ECONOMISTA

 

Cuando empezó el verano yo quise quitarme desconectar de todo y perderme un poco por ahí. Estuve un par de semanas en la costa mediterránea en casa de mis tíos y saliendo con unos primos que tengo de mi edad, me fui a un par de festivales de música con los colegas, de vez en cuando iba a la ciudad donde estudiaba para ver a Sofía y follármela, así fui pasando el verano donde apenas coincidí con Paula en casa.

 

Pero claro, mi madre me decía que si no tenía intención de pasar por el pueblo en todo el verano, que mi hermana estaba muy rara, que si sabía yo algo y la dije que no. Llamé a Paula a la que llevaba sin ver casi un mes y según me dijo había cortado con el novio a principios de verano. Tampoco me quiso dar mas detalles en ese momento y menos hablando por teléfono, a parte que mi hermana no es que sea muy de hablar este tipo de cosa. Luego según pude enterarme al capullo de su novio se había presentado en el pueblo para decirla a mi hermana que en un festival de música que había estado con los amigos se había enrollado con una chica alemana. Ni se la había follado ni nada, solo se habían sido besos y se presentó todo arrepentido para contárselo a mi hermana y decirla que había sido un error y que le perdonase.

 

Hay que ser idiota para ponerle los cuernos a una tía como mi hermana, pero el detalle de ir a contárselo rápidamente y el arrepentimiento que mostraba me indicaba lo que yo ya sabía, que su novio era un buen tío. Pero había metido la pata y a Paula le sentó fatal, le dijo que no quería volver a verle ni saber nada de él. Mi hermana estuvo jodidilla todo el verano y el único consuelo que tuvo fue que al menos estaba en el pueblo con las amigas de toda la vida para poderse desahogar.

 

Una vez en la casa familiar pues hice lo de siempre, quedar con mis amigos, ir a la piscina y empezar a preparar la peña para las fiestas que iban a empezar. Me fui con los colegas a la piscina y allí estaba mi hermana con sus amigas. Después de un mes intentando olvidarme de ella fue casi como un shock verla en biquini. Intenté abstraerme un poco, me metí al agua y me hice unos largos, cuando me senté en el fondo de la piscina allí remojandome los pies estaba ella también en el agua sentada en un lateral con sus amigas. Mi hermana Paula era como una puta diosa. La tenía a unos 5 metros y así sentada la única diferencia que apreciaba era el bronceado de su cuerpo, estaba bastante morenita, llevaba un biquini negro de los que se anudan por los lados y se inclinaba hacia delante escurriéndose el pelo. Sus enormes melones se aparecieron ante mi en una visión celestial y completaba la imagen una pierna flexionada que me mostraba uno de sus muslos mojados por el agua.

 

Pero lo que llevaba la atención eran sus tetas. En biquini no se podían disimular como con la ropa. Era como si no pegaran con su cuerpo, tenía una complexión normal y su preciosa carita de niña buena hacía un enorme y morboso contraste con sus pechos. Esta feo que lo diga porque es mi hermana, pero aquello no podían llamarse pechos. Había que llamarlo por su nombre. Tetas. Unas tetas, grandes, firmes, duras, calientes y pesadas.

 

Mentiría si dijera que no lo hice, pero a última hora de la tarde, cuando me estaba duchando en la piscina me volví a hacer una paja en honor a mi hermanita.

 

Y así llegaron las fiestas del pueblo, a altas horas de la madrugada me acerqué con un par de chicos de mi peña a la peña de mi hermana. Tenían como un local grande en el que había puesto una barra, varios sillones y unas cámaras frigoríficas. Había quedado con ella y me estaba esperando allí. Llevaba un pantalón de chándal verde amplio y una camiseta amarilla de su peña que también le estaba un poco ancha. Incluso así vestida, con la cara totalmente lavada (sin maquillar) y el pelo con una coleta mi hermana seguía siendo muy guapa, aunque la ropa tan holgada disimulaba las curvas de su cuerpo.

 

Me dejé caer en uno de los sillones junto a mi hermana con una copa en la mano. Ella bebía de un cachi grande que no se que llevaría, pero hacía tiempo que no veía a Paula tan contentilla, casi tirando a borracha. Mi hermana no suele beber mucho y comenzamos a charlar como dos colegas.

 

– te veo un poco borrachilla hermanita.

– tu si que vas borracho, jajaja

– hacía tiempo que no te veía así, me parece muy bien, no todo va a ser estudiar…

– bueno ¿y tu que tal?, que no hemos sabido nada de ti en todo el verano, me dijo Paula.

 

La estuve un poco contando mi verano, los viajes, los festivales de música, que iba a visitar de vez en cuando a Sofía. Lo normal vamos, hasta que nos interrumpió una chica de mi peña que se me sentó encima de las piernas para pedirme con voz cariñosa que nos fuéramos a otro sitio. Esta chica por así decirlo era una antigua follamiga, pero yo ya no quería nada con ella. Me la quité de encima como pude sin antes decirla que fuera a la barra y me pidiera otra copa, mi hermana me ofreció su cachi.

 

– las tienes a todas loquitas, jajaja, me dijo Paula.

– bahhh, es una pesada, paso de ella, además ahora estoy muy bien con Sofía.

– me cae bien, hacéis buena pareja…

– ya que ha salido el tema, oye Pau, que siento lo tuyo con Fernando, si te soy sincero te reconozco que también me caía bien…¿puedo saber que ha pasado?.

– mejor que ni lo sepas…

– ¿es grave?

– hombre grave no, tampoco, pero me dijo que se había enrollado con otra cuando se fue al festival de música con sus amigos, vino aquí al pueblo y me lo dijo en persona, que estaba muy arrepentido, que solo se había besado con ella y nada más, que no significaba nada para él, que le perdonara y lo olvidáramos

– pues mira, eso demuestra que es buen tío, podía no haberte dicho nada.

– si, muy buen tío pero me ha puesto los cuernos…y si, podía no haberme dicho nada, pero lo hizo y yo esas cosas no las perdono. Me ha jodido mucho porque estaba muy bien con él, pero bueno…

 

Me pareció que incluso se le escapaba una lágrima a mi hermana que se apoyó en mi regazo.

 

– y además ¿tu de que parte estás?, me dijo Paula en bromas dándome un pequeño puñetazo en el hombro.

– de la tuya, de la tuya, claro, jajaja…tienes toda la razón, ese tío es un capullo, hay que ser un imbécil para enrollarse con otra teniendo una novia como tu…tu sí que los tienes a todos loquitos…

– si, no sé a quien, si no se me acerca nadie…jajaja.

– eso es porque te tienen miedo, te ven inaccesible, joder eras la hija de …, la número uno de su promoción, tienes dinero, no es porque seas mi hermana, pero eres una tía de puta madre y además estás buenísima. No se puede estar mas buena, dije apretando uno de sus muslos, – vamos cualquiera de mis amigos, tanto los de aquí como los de la facultad matarían por poderte rozar tan siquiera el pelo…

– ¡que exagerado!, pero gracias, nunca viene mal un piropo para subir los ánimos, aunque sea de mi propio hermano.

 

Llamé a uno de mis colegas de la peña que estaba a un par de metros de nosotros.

 

– Iván, ven un momentito.

 

Mi amigo se plantó de pies delante de nosotros.

 

– oyes Iván, ¿que te parece Paula?, dije pillando por sorpresa a mi amigo por la cara que puso

– ¿que que me parece…de que?

– joder hijo pareces tonto, ¿que si te parece que está buena?, di la verdad, no te cortes…

 

Mi hermana se volvió hacia mi con las mejillas un poco encendidas por la vergüenza y me dijo que me callara.

 

– pues claro que está buena, dijo Iván.

– ¿solo eso?, dije yo, apartando la mano de mi hermana que me tapaba la boca., -¡pero díselo a ella!, di lo que quieras, ¡no te cortes!

– que estás buenísima Paula…¡tienes unas tetas cojonudas!, volvió a decir mi amigo.

– gracias gracias, dijo mi hermana, – no es necesario que sigas.

– joder que fino eres, eres todo un romántico Iván, dije dándole una patada para que nos volviera a dejar solos. – esto es solo un pequeño ejemplo. Si el capullo de tu novio no te valora, pues mira, él se lo pierde, además a una chica como tu hay que tenerla bien “atendida”, ya me entiendes…y no creo que tu novio te diera lo que necesitabas

– ¿y tu que sabrás si estoy bien “atendida” o no?, ya lo que me faltaba por oír, que mi hermano pequeño opine de mi vida sexual.

– bueno que da igual, yo sé lo que me digo. Yo te puedo asegurar que Sofía. está bien “atendida”, en cuanto tenemos un ratito para nosotros solos ya estamos al lío, jajaja y a Fernando le veía un poco mas paradillo en ese aspecto.

– cada cosa tiene su momento, pero te aseguro que en ese aspecto no tenía queja, además ya sé que tu novia tiene que estar contenta contigo, Paula se inclino al oído y me dijo en bajito. – todavía me acuerdo de cuando os pillé en casa, ¡vaya corte!.

 

Me parecía increíble estar hablando de sexo allí con mi hermana Paula y que ella me siguiera un poco el rollo. Sabía que aquello no se iba a repetir muchas veces y que se debía a una mezcla de que la había pillado con las defensas bajas por la ruptura con su novio universitario y al alcohol que había bebido. Era una oportunidad que tenía que aprovechar así que me lancé al ruedo como se suele decir.

 

– ya te digo, además nos dejaste a medias a los dos, estábamos echando un buen polvo.

– no, ya ya, ya me dí cuenta, jajaja, dijo Paula. – menudo estás hecho.

– es que hermanita, con estas edades uno siempre tiene ganas.

– no, de eso ya me he podido dar cuenta este año también en el piso. Otra vez se inclinó para decirme al oído. – a ver si este año te cortas un poquito mas, que te he pillado varias veces “a lo tuyo”, ya me entiendes.

– ¿como que varias veces?, si solo me has pillado una vez y estaba en la habitación con la puerta cerrada.

– si una, lo llevas claro, y otra vez en la ducha que entré al baño y ni te enteraste y otra que estabas en la habitación con la puerta medio abierta y te vi sin querer…y una vez que estaba estudiando te escuché desde la habitación, parece que estés todo el día dándole…mas cuando te pillé con Sofía., que por cierto ¡menuda posturita teníais!

– ¿como?, dije poniéndome de lado y acercándome a ella. – así que me has visto varias veces y no me has dicho nada…

– hombre que te voy a decir, ¿que te he pillado mastur…?…bueno ya sabes.

– ¿y que es eso de menuda posturita?, pues a cuatro patas, ¿que pasa que Fernando no te ponía a ti a cuatro patas?, ves eso te decía de que no estabas bien “atendida”, es una postura de lo mas normal.

– jajaja, no voy a hablar con mi hermanito de como me ponía o me dejaba de poner, ¡ya solo faltaría!…pero vamos tu con tu novia haz lo que quieras…y vamos a dejar el tema, que no me siento cómoda hablando estas cosas contigo.

– eres una cortada, además está bien que lo hablemos, para mejorar este año la convivencia, jajaja. Y por cierto, dije acercándome ahora yo a su oído. – no me importa en absoluto que me hayas pillado haciéndome pajas, que sepas que me las pienso seguir haciendo…

– haz lo que quieras, pero en privado, que no te vea y además te tendrías que hacer menos, que tienes novia.

– a mi no me da vergüenza que me veas, eh, jajaja, o que me pilles, te reconozco tiene su punto morboso que te pillen y mas una tía buena, jajaja…y por tener novia no voy a dejar de hacerlo, una buena paja es una buena paja

– que soy tu hermana capullo, ¡te tenía que dar vergüenza que tu hermana te pille haciendo esas cosas!, anda vete con tus amigos, que estás fatal, vaya compañero de piso que me he echado.

– si, mejor que me vaya, que de hablar estas cosas contigo hasta me estoy poniendo un poco…ya sabes…, dije haciendo un gesto como de taparme el evidente bulto de mis pantalones.

– ¡estás fatal!, vete de aquí, dijo mi hermana sonriendo.

 

Y así quedó la cosa ese día en su peña, cuando llegué a casa por la mañana, mis padres todavía no se habían levantado y mi hermana Paula se estaba preparando el desayuno, acababa de llegar unos minutos antes que yo, estaba de pies de espaldas sobre la encimera.

 

– ¿que tal la noche?, me preguntó.

– bufff, estoy reventado, me voy a la cama

– ¿quieres desayunar?

– no, gracias Pau, prefiero irme a dormir, que hermanita mas buena tengo.

 

Me puse detrás de ella abrazándola por el estómago y la di un beso en las mejillas, al rodear los brazos sobre su cuerpo rocé un poco con el antebrazo sus enormes tetazas lo que me dio un morbo tremendo. Me tuve que contener para no agarrar con las manos sus pechos en la postura en la que estaba y frotar la polla contra su culo. Sin embargo si que la dije entre bromas para ver como reaccionaba.

 

– ah, y no entres ahora en mi habitación…jajaja…ya sabes, no sea que me pilles otra vez…

– no tenía pensado entrar, dijo Paula sin tan siquiera girarse y pareciendo empezar a aceptar la situación, – puedes hacer lo que quieras.

 

No es que fuera un gran avance, pero por lo menos había roto el hielo con mi hermana en cuanto a hablar de cuestiones sexuales. Y ya que había empezado no iba a parar. No iba a parar hasta conseguir mi objetivo, que en ese momento tampoco sabía muy bien cual era, pero mínimo era hacerme una paja delante de ella y que viera como me corría. Eso tenía que ser la hostia y yo tenía que conseguirlo, no sé de que manera, pero tenía que hacer que mi hermana me viera.

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