SRTA A

Entre el sonido del tren, típico de sus rutinarios viajes hacia Valencia, ahí se encontraba, como tantas otras veces, a su lado. Con la sonrisa tímida dibujada frágilmente a los labios, con esos ojos tiernos que no se atreven a mirar y que solo lo hacen cuando ella se encuentra distraída; ignorante de que ella observa el paisaje para que él se dé el pequeño placer de contemplarla.

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