ANA LESMAN

Hoy al fin, te entendí corazón ¡Tardé tanto en hacerlo!

Pero hoy…, lo conseguí.

Conseguí no permitir que el brillo de tus ojos siguieran iluminando mi rostro.

¡Idéntica a ti! Antes que a mí.

Tan antes que…, en ese preciso instante, sin aviso, inclinaste la mirada hacia tu pasado. Y decidiste arropar de alegría la melancolía que habitaba en tu latente habitación.

Ya te avisé  “no se puede tener dos corazones rotos por sentimientos que van, que vienen más no sabes a qué puerta tocar.

Así que hoy, sí, hoy puedo gritar que lo conseguí.

Gritar que abocaste a mi cuerpo a desvelos desangelados, a nostalgia sin prisa, a tristeza desganada….

Y al fin ¡Hoy sí entendí!

Discerní que no era yo la que te debí desvestir.

Tampoco tú a mí. Quizás siempre lo entendí. Pero no me quise oír.

Entendí que el vestido más bello para el Alma es el que proporciona un corazón honesto. Que la vida no se estaciona, aunque sí lo haga el frenesí.

Hoy miro con recelo rodeada de madreselvas impregnadas de gotitas de pasión. Me basta la creación ante mi pequeño universo. Revuelto de ti.

Mañana olvidaré que los pasados enajenados condenan a la razón. Por eso corazón, hoy entendí a tu sentir. Ya no necesito que ilumines mis ojos. Ellos tienen su propio resplandor.

Y mi entusiasmo se propaga como una droga subliminal por la mente. Corazón, lo sentí. Aunque confieso no haber querido…

Saberlo sentir.

 

https://pergaminosdealma.wordpress.com/

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