ECONOMISTA

 

Con 18 años recién cumplidos no es fácil empezar la universidad, alejado del lugar donde has vivido desde que naciste, de padres, amigos…en fin de todo lo que te rodea. Por suerte no estaba solo, me tocaba compartir piso con mi hermana mayor Paula.

 

Mi familia estaba compuesta por mi padre, un conocido arquitecto que tenía a bastante gente a su cargo en el estudio, mi madre, mi hermana y yo. Mi padre vive a caballo entre Madrid y el pueblo del que somos, un pueblo grande de mas de 50.000 habitantes, allí vivía mi madre también. Mi hermana mayor ya hacía tres años que había comenzado la carrera de arquitectura, se había desplazado a otra ciudad a unos 150 kms del pueblo y ocupaba uno de los varios pisos que tenían en propiedad mis padres. Allí llevaba tres años viviendo sola, sin embargo eso nunca les ha preocupado a mis padres, ya que en esa ciudad tenemos bastante familia y mi hermana siempre ha sido muy responsable.

 

Yo llegué para invadir de alguna manera su intimidad, me imaginé que acostumbrada a vivir sola no le haría mucha gracia tener que aguantar ahora al pesado de su hermano pequeño. Yo también empecé la carrera de arquitectura, aunque no tenía tantas perspectivas como ella desde luego.

 

Que os voy a contar de Paula, ha sido doña perfecta desde pequeñita, una estudiante de matrícula de honor, orgullo de mis padres, no como yo que he sido la oveja negra por así decirlo. Ahora con sus 21 añitos en la carrera tampoco le iba nada mal, luchaba con otros dos chicos por ser la número uno de su promoción, educada, buena persona y además un auténtico bellezón, muy guapa de cara, pelo largo castaño, sobre 1,65, complexión normal, ni gorda ni delgada, pero sin duda los dos rasgos que mas destacaban en ella eran un pequeño hoyuelo en su barbilla junto con unos labios carnosos, tenía cara de super top model (bien podría haber sido modelo con un poco mas de altura) y el segundo rasgo eran sus tetazas, unos inmensos pechos que debían de estar sobre la talla 110. Sin ninguna duda de herencia familiar materna, mi madre también está bien dotada, lo mismo que mi tía y una de mis primas. Pero ninguna de ellas tenía el tamaño y volumen de las tetas de Paula. Simple y llanamente unos imponentes y perfectos pechos (poner en el famoso buscador Eva Alegra nude para que os hagáis una idea de su cara y tetas).

 

Y para mi sorpresa Paula me acogió muy bien en el piso, haciendo de hermana mayor, ella se encargaba de las tareas mas dificiles para mi, vamos lo que no había hecho en mi puñetera vida, es decir la comida, poner la lavadora y planchar y yo me ocupaba de la limpieza de la casa, de recoger y fregar platos…Enseguida nos repartimos las tareas y la convivencia fue estupenda las primeras semanas.

 

Me hice mi grupito de amigos en la facultad de arquitectura, por supuesto que por mi apellido sabían quien era (ya digo que mi padre era conocido) y sobre todo entablé mas relación con un chico que se llamaba Jaime. Al poco de empezar la carrera iba con ellos por la facultad cuando nos encontramos en la cafetería con mi hermana y su grupo de amigas y me puse a hablar con ella, cuando terminé me preguntaron que quien era esa morena que estaba tan buena. Se quedaron de una pieza cuando les dije que era mi hermana.

 

Pero es que mi Paula no solo era una estudiante magnífica sino que también trabajaba los viernes y sábados por la noche de camarera en el bar de unos conocidos, para sacarse un dinerillo extra. No sé de donde sacaba el tiempo y como podía aguantar la rutina que llevaba. A diario por la mañana iba a la facultad, al llegar a casa después de comer se encerraba en su cuarto y se ponía a estudiar unas 4 horas diarias, un par de días a la semana iba a fitness y al volver preparaba la comida para el día siguiente y la cena. Veía un poco la tele mientras cenaba y todavía estudiaba una horita mas antes de acostarse, los fines de semana parecido y tan solo se permitía libre la tarde de los domingos para echarse una buena siesta ya que había estado trabajando durante la noche en el bar.

 

Un sabado que salí de fiesta con mis amigos les llevé al bar donde trabajaba mi hermana, me acerqué con Jaime a pedir a la barra y cuando la vió se quedó extrañado al ver a Paula allí. Mi hermana aunque ha sido una chica que ha vestido siempre a la última, no es una choni para nada, mas bien diría que es tirando a pijilla, por eso yo también me sorprendí cuando la vi vestida tras la barra con esos vaqueros tan ajustados y una camiseta con escote palabra de honor que aunque no enseñaba mucho insinuaba sus grandes tetas. Siempre ha vestido en la parte de arriba con ropa mas bien amplia, quizá un poco acomplejada de tener mucho pecho desde jovencita.

 

Jaime babeaba con la visión de mi hermana y como él otros cuantos a lo largo de toda la barra del bar. Yo como estoy mas acostumbrado a verla, pues no veía como ellos a una tía buena, tan solo veía a mi hermana, sin ningún tipo de connotación sexual.

 

– Joder, es que no me puedo creer que esa tía sea tu hermana, dijo Jaime.

– Pues vente a comer un día a casa y lo ves, jajaja, si quieres se lo digo ahora que te he invitado y mañana te vienes a comer, así ves que de verdad es mi hermana.

 

Efectivamente al día siguiente Jaime vino a comer con nosotros dos a casa y estuvo bastante cortado durante la comida. Era evidente que la presencia de Paula le imponía mucho y de lo poco hablaron fue de la carrera y de alguna asignatura. Cuando terminamos ella se metió a la habitación y nosotros nos quedamos recogiendo.

 

– Es perfecta tío, me dijo Jaime, es que lo tiene todo, está buenísima, la mejor estudiante, con pasta y encima simpática, jajaja…¿oyes tu crees que tendrá novio?.

 

Buena pregunta, llevábamos un mes viviendo juntos y no me lo había planteado, por supuesto que no había traido a ningún chico a casa, ni ella me había dicho nada, ni yo se lo había preguntado. En el pueblo algún noviete había tenido, pero nada serio y cuando empezó la carrera seguro que no estaba con nadie.

 

– Pues no sé, yo creo que no, es que no tiene tiempo para tener novios…

– Si fuera mi novia, a mi no me importaría que no tuviera tiempo para mi, dijo Jaime entre bromas…

– ¿Que pasa que quieres ser mi cuñado?…jajaja

– De momento me conformo con mandarle una solicitud de amistad al Face…k, ¿tendrá perfil, no?

– Si tiene, pero no le hace mucho caso, vamos eso creo, hace tiempo que no entro a ver que es lo que ha puesto…

 

Por la noche ya a solas con mi hermana en casa mientras estábamos cenando, estaba ella con el móvil de la mano y me dijo.

 

– Me ha mandado una solicitud de amistad tu amigo, dijo Paula.

– Anda agrégale que le va a hacer mucha ilusión…

 

Ni tan siquiera me contestó, se levantó al sofá con una sonrisa y me dijo que se iba a la cama. Unos minutos mas tarde me mandó un whatsapp Jaime todo emocionado. “me ha agregado como amigo tío, no me lo puedo creer me ha aceptado como amigo tu hermana en el Face…”.

 

Y si Jaime hacía “progresos” con las chicas yo no era menos, salíamos los amigos todos los fines de semana y en un mes y medio ya me había enrollado con un par de tías, pero de ahí no había pasado la cosa. No es que en el pueblo fuera un follador, pero a mis 18 añitos ya había estado con 5 chicas, pensé que cuando empezara la universidad iba a ser un no parar de follar, pero de momento solo había llegado a besos, ni tan siquiera me habían hecho una triste paja. Ya echaba de menos lo zorras que eran en el pueblo, aquí en la ciudad para llegar a algo parece ser que tenías que echarte novia formal, sino mal pintaba la cosa en el aspecto sexual. Tengo que reconocer que estaba mas salido que un mandril y en esa época no podía pasar sin hacerme una paja diaria, sino eran dos.

 

Tendría que ponerme manos a la obra en echarme una medio novieta, fisicamente pienso que yo no estaba nada mal, nunca he tenido problemas para ligar y aunque esté feo decirlo no tardé en ser conocido en la facultad (el hijo de…) y sabía que las chicas no iban a tardar en acercarse (curiosamente si saben que eres de familia de dinero se acercan mas).

 

Sobre los dos meses del inicio universitario empecé a tontear con Sofia, una chica de mi clase, al principio solo eran besos y nada más, pero luego la cosa ya se puso mas seria. Guapa, pelo moreno, media melena, altura sobre 1,55, un culito pequeño y redondito muy apetecible y unas tetitas tirando a medianas, con pequitas en la cara por la zona de la nariz que le daba un aire de ser mas jovencita. No tardé en darme cuenta de que era virgen y no había estado con ningún chico y al mes de estar saliendo juntos me hizo la primera paja. Todavía tardé otro mas mes en empezar a follármela (me encantó desvirgarla), pero valió la pena esperar, desde luego que Sofia desnuda tenía un cuerpazo, todo en su sitio, culo pequeñito duro y suave y unas tetas perfectas y cada vez me parecía mas atractiva, sin llegar a ser un pibón como mi hermana.

 

Aparte se nos juntó todo un poco, es normal que dos jovenes de 18 años estén con el calentón todo el día, tampoco ayudaba mucho que fuera época de exámenes, que a mi personalmente con la tensión que me provocan hace que tenga mas ganas de follar todavía. Así que pues que cualquier lugar nos parecía bueno para hacerlo, yo por suerte tenia el piso libre las noches de los viernes y sábados que era cuando trabajaba mi hermana en el bar.

 

Enseguida presenté a Sofia a mi hermana Paula y al poco tiempo fue mi propia hermana la que me sorprendió a mi. Recuerdo que era domingo por la tarde cuando vino a casa un chico que se llamaba Fernando. Al parecer era el novio de mi hermana y llevaban saliendo mas de 2 años, tenía el pelo rubio, algo rizado y unas pintas de pijo bastante importante, pero me cayó bien desde el principio. Si mi hermana llevaba dos años saliendo con él supongo que tenía que ser buen tío, además reconozco que no tenía que ser nada fácil ser el novio de Paula, que practicamente se pasaba el tiempo estudiando o trabajando y apenas tenía espacio para el ocio. Ese domingo comió con nosotros en casa y luego yo me eché la siesta, cuando me levanté me encontré a la parejita acurrucados en el sofá viendo una película en la tele. Enseguida entendí que estaba de mas y me fui a dar una vuelta a la calle. Era evidente que las tardes de los domingos eran de las pocas tardes que ellos tenían para estar juntos y desde que yo vivía en el piso mi hermana no había querido llevar a su novio a casa, además conociéndola no me iba a pedir que les dejara a solas para hacer sus cosas, mi hermana Paula no es así. Cuando llegué a casa por la noche Fernando ya no estaba y Paula me había preparado la cena. Mientras cenábamos viendo un poco la tele le dije a mi hermana.

 

– Oye Paula, que callada tenías lo de tu novio, pero vamos que me parece fenómenal que lo tengas, mira no soy tonto, no tienes que decirme nada, para otra vez que venga a casa me avisas, me dices David que va a venir Fernando esta tarde y yo os dejo solos, ya sabes…me lo dices y sin problemas…

– No tienes porque irte, es tu casa…

– Venga Paula, te lo digo en serio, avísame y os dejo el tiempo que queráis a solas…

– Me parece bien…ah por cierto no te creas que por esto te vas a librar de fregar los platos de la cena, jajaja, venga te dejo que voy a estudiar un ratito antes de dormir, hasta mañana hermanito.

 

Y se inclinó sobre mi para darme un beso en la mejilla, por un instante noté un enorme pecho ejercer una ligera presión sobre uno de mis hombros, miento si dijera que no disfruté de esa sensación, pero enseguida me quité ese pensamiento de la cabeza. Todavía seguía viendo a mi hermana Paula como eso, como a mi hermana y no como un bellezón de 21 años con unas curvas de infarto, unas tetazas dignas de cualquier portada de Playboy y esa mirada que hacía que fuera una de las chicas mas deseadas de la facultad (sino la que más).

 

Recuerdo el preciso momento en que empezaron a cambiar las cosas con mi hermana, supongo que inconscientemente algo ya se había despertado en mi, a eso ayudaba que mis amigos de la facultad estuvieran todo el tiempo hablando de Paula, incluso los viernes y lo sábados siempre terminábamos en el bar donde trabajaba a tomarnos la última copa. Las conversaciones sobre ella cada vez eran mas frecuentes y los comentarios que hacían mis colegas mas fuertes. Hablaban sobre las tetazas que tenía, las fotos que colgaba en el Face…, la ropa que llevaba puesta como marcaban sus curvas y yo al final tenía que dar por finalizada la conversación.

 

– Venga cabrones dejarlo ya, que estáis hablando de mi hermana…

 

Así hasta que un día estábamos en una terracita tomando una caña y nos dice Jaime.

 

– Joder, ¡¡¡vaya foto que ha puesto Paula!!!

– ¿Pero ya estáis otra vez con mi hermana?…¡¡¡que pesados sois!!!!!!!!

– Este cabrón que solo hace que pajearse con las fotos de tu hermanita, jajaja, dijo otro de mis colegas.

 

Y Jaime les fue pasando el móvil para que todos vieran la última foto que Paula había colgado en el Face…. yo no quise verla, pero uno de mis amigos dijo.

 

– Venga, manda la foto al grupo de Whats…app.

– Ni se os ocurra, ya solo falta que empecéis a mandar fotos de ella también al grupo, os parecerá poco las guarras tetonas que estáis todo el día mandando.

 

Pero no me hicieron ni puñetero caso, 5 segundos mas tarde mi móvil vibraba y Jaime había enviado una foto en la que aparecía Paula. Ni me molesté en abrirla, ni mirar la foto, pero curiosamente tampoco me dió por ir a la galería a borrar el archivo…

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