JESSI PINK

Ángela y Ricardo habían alquilado una cabaña para la gran noche. Era el aniversario de su boda. Ambos estaban muy entusiasmados por la celebración; después de cinco años juntos, habían superado múltiples problemas que no faltan en cualquier relación de pareja. Entonces ella le dice:
—Querido, cierra los ojos que te tengo una sorpresa.
Él se puso bien cachondo y como un perrito, hizo caso sin objeción alguna —claro mi amor.
— Quítate la ropa y acuéstate en la cama — le dijo con una voz risueña.
—Pero ¿para qué amor? — con la voz temerosa como si dudará en hacerlo.
—Vamos, hazlo — ella le pasaba la lengua por el lado derecho de la cara.

Ricardo estaba muy excitado y sus pensamientos estaban maquinando una noche de sexo desenfrenado. Se acostó desnudo mientras que ella lo amarraba a las esquinas de la cama, él le dice:
— Ven aquí, que estoy que te como toda.
— Si amor, ahí voy pero no estamos solos
— ¿Qué? ¿Cómo así? ¿De qué hablas? ¡¡¡Quítame esta venda, no entiendo nada!!!! — su cara cambió al instante y se sentía confundido.
— Schh… no te preocupes mi vida, relájate que esto te va a encantar… ¡haremos un trío! — Ángela se reía a carcajadas mientras le agarraba el pito con una mano.
— No, no, no, no, ¡Espera! ¡¿Pero con quién?! ¿Y tú por qué no me habías dicho que querías hacer un trío?! — el tono de la voz, paso de excitado a un poco furioso. Ricardo estaba ya hasta las bolas de la confusión.
—Precisamente mi vida, era una sorpresa— enfatizó— Ahora Relájate y déjate llevar…
— No pero… esto así, ¿sin ver? Déjame ver quién es ella.
— ¿Y quién te dijo que es ella? — Afirmó ella.
— ¿No? ¿QUÉ? Entonces… ¿es un hombre?, ¿estás loca o qué demonios te pasa? — dijo mientras se movía de la cama, tratando de soltarse?
— Quédate quieto si no quieres que te dejé sin pito — acentúa Ángela –  su voz ya no estaba pícara sino  amenazante.
— Esto ya no me está gustando Ángela, desátame por favor
— Por supuesto que no mi amor, ahora si vas a saber lo que es bueno, maldito mentiroso de mierda.

El sudor recorría su cuerpo, Ricardo estaba desesperado por ver qué era lo que tanto hacía su esposa. Se escuchaba mucho ruido en la habitación, pero él no escuchaba que hubiera alguien más, entonces no sabía si lo que Ángela le decía era verdad o era parte del juego.

— ¿Qué creíste? ¿Que nunca me iba a enterar o qué? Maldito
—Pe-pe-pe…ro ¿de qué hablas amor? Quítame esto y hablemos… no sé de qué hablas…

En ese momento, unas aglomeraciones de flashbacks embistieron la mente de Ricardo para encontrar qué era lo ‘malo’ que había hecho, pero él no encontraba nada con fundamento.

— ¡Ya no sigas fingiendo hijo de puta, te voy a cortar la pija si no confiesas toda la verdad!
— ¡Qué loca que estás Ángela y ya quítame esta mierda!. Ya me cansé de tu maldito juego…
— Pero yo no… ¡ENFERMOOOOO!

Ángela corrió hacia él y le quitó la venda de los ojos. En seguida, Ricardo no podía ver bien porque tenía dos lámparas blancas que le apuntaban en la cara.

— ¿Estás listo para hablar? Dijo Ángela mientras, lo enfocaba con una cámara.
— Estás demente, hija de puta. ¡¡¡Suéltame!!!!
— Veo que no quieres cooperar … y eso que yo quería ser gentil pero una escoria como tú no merece nada. Ni perdón ni olvido… entonces pedazo de mierda — dijo Ángela enfurecida— ¿Vas a hablar o no?
— ¿Y qué quieres que te diga?, ¿Que me gusta follar con prostitutas porque tú no das la talla? O tal vez quieras escuchar, ¿cuántas veces me he cogido a tus amigas?
— ¡Cállate imbécil!, que eso no es nada a comparación de lo que descubrí, maldito hijo de perra…

El rostro de Ricardo se paralizó y se quedó callado por unos segundos… de inmediato reaccionó y le preguntó:
— Acaso ¿qué sabes, ah? Dime cómo un demonio, ¡¿qué es lo que sabes?!
— Eso no lo diré en voz alta… serás tú el que lo diga delante de la cámara.
— Ja,ja,ja, no sabes nada entonces – se reía sin remordimiento alguno.
—Sí lo sé idiota…  solo que no puedo decirlo sin que no me den ganas de vomitar y matarte tal vez…
— ¡¡¡Entonces dilo!!!! ¡¡¡¿Qué es lo que sabes?!!!

Ángela, trata de respirar profundo, pero no lo consigue, su ira la está entorpeciendo. Pone la cámara en la base y coge unas tijeras …

— A los tipos como tú, merecen que los dejen sin huevos — dice ella con la tijera en la mano, simulando que le va a cortar el miembro…

— No, no, no ¡ESPERA, NO TE ATREVAS! Tranquila, está bien… voy a hablar — dijo con la voz entrecortada, temeroso que pudiera morir desangrado.

Ricardo se empieza a reír, hasta atorarse con su propia risa y le dice:

– Tú crees que en verdad te tengo miedo… pff, ¡NO VALES NADA! Si me case contigo, fue por hacerte un favor… ja,ja,ja.

– Ay, por favor, deja el terror psicológico que eso ya no funciona conmigo – afirmó Ángela con vigor, mientras cogía un cuchillo y le hacía un corte cerca de la entrepierna.

– ¡AAAGHHH! ¡¿Qué haces malparida?! – gritaba y se retorcía del dolor.

– ¿Ahora si vas a hablar o no, basura? –Insistía.

–SÍ, SÍ… está bien, pero me cortes nada más…

Ricardo miró hacía la cámara. El aspecto de su cara cambió radicalmente, del sufrimiento pasó a la satisfacción total y dijo: Mi nombre es Ricardo y está es mi confesión: Amo tus malditos juegos sexuales, degenerada. 

Blog: https://laesferaquenogiramas.wordpress.com

Un comentario sobre “La Confesión

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