MARIELO

  He de confesaros que llevo en mi cartera el único boleto premiado con el pleno al quince en la quiniela del pasado fin de semana. Puede que no me creáis pero es la quinta vez que me ocurre en un año.

Mi esposa, creyendo  que es cosa de brujería, una mañana desapareció  llevándose consigo la tarjeta platinum de American Express que ingenuamente puse a su nombre junto al  reloj de oro, los brillantes y el Picasso que compré con el primer boleto premiado. Pasados unos días me confirmó que el Porsche Cayman que adquirí con el segundo de los premios lo había tomado prestado.

Pensaba devolvérmelo más adelante -dijo- pero que mientras ella se decidía a comprar otro le hiciera el favor de  pagar el seguro y las revisiones.

-Total el color rojo valentino lo elegí yo, y francamente querido no es tu estilo, tú prefieres el Seat Leon que hemos tenido siempre, ¿verdad?- Yo no sé qué tiene esta mujer que  nunca he sabido  negarle nada.

Mis tres hijos están convencidos de que pertenezco a una banda organizada dedicada al blanqueo de capitales. Creídos que no tardarán en detenerme apenas  pasan por casa para no verse involucrados en tan vergonzoso episodio. Confío que los depósitos bancarios que cobran religiosamente cada tres meses les concedan algo de sosiego y tranquilidad y les permitan conciliar el sueño que dicen tener alterado por mi mala cabeza.

Los amigos, los de antes, los de toda la vida, me miran de reojo a la misma vez que fingen no verme y me niegan el saludo. Creen que quiero pedirles el dinero prestado. Nada más lejos de la realidad. Echo de menos las tardes de invierno y sus eternas partidas de dominó con cafés enfriados en tazas desportilladas por el uso y los cigarros  que Juanjo , el dueño del bar donde solíamos juntarnos , nos dejaba fumar  tras  cerrar el local.

Y entre calada y calada acertaba a colocar hábilmente las X : “Málaga-Eibar”  un 1 por los espetos que comimos el verano pasado en las playas de Torremolinos; Real Madrid-Valencia un 2 que aún me acuerdo del año que fui con la familia a celebrar las Fallas en vísperas de San José; Sevilla-Almería, no  hay duda, un 2, cuestión de principios y unas cuantas x por aquí y por allá. Lo cierto es que yo de futbol no entiendo nada.

Que solo me encontraría si no fuera por la patulea de falsos primos y parientes lejanos que a menudo se hacen los encontradizos conmigo en los sitios más insospechados. No recuerdo las caras de ninguno de ellos ni las historias de abuelos y antepasados que me cuentan, será que me hago mayor.

La única lectura positiva de esta situación es que con el dinero del nuevo premio podré pagar el rescate que me piden mis secuestradores atrincherados en el comedor de casa desde hace unos días deseosos de compartir mi buena estrella.

https://yllegoseptiembre.wordpress.com/2018/05/21/mi-buena-estrella/

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