ECONOMISTA

Ya habían pasado 6 meses desde la vuelta de Raquel y aunque las cosas por lo general iban bien había cabos sueltos que a mi no me gustaban. El principal era el tema del piso. Cuando vendimos el piso enseguida busqué uno de alquiler, porque yo no me quería volver donde mis padres. Tuve la suerte que a través de unos conocidos encontré uno bastante bueno. Era un piso pequeño con dos habitaciones y decorado bastante moderno. Yo sí que me mudé allí, pero no Raquel que prefirió seguir viviendo donde sus padres, aunque pasaba bastante tiempo conmigo en el piso y se quedaba a dormir alguna noche o los fines de semana. Pero era como si no quisiera instalarse del todo lo que a mi me tenía bastante confundido.

Tampoco ayudaban mucho sus continuas salidas de fiesta con sus amigas, ella con sus amigas y yo con los míos, alguna vez claro salíamos juntos, pero ella salía de chicas con bastante mas frecuencia de la que yo hubiera querido. Esto se intensificó todavía mas debido a su amiga Silvia. Ella vivía en Madrid, pero por un tema de trabajo se había vuelto a nuestra ciudad, era la mejor amiga de Raquel y su mayor confidente y ahora volvían a estar juntas, a parte su amiguita tenía mucho peligro de fiesta. Y además hacía planes de futuro con ellas y ya estaba organizando un viaje en verano a Ibiza solo de chicas.

En cuanto al tema del trabajo, Raquel había dejado definitivamente la tienda de deportes en la que estaba y había entrado en otra mega tienda de deportes de una conocida marca. Allí aunque en el tema trabajo estaba mejor se había topado con un encargadillo que por lo que me contaba era un gilipollas perdido. Tipico niño de papá, 24 años, engominado, guapete y que no había trabajado en su vida, pero por contactos familiares allí estaba de encargado, dando por culo todo el día y encima sin tener ni idea. Eso sí, con su deportivo de 50.000 euros aparcado en la puerta.

Un día Raquel al salir del trabajo me llamó por teléfono que se iba a pasar por casa. A veces lo hacía y otras se iba donde sus padres, al llegar la encontré un poco mas alterada de lo normal. Se sentó en el sofá y me quede mirándola, sabía que algo tenía que decirme. Su pelo negro y liso ya había crecido y lo llevaba un poco por debajo de los hombros, llevaba puesta un forro polar negro de la tienda y unas mallas negras super ajustadas de deporte con unas zapatillas. Me lo lanzó sin mas.

– Hoy he visto a Miguel, ha estado en la tienda.

– ¿Miguel?, dije poniéndome bastante nervioso con solo escuchar su nombre. ¿y pasa algo, habéis hablado o que?.

– Algo si, iba él solo y tampoco sabía ni que decirle, se ha sorprendido de verme allí, era evidente que no se esperaba verme…ni yo a él, claro.

– ¿Y de que habéis hablado?

– No, de nada, de cosas sin importancia, que que tal estaba y cosas así…no se ha atrevido ni a preguntar por ti…

– Mejor, prefiero no saber nada de él…

– Yo tampoco…

– Ya, bueno sabíamos que esto podía pasar alguna vez y mas trabajando tu allí…¿y que tal con él?…

– Puffff… si te digo la verdad, bastante mal, no se porqué, pero me he puesto muy nerviosa, se ha dado cuenta…yo pensé que no me iba a afectar verle y tal, pero me he quedado rallada luego toda la tarde…

– Joder Raquel, no sé ni que decirte, rallada en que sentido, ¿sientes algo por él o que?…dime que quieres que haga para ayudarte…

– No, claro que no siento nada, aunque todavía tengo el pulso acelerado, solo que de repente se me vino a la cabeza lo que pasó, lo que…hacíamos…bueno ya sabes

– Si, algo si que sé, pero tampoco es que me hayas contado mucho, no es un tema del que quieras hablar cuando te pregunto, por ejemplo de Jorge me has contado todo con pelos y señales de lo que hacíais y sé que te pone contármelo, pero de Miguel muy muy poco. Ya sabes que no me va a molestar nada de lo que me digas, puedes contarme lo que quieras con total confianza…

– No tiene nada que ver lo de Jorge con Miguel, con él llegó a afectar a nuestra relación y creo unos sentimientos hacia ti que no me gustaban nada y no me gusta recordarlo…, me dijo Raquel.

– Mira, no quiero presionarte, cuando estés preparada me puedes contar lo que quieras, tampoco creo que sea para tanto…

Raquel bajó la cabeza como avergonzada, se tapó la cara con las manos y luego resopló para mirarme fijamente.

– Nunca le decía que no a nada. Ni yo misma lo entendía como podía ser, venía por casa cuando quería o me decía que yo fuera a la suya, luego incluso empezamos a vernos fuera, íbamos al cine alguna tarde mientras tu estabas trabajando, a un centro comercial de compras y hasta se presentó una tarde en el trabajo, en la tienda de deportes

– Joder, no tenía ni idea que os veías fuera de casa también, ¿que ibais al cine, de compras?…¿y para que fue a la tienda?, ¿estaba la otra compañera?…dije yo, teniendo en ese momento mil preguntas en la cabeza…

– No sé, yo creo que a él le gustaba saber que podía hacer conmigo casi cualquier cosa y cada vez iba mas al limite y a mi cada vez me importaba menos todo…

– ¿Te folló en la tienda mientras trabajabas?, joder eso es muy fuerte…

– No, no no lo hicimos…bueno no eso exactamente…

– Y…¿que pasó?…¿que hicísteis?…

– Mira, eso es lo de menos, no quiero entrar en detalles…

– Vale, dije decepcionado, no quiero presionarte, pero al menos dime una cosa, ¿tan bueno era el sexo con él?…es que me cuesta creer que te engancharas tanto a ese tío…

– No es que fuera bueno o malo, solo distinto, me cuesta explicar lo que me pasaba por dentro para que lo deseara tanto, pero esa misma sensación interna cuando habíamos terminado los encuentros se transformaba en otra cosa, una mezcla de repulsa y vergüenza por lo que había hecho, pero a la vez deseando que él volviera a preparar otro encuentro. Era todo por sorpresa, podía estar tranquilamente en casa leyendo un libro yo sola y cinco minutos mas tarde en su casa haciéndolo por ejemplo. Cuando veía su nombre en el teléfono porque me estaba llamando o algún mensaje suyo ya me temblaba el cuerpo…

– Es muy fuerte esto, dije.. ¿y hoy cuando le has visto, ehhh…bueno…has sentido algo?…ya hace unos 9 meses que no le veías…

– No sé explicarlo, pero algo me ha pasado por dentro. Era como si no hubiera pasado el tiempo…pensé que lo tenía mas superado.

A pesar de ver así a mi chica, sobrepasada por la situación y confundida por su encuentro con Miguel, yo me había empezado a excitar. Con lo que dejaba entrever de lo poco que me contaba, no me cabía duda de que Miguel había usado a su antojo a Raquel. Se la había estado follando como y cuando había querido.

Me levanté intentando disimular la erección, me giré a ella y fui al frigorífico. Saqué dos vasos y un par de refrescos y me puse a echarlo en un vaso sobre la encimera. No me di ni cuenta de que Raquel se había levantado y se había puesto detrás de mi. Me dio un abrazo cariñoso poniendo su cabeza en mi espalda y me rodeo con los brazos por la cintura. Lo que ella no se podía esperar es encontrarse con mi enorme polla hacia arriba casi a la altura de mi ombligo.

– David!!!!!

– Lo siento, no he podido evitarlo, es que ha sido imaginarte con esas cosas que me cuentas…

Me giré y me eché sobre ella de repente, metí la mano entre sus piernas y froté su coño por encima de las mallas. Raquel no se lo esperaba y me cogió del brazo…

– David, ¿que haces tío?…

La cara de Raquel había cambiado, pero lo ví al momento y mi polla se puso mas dura. Ella debía de tener una mezcla de sentimientos que la hacían sentir un cosquilleo en el estómago, pero sobre todo había recordado lo que pasó con Miguel. Esas cosas no se olvidan nunca.

– Voy a follarte!!…, dije metiendo la mano por dentro de las mallas, pero si estás empapada joder…¿has visto a Miguel y has venido para que te folle, verdad?

Cogí por el brazo a Raquel y la arrastré hasta el sofá casi a la fuerza. Con un empujón cayó a cuatro patas y sujetándola por el brazo con la otra mano bajé sus mallas y después le propiné una buena cachetada en sus nalgas desnudas.

– ¿Que haces joder!!!…paraaa…estate quieto!!!

– Cállate!!!…¿te has puesto cachonda de verle verdad?…, vamos dímelo, dime que te gustaría volver a estar con él…

– Noooo…no es eso, solo quiero contigo, solo contigo….

Me saqué la polla y se la metí desde atrás sin preguntar nada mas y me la follé violentamente a cuatro patas, Raquel con sus mallas a medio bajar e intentando abrir las piernas lo que dieran de si. No creo que llegara al minuto, pero me sentí de maravilla cuando descargué dentro de ella.

– Joder Raquel, dije dejándome caer en el sofá, ¿y que se supone que tenemos que hacer ahora?…

– ¿Como que que tenemos que hacer?

– Es evidente que no has superado lo tuyo con Miguel, lo veía en tu cara y si yo puedo verlo te aseguro que Miguel también…

– Y tu, ¿que me dices?, solo de decirme que me he encontrado con él se te ha puesto dura y te has corrido en nada…yo quiero que lo nuestro funcione. Yo creo que después de lo que pasó con él es normal que me haya alterado un poco al verle, pero el tiempo todo lo cura y tu y yo cada vez estamos mejor, eso lo tengo claro. Solo quiero estar contigo, que lo nuestro funcione…

– Ya, ¿y que pasaría si otro día le vuelves a ver y te dice de ir a tomar un café o algo así?, ¿crees que volverías a caer?

– Claro que no, ni tampoco tengo porque darle ni la mas mínima opción, yo con ese señor no tengo que tomar ningún café…le he saludado porque tampoco le iba a hacer el feo allí en la tienda, pero si un dia me le encuentro en la calle será hola y adiós…

Aquel día fue un antes y un después. No habíamos contado con eso, pero estaba claro que Miguel seguía existiendo. Como buen cornudo consentido me apetecía conocer los pormenores de sus encuentros, yo sabía bien de primera mano porque Miguel tenía esa influencia sobre Raquel y se dejaba manipular así, de hecho lo había vivido en mis propias carnes. Durante meses fui su putita, le hacía pajas y mamadas cuando quería y le dejé que se follara a mi novia. Sabía la influencia que ejerce en los demás y como manipula a la gente. De repente aquel día me entraron ganas de volver a ver a Miguel y hablar con él, por boca de Raquel no iba a saber los detalles de sus encuentros, pero Miguel si que me lo iba a contar. Necesitaba saber que es lo que había pasado entre ellos.

Un par de semanas mas tarde, un sabado a eso de las 20,00 me llama Raquel que se va a pasar por el piso. Esa noche iba a salir con Silvia y sus amigas y yo iba a salir por otro lado con mis amiguetes. Cuando se presentó en casa ya iba arreglada para salir. Llevaba un vestido negro muy ajustado a su cuerpo de manga larga y la falda no podía ser mas corta, tapaba lo justo su redondo culo. Sus piernas lucían como siempre fibradas ayudadas por unos zapatos de tacón. Iba para decirlo claro como un buen zorrón en busca de polla y yo se lo dije claro.

– Así vestida te van a entrar todos los tíos, no puedes ni sentarse sin que se te vea el culo de lo corta que es la falda, antes no vestías así…

– ¿No quieres que salga guapa?…y además…¿desde cuando te importa que me entren los tíos?, dijo sentándose a mi lado cruzando las piernas.

La falda se le subió un poco y vi que se había puesto unas medias de los conjuntitos para ligueros por lo que parecía todavía mas puta.

– Y encima te pones esas medias…solo te falta salir sin bragas…

– Llevo tanguita, dijo, pero si quieres me le quito, dijo metiendo las manos por debajo de la falda y empezando a hacer el gesto de quitarse la ropa interior…no, casi mejor que no…

– No te lo quites, que pareceis mas zorras todavía cuando se os marca el tanga por debajo del vestido…

– Ya, dijo poniéndose de pies y acercándose a mi que estaba sentado en otro sofá, ¿y por eso se te ha puesto dura?…

Se subió la falda mostrándome un diminuto tanguita transparente y luego se sentó sobre mi.

– Me apetece salir bien folladita hoy…

-Jjoder Raquel, déjame a mi, déjame a mi…

– Tu no hagas nada, dijo cogiéndome las manos y poniéndolas sobre su culo.

Se incorporó un poco lo justo para sacarme la polla del chándal, se echó el tanga a un lado y ella mismo sujetándomela se dejó caer sobre mi. Intenté besarla pero no me dejó…

– No quiero que se me corra el maquillaje, estate quieto, no hagas nada…dijo empezando a follarme como si fuera una puta de carretera.

Estaba espectacular, sus pezones parace que iban a atravesar la tela. No me había dado cuenta, ¡¡¡no llevaba sujetador!!!, el contorno de las pequeñas tetitas se ajustaba a la tela del vestido y se adivinaban con perfecta claridad. Me estaba volviendo loco, no hacía mas que pensar que así vestida se la iban a echar encima todos los tíos, empecé a resoplar.

– Noooo, no te corras, vale, tranquilo, mírame, mírame, tranquilo, dijo bajando el ritmo de su cabalgada y quitándome las manos de su culo para ponérmelas sobre el sofá, como si quisiera reducir al mínimo todo estímulo sobre mi.

Tenía que parecer un pasmarote, allí medio recostado en el sofá, con la respiración acelerada, los brazos caidos a los lados y Raquel con las manos sobre mis hombros intentando tranquilizarme. No había habido ni juegos previos, ni besos, nada, solo directos a follar. Intenté evitarlo, pensar en otra cosa, pero el cerebro ya había dado el aviso a mis huevos de que empezaran a descargar. Con una mano levanté un poco a Raquel y con la otra me saqué la polla justo a tiempo para ponerla en contacto con una nalga, intenté apretarme la polla ya en vano, un primer disparo saltó hacia arriba manchando el vestido de Raquel que en cuanto se dió cuenta de lo que estaba pasando se echó hacia un lado chillando.

– Noooooooooooooo….te dije que no te corrieras, te dije que no te corrieras!!!!!…y encima, ¿por que la sacas?!!!!

Me miraba con cara de enfado mientras yo seguía corríendome ahora ya sobre mi abdomen.

– No me lo puedo creer, no me lo puedo creer!!, dijo saliendo hacia el baño, JODER ME HAS MANCHADO EL VESTIDO!!!!!

Yo no sabía ni que decir, Raquel debería estar mas acostumbrada a estas cosas, a que me corriera así, me sorprendía que se hubiera enfadado tanto. Cuando me acerqué al baño la imagen era tremenda. Se había quitado el vestido y tan solo llevaba puesto un diminuto tanga transparente y las medias hasta medio muslo con los zapatos de tacón, al llevar el pelo mas corto y liso le daba un aire de puta de lujo. Estaba en el lavabo frotando la mancha de mi corrida en el vestido.

– Anda que ya te vale, esto sale fatal, me va a quedar toda la mancha!!!…si es que cada vez te corres mas rápido!!!

Me quedé con ganas de contestarle, normal si vienes vestida como una puta y pidiendo guerra luego no te extrañe que me corra. Pero preferí dejarlo pasar y volverme al salón. Al poco salió ya con el vestido puesto con parte de la espalda mojada.

– Oyes, esto tenemos que mirarlo, no podemos seguir así…, me dijo

– ¿Que tenemos que mirar, el que?…

– Pues lo de que acabes tan pronto…

– Y ahora a que viene esto, no pensé que eso fuera un problema…

– Realmente no es que sea un problema de pareja, porque me compensas de otras maneras, pero si tienes un problema, Silvia dice que…

– ¿Silvia?…y ella que cojones tiene que decir…no se lo habrás contado…

– No, no, bueno un día salió el tema…

– Ya, salió el tema porque si…

– Bueno pues que dice, que no es normal, que cientificamente ha leido en una revista que si duras menos de dos minutos de coito eso es eyaculación precoz…

– ¿Que?????, pero que coño me estás contando!!!!!!!!, tu que has venido aquí a follarme y luego montarme este numerito, ¿no???…que chorradas dices de eyaculación precoz…

– Mira tómatelo como quieras, pero lo quieras o no, es un problema médico, ¿no te gustaría solucionarlo?

– Estoy alucinando…ahora después de 7 años me vienes con esto…pero que bobadas me dices, de que si dos minutos, si eyaculación precoz, ¿que están los científicos con un cronometro en la mano?…

– Ya, pero es que tu caso además, mira lo de hoy, no has llegado ni a 30 segundos, casi ni me he movido, en cuanto me la has metido has terminado…

– No me gusta que vayas contando estas cosas por ahí y mucho menos a tu amiguita Silvia, también dicen los científicos que si te has follado a mas de 50 tíos eres una guarra, ¿eso no lo ha leido?…

– No te pases, ella no tiene la culpa…

– Es que se mete mucho donde no la llaman y ya es la segunda vez, que tampoco me hizo gracia que me llamara cornudo…es que son cosas nuestras que no sé porque las vas contando…

– Bueno vale, que ya me lo has dicho, tranquilo que no voy a contar nada mas, mira mejor me voy a ir ya que hemos quedado para cenar…a ver si mañana estás mas tranquilo…

Me dio un beso y se despidió hasta el día siguiente, pero yo me quedé con mal cuerpo. Después me preparé para salir con mis amigos, aunque estuve toda la noche desconectado y pensando en lo que había pasado con Raquel, recordando también los viejos fantasmas de Miguel. Cuando llevaba unas copas encima y algunos de mis amigos empezaban a irse para casa yo les dije que me iba, pero en realidad me acerqué a la Blue Moon que me pillaba cerca. Me quedé pensando en la puerta y al final entré, no sé muy bien para que, pero entré.

Aquel dia no estaba Miguel y el sábado siguiente tampoco, sin embargo ya lo tenía decidido, llevaba varios días con ello en la cabeza, quería hablar con él de lo que había pasado con Raquel. Podía haberle llamado por teléfono o mandarle un whatss, pero después de casi 9 meses iba a parecer raro, preferí forzar un “encuentro casual”, conocía por donde se movía los sabados por la noche, en los clubs de padel que jugaba…no me iba a costar mucho dar con él. Ahora cuando salía con mis colegas les proponía ir a la Blue Moon a tomar una copa y al final un par de semanas mas tarde me le encontré una noche de sabado en la Blue Moon que yo estaba con mis amigos, él estaba con Mercedes y con otra pareja así de su edad.

Me quedé en la barra mirando hacia donde estaban ellos, hasta que Miguel me vió. Se quedó algo sorprendido cuando le saludé con la mano, pero no tardó en acercarse para hablar conmigo…

Me extendió la mano y yo le correspondí el saludo.

– Hola David, cuanto tiempo, ¿que haces por aquí?, me preguntó.

– Nada, que estaba con unos amigos…

– Bueno…¿y que tal te va?

– Bien, como siempre.

– Me alegro de verte hombre y que te vaya bien, dijo palmeando mi hombro.

Miré hacia donde estaba Mercedes que llevaba un pantalon vaquero blanco marcando culo. De espaldas no tenía que envidiar en nada al cuerpo de una chica de 25 años. La verdad es que seguía estando bastante buena, aunque lo mejor de su cuerpo sin duda eran sus enormes tetones…

– Ya veo que sigues con Mercedes, dije intentando romper un poco el hielo, me dijo Raquel hace unas semanas que la viste en la tienda…

– Si, no sabía que trabajaba allí…o sea que seguis juntos, ¿no?

– Si, estamos juntos.

– No sabía nada de vosotros desde bueno, ya sabes y luego como siempre te veía solo por la comunidad supuse que lo habíais dejado, intenté alguna vez hablar contigo, pero como no te vi demasiado receptivo preferí no hacerlo, de verdad que yo no quería que terminara todo así, eres un buen tío y lo pasamos muy bien, ni yo mismo imaginé que iba a terminar así la cosa…

– Hemos estado separados todo el verano, nos dimos un tiempo, pero ahora volvemos a estar juntos y nos va bien…

– Pues bien, eso son buenas noticias, el otro dia vi muy guapa a Raquel, le sienta bien el corte de pelo que se ha hecho, la melena mas corta…

Justo en ese momento se acercó Mercedes a saludarme, pero mas que nada para llevarse a Miguel, que volvió a extenderme la mano.

– Oyes tengo que dejarte, nos vemos, a ver si coincidimos otro día…me alegra verte bien y sobre todo que sigas con Raquel…

Le sujeté por el brazo cuando se marchaba.

– Me gustaría hablar contigo, ¿puedes tomarte una copa?…

– Ahora no puedo, estamos con estos amigos. Esta semana si quieres pásate una mañana por casa, tienes mi teléfono y sabes donde vivo, así que cuando quieras hablamos, me dijo.

Pero esa semana no me pasé por su casa. Me eché un poco para atrás, sabía que podía arrepentirme de volver a verle, pero tenía tanto que contarme y yo tantas ganas de escuchar lo que tenía que decirme que sabía que tarde o temprano iba a llamarle para hablar con él. Era un encuentro inevitable.

Una semana mas tarde, era sábado y Raquel se pasó por casa antes de salir con sus amigas. Lo había cogido como una costumbre, a veces cenaba conmigo, pero yo creo que la razón principal de que se pasara por casa es que ella quería que viera como iba vestida para salir de fiesta. Aquel día llevaba unos leggins finos que no dejaban ningún centímetro de su culazo a la imaginación, incluso se le transparentaba el tanga, hasta sus pequeñas tetitas parecían mas grandes, con un sujetador que las realzaba y un escote al que tampoco me tenía acostumbrado. Había cambiado mucho su manera de vestir, ya no tenía nada que ver con la chica con la que empecé a salir que iba en vaqueros o zapatillas de deporte y muy poco maquillaje o botas sin tacón. Ahora era raro si no iba bien ceñida, con bastante maquillaje y unos buenos taconazos…

– No me creo yo que con esas pintas que llevas no os entren los tíos, dije

– Pues claro que nos entran y sino ya se encarga Silvia de que juntarnos con algún grupito de chicos…jajaja

– ¿Y porque no me cuentas nada de esas cosas?…ya sabes que me ponen mucho…

– Hombre, si quieres te mando un whats…app cuando estemos hablando con alguno, me dijo en broma…

– Pues mira si, no estaría mal que me mandaras mensajitos cuando estais por ahí zorreando con alguno…

– ¿Seguro que quieres que te mande un mensajito?…

– Si, claro, eso me pondría mucho…

– Pues si quieres te lo mando esta noche, desde hace unas semanas nos hemos echado unos amigos, bueno que nos vemos con un grupo de tíos, Silvia está medio tonteando con uno, aunque todavía no han hecho nada

– ¿Y porque no me has contado nada?

– Porque tampoco hay nada que contar, a Silvia le gusta un chico del grupo y por eso solemos quedar todas con ellos

– ¿Y a ti te gusta alguno?

– Jajaja, bueno alguno no está mal…sobre todo uno que es bombero, pero tranquilo que ni hemos hablado ni nada…hemos quedado tres veces con esos chicos, tampoco te creas…

– ¿Así que está bueno el bombero?…y porque no hablas con él, me podrías mandar un mensajito a media noche…

– Jo como eres…siempre estás con los mismo, ¿para que quieres que hable con él?…anda, vamos a cenar que dentro de poco me pasa a buscar Silvia…

Cenamos tranquilamente y una hora mas tarde pasó su amiga a buscarla por casa. Yo estaba en pijama porque esa noche me iba a quedar en casita yo solo viendo una peli. Su amiga tocó el timbre abajo y dijo que subía un momento, que tenía que ir al baño.

Luego salí a la puerta a despedir a las dos. Silvia era como una Ursulita Corberó de 30 años, llevaba puestos unos pantalones ajustados de cuero tremendos, menudo culito se le marcaba, un culín pequeño y redondito, nada que ver con el imponente trasero de mi chica, si Raquel tenía una 95 de cadera, Silvia podía tener perfectamente una 85.

– ¿No sales hoy?, me dijo Silvia mirándome en pijama de arriba a abajo

– No, hoy me quedo en casita…venga no vengáis muy tarde y portaros bien..

– Tranquilo, que yo cuido de Raquel, nosotras nos portamos muy bien, ¿verdad Raque?, dijo Silvia dando una palmadita al trasero de mi chica para luego reirse y salir de casa cogiditas de la cintura.

Aquel gesto tan tonto me encendió por dentro. Silvia tocando el culo de Raquel por encima de sus leggins. Me puse una película y a eso de las dos de la mañana ya estaba a punto de acostarme miré el móvil con la esperanza de tener algún mensaje de Raquel, a ver si entraba al juego, pero nada. Después encendí el ordenador para hacer algo mas de tiempo, mientras me la meneaba. Total que a las 3:30 de la mañana, hora y media de paja y aguantando la corrida y con un buen calentón ya me metí en la cama. Mandé un mensaje a mi chica.

3:41- No me has mandade ningún mensaje de como va la noche…

Esperé un poco y ya sobre las 4 me quedé dormido. A media noche vibró el móvil en la mesilla, mensaje de Raquel.

– 5:46 – No tenía cobertura…la noche va muy bien (emoticono con el ojo guiñado y la lengua fuera).

Hoy si he hablado con el bombero, jjj…nos vamos a tomar la última con ellos…

– 5:47 – mmmmmmmmmmmm…puedes portarte un poquito mal si quieres, ya me vas contando…

Pero ya no recibí ningún mensaje mas de Raquel por esa noche. Al día siguiente, sobre mediodía la llamé y se acababa de levantar. Me dijo que luego se pasaba por casa a pasar la tarde de domingo. Se presentó en casa con un vaquero normal, no muy apretado y jersey amplio (muy poco sexy). Nos sentamos juntos en el sofá.

– Vaya cara de cansada que traes, ¿os lo pasásteis bien anoche?, dije yo

– Si, no estuvo nada mal, pero estoy molida…

– ¿Y te parece bien estar por ahí con otros chicos a esas horas que me mandaste el mensaje?

– Pues si, jajaja, además es lo que tu quieres, ¿no?…

– Si, así que estuviste con el bombero hablando…y luego…¿hiciste algo con él?

– No idiota, que voy a hacer…pues claro que no hice nada…

– Vaya, dije desilusionado, sabes que no me hubiera importado…

– Ya, ya lo sé, pero no voy a hacer nada con él…

– ¿Porque, no te gusta?…

– Si, si me gusta, pero tu eres mi novio y no voy a hacer nada con él y menos delante de las chicas…

– O sea, que si no estuvieran las chicas y estuvierais a solas si podrías hacer algo…

– No tampoco, bueno no me lies…ya sabes lo que quiero decir, ¿de verdad que me dices en serio que me puedo volver a enrollar con otro tío?…

– Ya sabes que si, no le doy importancia, es mas lo vería hasta normal que te apetezca, estás de fiesta con tus amigas, con unas copitas, un chico guapo…¿si no tuvieras novio te hubieras enrollado con él?…

– Pues si, porque está muy bueno, pero no es el caso, resulta que si que tengo novio…

– Pero a tu novio no le importa que estés con él…

– Mira David, dijo Raquel poniéndose seria, ya hemos pasado por esto, no te voy a negar que como juego me gusta que te excite verme con otros o que fantaseemos con tríos o que me enrollo con otros, pero no, no voy a hacerlo. Es mejor que lo dejemos como eso, como un juego…no quiero que volvamos a pasar por…

– Ya lo sé Raquel, dije cortándola, me acuerdo perfectamente de lo que pasó y de como terminó todo, sé que me pongo pesadito a veces, solo quiero decirte que si un día estás de fiesta con tus amigas y lo estás pasando bien, posiblemente te apetezca alguna vez enrollarte o incluso follar con otro tío y quiero que sepas que por mi parte lo puedes hacer tranquilamente. Solo te pido una cosa, que me lo cuentes, que no me escondas nada…eso es lo único que te pido. El resto puedes hacer lo que quieras…

– Vale, ya me lo has dicho, ahora ya prefiero no seguir hablando de esto…

– ¿Y que tal Silvia con su amigo?…¿ya se lo ha tirado?…

– Pues no, ayer se enrollaron pero poco, todavía no han hecho nada mas. Yo creo que éste le gusta en serio…

– Ayer me gustó cuando te tocó el culo, me puso hasta cachondo…

– Jajaja, eso lo hace mucho Silvia, es para calentar a los tíos y parece que contigo funcionó…a veces hasta nos damos un piquito…

– ¿Te pone que te toque el culo?

– No, pero yo creo que a el que le pone Silvia es a ti…

– No te voy a negar que no está nada mal…

– Oyes, que yo si que no te voy a dejar follar con ella, jajaja, a lo mejor es lo que quieres que me vaya yo con otros para tu irte con otras chicas y además para Silvia estás muy bueno, me lo dice muchas veces, no solo dice cosas malas de ti…

– ¿Así que para Silvia estoy bueno?…mmmmmmmmmmmm…lo mismo hasta me la tiro un día de estos…

– Idiota, me dijo Raquel dándome un golpe en el hombro…a la única que tienes que tirarte es a mi

– Mmmmmmm…por ej…¿ahora?…

– Puffff ahora, estoy cansada de ayer, no me apetece nada David…

– Venga, no seas así, llevo cachondo desde ayer por tu culpa…bueno y de tu amiguita…hazme algo por lo menos…

– Joder como eres, dijo Raquel poniéndose a mi lado sin oponer resistencia y sacándome la polla despacio para empezar a meneármela…

– Eso es, así…mmmmmmmm…menudas dos zorras estais hechas, os he imaginado esta noche juntitas…

– Ya veo que la tienes bien dura…dijo Raquel masturbándome completamente vestida…que mente mas calenturienta tienes.

– Siiiiii…os imagino juntas, ¿alguna vez has fantaseado en hacerlo con una tía?

– No y creo que a Silvia tampoco le pone mucho eso

– ¿Y tu como lo sabes?…

– Por algún comentario que ha hecho, aunque si que es verdad que un dia dijo medio en bromas “lo único que haría con otra chica sería dejar que me lo comiera, dicen que no es comparable a un hombre”

Lo mismo pensé yo pero al contrario. Dicen que los tíos chupamos las pollas mejor que ellas (alguna experiencia tenía en eso) y por lo que decía Miguel cuando se lo hacía, parece que era cierto. Raquel seguía haciéndome la paja y yo mientras tenía estos pensamientos en la cabeza. Pensaba en tener la polla de Miguel dentro de la boca y a la vez a mi novia comiendo el coñito de su amiga Silvia.

– Mmmmmmmmmm…me encanta como piensa esa zorra…¿tu se lo comerías?…

– Jajaja, no…pero que cerdito eres!!!…cada vez mas…

– Venga vamos, dime que le comerías el coño a Silvia, imagínate un día que estáis cachondas las dos…seguro que se lo has visto muchas veces…

– Claro, si se lo he visto muchas veces, alguna vez nos hemos vestido juntas o cuando vamos al baño en los bares..

– Mmmmmmmmmmmmmmmm…dime como lo tiene!!!!

– ¿Como dices?…

– Siiiii…dime como lo lleva…venga que estoy a punto de correrme…

– ¿Quieres saber si lo lleva depiladito?…

– Siiii, eso, eso…venga dímelo, dímelo!!!!

– Pues claro, ahora lo llevamos todas así, Silvia desde hace tiempo que lleva el coño bien depilado, ¿te pone eso cerdito?…

– Joder…siiiiii…voy a correrme, voy a correrme!!!!!!… dime que te comerías su coño, por favor…dime que se lo comerías…

Raquel aceleró el ritmo de su paja y apretando mas fuerte mi enorme polla que estaba a punto de explotar me dijo.

– Siiii, me comería su coñito, me comería su coñito depilado delante de ti…haría que se corriera para que lo vieras…me comería bien su coño hasta que se corriera!!!!!!

– Joderrrrr….ahhhhhhhhh…me corroooooo…me corroooooo!!!!!!!!….ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh….

Una vez que terminamos y después de limpiarlo todo. Me dijo Raquel.

– Vaya, hacía tiempo que no te corrías así…cada vez tengo que contarte guarradas mas fuertes, jajaja como eres…lo siguiente no sé que va a ser, que me folla el bombero mientras me enrollo con Silvia…

Así iban pasando los días, pero sin embargo no podía sacarme de la cabeza el tema de Miguel. ¿que es lo que habría pasado entre él y mi chica?. Al final decidí no aplazar mas mi encuentro con Miguel, una noche le llamé por teléfono para ver si podíamos quedar al día siguiente. Me dijo que me pasara por su casa, pero le dije que mejor quedábamos en una cafetería, prefería en un sitio público. No tenía ninguna intención de entrar en sus juegos, ni ser su putita, ni cosas así, pero si iba a contarme como se follaba a Raquel yo sabía que iba a ponerme cachondo y preferí no arriesgar a que pudiera liarme de nuevo.

Sobre las 11 de la mañana quedamos en una cafetería que él me dijo cerca su casa, allí me le encontré cuando llegué en la barra tomándose una cañita. Yo iba bastante nervioso, pues no sabía que es lo que podía escuchar, ni que iba a pasar…ahora si que ya no había vuelta atrás…

Pedimos unas cañas y nos subimos a la parte de arriba. La cafetería tenía dos plantas y cuando llegamos a la planta alta solo estaba ocupada una mesa con tres señoras mayores que estaban tomando café. Nos sentamos al fondo, conmigo dando la espalda a las señoras que estarían a unos 7 metros o así.

Los primeros 30 minutos de conversación pues nos pusimos un poco al día con el tema padel, entrenamientos, torneos, clases y demás. Pero los dos sabíamos que no habíamos quedado para eso. Fue Miguel el primero que sacó el tema.

– Oyes de verdad, que siento mucho lo que pasó con Raquel, sobre todo lo siento por ti. Tu y yo teníamos un rollo de colegueo especial y fui yo el que la jodí, entiendo perfectamente que no quisieras hablarme después de lo que pasó. Al principio me lo tomaba como un juego que teníamos, pero luego ya se empezó a poner serio, yo tenía muchas ganas de follarme a Raquel y que tu me ayudaras a conseguirlo lo hacía todo mucho mas morboso, pero si te soy sincero sabía que era muy dificil conseguirlo, aunque te decía que lo iba a hacer y me mostraba seguro en el fondo pensaba que era casi imposible follármela, pero mientras tanto tu y yo seguíamos con el juego, con nuestras pajas…bueno ya me entiendes…ni remotamente pensé que iba a terminar todo así…hasta el día que se dejó hacer un dedo en la Blue de buenas a primeras…ese día ya supe que me la iba a follar…

– El otro día cuando vistes a Raquel en la tienda se quedó un poco descolocada y confundida. Yo tampoco sabía que decirla, apenas me ha contado nada de lo que hacíais…no quiere ni oir hablar de ti, vamos si se entera que nos estamos tomando una caña juntos me mata y creo que hasta me dejaría…

– Jejeje, ya me imagino…o sea que es eso, también lo sabía, como ella no te ha contado nada quieres saber de primera mano lo que pasó entre Raquel y yo…

– Si, basicamente por eso te he llamado…sé que va a ser duro escuchar algunas cosas, pero quiero saberlo…

– Yo no diría que vaya a ser duro escucharlo, dijo Miguel

Se acercó al centro de la mesa inclinándose justo después de dar un trago de la caña de cerveza.

– Mas bien diría que va a ser excitante…

– Excitante para tí…

– Jejeje, mira David, te conozco bien, me apuesto lo que quieras a que no aguantas ni 5 minutos de lo que tengo que decirte sin que se te ponga dura, lo mismo hasta ya estás empalmado, que tampoco me extrañaría…, dijo dando otro trago a la caña con una sonrisa medio burlona…

– No empieces ya, no hemos quedado para decirte si se me pone o no dura, hemos quedado porque me gustaría que me contaras lo que pasó con Raquel, si quieres hacerlo por mi muy bien, para eso estoy aquí y te lo agradecería, pero no empieces que si se me pone dura, que si estoy empalmado, que si putita, ni mierdas de esas…¿vale?…

– Bueno hombre tranquilo, no te enfades, perdona, no quiero que te enfades, esta bien…¿por donde quieres que empecemos?…

– Pues no lo sé…

– Venga, vete preguntando…y yo te contesto…, dijo Miguel.

– Vale, ehhh…lo último que me contaste fue que bueno…que ya habíais hecho de todo, que te la había chupado, que te corrías en su c…, eso, que ya hacías con ella lo que querías…

– Si, me acuerdo de la última vez que quedamos nosotros, te dije mas o menos lo que hacíamos, pero no te quise contar ya mas detalles, te ví un poco fastidiado y no quise machacarte, tampoco era plan…de hecho ya llevábamos una semana desde que Raquel se había deshinbidido totalmente…

– ¿Como que una semana desde que se había deshinbidido?…no lo entiendo…

– Si, el día ese quedamos tu y yo llevábamos ya un mes juntos Raquel y yo, me acuerdo los primeros encuentros, cuando empezaba a tocar su cuerpo o a besarla por el cuello como ella empezaba a susurrar, “no Miguel, no por favor…esto no está bien, tenemos que dejarlo”, pero me seguía dejando hacer. Casi siempre estaba en ese plan, tengo que reconocer que eso me ponía mucho, que ella me dijera que no podíamos seguir con esto, pero mientras yo iba bajando sus pantalones y sobando su culo, o metiendo dos dedos en su coño, luego cuando ya estaba muy cachonda no decía nada, se dejaba follar o masturbar impudicamente como una guarra, gimiendo escandalosamente…

Me removí en la silla intentando acomodar sutilmente mi enorme polla que ya estaba dura como una piedra. Aunque esa parte ya la conocía intuí que lo que venía a continuación me iba a impresionar.

– Si, eso ya me lo habías dich…

– Por aquel entonces, dijo Miguel interrumpiéndome, ya me follaba a tu chica por todos los agujeros y sin condón…ella no ponía objeción y yo no iba a decir nada claro, si ella quería que dejara mi lechecita dentro no se lo iba a negar, jejeje…bueno a lo que iba, recuerdo aquella tarde que tuvimos clase de pádel, Mercedes, Laura, Berta y Raquel. Después de las clases ya sabes que nos liábamos, si tu estabas trabajando subíamos a vuestra casa y si tu estabas en casa pues íbamos a la mia, ya sé que nos escuchabas…Aquella tarde iba muy cachondo tío, el calorcito de verano, los conjuntitos de padel de esas zorras, es que estaban las cuatro para reventarlas, pero la que mas Raquel, con esa falda tan corta, se la veían los shorts de debajo todo el rato, joder que manera de marcar culo. Terminó la clase y fuimos juntos para el portal, en el ascensor la dije que si venía a casa y me dijo que si moviendo la cabeza. En cuanto entramos a la cocina, me puse de pies frente a ella y metí las manos por debajo de la faldita, tenía el culo sudadito…puffff como me gusta eso…comerte un buen culo sudadito…bueno que me voy del tema…jejeje…pues eso que empecé a sobarla el culo y Raquel se dejaba hacer pero empezó a gemir “mmmmmmm…no…no…esto no está bien Miguel, para…para por favor…no…noooo…para por favor”…pero yo no la hacía ni puto caso, tiré de la falda hacia abajo y se quedó desnuda en un momento, imagínatela, con una camiseta de tirantes y en la parte de abajo nada, con el coño al aire, pero con calcetines cortos de padel con las zapatillas, incluso ella misma me ayudó levantando la pierna para que pudiera sacar la faldita y el short, pero no dejaba de decir… “no…noooooo…Miguel…no lo hagas…no lo hagas”, se me espatarra en la cocina y se deja meter la mano en el coño pero solo hacía que decir que “noooooo…noooooo…esto no esta bien…paraaaa”. ¿sabes lo que hice en ese momento?

– No lo sé, venga sigue…

– Cogí por el pelo a Raquel, la di la vuelta y la puse contra la encimera, tiré del pelo hacia abajo y quedó sumisa ante mi, ofreciéndome todo el culazo, y la dije ¿de verdad quieres que pare zorra?, y solté un pedazo de azote en su culo que me hice daño hasta en la mano, jejeje…y ella allí sin imutarse y me dice timidamente “si, quiero que pares”. Yo creo que se me puso mas dura todavía, metí la mano entre las piernas y empecé a frotarla el coñito en esa postura, no creas que tardó mucho en mover su cintura buscando su ritmo para correrse…y volví a pregutar a Raquel “¿quieres que pare?”…pero ella ya no decía nada, solo movía su cuerpo buscando que la siguiera masturbando…podía haberme sacado la polla y habérsela metido en ese momento, por el culo o por el coño, por donde yo hubiera querido, ella no iba a decirme nada…jejeje…pero quise ir un poco mas lejos, con la mano libre que tenía me bajé el pantalón de deporte y dejé que saliera la polla fuera, agarrando del pelo a Raquel tiré hacia abajo de ella para que se pusiera de rodillas “estabas a punto ya de correrte, verdad?…si quieres que siga vas a tener que chupármela, sino paramos aquí y lo dejamos, como dices que esto no está bien”.

De repente dejó de relatar y se dirigió a mi.

– Tenía muchas ganas de compartir esto contigo, si te digo la verdad llevo un rato empalmado y creo que tu estás igual.

– Ya te he dicho que no estoy aquí para eso…

– Está bien, tranquilo, dijo levantándose y mostrando sin pudor el bulto de sus pantalones, voy a bajar a por otro par de cervezas, yo creo que nos van a hacer falta…

Me dejó allí sentado y como él había sugerido bastante excitado. Para mi aquel encuentro con Miguel también era algo bastante prohibido por así decirlo, no me quiero ni imaginar las consecuencias de que algún conocido pudiera vernos y llegar a oidos de Raquel. Pero es que estaba como hipnotizado escuchando al viejo como hacía lo que quería con mi novia. Había sido muy mala idea presentarme en chandal, tenía la polla tan dura que ya no sabía ni como acomodármela ni como ponerme para que Miguel se diera cuenta. En ese momento regresó con dos cañitas en la mano, se volvió a sentar frente a mi.

– Bueno, por donde iba…ah si que estaba Raquel de rodillas…¿tu que crees, que me la chupó o que no?…

– Ya me contaste que lo hacía, así que supongo que sí que lo hizo…

– Me miró hacía arriba como suplicando la muy zorra, no sé si es que no quería chupármela o aquello era como rebajarse o no sé…me supongo que chuparle la polla a un viejo no entraría en su cabeza en la categoría de cosas morbosas, jejeje…como son las tías, se dejan dar por el culo o follar delante de su novio y luego se pone con remilgos para comérmela…tiré del pelo otra vez hasta apretar su cara contra mi polla, ella volvió a mirarme “Miguel, por favor”, me dijo en bajito..yo estaba que no podía mas, “vamos joder, métetela en la boca ya, todavía no sé como la chupas”. En ese momento solté su pelo y ella dejó de mirarme, me agarró la polla con mucha delicadeza con la mano y muy despacio se la metió en la boca. Imagínate la escena, tu novia de rodillas en mi cocina, con el polo de padel puesto y con los calcetines y zapatillas puestas, pero desnuda de cintura para abajo, joder creí que me moría del gustazo, notar su boca y su saliba caliente en mi picha tío…era la hostia!!!…jejeje…ya sabes que Raquel no es una gran mamadora, pero no veas que ganas le ponía…y no lo hacía tan mal, despacio y sin sacársela de la boca todo el rato, a mi me gusta que las tías se saquen la polla de la boca y pasen la lengua por ella, que se den golpecitos en la cara y en la boca y te miren como putas guarras, pero Raquel no, ella solo estaba concentrada en la mamada que me hacía, con la mano que me sujetaba la movía muy despacio, acompasando con su boca, me encantaba, la dije que me mirara, ella paró y se la sacó de la boca y miró hacia arriba, “pero no pares…quiero que me mires con la polla dentro de la boca”, ella sin decir nada se la volvió a meter en la boca y miró hacia arriba, joder tió no veas que cara de guarra se la puso a tu novia, jejeje…se había puesto cachonda como una burra. La tuve que pedir que se masturbara mientras me la chupaba, no te creas que puso mucha objeción, se metió la mano entre las piernas y se empezó a tocar mientras seguía, empezó a gemir mas alto y a faltarla el aire con mi polla en la boca. Aparté su mano y la dije “estate quieta, voy a follarte la boca”, puse las dos manos en su cabeza y literalmete empecé a follármela así, ella no paraba de masturbarse, cada vez mas rápido y yo cada vez metía la polla mas dentro, casi hasta su garganta…

En ese momento Miguel me miró a los ojos e hizo el gesto de coger la cabeza de Raquel y llevarla hacia su polla para follársela. Hizo allí el movimiento de caderas sutilmente como que estuviera follando la boca de mi chica.

– Dios que pasada!!!!!!!, empezó a caer saliba de su boca, por su camiseta, por el suelo, pero ella me seguía dejando hacer, eso sí, sin dejarme de tocarse la muy zorra, jejeje, como lo estaba disfrutando, no te creas que esperé a que se corriera ni nada, cuando ya me tenía a punto se la saqué de la boca y empecé a meneármela delante de su cara, me miró como preguntando que es lo que iba a hacer, pero seguía sin dejar de masturbarse, la dije “no te quites zorra, que me voy a correr en tu cara”. Era una imagen para haberla grabado, tenía toda la barbilla llena de saliba, en cuanto dije eso cerró los ojos y apretó los labios como esperando recibir mi corrida en su cara, pero casi mas por obligación, no te creas que por eso me detuve, estaba cachondísimo, joder me iba a correr en su cara y ella no dejaba de masturbarse, hasta que no pude mas, me corrí como hacía años que no lo hacía, ya lo creo que si, por toda su cara tío y ella todo pudorosa con los ojos cerrados y sin abrir la boca, jajaja, como son las tías, lo mejor fue cuando terminé, ella no se había corrido, puse mi polla fofa en su boca y la sujeté de la cabeza para metérsela otra vez dentro y la muy zorra me dio un par de muerdos, luego se la sacó de la boca y me miró hacia arriba como suplicando, no tardé en comprender lo que quería, ella no se había corrido, en ese momento supe que podía hacer con ella lo que quisiera, pero bueno eso lo dejé para mas adelante…hice que se pusiera de pies apoyada contra la encimera dándome la espalda y levanté una pierna de ella hacia arriba, menuda estampa, ofreciéndome su culo, con la cara lefada, no te creas que se molestó en limpiarse, te hubieras corrido con solo verla así, me puse detrás de ella y metí la mano entre sus piernas, “¿no decías que esto estaba mal?…¿que lo teníamos que dejar?…pues ahora mismo lo podemos dejar, si quieres que pare dímelo y te vas con tu novio a casa, ¿quieres que pare o quieres correrte?”…¿que crees que me dijo?…

En ese momento salí un poco del trance de escuchar el relato de Miguel, pero tampoco había que ser muy listo para saber lo que le iba a pedir Raquel…

– Que siguieras, dije yo

– Si, esas no fueros su palabras textuales, pero si, me dijo que siguiera, exactamente me dijo, “si, quiero correrme, haz que me corra”, mira inmediatamente incrusté tres dedos en su coño y empecé a moverlos a toda velocidad dentro de ella, no veas como temblaba su culazo y como gemía ella, si hubiera tenido tu edad me hubiera vuelto a empalmar y me la hubiera follado por el culo, pero uno tiene una edad, tuve que hacer que se corriera con los dedos y me agaché a comer su culazo, metí la cabeza entre sus nalgas y saboreé su agujerito…vaya comida de ojete y cuando ella estaba a punto me puse de pies, quería ver la cara que ponía al correrse, con una mano no dejé de masturbarla y con la otra empecé a recoger el semen de su cara y su barbilla e hice que me chupara los dedos…¡¡¡vaya corrida que se pegó!!!!!!!, temblaba y tenía unos espamos brutales, pero sin dejar de chuparme los dos dedos que había metido en su boca….pufff…no he podido evitar empalmarme de recordarlo.

Se acercó al centro de la mesa y me dijó bajando un poco el tono de voz, como si lo anterior que hubiera contado no le importara que lo escucharan las viejecitas que estaban tomando café.

– ¿Que tal tu, la tienes muy dura ahora?…yo estoy empalmado que te cagas, me ha puesto mucho contártelo y recordar como me follaba la boca de Raquel, no todas las tías dejan que te las folles la boca así, solo las mas zorras, jejeje…

– Ya te he dicho que pares con eso, no quiero entrar en tu juego…

– Bueno, como quieras, no hace falta que me lo digas, yo sé que tienes la polla a punto de explotar ahora mismo. Esto es lo que mas eché en falta mientras me follaba a Raquel, haberlo compartido contigo y de lo que mas me arrepiento, que tu y yo hubiéramos terminado mal, tampoco hice nada que no habláramos antes…pero me supo mal que tu y yo dejáramos de hablarnos…

– Raquel tampoco me contaba nada, me quedé apartado como un tonto dejando que follara contigo, pero bueno me lo busqué yo solito, supongo que me merecía todo lo que pasó…

– Yo no quería que terminárais mas, cuando Raquel me dijo que iba a dejarte fui a decírtelo y preferí no verme mas con ella, no quería que se encoñara tanto conmigo, de verdad que no, desde el día que me follé su boca la cosa ya cambió mucho, incluso la siguiente vez que nos vimos fue ella la que vino a verme a casa.

– ¿Fue ella a tu casa?

– Si, me llamó antes, que si podía pasarse por casa, yo no quería que se presentara sin avisarme, no sea que estuviera con Mercedes…ya me entiendes…dos días después de lo que te he contado antes me llamó por teléfono y vino a casa después del trabajo, iba con unas mallitas negras que marcaban todo su culazo, mas de uno se iría con la polla dura de la tienda de deportes…jejeje…bueno que vino a casa y sin decir nada se me lanzó a la boca tío, joder venía con unas ganas locas de follar, nos estuvimos morreando un buen rato mientras la sobaba por todos sitios, luego fuimos al sofá y me chupó la polla, no tuve ni que pedírselo, fue ella sola, de verdad, con que ganas me la comió, bufffff…que mamada me hizo y como me la meneaba con la mano sin dejar de mirarme, inclusó me lamió los huevos un rato, joder… no te digo mas que terminé follándomela a cuatro patas por el culo y corriéndome dentro, ese día fue cuando tu novia empezó a moverse distinto, yo se lo pedí y la dije como tenía que moverse. Ella misma movía sus caderas mientras la enculaba, casi se enculaba ella sola, se movía en circulos, se sincronizó conmigo, yo se lo decía “vamos muévete, eso es, mueve el culo zorra”. A partir de ese momento la fui enseñando como me gustaba que se moviera, cuando se ponía encima, cuando me la follaba en un misionero normal, la decía como tenía que mover las caderas, salir al encuentro de mi polla, como me la tenía que chupar o hacerme una paja…los encuentros se hacían cada vez mas largos, podía estar en casa tranquilamente dos o tres horas mientras tu trabajabas y la mayor parte del tiempo ella estaba desnuda, podíamos estar media hora morreándonos, o ella hacíendome una paja lenta, o la comía el coño…joder tío tu novia ya estaba emputecida…luego empezamos con las salidas…

– ¿Las salidas?…

– Si, empezamos a vernos fuera de casa, nos daba mas morbo…hacerlo en sitios públicos…tranquilo eso es para contarlo con mas calma…ya no me queda mucho tiempo para irme, antes me gustaría que te hicieras una paja aquí…ahora mismo…

Estaba tan turbado por lo que estaba escuchando que aunque le iba a decir que no y mandarle a la mierda mi primera reacción inconscientemente fue la de mirar a los lados como comprobando si había gente. Miguel se dió cuenta y me lo dijo.

– Tranquilo, solo estás las tres viejas detrás de ti y con tu cuerpo te taparías la polla, no se darían cuenta de nada…

– Me voy a ir, no quiero volver a esto, te lo dije antes de empezar, dije terminándome la caña de un trago.

– Raquel si que lo hizo…

– ¿Que hizo el que?…

– Lo que te estoy pidiendo a ti, ¿sabes que ella estuvo sentada en el mismo sitio donde estás tu ahora?

– ¿Se masturbó aquí?..no me lo creo…

– No te lo crees eh, jejejeje….vamos a hacer una cosa, sé que estás deseando escucharlo, si te sacas la polla te cuento lo que hicimos aquí Raquel y yo…¿que te parece?…

No sé de donde saqué fuerzas, pero le dije a Miguel que no quería escuchar lo que tenía que decirme. Me puse de pies para irme, ya dije que había sido muy mala idea presentarme en chandal porque llevaba un empalme considerable y la tienda de campaña que llevaba con mis 20 cms de polla era muy llamativa.

– Jejeje…¿pero como te vas a ir así?, me dijo Miguel mirándome el paquete, anda siéntate, como quieras, si no te quieres hacer una paja me parece bien, aunque te conozco y sé que lo estás deseando, pero me apetece contarte lo de Raquel aquí en la cafetería…

– Está bien, dije sentándome, pero te lo digo por última vez, déjate ya de que si voy empalmado, que si me haga una paja y todo eso, que quede claro que entre tu y yo no va a volver a pasar nada…

– Vaya, es una pena, porque hacías muy buenas pajas y la chupabas muy bien, casi mejor que tu novia…jejeje…no te enfades que era broma, dijo haciéndome un gesto de tranquilidad con la mano.

Desde luego que el muy cabrón sabía muy bien como tensar la cuerda y tenerme en un permanente estado de enfado y excitación casi a partes iguales. Yo ya os podéis imaginar que estaba cachondísimo con todo lo que estaba escuchando, a lo que se unía unos nervios en el estómago por haber quedado con él, no quería que nadie nos viera juntos y tener que dar explicaciones. A eso había que sumar desde hacía unos minutos un inquietante remusguillo en mi polla típico de cuando estás muy caliente y que conociéndome sabía que podía derivar en una patética corrida en mis pantalones sin tan siquiera tocarme la polla. Cuanto mas pensaba en ello, mas dura se me ponía y era como que tenía que estar en una constante tensión para evitar correrme…

– Pues una mañana quedé con Raquel, si creo que ese día me llamó ella, era bien pronto, se vé que tu te habías ido a trabajar y ya estaba inquieta en la cama pensando en mi…jejeje…pues eso que bajó a casa y yo la dije que la invitaba a desayunar. Se quedó un poco extrañada cuando la dije que nos podíamos acercar a un bar que conozco cerca a desayunar. En principio dijo que no, que como íbamos a salir de casa, que alguien nos podía ver juntos, dije que no pasaba nada que estaba solo a 10 minutos, que si alguien nos veía juntos nos podíamos inventar cualquier excusa, tampoco pasa nada porque dos amigos tomen un café, al fin y al cabo ella era mi alumna de padel, bueno pues eso que me costó un poco convencer a Raquel, eso sí la dije que después del desayuno iba a hacer que tuviera uno de sus mejores orgasmos, yo creo que con eso ya se puso cachonda…

– ¿Vinisteis andando?

– Si, vinimos andando, desde casa hay muy poquito, aquel día Raquel llevaba unos mini shorts vaqueros que casi se la salía parte del cachete por abajo, asomaban los bolsillos por el muslo, me puso ya caliente en cuanto la ví, arriba llevaba una camisetita de tirantes con una chaquetilla fija. Nos sentamos donde estamos ahora tu y yo, ella exactamente en la misma silla que estás tu ahora, aquel día había mas gente, había varios grupos de señoras, 4 o 5, pero todos quedaban a la espalda de Raquel. Desayunamos tranquilamente unas tostadas, café y zumo y estuvimos charlando un rato como unos amigos. No tenía ninguna prisa, si nos hubiéramos quedado en casa posiblemente a esa hora ya estaría con mi polla dentro de su boca o follándomela a cuatro patas, pero teníamos toda la mañana para nosotros…fue ella la que me dijo que si nos íbamos ya para casa, tenía ganas de polla la muy zorra…

– Joder tío, no hace falta que la estás insultando cada poco…

– No te enfades hombre, no se como quieres que la llame, se me presenta en casa a primera hora de la mañana, en cuanto te has ido tu a trabajar, con unos pantaloncitos enseñando medio culo y dispuesta a dejarse follar de cualquier manera, no sé tu como llamarías a esa tía si no fuera tu novia.

– Solo te pido que la trates con un poco mas de respeto, tan poco creo que sea mucho pedir…

– De verdad que no hay quien te entienda, me llamas para que te cuente como me follaba a Raquel, cuando lo hago y hablo de ella me dices que la trate con mas respeto, ¿te tengo que recordar todo lo que decíamos de ella mientras nos pajeábamos juntos?…¿quieres que siga contando o no?

– Mira, di lo que quieras o llámala como quieras, tu mismo, venga sigue, dije hacíéndome un poco el chulo y haciéndole un gesto con la mano para que hablara que tenía prisa por irme…

– Pues eso que quería irse ya para casa, pero yo tenía ganas de jugar un poco con ella, así que le dije “¿te atreverías a quitarte la ropa interior e ir sin ella hasta casa?”, ella me dijo que no se podía quitar la ropa interior allí sentada, así que dije “pues vete al baño y te la quitas”, al principio se resistió un poco, no quería hacerlo, pero tras unos minutos insistiendo se levantó y se fue al baño, cuando se iba la dije, “quiero que te quites todo, el sujetador y las braguitas”. Lo gracioso del asunto es que Raquel no había traido el bolso, no se esperaba salir a la calle cuando vino a mi casa por la mañana, pero de todas formas lo hizo, se metió al baño y salió 5 minutos mas tarde. Cuando volvió se sentó en la mesa y se la marcaban los pezones por la camiseta, había sido buena chica y se había quitado todo, llevaba el sujetador metido parte en el bolsillo y lo que colgaba lo tapaba con la mano. Me puso muy burro, enseguida la pregunté por las braguitas, las llevaba en el bolso de detrás, “pásamelas”, todo vergonzosa me las dió por debajo de la mesa, sobre mis piernas abrí su tanguita, era negro y muy pequeño, “me apetece oler si estás cachonda” le dije a Raquel y me puse el tanguita por la zona del coño en la nariz y aspiré como un pervertido en medio de la cafetería, yo creo que hasta una de las viejas de detrás se dió cuenta, porque se me salía parte de la tela por debajo de la mano, pero me dió igual, no te imaginas lo burro que me puse de aspirar el olor del coño de tu novia aquí sentados, Raquel no decía nada, solo me miraba riendo y expectante de lo que estaba pasando, le empezaba a gustar el jueguecito, “no huelen muy fuertes, me gusta que vengas duchadita y con un tanga limpito, pero aun así se nota lo excitada que estás”. Raquel se ruborizó un poco y se inclinó sobre la mesa para decirme en bajito, “venga vamos ya para casa, no puedo esperar mas”. Entonces fue cuando se me ocurrió la idea y se lo dije a Raquel, “¿no puedes esperar mas?…a ver si es verdad, venga tócate aquí, quiero que te toques el coño aquí delante de mi, ¿te atreves?”, me dijo que si estaba loco que no iba a hacer eso, pero vamos que tampoco me costó mucho convencerla, “pero si hay cuatro viejas y no se van a dar cuenta, están de espaldas a ti, si te metes la mano por dentro del pantalón no se nota, venga solo un poco” y se puso a mirar a los lados como antes habías hecho tu, se desabrochó un par de botones del pantalón y se metió la mano por dentro, joder parecía que los pezones la iban a rasgar la camiseta, se puso muy muy cachonda…

Yo cada vez estaba mas incómodo escuchando el relato de Miguel, la sensación de excitación de mi polla iba a mas y en cualquier momento se me podría precipitar una corrida involuntaria que me dejaría en muy mal lugar. Cada vez estaba mas incrédulo ante lo que me contaba, no reconocía a Raquel en ese comportamiento.

– Yo la iba dando órdenes y ella ya obedecía sin protestar, “venga chúpate los dedos y vuélvelos a meter”, “pon una pierna sobre la silla, quiero que te abras bien de piernas”, joder tío se empezó a hacer una tremenda paja en ese silla, incluso apoyando una pie sobre el asiento, así la dejó flexionada y se abrió un poco, ya tenía todos los botones del pantalón desabrochados, la cara que ponía era la hostia, se mordía la otra mano para tapar los gemidos, me tuve que contener para no sacarme la polla y hacerme una paja, menudo escándalo hubiera sido, pero yo no podía hacerlo, a mi si que me veían las señoras, que seguramente a esas alturas ya estarían pensando que algo raro pasaba entre nosotros y Raquel seguía masturbándose, cuando empezó a acelerar el ritmo la tuve que decir que se tranquilizara un poco que sino se la iba a notar lo que estaba haciendo y un poco si que lo hizo, pera ella ya estaba a lo suyo, cerraba los ojos y se mordía la otra mano, no la quedaba mucho para correrse, “métete la otra mano por dentro de la camiseta y pellízcate los pezones”, joder tío y se metió la mano por dentro y se apretó con fuerza las dos tetas, se la escaparon varios gemidos ahogados, cuando estaba a punto de correrse, sacó la mano con la que se tocaba las tetas y se tapó la boca, cerró con fuerza los ojos, se abrió bien de piernas y se dejó ir, se corrió, joder que si se corrió, menudo pajote se hizo, todavía se quedó un minuto mas con la mano metida en su coño mientras recuperaba el aliento, luego me puse de pies y al pasar a su lado la dije a Raquel “te prometí después del desayuno un buen orgasmo, ahora me toca a mi, te espero en casa” y me fui y la dejé allí sola. Un rato mas tarde dejé que me cabalgara en mi cama, mientras mordisqueaba sus pezones y azotaba su culo, hasta que me corrí dentro de ella…

En cuanto terminó de contarme aquello Miguel se puso de pies y pasó por mi lado dándome un golpe en el hombro.

– Tengo que irme, estás invitado a las cañas, cuando quieras volver a quedar ya sabes mi número de teléfono, se me ha hecho un poco tarde, ni tan siquiera te he preguntado por Raquel que tal os va juntos y todo eso, me interesa bastante, pero bueno otro día me lo cuentas.

Me dejó allí solo y sentado intentado recapitular todo lo que me había contado. Como había conseguido emputecer a mi novia y todo esto lo había consentido yo. En parte me sentía bastante mal por haber vuelto a quedar con él, pero en cuanto se fue me levanté de la silla me metí en el baño de la cafetería y apenas tuve que darme unas sacudidas para correrme allí de pies.

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Unos días mas tarde, el sábado quedé con Raquel para cenar en casa. Iba a salir de fiesta con sus amigas otra vez, se presentó en casa con una pequeña bolsa de viaje que suele utilizar cuando se va a quedar a dormir.

– Esta noche me quedo a dormir aquí.

– Vale, yo también voy a salir, ha venido Luisillo (un amigo que trabaja fuera) y llevo mas de un año sin verle, hemos quedado todos para salir un rato…

Raquel llevaba un minivestido negro que marcaba su culazo de una manera que era imposible no girarse para quedarte mirándola. Además llevaba unos zapatos de tacón que hacía que sus fibrosas piernas lucieran todavía mejor.

– ¿Y que, habéis vuelto a quedar con vuestro amiguitos?, dijo yo

– Si, ya ha quedado Silvia con ellos, luego si quieres quedamos en algún sitio para venir a casa juntos.

– Me parece muy bien, me apetece mucho follarte con ese vestido que te has puesto, te aseguro que el bombero va a tener muchas ganas de metértela por el culo cuando te vea así vestida…

– Se llama Diego, si quedamos esta noche lo mismo le conoces cuando nos veamos…

– Si y me lo presentas…lo mismo hasta nos hacemos amiguitos…

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Esa noche salí de fiesta con mis amigos, cuando ya era tarde llamé a Raquel para ver donde estaba, al final quedamos en un bar, serían sobre las 4 de la mañana. Me despedí de mis colegas que se iban para casa, excepto Luisillo el amigo que trabaja fuera que me dijo que me acompañaba. Entré en el bar en el que había quedado con Raquel y allí estaban ella y su amiga Silvia con 5 tíos que bien podrían estar en el programa este de telecinco de mujeres hombres y viceversa. Del resto de amigas de Raquel no había ni rastro.

Cuando nos vió Raquel a Luisillo y a mi vino a saludarnos, estuvo un rato hablando con nosotros y yo ya no veía la hora de irnos a casa a follar, sin embargo se acercó Silvia y después de darme dos besos sin decirme nada mas cogió por el brazo a Raquel y tiró de ella.

– Te la robo un momento, ¿no te importa, no?, dijo con una sonrisilla de zorra traviesa

Se apartó un momento con Raquel y no se que empezaron a hablar las dos en bajito. Luego se acercaron al grupo donde estaban los chicos y se separaron dos de ellos que empezaron a hablar con Silvia y con Raquel. Luisillo se quedó mirando sorprendido lo que pasaba como no entendiendo nada. Desde nuestra vista se apreciaba el culo de Raquel y sus fantásticas piernas mientras hablaba al oido con uno de los chicos.

– Está muy guapa Raquel, me dijo mi amigo

– Lo que está es muy buena, dije yo…

– Bueno si, no te lo quería decir así…está muy buena, cada día mas, ¿se ha cortado un poco el pelo, no?

– Si, se lo cortó en verano, cuando estuvo en Londres, ya la ha crecido mucho

– Si, ya me contaron estos lo del verano, no te quise llamar, tampoco sabía muy bien que decirte, que si lo habíais dejado, que si estabas jodidillo, éstos tampoco sabían muy bien que es lo que te pasaba, pensaban que habíais roto…

– Lo dejamos unos meses, nos dimos un tiempo, pero ahora ya estamos bien otra vez…

Mientras hablábamos de ella el chico con el que hablaba Raquel la había rodeado timidamente por la cintura al hablar al oído. Estaban coqueteando delante de mis narices.

– Joder, ¿conoces a ese tío?…

– ¿El que está con Raquel?, pues no…

– Pues si mi novia hablara así con un tío de esos estaría preocupado…

En ese momento me sentí entre excitado y avergonzado. Supongo que será la sumisión del cornudo, pero el ver a mi chica tontear con ese guaperas delante de mi y de mi amigo hizo que se me pusiera la polla muy dura. Desde mi posición me imaginaba que se empezaban a enrollar delante de nosotros, no me hubiera importado en ese instante. Me sentí un cornudito y mi amigo nos miraba sorprendido de mi comportamiento y el de Raquel.

Se acercó Raquel donde estábamos nosotros.

– Oyes, que si no te importa, nos vamos a ir a otro sitio a tomar la última, si eso vete a casa y espérame, no voy a tardar mucho.

– ¿Que te vas a ir, con Silvia y esos dos tíos?

Raquel miró de reojo a Luisillo y puso un poco cara de avergonzada y se acercó a mi para que no nos escuchara.

– Si, pero no tardo nada, es mas por acompañar a Silvia, ya sabes, de verdad que no tardo nada, en cuanto terminemos me cojo un taxi, espérame en casa, tenemos algo pendiente…y me dió un pico rápido para luego volver con su amiga y los dos tíos.

No tardaron en desaparecer los 4 del bar y nos quedamos Luisillo y yo solos.

– ¿Donde va Raquel?, me dijo

– Nada, es que su amiga está interesada en uno de esos y ya sabes como son las tías, tiene que ir con ella a acompañarla

– Pues el otro parece que está bastante interesado en Raquel, yo no dejaría que se fuera con esos tíos…bueno tu sabrás…

– Tampoco la puedo prohibir nada, puede hacer lo que quiera…ya somos mayorcitos…

– Bueno, si te digo la verdad no me sorprende, algo ya había escuchado…de…no sé si decírtelo…de Raquel

– ¿Como que habías escuchado algo?, pregunté sin saber que quería decir…

– Pues eso, lo que pasa con estas cosas, que luego la gente habla, me han comentado los chicos que ya se han encontrado alguna noche a Raquel sin ti…ya sabes….

– No, no te sigo, no sé que quieres decir

– Pues eso que la han visto por ahí de fiesta con otros tíos, me supongo que habrán visto lo que he visto yo ahora y se han hecho una idea equivocada.

Así que mis amigos hablaban de Raquel a mis espaldas y llega Luisillo y enseguida le ponen al día de que mi novia va por ahí de fiesta sin mi calentando pollas con su amiga. No me imaginaba que era la comidilla de mis colegas, no quería que mi nivel de cornudez trascendiera entre mis amistades, eso ya no me gustaba tanto y sin embargo cada vez estaba mas empalmado.

– Si, dicen que la han visto unas cuantas noches con tíos, como dice estos “zorreando”…tambien es verdad que ninguno la ha visto a hacer nada…al final la gente habla…

– ¿Y que mas dicen estos gilipollas?

– Va, da igual David…mejor lo dejamos

– No, no, ahora quiero saberlo, ¿que mas van diciendo éstos de mi?

– Pues dicen, que tiene pinta de que te está poniendo unos “buenos cuernazos”, que si es una zorra, que has tenido que vender el piso, pues eso…que hace contigo lo que quiere vamos…

Llegué a casa un rato mas tarde, todavía en estado de shock por lo que me había contado mi amigo y lo humillado y la vez excitado que me había puesto. También tengo que decir que desde que había quedado con Miguel estaba en un permanente estado de calentón dándole vueltas a lo que me había contado y ahora se sumaba que para mis amigos también era un cornudo, pero ninguno se había atrevido nunca a hablarme del tema o a decirme que había visto a Raquel por ahí con otros.

Me puse rópa cómoda y me senté en el sofá a esperar a que viniera Raquel, dudé mucho si hacerme una paja o no. En cuanto llegara Raquel con ese vestidito, sabiendo que había estado tonteando con otro y el calentón que llevaba no iba a aguantar ni un minuto. Al final me aguanté, quería recibirla bien excitado.

Una hora mas tarde se presentó en casa, me quedé mirándola desde el sofá como se acercaba moviendo su culazo y viniendo hacia mi…

Un comentario sobre “Mi nuevo vecino de 55 años (16)… continuación

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