MOISÉS ESTÉVEZ

Encontraron que la puerta no estaba completamente cerrada,
permitiendo observar destellos de luz al fondo de la estancia y dejando escapar
un desagradable olor que no auguraba nada bueno.
Intentaron llamar la atención del morador dando unos pequeños golpes
en la entrada, pero viendo que no obtenían respuesta, desenfundaron sus
armas reglamentarias y accedieron con la mayor precaución posible.
– ¡Somos la policía! – Dijo Mark.
Al no obtener respuesta, probó elevando un poco más el tono de su voz,
mientras iban avanzando por el pasillo del apartamento.
– Debimos haber cogido los chalecos antibalas – Le comentó Jones a su
compañero.

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