JOANA LLÀCER

Me voy a desnudar. Poco a poco y sin prisa. Este texto va a ser largo porque voy a dejar en él muchísimas cosas que necesito quitarme de encima. Lo hago por mí, porque siento que si deseo que el verano llegue a mi vida, tendré que estar preparada, y llevando tantas capas encima, no podré disfrutar de él aun que llegue.

Voy a empezar por los zapatos. Me los quito a sabiendas de que son quienes me han llevado a pisar caminos buenos y espantosos. Buenos como el camino que me acercó a conocer la verdadera espiritualidad y espantosos como todos los que me han alejado de ella. Espantosos como el que me ha llevado a ser lo que un día odié. Una persona que niega su propio miedo al compromiso y que no reconoce sus propias heridas cuando no hace más que lamerselas o entretenerse covardemente para olvidar que le duelen.

Me quito los pantalones. Ya me da igual no ser yo quien los lleve. En el fondo se que hay cosas mucho peores que dejarse hacer, de hecho se que a veces es necesario. Me quito los pantalones porque me aprietan, porque ser fuerte o aparentarlo no es siempre la mejor opción. Lo peor de fingir que nada duele y de intentar que nadie te duela, es que cuando dejas de ser fuerte no hay nadie a tu lado para reconsturirte. Y el dolor es mucho peor cuando se une a la soledad.

Me voy desabrochando los botones de mi blusa, uno por cada vez que no he sido capaz de enamorarme. Uno por cada vez que he desechado un corazón sin que el mío se resintiese. Me la quito y la hecho sobre la cama, que parece mirarme hoy como si no me conociese. Esta cama solo ha conocido mi yo más confundido y si no fuese porque me ha visto escribir, tal vez ni sabría que soy capaz de sentir, pocas veces me ha visto hacerlo y después de todas ellas me ha visto lamentarme.

Me quito el collar que me ahoga y con él el nudo que hay en mi garganta cada vez que hablo del pasado. No sé si me lees, pero si alguna vez lo haces créete que te quise tanto que aún me duele cuando toco mi pecho y siento que falta el trozo que te cargaste. Prometo que no estoy enfadada contigo, nunca lo he estado y nunca lo estaré. Me odio mucho más a mi misma por no haber sabido seguir siendo quien soy después de ti. Cada cosa que dijiste, cada cosa que me llamaste y cada mentira que tú mismo te creiste siguen golpeando mi memoria como si se tratase de chistes absurdos, y cada vez me parezco más absurda en mis recuerdos, creyéndolo todo, queriéndote creer. Viendo en ti eso tan bueno que se que eres, pero que no se si algún día serás. Aposté todo lo que fui y lo perdí. No sé, tal vez esto es a lo que llaman madurar. Pero si lo es, es una mierda. Te escribí más que a nadie, pero no sé si te gustaría leerlo. Gracias a ti se que estar enamorado es lo mejor y lo peor que te puede pasar. Primeras y últimas lineas en tu honor. Disfruta de tu vida y no la rompas, ni te rompas más.

En cuanto a mi segunda soga, vosotros sabéis que os quiero, aunque me haya alejado porque me hicisteis incapaz de soportar la impotencia. No me lo perdono y siempre me prometo que volveré para arreglarlo. Se que podría hacer mejor las cosas, pero no sé como y me mata pensarlo, pero no pensarlo también. 5 líneas y un bingo de lágrimas, para variar.

Me quito el maquillaje porque el rimel se me ha corrido con el último párrafo. Ya me da igual que me veáis guapa. Me da igual que se fijen en mi las caras más bonitas, si luego no voy a ser capaz de quererlas. No me importa si no os gustan mis imperfecciones, son mías y estoy aprendiendo a aceptarlas, incluso a quererlas. He pasado demasiado tiempo sintiendo que no soy suficiente, que podría estar mejor. Exigiendo más y más y sin ser capaz de sentirme nunca completamente satisfecha con mi físico. Ya basta. Por suerte tengo mucho más que ofrecer, mi cara solo es la portada de un libro muy, muy largo y que merece la pena leer.

Me suelto el pelo por fin, ya peso mucho menos. Me dejo la ropa interior puesta porque ya me la he quitado demasiadas veces cuando no debía.

Ahora que voy más ligera, estoy preparada para que llegue el verano a darme la luz que merezco. Me da igual si viene en forma de estación, o si adopta forma humana.

Un comentario sobre “Me voy a desnudar

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