ECONOMISTA

 

Y así llegó el momento definitivo en que empezó a cambiar mi relación con Paula, mi hermana solía volver de la facultad sobre las 14,30, yo me habia escapado un poco antes y llevaba un rato en casa yo solo meneándome la polla frente al ordenador portátil con los cascos puestos encerrado en mi habitación. Eran las dos de la tarde y estaba a punto de correrme, justo para que me diera tiempo a limpiarlo todo y calentar la comida que había dejado preparada Paula la noche anterior y de repenté pasó.

 

La puerta de mi habitación se abrió y entró Paula para decirme que ya estaba en casa. No creo que esperase encontrarse a su hermano con la polla en la mano y meneándosela como un mono frente al ordenador. No puedo describir muy bien como me sentí cuando miré hacia la puerta y me encontré con mi hermana bajando la vista y pidiendo perdón para salir rapidamente. Ni tan siquiera la escuché con los cascos puestos. Aunque ella ya no estaba me guardé a toda velocidad la polla en el pantalón y cerré la tapa del portátil. Como si eso ya importase. Me había pillado de pleno. Me puse de pies y me tapé la cara con la camiseta, “joder que vergüenza, que vergüenza”, pensé y ahora con que cara salgo yo a comer con Paula. Estuve unos minutos deambulando por la habitación, pensando que hacer, realmente no me atrevía a salir hasta que caí en la cuenta de que seguía empalmado. Estaba abochornado y para nada excitado, o eso pensaba yo, ya que mi polla no había perdido un ápice de su dureza y lo último que pensaba yo en ese momento era terminarme la paja.

 

Al final no me quedó mas remedio que salir a comer con Paula cuando por fin se me bajó la erección y ¿sabéis lo que pasó?, pues nada, no pasó nada, mi hermana no hizo mención a lo que pasó y yo tampoco dije ni mú, comimos como un día normal y ahí quedó la cosa.

 

Pero algo se había despertado en mi interior. No sé qué, pero algo se había despertado en mi.

 

Lo descubrí la siguiente vez que me quedé a solas en casa y comencé a masturbarme en la habitación. Estaba viendo un video porno en el portátil y ya llevaba un buen calentón. Se me vino a la cabeza el incidente de mi hermana cuando me pilló pajeándome y mi mente empezó a fantasear. Mientras me pajeaba me imaginaba que Paula asomaba la cabeza y se quedaba mirándome. Se quedaba allí de pies y yo seguía con la polla dura en la mano sin parar de meneármela hasta que levantaba la vista y nuestras miradas se cruzaban y tras unos segundos mirándonos a los ojos comenzaba a correrme sin apartar la vista de ella. Ni ella de mi. Y así empezó mi fantasía y cada vez iba a más. Sin embargo luego no me corría con la paja pensando en ella y después de pasado el calentón seguía como si nada, es mas cuando estaba con Paula en casa o viendo la tele o cenando seguía sin excitarme sexualmente, una cosa era la fantasia y otra tenerla allí delante.

 

Pero la fantasía de que me pillara cada vez me obsesionaba mas, quería que se repetiera otra vez lo que pasó con Paula, quería que me volviera a pillar masturbándome, revivir ese momento y sin embargo no sabía como hacerlo. Desde que me sorprendió ella tenía ya mucho mas cuidado y no había vuelta a abrir la puerta de mi habitación cuando me llamaba para comer o cualquier otra cosa. Yo no sé porque lo hacía, supongo que descubrí mi vertiente exhibicionista el día que me pilló mi hermana, un morbo que yo creía desconocido, aunque bien pensado mis mejores polvos con chicas siempre habían sido en lugares públicos, parques, o en el coche o en los baños de una discoteca, es decir sitios donde nos pudieran pillar. Supongo que me excitaba el exhibicionismo y hasta que mi hermana no me habia pillado pajeándome no me había dado cuenta. Pero ahora si que lo sabía y lo tenía que volver a revivir.

 

Así que empecé a masturbarme frecuentemente cuando mi hermana estaba en casa. Me daba mucho morbo saber que ella estaba por su habitación o por el resto de la casa y yo sin echar el cerrojo me pajeaba con la mirada fija en la puerta de mi habitación deseando que Paula la abriera. Me pegaba unas corridas impresionantes y las mejores eran a la hora de la comida. Me sacaba la polla y me ponía frente a la puerta mientras escuchaba a mi hermana poner la mesa y preparar todo para comer. Luego tocaba con sus nudillos en la puerta y me llamaba “venga David, a comer” y ahí estaba yo, al otro lado meneándomela, pero la puerta no se abría. Eso sí, me corría casi inmediatamente al escuchar su voz y muchos días cuando salía a comer con Paula acababa de correrme en mi habitación. Así pasaron un par de meses, yo me pajeaba tranquilamente en la habitación ya sin importarme que en cualquier momento entrara mi hermana y me pillara. No me importaba, es más, deseaba que ocurriera.

 

Un día se me ocurrió contarle a Jaime que mi hermana me había pillado masturbándome. Craso error. Le dije que me guardara el secreto, pero no tardó ni cinco minutos en la siguiente reunión de colegas en soltar la bomba.

 

– ¿Menudo morbo que te pille tu hermana pajeándote, no David?, dijo un colega…

– ¿Morbo?, mas bien menudo corte…

– Anda que si te llega a pillar follándote a Sofía, dijo Jaime…

 

Follándome a Sofía. Mmmmmmm, interesante idea, como es que no se me habría ocurrido. Si me pillaba masturbándome en el salón por ejemplo iba a quedar como un puto salido, pero si me pillaba follando con Sofía era otra cosa, ya pondría cualquier excusa. Desde luego así no iba a quedar como un enfermo pajillero. Me ponía mucho la idea de que mi hermana me pillara follándome a Sofía. Y no tardé en poner en marcha mi plan. Un día le comenté a Sofía. que mi hermana no iba a venir a comer, que había quedado con unas amigas, así que le dije que se viniera a comer a casa al salir de la facultad. Por supuesto que era mentira, mi hermana iba a aparecer por la puerta a las 14,30, un par de minutos arriba o abajo, pero eso Sofía no lo sabía. Antes de comer ya nos estábamos enrollando en el sofá y sobre las 14,20 Sofía me pidió que fuéramos a mi habitación, la dije que se tranquilizara que no iba a venir nadie, que podíamos follar tranquilamente en el sofá y ella estaba tan cachonda que no puso ningún reparo, a las 14,25 se me estaba poniendo a cuatro patas totalmente desnuda en uno de los sofás. En el salón de casa hay dos sofás como en forma de L, yo puse a Sofía en el sofá de tal forma que cuando entrara Paula en el salón nos viera perfectamente a los dos de lado.

 

A las 14,30 sonó el reloj del pasillo, mi hermana estaba a punto de entrar, yo tenía el corazón que se me salía por la boca y me follaba a lo bestia a Sofía. Faltaban apenas segundos para que mi hermana nos pillara a los dos desnudos follando como animales, mi novia gemía bien alto y movía las caderas para que clavara mi polla bien dentro, en ese momento estaba pendiente y escuché el sonido de la llave, mi hermana estaba entrando y embestí mas fuerte a Sofía que no se percató del ruido en la puerta. Después la sujeté por la cadera a Sofía, me erguí completamente detrás de ella y miré a la puerta del salón mientras aceleraba mis acometidas. Tres segundos mas tarde me encontré con la mirada descompuesta de mi hermana ante la escena que se encontró sin esperárselo en el salón.

 

– Joder, mi hermana!!!!, dije como si no esperase que nos pillara.

– Mierda, dijo Sofía mirando hacia la puerta justo cuando Paula ya salía del salón, ¿pero no decías que no venía a comer?.

 

Rápidamente nos desacoplamos y Sofía comenzó a recoger la ropa por el suelo mientras se tapaba las tetas y el culo con la ropa que llevaba de la mano. No sé de quien se tapaba si en el salón ya solo estaba yo. El caso es que Sofía se pilló un cabreo importante, “te voy a matar, te mato”, solo hacía que decirme, se vistió apresuradamente y me dijo que mejor se iba a su casa a comer.

 

Luego entré en la habitación y con toda la tranquilidad del mundo me hice una señora paja con la mirada de sorpresa de mi hermana en mi cabeza. Después comencé a vestirme con una sonrisa de oreja a oreja, satisfecho totalmente, ahora tenía que enfrentarme a mi hermana Paula.

 

Esta vez no fue tan comprensiva como la otra vez.

 

– ¿Pero tu de que vas, te parece normal que entre a casa y os pille así en el sofá?…es que es muy fuerte lo tuyo…

– Lo siento Paula, de verdad que no me he dado cuenta de la hora, pensé que era mas pronto…

– A ver si tienes mas cuidadito, que me es muy violento encontraros así desnudos, me he quedado que no sabía ni que decir…es que ya no es la primera vez que te pillo…(sin duda se refería a cuando me sorprendió en la habitación haciéndome la paja).

– Bueno…la otra vez estaba en mi habitación, yo creo que ahí si puedo hacer lo que quiera, solo faltaría mas…

– Yo llamé a la puerta, no me esperaba que ibas a estar así, y ¡claro que puedes hacer lo que quieras!, pero vamos, que eso te digo, que tengas mas cuidado que son cosas muy intimas, que yo no tengo porque estar viendo. Y por cierto cuando estés con Sofía. tampoco estaría mal que lo hicierais en tu habitación, no en el sofá donde me tumbo yo…, me dijo Paula que ya parecía estar un poco menos enfadada.

– Bueno perdona hermanita, dije levantándome y dándola un beso, no volverá a pasar y por cierto a saber que habrás hecho tu con Fernando por toda la casa o en ese sofá, ¿o solo lo hacéis en vuestra habitación?

 

Paula se puso roja como un tomate, le pilló desprevenida que su hermano pequeña estuviera preguntando esas cosas, aunque la respuesta era obvia, si llevaba un par de años saliendo con él y habían tenido el piso para ellos solos seguramente habrían follado por toda la casa.

 

– Y a ti que te importa lo que hacemos o donde lo hacemos, ya solo me faltaba tener que estar dando explicaciones de mi vida sexual a mi hermano pequeño, bueno vamos a dejar el tema, ‘¡¡venga a comer!!, que tengo mucho que estudiar.

 

Ese episodio desde luego que marcó un antes y un después en la relación con Paula, realmente no es que me pajeara pensando en ella, en su cuerpo, o sus enormes tetas, o que manteníamos relaciones sexuales o cosas así. Cuando me masturbaba lo que me excitaba era el hecho de que me pillara haciéndolo, que me pillara infrangati, bien con la polla en la mano o follándome a mi novia.

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