ECONOMISTA

 

Pegué un cambio radical con mi hermana, ni volvimos a hablar del tema de las pajas ni nada parecido. Hice todo lo posible para que Paula se sintiera cómoda en casa y así empezamos la universidad, mi segundo año, al mes la convivencia era estupenda, nos repartíamos las tareas de la casa y ella se encerraba como siempre en su habitación a estudiar. Parecía todo olvidado o eso le quería hacer creer yo a Paula, pasaba totalmente de ella y ni tan siquiera me fijaba en su cuerpo o la miraba, luego empecé a llevar a Sofía. mas por casa y yo solo tenia ojos para mi novia, pasaba mucho tiempo con ella. Y mi hermana bajó la guardia.

 

Ni tan siquiera se imaginaba lo que se le venía encima a mi hermanita Paula.

 

Ya había afianzado mi relación con Sofía., llevábamos casi un año saliendo y a mi virginal novia o princesita cada vez le gustaba mas el sexo. Ella vivía con sus padres y el año anterior aprovechábamos las noches de finde que Paula trabajaba en el bar y teníamos la casa para nosotros solos, pero este año mi hermana ya había dejado el bar. Estaba en quinto año de carrera y tenia mucho que estudiar y varios proyectos sobre la mesa, así que eso iba a hacer que pasara mas tiempo en casa. Así que ocurrió lo inevitable.

 

Sofía. y yo empezamos a tener relaciones aunque mi hermana estuviera en el piso.

 

No nos pusimos a follar de la noche a la mañana, Sofía. se cortaba mucho y le daba vergüenza que estuviera mi hermana Paula a la que tenía mucho respeto. Así que la cosa fue poco a poco. La primera vez que pasó algo entre nosotros era una tarde de sábado, estábamos mi novia y yo en el sofá viendo una peli, sentados uno al lado del otro tapados por una mantita, Paula estaba en su habitación estudiando y Sofía. y yo nos empezamos a meter mano debajo de la manta, al principio entre bromas, pero luego la cosa se puso seria. Cuando nos quisimos dar cuenta Sofía. me había sacado la polla bajo la manta y me la meneaba muy despacio. De repente se paró.

 

– Vale, para ya, no sea que salga tu hermana y nos pille

– Venga Sofía., no me dejes así, hazme una paja, Paula no va a salir y si sale la oímos de sobra, además está la manta, no se vé nada.

– Vamos a tu habitación mejor…

– No, házmela aquí porfa, si vamos a la habitación si que va a sospechar, si nos quedamos en el salón pensará que estamos viendo una pelicula.

 

La habitación de mi hermana estaba al fondo del pasillo, pegada a la mía y si ella salía tenía un trozo que andar hasta el salón. No tuve que hacer mucho esfuerzo en convencer a mi novia para que siguiera, con mucha maestría volvió a liberarme la polla del pantalón y me hizo una fenomenal paja debajo de la manta.

 

Y eso fue solo el inicio, al poco ya nos masturbábamos mutuamente bajo la manta, cada vez tomábamos menos precauciones de que nos pudiera pillar Paula y nos hacíamos mas atrevidos. El siguiente paso fue retirar la manta, me encantaba que me meneara la polla al descubierto en medio del salón sabiendo que mi hermana estaba por casa, me daba muchísimo morbo y a Sofía aunque no lo reconociera al principio se notaba que también le ponía el riesgo de que nos pudiera pillar. Nos agarrábamos buenos calentones, al poco era Sofía. la que se dejaba masturbar en el sofá, se abría de piernas en el sofá y allí espatarrada se dejaba meter un par de dedos en el coño. El siguiente paso fue cuando empezó a mamarme la polla por encima de la manta, aquello era la hostia, yo me sujetaba y la metía pollazos en la cara mientras metía un par de dedos en su coño. Incluso una de las veces salió mi hermana de la habitación cuando Sofía me la estaba chupando, me dio el tiempo justo a taparme con la manta y cuando entró Paula en el salón nos preguntó que porque teníamos la peli tan bajita que casi no se oía. La tuve que decir que era para no molestarla mientras estudiaba, aunque la verdadera razón era para escucharla salir a ella de la habitación. De todas formas fue tremendamente morboso hablar con mi hermana mientras tenía la polla libre bajo la mantita.

 

Era evidente que a Sofía. la gustaba cada vez mas el juego de que nos pudiera pillar mi hermana Paula. El día que todo se desmadró fue cuando me puse de pies delante de ella que me miraba expectante sentada en el sofá, comencé a menearme la polla delante de su cara después de haber recibido una mamada majestuosa.

 

– Voy a correrme en tu cara Sofía.

– Ni se te ocurra

– Luego tienes que ir al baño a limpiarte, con un poco de suerte te puedes cruzar con mi hermana por el pasillo.

– Que no David…

– Shhhhh calla, aparta las manos y ven aquí.

 

Seguí con mi paja delante de ella. Sofía me miró con su carita de no haber roto un plato, con sus pendientes de perla y las pequitas de su nariz. Llevaba un jersey azul clarito de pija y cuando me miró vi en su cara que estaba deseando que lo hiciera. Y dejó que me corriera sobre ella, pero eso no fue una corrida normal, fue mas bien una explosión en toda su cara, una espesa y abundante corrida que se derramaba por todos sitios, yo creo que no había terminado de correrme cuando Sofía ya se marchaba a toda velocidad en dirección al baño de casa. ¡Por suerte no se cruzó con mi hermana por el pasillo!

 

Y después ya follábamos, da igual si era sábado, lunes o miércoles, o que día, dos o tres días a la semana nos metíamos en la habitación a follar. Las primeras veces intentábamos ahogar los gemidos, sobre todo Sofía., pero con eso solo conseguía acabar hiperventilando mas y terminaba berreando como una cerda con unos gemidos muy altos y la respiración súper acelerada, me imaginaba el suplicio de mi hermana de tener que escuchar como follábamos. La pared de su habitación estaba pegada a la mía y se oía con perfecta claridad lo que pasaba al lado (yo incluso algunas noches podía escuchar como Paula dejaba un lapicero sobre su mesa de estudio). Yo no me cortaba un pelo, soltaba algún azote en las nalgas de Sofía. y cuando se la metía en el culo me aseguraba de que mi hermana se enterara.

 

– ¿Te gusta que te la meta por el culo eh?, le decía en alto a Sofía. mientras se oía el ruido de nuestros cuerpos chocar y la cama crujir a cada embestida miá.

 

Mi hermana Paula pudo oírme decir de todo lo que os podáis imaginar, “voy a correrme en tu cara”, “vamos chúpamela después de haberla tenido metida en tu culo”, “joder estás empapada, voy a comerte enterita”, “saca la lengua que quiero darte un buen pollazo en la boca”…esas fueron alguna de las lindezas que le decía a mi novia.

 

Pero claro aunque el comportamiento con mi hermana (aparte de hacer todo el ruido que podía) desde que había empezado el curso era correcto, por supuesto que no me había olvidado de ella. Muchas noches me masturbaba en la habitación pensando en su cuerpo o viendo fotos suyas, ya he dicho que se escuchaba todo y mas con el silencio de la madrugada, mientras Paula estudiaba yo me pajeaba ruidosamente en la habitación de al lado asegurándome de que ella me pudiera escuchar mis jadeos.

 

Fue pasando el tiempo y por supuesto Paula no quiso afrontar el tema, seguramente no se atreviera, pero tenía que ser muy molesto para ella que cada dos días su hermano se llevara a la novia a follar a la habitación o escuchar como yo me masturbaba por las noches, así que cuando faltaba una semana para las vacaciones de navidad, estábamos cenando en casa ella y y solos y me dijo.

 

– Tenemos que hablar David…

– Dime Paula.

– Me da un poco de vergüenza comentarte esto, pero tendríamos que ver como lo solucionamos…a ver, claro que puedes traer a tu novia cuando quieras…es solo que…ehhh.

– ¿Pasa algo con Sofía.?

– No, no pasa nada, es solo que ya sabes, que desde mi habitación se escucha todo y es un poco molesto para mi, estoy estudiando y os tengo que aguantar cada poco que estáis ahí dale que te pego.

– Perdona Paula, no sabía que se escuchara tanto…

– Pufff, se escucha todo, pero todo todo, es que os oigo hasta lo que os decís y es que estoy estudiando y es bastante molesto, todos días igual, es que además no paráis, estáis todo el día.

– Lo siento Paula, es que tampoco tenemos otro sitio donde hacerlo, por la mañana estamos en clase, en casa de Sofía. siempre hay gente, tampoco nos podemos permitir ir a un hotel cada vez que queramos, ya sabes, alguna vez si podríamos pagar un hotel, pero no siempre y luego aquí estás tu en casa, pero es que de verdad es el único sitio y tu siempre estás en casa estudiando…

– Ya te entiendo, habría que buscar una solución, yo si quieres os dejo algún rato, las dos tardes a la semana que voy a spinning, algún sábado os puedo dejar la tarde entera y por la noche salgo siempre todos los sábados, tenéis la casa para vosotros solos…

– Es que los sábados nosotros también salimos de fiesta.

– Si, pero no se puede todo, tenemos que poner un poco de nuestra parte los dos, mira vamos a hacer una cosa, yo voy tres tardes a la semana a spinning, ahí tenéis la casa para vosotros solos un par de horas y si quieres una tarde de sábado al mes y una de domingo os dejo solos, incluso algún finde entero que me vaya al pueblo, ¿te parece bien?…por supuesto que Sofía. puede venir cuando quiera, pero vamos a intentar organizarnos un poco. Te aseguro que es muy molesto para mi estar estudiando y estar con vosotros aquí al lado haciéndolo.

– Vale, me parece bien, no te prometo que siempre lo vaya a cumplir, ya sabes, alguna vez nos puede dar el calentón, jajaja.

– No, si es que no paras, pero tienes que intentar cumplir en esto, me es muy molesto estar estudiando y que estéis en la habitación de al lado.

– Vale hermanita, pero lo que tienes que hacer tu es echarte un noviete, que a lo mejor lo que te pasa es que te damos envidia.

– Pues si también, jajaja, pero a ti parece que te da igual tener novia o no

– ¿Porque dices eso?

– Es que por las noches, bueno…ehhh…que también te escucho a ti solo.

– ¿También me escuchas haciéndome pajas?

– Pues si, ¿no te es suficiente con Sofía. o que?, menudo estás hecho.

– Una paja es una paja, me gusta hacerme alguna de vez en cuando, sobre todo ya sabes, mirando fotos de chicas.

– Bueno David, no empieces otra vez, prefiero no saberlo, con que te haces o te dejas de hacer.

– Ya, mira ya aprovechando, solo quería pedirte perdón otra vez por lo que pasó en vacaciones, no tenía que haberte dicho nada, de si lo hacia pensando en ti o no

– Vale, eso ya está olvidado, prefiero ni hablar del tema, me alegra que ya no lo hagas.

– Yo no he dicho eso, he dicho que no tenía que haberte dicho nada, son cosas personales que tienen que quedar para mi.

– ¿Que pasa que lo sigues haciendo?

– ¿Que si me sigo haciendo pajas pensando en ti?, si te digo que si te vas a enfadar y si te digo que no te voy a mentir, así que prefiero no contestar, jajaja

. bueno haz lo que quieras, que siempre me acabas liando, dijo Paula medio en broma

– ¿Ya no te molesta?

– ¿El que?

– Si me hago pajas pensando en ti

– Que pesado, ni me molesta ni me deja de molestar, haz lo que quieras, pero prefiero no saber nada.

– Ya, seguro que si lo quieres saber, no me importa decírtelo.

 

Encontré a Paula un poco mas receptiva en ese aspecto, por lo menos parecía que ya no estaba tan molesta con el hecho de que me hiciera pajas pensando en ella, incluso bromeaba un poco al respecto, así que empecé a contarla un poco.

 

– No es que lo haga pensando en ti Paula, haber, tengo una carpeta con fotos de chicas, fotos de tipo Face…book, chicas normales, eso me pone mas que esas actrices o modelos eróticas desnudas y hay alguna foto tuya también, de vez en cuando mientras me estoy tocando y van saliendo fotos de chicas, pues sale alguna tuya…antes tenía una carpeta solo con fotos tuyas…

– Me lo creo, no me digas mas detalles, capaz serás de tener una carpeta con fotos mías…

– Que si, que es verdad, bueno sigo teniendo la carpeta con fotos tuyas también, aunque ya no la uso…

– ¿Que tienes una carpeta con fotos mías para hacerte pajas?, dijo Paula en un tono que ya no sabía si era curiosidad o se estaba volviendo a enfadar.

– Si, pero son fotos normales, eh, si quieres te la enseño, para que veas que no pienso cosas raras contigo…

– O sea que me estás diciendo que antes te hacías pajas con una carpeta de fotos mías.

– Si, pero ya no…si quieres te la enseño, para que veas que son fotos normales.

– Casi prefiero que no.

– Que si Paula ven, quiero enseñarte la carpeta con tus fotos.

 

Me metí en la habitación y me senté en el escritorio, encendí el portátil y esperé a que entrara mi hermana, pero no se decidía.

 

– Paula ven un momento.

– Que quieres pesado, dijo mi hermana asomándose en mi habitación.

– Que te voy a enseñar las fotos, pasa un momento

– Que me da igual David, dijo Paula con resignación pero poniéndose de pies a mi lado.

 

Yo abrí la carpeta y empecé a pasar las fotos de mi hermana, eran fotos normales, la mayoría sacadas de sus redes sociales y también estaban las últimas que le hice en la boda familiar de septiembre.

 

– Ese vestido te quedaba fenomenal, me pusiste mucho, jajajajaja

– Pero ¿cuantas fotos tienes?

– 87 fotos, pero ya te digo que ahora casi no la uso, aunque si me he hecho muchas pajas con ella.

– Vale David, ya me has enseñado mis fotos, es que no sé que quieres que te diga, a mi me parece mal, pero ya eres mayorcito.

– Si te molesta borro la carpeta Paula, de verdad, dímelo y borro tus fotos…

– pues claro que me parece mal que te hagas pajas pensando en mi o mirando fotos miás, ¡que soy tu hermana por dios!

– ¡¡Pero es que estás buenísima!!, ni te imaginas el morbo que me das, me dan morbo las chicas con los pechos grandes y los tuyos son tremendos…

– Lo que me faltaba por oír, hablar de mis tetas con mi hermano, venga te dejo aquí solito con las fotos, ¡haz lo que quieras!, me voy a mi habitación.

– Pues mira ya que tengo tu carpeta preparada, a lo mejor me hago una paja ahora mismo. ¿te parece bien?

 

Paula salió de mi habitación sin tan siquiera despedirse, sin embargo no me pareció tan enfadada. No sé si era cosa mía pero el haber visto la carpeta con sus fotos y el saber que su hermano pequeño se hacia pajas con ella le había dado morbo, incluso creo que le empezaba a hacer gracia.

 

– ¡¡Paula ven!!

 

De nuevo apareció mi hermana por la puerta, se estaba lavando los dientes y os puedo asegurar que en ese momento me pareció una escena terriblemente excitante, mientras se cepillaba los dientes sus enormes tetas se bamboleaban descontroladamente bajo la tela de su pijama. Me hubiera sacado la polla allí mismo, mientras ella me miraba expectante a ver que es lo que quería.

 

– ¿Te gustaría verlo?, ya sabes que es mi fantasía, hacerme una paja y que me veas, de verdad que solo sería una vez, tu no tienes que hacer nada, solo mirarme, solo una vez de verdad, es que me pones hasta lavándote los dientes.

– Me agotas, dijo con la boca llena de pasta dentífrica.

 

Y luego hizo un gesto obsceno sacándome el dedo corazón, un gesto que no la pegaba nada y se fue de nuevo al baño, luego entró en su habitación y escuché como se acostaba. Pero me aseguré que el pajote que me hice fuera bien ruidoso, Paula sabía que me estaba masturbando pensando en ella y eso le daba un morbo muy especial, gemí bien alto y estuve por los menos 20 minutos pajeándome mirando sus fotos. Me imaginé a mi hermana que estaría haciendo o pensando metida en la cama escuchando a su hermanito pequeño masturbándose en la habitación de al lado pensando en ella.

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