FRANCISCO J. MARTÍN

Pero la situación en la quedaba Juan Pujol era muy complicada ya que cuanto más tiempo pasara en Londres más probable era que fuese descubierto por los alemanes. El MI5 estaba al tanto de la situación, sabían de los movimientos de los agentes alemanes, Juan y Tommy habían hablado de ello pero sin ninguna conclusión definitiva. La situación familiar empezaba a ser insostenible, Araceli y Juan no podían hacer una vida normal pensando en que en cualquier momento los descubrieran. Sin pensarlo más Juan se decidió a telefonear a Tommy,
—Tenemos que vernos ¿por qué no vienes a cenar y hablamos de concretar el futuro?
—Buena idea ¿me paso a las ocho? — respondió Tommy, que intuía claramente lo que quería Juan.
—Perfecto, te esperamos. — y Juan colgó el teléfono.
Antes de ir a la cena Tommy se reunión con su superior en el MI5 con el objetivo de poder concretar una solución para Juan Pujol y su familia para evitar que los descubrieran y, por tanto, quedara al aire la actividad que había llevado el MI5 en la contienda. Ya en la cena, Tommy les planteó la única solución que podían ofrecerle por el momento: su regreso a Madrid. Debían salir de Londres inmediatamente, incluso sin recoger la Orden del Imperio Británico con la que había sido distinguido Juan.
Una vez en España, Juan recibió una citación de la inteligencia militar alemana que le
sorprendió.
—No puedo arriesgarme a presentarme allí, no me fío, parece una trampa para arrestarme.
—Tienes razón, pero no importa, puedo ir yo, a mí también me conocen de hace un tiempo y seguro que no estoy bajo sospecha — afirmó finalmente Araceli.
Llegado el día fijado Araceli se presentó en la dirección de Madrid que figuraba en la citación, no sabía muy bien que iba a pasar, ni que debía decir, pero no era la primera vez que se encontraba en una situación como aquella y tenía confianza en sí misma. Finalmente todo fue como la seda, el contacto alemán tan sólo quería entregarle una cantidad de dinero para gratificar los servicios de Arabel. Araceli no daba crédito a lo que acababa de ocurrir, ni tampoco Juan cuando ésta se lo contó.
Aunque todo había salido bien, Juan pensó que en Madrid estaban más expuestos ante los alemanes y, tras convencer a Araceli, se trasladaron a vivir a Lugo. “Allí no había apenas inteligencia alemana, y era la ciudad natal de Araceli, por lo que contarían con el apoyo familiar”, pensó Juan. Y realmente ocurrió así hasta que un día la policía de Lugo fue avisada desde Madrid de que se sospechaba que Araceli podía estar vinculada al espionaje, cosa que los agentes de Lugo, que la conocían, no les encajaba en absoluto. A raíz de este hecho, los servicios de inteligencia británicos le advirtieron de que su vida corría peligro y lo ayudaron a borrar sus huellas y las de su familia, buscándoles refugio en Venezuela.
En 1945 se trasladaron a Caracas, donde nació su hija María Eugenia, pero Juan y Araceli
estaban cada vez más distanciados, la vida allí era muy distinta a la que habían pensado,
Araceli no se adaptaba a la vida en Venezuela y deseaba volver a su casa en Lugo. Por otro lado  Juan sabía que no podía volver a pisar Europa al menos en unos años y finalmente, tras dos años de una vida nada grata en ese país, decidieron separarse en 1947. Araceli regresó a Lugo con sus tres hijos, para después de tres años trasladarse de nuevo a Madrid.
Por su parte, Juan urdió un plan para desaparecer sin dejar rastro y viajó a Angola con la ayuda del MI5, donde fingió su muerte a causa de la malaria en 1949. A su vez, y por petición suya, su antiguo jefe y amigo Tommy Harris le ayudó a difundir la noticia de su muerte de manera muy efectiva, pues de hecho nadie supo que seguía vivo, ni siquiera los servicios secretos británicos. Tampoco Araceli, ni sus hijos, volvieron a tener noticias sobre su paradero hasta que el nombre de Pujol García ocupó las primeras páginas de todos los periódicos del mundo, años después.
Pasado cierto tiempo desde que se extendió la noticia de su muerte, se propuso comenzar una nueva vida en Venezuela, a lo que inicialmente le ayudo el hecho de haber ganado mucho dinero en la guerra, y se trasladó a la población de Lagunillas en Venezuela, donde con su carácter emprendedor estableció una librería, una tienda de regalos, y también un cine en Choroní, localidad costera del estado de Aragua de la que Juan estaba enamorado. En esta etapa de su vida en la que también vivió en el anonimato no tuvo suerte en los negocios y perdió mucho dinero. Se casó en Maracay con Carmen Cilia, con la que tuvo dos hijos, Carlos Miguel y Juan Carlos, y nunca supieron nada de él ni de sus actividades anteriores.
—Anda Juan, ¿por qué no nos cuentas algo de tu vida en Europa? ¿A qué te dedicabas? — le decía Carmen a veces cuando estaban todos juntos en familia.
—Pues, a ver, dejadme pensar…. Un espía, era un espía. — decía Juan medio en broma.
—No puede ser ¡jajaja! ¡Qué cosas tienes! Un espía ¡jajaja! Que imaginación… — decían y reían todos, ni por un momento se les pasaba por la cabeza que fuese cierto, no le creían.
En 1984, Pujol se había trasladado a la casa de su hijo Carlos Miguel en la urbanización La Trinidad de Caracas, y fue en ese año cuando el escritor británico Nigel West, especializado en novelas de espías, se interesó por el fascinante personaje de Garbo y le sorprendió la forma en que murió. Intuyó que Juan Pujol podría seguir vivo, y se dedicó a buscarlo hasta que lo encontró y lo convenció para regresar a Londres donde le harían un reconocimiento formal a sus logros durante la guerra, y recibiría al fin la condecoración que no le habían podido dar en su momento.
Mientras esto ocurría en la vida de Juan, Araceli no estuvo mucho tiempo en Lugo, la situación económica de la familia era delicada y se puso en contacto con la embajada inglesa, donde recordaban a la esposa de Garbo, buscando ayuda. El resultado fue que ella y sus hijos se trasladaron a un lujoso ático en Madrid, que los ingleses le facilitaron como pago por sus anteriores servicios.
Dado el don de gentes que tenía, Araceli empezó a trabajar para las embajadas inglesa y
americana como intérprete para ayudar a los británicos que llegaban a Madrid, algunos incluso los hospedaba en una habitación de su casa. En 1956, procedente de Ohio, Edward Kreisler llegó a Madrid para desarrollar un negocio de artesanía española aprovechando el florecimiento turístico en España. Kreisler era de familia acaudalada, tenía buenos contactos en España y dejó el negocio del automóvil para probar suerte en otro campo. Era un hombre inteligente y atractivo, con una fortuna familiar apreciable y con buenas relaciones en  Broadway y en Hollywood provenientes de su época de actor. Como en otros casos de visitantes de postín, Araceli fue la encargada de servirle de intérprete, y el americano no tardó en enamorarse de aquella mujer espontánea y bella. Edward y Araceli pusieron en marcha un próspero negocio de recuerdos para turistas con el nombre de Festival.
Se casaron en 1958, y Edward dio su apellido a los tres hijos de Pujol formando una nueva familia. Edward era un hombre de mundo, alegre y muy activo al que terminaron adorando los tres hijos de Araceli. Su negocio marchó muy bien, y en 1965 Araceli propuso ampliarlo fundando una galería de arte, la Galería Kreisler, galería que se centró en exponer obras de los principales pintores españoles contemporáneos. Los Kreisler fueron parte importante de la sociedad madrileña, y anfitriones de viajeros ilustres, no siendo raro verles cenar en los locales de moda en compañía de americanos famosos de paso por Madrid. Algunos llegaron a decir que Araceli y Edward eran en realidad agentes de la CIA y los negocios que dirigían eran sólo una tapadera para sus actividades de espionaje. —A estas alturas, quién sabe—.
Los hijos se casaron y dieron nietos a Araceli que, junto a Edward, seguía trabajando en la galería. En definitiva, la vida familiar transcurrió con normalidad y sin sobresaltos hasta que en 1984 saltó la gran sorpresa. Una mañana, Juan Kreisler escuchó por la radio (en el programa “Protagonistas” de Luis del Olmo en Radio Nacional de España) que había reaparecido el más importante espía español. Se llamaba Juan Pujol García, era conocido como Garbo y se le había dado por muerto 30 años atrás, pero actualmente vivía en Venezuela… Era por la mañana y Juan, que estaba afeitándose.
—¿Has escuchado esto? Han dicho el nombre de mi padre, dicen que está vivo.
—¿Estás seguro Juan?
—Sí, han dicho también sus otros nombres.
—Deberías hablar con tu madre, seguro que ella lo puede asegurar. — le sugirió su esposa.
Efectivamente, Araceli confirmó a Juan que era de su padre de quien hablaban en la radio. Los nombres y los datos que dijeron eran correctos, no cabía duda alguna. Los acontecimientos se precipitaron. Los medios se hicieron eco de la noticia y la fotografía de Garbo ocupó las páginas de los periódicos, especialmente cuando se supo que Pujol iba a ser recibido en Buckingham Palace para hacerle entrega, con todos los honores, de la Orden del Imperio Británico.
Tras su reaparición, Juan Pujol viajó a Inglaterra donde se reunió con Tommy Harris y otros viejos compañeros del MI5, y recibió toda clase de honores siendo recibido además por el duque de Edimburgo, príncipe consorte de la reina Isabel II. También viajó por varios países europeos en donde apareció en diversos medios de comunicación, y visitó Normandía para celebrar el 40 aniversario del desembarco, y cuando llegó al cementerio quedó impresionado ante la cantidad de cruces que había.
Un día, Araceli recibió la llamada del que fuera su marido, Juan Pujol, y le dijo que quería ver a sus hijos. Araceli habló con Juan, Jorge y María Eugenia, y éstos accedieron a encontrarse con su padre. Se vieron en Barcelona, en el hotel Majestic. Juan Kreisler recuerda lo que su madre les dijo antes de partir: “Que os cuente lo que él quiera. No hurguéis en las heridas del pasado”. Ella conocía las terribles dificultades por las que había pasado su padre y no quería que escuchase reproches de sus hijos, y mucho menos en su reencuentro.
Cuando los tres hermanos se encontraron con su padre, se fundieron con él en un abrazo. Fue un momento de muchísima emoción y gran cariño. No podían quitarse de la cabeza que hasta hacía poco lo daban por muerto y ahora lo tenían delante. Pasaron juntos unos días estupendos, incluso Edward Kreisler, que era de una familia de origen judío quería conocer al hombre que había engañado a los nazis. Finalmente se conocieron en Madrid. También en aquellos días, los tres hijos de Pujol supieron que tenían otros dos hermanos, ya que su padre se había casado con una mujer venezolana.
Gracias a que Araceli fomentó aquel encuentro, la historia de Pujol tuvo un final feliz. Éste viajó a Madrid para conocer a sus nietos y durante años envió largas cartas a Tamara, la mayor. A su vez, los suyos volaron a Venezuela para abrazar a la nueva familia de su padre. Juan Pujol murió en Venezuela en 1988 y está enterrado junto al mar en Choroní, su querida población costera muy próxima al Parque nacional Henri Pittier. Araceli le sobrevivió dos años, y falleció en Madrid a consecuencia de un derrame cerebral.
En el año 2015 la tercera generación de la familia Kreisler celebró el cincuentenario de su legendaria galería de arte, dirigida por Juan Kreisler, hijo de Juan Pujol, y sus nietas, Alejandra y Tamara, habían entrado en el mundo del arte llegando incluso a montar una galería on-line.
Ya tenían quien podía tomar las riendas del negocio familiar.
A pesar de los problemas, las dificultades, y la vida oculta que había llevado, Garbo siempre se sintió muy orgulloso de las vidas que había salvado.

Notas:
Pueden ampliar la información en:
https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Pujol (página web)
https://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Fortitude (página web)
http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-garbo-espiaengano-nazis-08-12-12/1604423/ (audio)
https://www.ivoox.com/documentos-rne-garbo-espia-engano audiosmp3_rf_1631949_1.html (audio)
https://www.youtube.com/watch?v=2N3mV3KCSWw (vídeo)

Un comentario sobre “Garbo, toda una vida oculto (2)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s