ECONOMISTA

 

Después llegaron las vacaciones de Navidad y nos fuimos a casa de mis padres. Todo fue con normalidad hasta el día de nochevieja, si recuerdo perfectamente aquel día 31 de diciembre.

 

Ese día cambió todo.

 

Teníamos comida familiar en casa de mis padres, iban a venir varios tíos y primos además. Antes de la cena nos arreglamos porque Paula y yo íbamos a salir luego de cotillón, después de ducharme me puse un traje y salí para los últimos preparativos de la cena. Luego salió Paula ya vestida. Estaba tremenda. Se había puesto un vestido de gala negro, que se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, vaya curvas, como marcaba caderas y culo a lo bestia, pero sobre todo ¡menudo escote!. Aquellas tetas parecían mas grandes de lo normal y aunque tenía mucho escote no enseñaba casi nada porque llevaba en el medio como una transparencia de rejilla de un tirante a otro que le daba mucha mas clase al vestido y que evitara que se vieran sus pechos al natural.

 

Yo como siempre me puse a hacer fotos a toda la familia, a mis tíos, primos, todos juntos al lado del árbol de navidad…lo típico. Mientras cada uno estaba por un lado y ya a punto de cenar entré en la cocina y justo apareció Paula detrás de mi. Estábamos solos, yo llevaba la cámara de la mano y la iba a guardar en la funda.

 

– Estás muy guapa Paula, ¿te importa que te haga una foto?

 

Ella no dijo nada, solo se alisó el vestido y posó delante de mi, luego hice otra foto, puso los brazos en jarra y se puso de medio lado, en el perfil sus pechos lucían increíbles, otra foto, se puso de espaldas y miró a la cámara, otra foto. Os juro que en ese momento se me empezó a hinchar la polla. Ella iba cambiando de postura (fotos normales, no provocativas) y yo iba sacando fotos sin parar.

 

– ¿Ya tienes suficientes?, dijo Paula

– Si, si claro…

 

Justo apareció mi madre por la puerta de la cocina y nos dijo que venga, todos a cenar. Al pasar mi hermana por al lado mía me dijo bajito al oído.

 

– Espero que no uses estas fotos para lo que ya sabes…

 

y mientras entrábamos al salón con toda la familia ya alborotada cogí de la cintura a Paula y la dije.

 

– En cuanto regrese esta noche de fiesta…lo pienso hacer…

 

No pude ver la cara de mi hermana ni su reacción, pero no era ningún farol, todavía no había salido de fiesta de nochevieja y ya estaba deseando regresar. Me iba a hacer un pajote gracias a las fotos que le había hecho a Paula. Me iba a hacer un gran pajote en su honor, parecía que la muy zorra me había provocado con las fotos, lo había hecho a propósito, si lo que estaba empezando a buscar es me siguiera pajeando con ella desde luego que lo iba a conseguir.

 

Después de las uvas salí de fiesta con los amigos del pueblo, Paula salió con sus amigas, íbamos por separado, pero le prometimos a nuestros padres que para volver lo haríamos juntos en un taxi. Y así fue, en el trayecto a casa sobre las 8 de la mañana fuimos hablando de que tal lo habíamos pasado y lo cansados que íbamos, sin embargo yo con las copas que llevaba encima llevaba un buen calentón y mas mirando a mi hermana con ese vestido tan pegado a su piel.

 

En cuanto entramos en casa Paula se fue a su habitación y yo llamé a su puerta. Llevaba la cámara de fotos en la mano, no tenía ninguna intención de que sucediera lo que iba a suceder, ni sé como me atreví (quizás las copas que yo llevaba encima ayudaron), pero el caso es que lo hice. Entré en silencio en su habitación y empezamos a hablar casi susurrando los dos.

 

– ¿Que quieres David?

– Oye Paula, que lo que me dijiste antes de las fotos en la cocina…

– ¿Ya empezamos?…que era una broma…

– Pues a mi no me parecía una broma, es mas pienso que has posado para mi, para que luego…ya sabes, para que luego me pajee contigo…

– Anda, vete a tu habitación, estoy cansada y no tengo ganas de hablar de lo mismo otra vez…

– Pues que sepas que lo has conseguido, mira voy a coger tus fotos y ahora mismo me voy a hacer una paja…¿te importa que me la haga aquí?

– Deja de decir gilipolleces, coge tu cámara y sal de aquí…

 

En ese momento escuchamos como se levantaba mi madre y se acercó a la habitación donde estábamos, Paula me escondió detrás de la puerta, no sé porque lo hizo, yo creo que ni ella misma lo sabía.

– ¿Ha venido tu hermano?…

– No, no ha venido, le he visto hace poco y me dijo que venía en poquito tiempo, no te preocupes que estaba bien..

– Teníais que venir juntos Paula, como sois, nunca nos hacéis caso…bueno anda me vuelvo a la cama…

 

Y cuando se fue mi madre Paula cerró la puerta y seguimos hablando en susurros.

 

– ¿Pero tu eres imbécil?, casi te pilla mamá en mi habitación.

– ¿Y que pasa porque esté en tu habitación?…¿o es que al final quieres que me haga la paja aquí?…

– ¡¡Venga vete!!! y no hagas ruido!!!

– Espera Paula, de verdad que lo hago y no volvemos a hablar del tema, nunca mas te vuelvo a hablar de si me hago pajas contigo o de si te hago fotos, te lo prometo que nunca mas…si quieres cierra la persiana, deja la habitación casi a oscuras…no me vas a ver, mira Paula ni me la saco, me meto la mano por dentro del pantalón…por favor Paula!!!

– Cállate, ¡deja de decir bobadas!, vamos sal de aquí que grito…

– espera Paula, de verdad que termino rápido…

 

No la dejé replicar, me metí rapidamente la mano por dentro del pantalón, la habitación estaba casi a oscuras pero veía lo suficiente a mi hermana de pies apoyada sobre la mesa escritorio de su habitación con los brazos a ambos lados de su cuerpo y mirando hacia mi Me agarré la polla y como en esa postura no podía meneármela pues me la apretaba fuerte y luego soltaba y así se empezó a deslizar sobre la palma de mi mano en una masturbación muy placentera. Era la hostia aquello, casi sin querer me estaba empezando a pajear delante de mi hermana y mis padres durmiendo en una habitación cerca de la nuestra.

 

– ¡¡No me creo que esté pasando esto!!, dijo Paula empezando a aceptar lo que ocurría.

– Me pones mucho con ese vestido, bufffff, ¡¡no veas como me pones!!!

– Te voy a matar…¿de verdad te estás tocando?

– Puedes apostar por ello.

– Esto es muy fuerte¡vamos termina ya y vete!

– Oye Paula, ¿puedo sacármela?…¿te importa si me saco el pene fuera?

– Si lo haces grito, te juro que grito.¡vamos, termina de una vez!

 

Aunque Paula me estaba permitiendo que me sacudiera la polla bajo los pantalones allí en su habitación, yo la conocía muy bien, esa amenaza iba en serio, si me sacaba el miembro delante de ella posiblemente gritaría y le contaría a mis padres todo lo que estaba sucediendo entre nosotros, por lo que todo el trabajo que había hecho se iría al traste, así que me aguanté y aunque no era fácil tuve la cabeza fría en ese momento. Esto tan solo era el comienzo, si ya estaba consiguiendo masturbarme en su habitación delante de ella una vez, sabía que lo iba a poder hacer mas veces, pero no en ese momento, esa madrugada me tendría que conformar con correrme en los pantalones delante de ella.

 

– Vale, tranquila, tranquila, no lo hago, dije acercándome para ponerme a su lado.

 

Yo seguía masturbándome y cada sacudida me proporcionaba un placer como nunca había tenido, me ponía muy cachondo meneármela delante de Paula, empezaba a tener la polla empapada de mis líquidos y al estar en silencio cada vez que apretaba y me soltaba el tronco se oía el típico gloc gloc gloc de mi rabo. Me puse de pies apoyado sobre la mesa escritorio de su habitación al lado de Paula y la rodee con mi mano libre la cintura.

 

– ¡Quita joder, no me toques!, dijo Paula apartándome el brazo que rodeaba su cuerpo.

 

Yo me incliné sobre ella y besé su hombro, un beso casto y puro pero que en ese momento con lo caliente que estaba me puso mucho rozar con mis labios su piel.

 

– Estoy a mil Paula, no te imaginas como me pone esto, tendrías que verlo, la tengo durísima, ¿no oyes como me chapotea mientras me toco?

– Mira ya no aguanto mas, esto no tiene ningún sentido, ¡¡si no te vas tu me voy yo!!, se acabó.

 

Yo bajé mi mano libre y la puse sobre la mano de ella que tenía encima de la mesa, aprisionándola para que no se fuera, entrelacé los dedos con los suyos y con la mano que me pajeaba aceleré el ritmo al que me sacudía la polla.

 

– No, espera, que ya termino, no te vayas, ya me voy a correr, no te vayas por favor, ahhh…ahhhh…, ¡¡me voy a correr Paula!!, joder me corro, me corro, me voy a correr hermanita, ¡¡¡me corro!!!!, ahhhhhh, dije en un gemido ahogado y bajito.

 

Y mientras yo acariciaba sus dedos entrelazados con los míos mi polla explotó como un volcán dentro de mis pantalones. Es más, incluso me pareció que Paula llegó a acariciarme con su mano mezclada con la mía. Un sensación maravillosa que me fue empapando por dentro como un torrente en una interminable corrida. Después levanté la vista y me encontré en la semi oscuridad con la mirada de mi hermana, no sabría muy bien como describir su mirada, en una mezcla de enfado, incredulidad, morbo y un poco de lujuria. Solo sé que sus pezones se habían puesto tan duros que amenazaban con rasgar su vestido.

 

A mi se me pasó el calentón de golpe y no quise decir nada mas. Salí de su habitación con la mano por dentro de los pantalones apretándome la polla para que mi corrida no se me empezara a escurrir entre las piernas. Sin embargo en mi boca esbozaba una sonrisa de oreja a oreja. Ya no me iba a confirmar solo con esa paja en la clandestinidad. Era solo el comienzo, ahora quería sacarme la polla delante de ella y hacerme una paja como Dios manda. Y no solo eso, también quería verla, ver como se tocaba, ver sus tetas, sus inmensas y pesadas tetas, chupárselas, lamer su coño, comerla el culo y follármela, ¿porque no?. Si, ese día lo decidí, quería follarme a mi hermana Paula, follármela como un animal, metérsela por el coño, azotar su culo a cuatro patas, palmetear sus tetones mientras ella me cabalgaba y probar su culo, si, también probar su culo. ¿puede haber algo mas morboso que dar por el culo a tu hermana?. Ese día lo decidí, no me iba a quedar solo en esa paja de mierda. Iba a intentar hacer todas las cerdadas posibles con ella, quería tener una relación sucia, impúdica e incestuosa con mi hermana Paula. Y lo iba a intentar con todas mis fuerzas

 

Una semana mas tarde terminaron las vacaciones navideñas y regresamos a nuestro piso de estudiante ella y yo solos…

2 comentarios sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (7)

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