alguna duda ahora lo tenía claro. ¡Me acababa de hacer una paja pensando en sus indecentes pechos!. Si buscaba provocarme, lo había conseguido, tampoco tuvo que hacer mucho esfuerzo.

 

¡Tan solo le bastó con quitarse el sujetador bajo la ropa!

Un comentario sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (8)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s