ECONOMISTA

Pero la cosa fue cambiando poco a poco. La mayoría de pajas que me hacía con Miguel eran viendo fotos de Raquel y de Mercedes y también algunas veces con pilladas de la calle que él hacía. Sin embargo las pajas viendo fotos de Raquel eran mayoritarias. Era evidente que las mejores corridas de Miguel eran con fotos de mi chica y a mi también era lo que mas morbo me daba. Hasta que llegó un momento en que nuestras pajas ya solo eran viendo fotos de Raquel y hablando de ella. Para Miguel se había convertido en “nuestra chica”.

Había visto fotos de todo tipo de Raquel, desnuda, todas robadas por mi, saliendo de la ducha, cocinando…la había escuchado follando en audios que yo había grabado, sabía todo de ella, que la gustaba, como follaba, como era su ropa, hasta le había enseñado su ropa interior.

Yo le hacía caso a Miguel a todo lo que me pedía sobre “nuestra chica”. Me superaba el morbo.

Sus muestras de cariño hacia Raquel cada vez eran mayores. Cuando nos pajeábamos parecía que todo valía.

“tiene que ser una gozada que se te siente encima y dejarte follar mientras la pones las manos en el culo, a esa zorra le gustan las buenas pollas como la tuya,sino de que iba a estar contigo si te corres tan rápido cuando te la follas”

Yo le contestaba a todo lo que me preguntaba mientras se masturbaba viendo fotos de Raquel. Yo con la polla en la mano apenas me la podía menear. Usaba incluso sus bragas o tanguitas que yo mismo le proporcionaba para pajearse con mi novia.

Nos pajeábamos unas tres veces a la semana. Ya era una cosa normal entre nosotros. En cuanto entraba en mi casa y se sentaba frente al ordenador nos sacábamos la polla y nos pajeábamos como dos adolescentes.

Una noche me desperté de repente. Me quedé escuchando y Miguel estaba follando con Mercedes. Posiblemente me hubiera despertado con los gemiditos de Mercedes. Alguna vez hasta se escuchaban los azotes de Miguel en las nalgas de la pija. La luz de la habitación estaba encendida y Raquel estaba sentada en la cama leyendo en su libro electrónico. No sé como se podría concentrar en la lectura con la música de fondo que teníamos.

Miré a “nuestra chica”, llevaba unas gafas negras de pasta y sentada sobre las semanas solo llevaba unas braguitas blancas y una camiseta blanca . Metí la mano entre sus piernas y ella se dejó hacer. Froté por encima de sus braguitas y noté la humedad sobre las braguitas de Raquel. Se quitó las gafas y sujetando las gafas con una mano y el libro con la otra, abrió ligeramente las piernas sin necesidad de decirme nada y yo apartando la tela de las braguitas metí un par de dedos en su coño.

Raquel abrió mas las piernas y sacó el culo hacia fuera, movía sus caderas al ritmo que yo metía los dedos y yo metía los dedos al ritmo de la follada de los vecinos de abajo. Raquel y Mercedes casí gemían a la vez y las embestidas de Miguel sobre Mercedes coincidían con las embestidas de mis dedos sobre su coño.

Era como que Miguel se estaba follando a Raquel. No dijimos nada pero los dos entendimos el juego. Se corrió antes que la vecina de abajo. Cuando retiré los dedos pringosos de su coño Mercedes todavía gemía mientras follaba con Miguel.

Un finde me quedé solo en casa porque Raquel tuvo que salir de viaje por motivos personales. Se lo dije a Miguel y me dijo que podíamos quedar el viernes por la noche en mi casa para un pajote con Raquel. Durante la semana me pidió que le hiciera unas buenas fotos de “nuestra chica” y yo como siempre accedí a sus peticiones. Hice fotos cotidianas de Raquel por casa, en pantaloncitos, en la cama, en biquini antes de bajar a la piscina…

Cuando llegó el viernes bajó Miguel a mi casa y nos pusimos frente al ordenador. Empezamos viendo unos videos porno, mientras comíamos unas pizzas y nos tomábamos unas cervecitas bien frías. Luego empezamos a ver fotos de famosas y cuando ya estábamos bien excitados Miguel me pidió las fotos de Raquel.

En cuanto el culazo de mi chica apareció en pantalla Miguel se sacó la polla y comenzó a pajearse…

– Pedazo de culo tiene la zorra de “nuestra chica”, me estaría meneando la polla todo el día viendo ese culo, ¡joder que buena está!

Yo solo miraba como Miguel se masturbaba viendo fotos de Raquel y escuchaba sus comentarios sobre ella. Esa especie de sumisión me producía un cosquilleo en el estómago y una erección terrible. No tenía ni que sacarme ni tocarme la polla.

Por fín llegó el día. La pregunta inevitable que sabía que tarde o temprano me iba a hacer Miguel.

– Alguna vez te has imaginado a Raquel follando con otro, ¿verdad?

– Si, la verdad que si, es una fantasía que tengo, he estado mirando en internet y no es tan raro…a muchos les gustaría ver a sus chicas con otro, dije intentando justificarme.

Miguel siguió marturbándose mientras seguía pasando fotos de Raquel en el ordenador. Por primera vez me miró, se giró hacia mi con la polla en la mano.

– ¿Te gustaría que me follara a Raquel?

Yo no supe muy bien que contestarle…

– Bueno una cosa es la fantasia y otra que pase de verdad, además por mucho que diga yo es imposible, Raquel nunca iba a querer hacer un trío contigo o estar contigo

– No te he preguntado eso, te he dicho que si te gustaria que me follara a Raquel…

– Supongo que si, me daría morbo….pero ya te digo que es impos…

Miguel me miró fijamente a los ojos mientras se pajeaba delante de mi

– Shhhh calla, ya lo sabía, pero quería oírtelo decir, escúchame bien, voy a follarme a Raquel… sé que va a ser dificil pero tengo un plan…vas a tener que hacer todo lo que yo te pida….

Por la noche en la cama me costó mucho conciliar el sueño. Una frase se repetía en mi cabeza, “voy a follarme a Raquel, voy a follarme a Raquel”. Al principio me lo tomé a broma, pero al ver que Miguel me lo decía tan en serio me empecé a asustar un poco.

Me había propuesto follarse a mi chica y yo le había dado mi consentimiento.

Por supuesto faltaba la parte mas dificil, que Raquel aceptara. No me imaginaba a mi chica follando con mi vecino de 55 años. Pero le había dado carta blanca a Miguel para intentarlo y estaba seguro que él iba a poner todo de su parte para follársela. Y encima me había pedido de mi ayuda para ello y yo había aceptado.

Raquel es una chica normal. 27 años, universitaria, aunque había terminado trabajando en una tienda de deportes. Había tenido sus novietes antes que yo, pero no considero que fuera una chica fácil de follar con ella.

Estaba incómodo en la cama, un rato antes Miguel se había estado pajeando con fotos de mi chica que yo le había conseguido, era un juego que me excitaba el de tener un compañero de pajas, pero luego la conciencia me decía que estaba muy mal, que pensaría Raquel si se enterara de esto?. Por mi parte era como si la estuviera engañando. Y además se me venía a la mente a mi chica follando con Miguel. En todas las posturas, yo mirando y ellos disfrutando en mi presencia. Raquel se corría comportándose de una manera desconocida para mi.

Tranquilamente pude estar casi dos horas empalmado pensando en todas estas cosas. Al final me tuve que hacer una paja para poderme dormir.

Durante esa noche Miguel me había dicho que tenía un plan para follarse a Raquel. Que de la parte mas dificil se encargaba él. Hablaba con tanta seguridad que lo que al principio me parecía un juego, luego ya no lo era tanto. En el fondo estaba acojonado mientras le oía hablar. Era algo que me ponía muy nervioso, sin embargo temblaba presa del morbo y de la excitación.

Una sensación que antes nunca había tenido.

La primera parte del plan de Miguel, tenía que volver a sacar el tema de sus exnovios con Raquel mientras follábamos. Ella tenía que entrar también en el juego. La anterior vez no parecía que la había disgustado. Teníamos que fantasear como otros tíos se la habían follado y ella lo había disfrutado. La siguiente fase sería provocarla diciendo que estaba muy buena y que la mayoría de chicos se volverían loco de follar con ella. Y eso me gustaba a mi. Tenía que llevarla a mi terreno. Que ella viera como me excitaba todo eso y que a ella le gustaba también.

El domingo por la noche llegó mi chica del viaje que había hecho y me apetecía echar un polvo con ella. Siempre la he deseado mucho pero desde que veía a Miguel pajearse con ella,con sus fotos, todavía me ponía mas.

En la cama nos estábamos besando, ella estaba desnuda tumbada sobre mi. Yo con mis manos no me cansaba de sobar su culazo.

– ¿Qué tal ayer, saliste con tu amiga Silvia de fiesta?

– Si, ya te lo había dicho que salimos a tomar una copilla.

– ¿Y no ligaste?….

Raquel me miró extrañada. Incluso ví como que se ponía algo roja.

– ¿Y quien te ha contado a ti eso?, dijo Raquel como excusándose.

Me pilló un poco desprevenida la respuesta, creí que Raquel se lo iba a tomar de broma, pero era como que la hubiera pillado en un renuncio.

– Bueno nadie, pero tampoco hay que ser muy listo, dos chicas solas de fiesta, que además están muy buenas, pues normal que os entren…

– ¿Asi que te parece que Silvia esta buena?

– No la conozco mucho, pero si, estaba buenilla, pero no lo decía por ella precisamente, lo decía mas por tí, tu estás buenísima, cualquier tío se volvería loco por follarte. ¿Cómo no te van a entrar en una discoteca?

Raquel se dió cuenta que no me disgustaba el tema así que parece que se soltó y me contó algo de lo que pasó.

– Bahhhh, nos entraron un par de moscones, como no se daban por aludidos de que pasábamos de ellos al final dejamos que nos invitaran a unas copas y tuvimos que aguantarles media hora.

¿Media hora? ¿Se dejaron invitar por dos desconocidos a unas copas?. Tambien vaya casualidad, el día que iba a empezar a jugar con Raquel a estas cosas me sale con que la noche anterior había estado de fiesta con dos tipos desconocidos.

– ¿Estaban buenos los chicos?

– Y qué más da eso, si yo estoy contigo y sabes que me da igual, ninguno va a estar mas bueno que tu, dijo Raquel riéndose y dándome unos besos por el cuello mientras se frotaba contra mi polla desnuda.

Mientras seguíamos dándonos besitos y tocándonos el cuerpo. Yo quería calentar a Raquel, era una buena oportunidad para ver como reaccionaba

– Ya lo sé que yo soy quien mas te gusta, pero me encanta pensar que esos chicos se les llegó a pasar por la cabeza que pudieran follarse a mi chica, dije tocando su culo con fuerza

– ¿Que van a pensar eso?, solo les dejamos que nos invitaran a una copa.

– Jajaja, anda no te hagas la tonta ahora Raquel, ¿tu que crees que estuvieron pensando todo el rato mientras hablaban con vosotras y os bebiais la copa que ellos os habian pagado?

– No sé, dímelo tu, dijo Raquel con un tono meloso…

– Pensaban a estas dos nos las vamos a follar, o por lo menos les encantaría follaros, seguro que se fijaron en tu culazo

– ¿Tu crees?, dijo Raquel

– Sabes que si, es mas, te voy a asegurar una cosa…en cuanto llegaron a casa se hicieron una paja pensando en vosotras, en tu culo, en tu cara, en como les sonreiais, en como sería follar como vosotras…

– ¡Que bruto eres!

– ¿No te pone pensar que se hicieron un buen pajote pensando en vosotras?, dije palmeando su culo…ven aquí, date la vuelta!!!!!

Puse a Raquel a cuatro patas y sujetándola de la cintura metí mi polla en su coño que estaba mas mojado de lo habitual. Estaba claro que mi confesión de que aquellos tíos se habían ido calientes a casa por su culpa la había dado morbo. Mi novia no es tonta, ella ya sabe que esos chicos habían llegado a pensar que tenían una oportunidad con ellas, pero escucharlo de mi boca y decirla que seguramente se hubieran pajeado pensando en culo luego en su casa la había puesto muy a tono.

Un minuto después de metérsela y embistiéndola con fuerza desde atrás ya estaba a punto de correrme. Un día normal hubiera sacado la polla de dentro y me hubiera agachado a comer su culazo en esa postura y con la mano la hubiera frotado el clitorix hasta hacer que se corriera. Luego ya podría correrme yo.

Pero ese día no lo hice. Era parte del plan de Miguel.

“esto va a ser una de las cosas que mas te cueste. Es evidente que corriéndote tan rápido no puedes ser un gran follador y eso que tienes buena polla, pero sabes hacer que se corra tu novia y mas o menos a vuestra manera la tienes satisfecha. Tienes que tenerla mas desatendida. Cuando folleis tu vete a lo tuyo, se la metes y te corres. Al principio ella lo dejara pasar, pero no mucho tiempo, luego ella tendrá que correrse por su cuenta…”

Tuve dudas de si seguir follando a mi chica desde atrás y correrme dentro de ella mientras veía su culo temblar ante mis embestidas o llenarla de semen. Opté por lo segundo. Me saqué la polla y bañé de blanco la espalda y los gluteos de Raquel. Luego me dejé caer agotado a un lado de la cama.

– ¡Que bueno!, dije dándole un besito y quedándome relajado a mi lado de la cama.

Raquel jadeaba boca abajo con su espalda y su culo lleno de semen. Ni tan siquiera me molesté en limpiárselo.

Durante la semana me follé tres veces mas a Raquel. Polvos rápidos como me había dicho Miguel, hablando de sus ex novios o de como otros tíos han intentado ligar con ella en la discoteca.

Todavía no lograba sacar mucha información a mi chica sobre sus ex y no entraba mucho al trapo hablándome de otros, pero tampoco se cerraba en banda. Algo me iba diciendo. Y yo acababa muy excitado y corriéndome en menos de dos minutos en un polvo rápido y salvaje.

– Cuando salgas con tus amigas no te pongas esos leggins tan transparentes, que se te marca todo el culo y los tíos nos fijamos mucho…

– ¿Ah si? ¿Os fijais?, decía Raquel haciéndose la ingenua

– Ya sabes tu que si, y mas con ese culazo que tienes, joder se te ve perfectamente, es casi como que no llevas nada, cuantos tios se habrán pajeado pensando en tu culo!!!! pensando en ti!!!, en mi novia!!!

Otra cosa que la gustaba mucho era que la dijera cosas de cuando trabajaba en la tienda.

– Cuando estás trabajando, os hacen poneros esas mallas, vais marcando el culo como unas buenas zorras, algunos no entran a comprar chandal ni zapatillas, ¿sabes para que entran a la tienda?

– No, dimelo tu, decía Raquel divertida…

– ¡A miraros el culo! Joder entran a miraros el culo y tu te llevas la palma, alguna vez que he ido a buscarte a la tienda me he fijado como mas de uno se te ha quedado mirando, es mas, incluso alguno ha fingido estar hablando con el movil sospechosamente apuntando a tu culo!!!! alguna foto de tu culo se han llevado de recuerdo!!!! y luego se han pajeado en casa!! se han pajeado contigo!!!!

Hablábamos un rato como previa, mientras nos toqueteábamos y nos desnudábamos, luego pasábamos a follar. Me corría y dejaba a medías a mi chica. Unas veces con mi semen dentro y otras esparcido por su espalda y su culo.

Sin embargo una cosa me tenía inquieto. Raquel no se corría pero cuando yo terminaba ella se encontraba con una mirada de satisfacción tremenda. Disfrutaba de lo que la decía y se ponía muy cachonda. Aunque la gustaba mucho este juego no se cuanto tiempo podría estar dejándome que la usara para correrme y ella quedándose a medias.

Luego durante la semana también tenia mis pajas con Miguel y le contaba todo esto. Me decía que lo estaba haciendo perfecto. También le conté que a Raquel parecía gustarla cuando le escuchaba follar con Mercedes los viernes por la noche.

– Este viernes tienes que follártela otra vez, pero que no se corra!!!!, me decía pajeándose mirando mas fotos de mi chica.

El viernes pasé a buscar a Raquel por la tienda y ocurrió una cosa muy curiosa. Estaba una chica probándose unas zapatillas y el novio sentado a su lado. Mi novia le iba sacando el calzado y ella se lo iba poniendo. Pero el chico no perdía detalle de Raquel. Con disimulo miraba su coño cuando estaba delante de él y cuando se giraba la miraba el culo.

No perdía detalle del cuerpo de mi novia. Yo desde mi perspectiva de voyeur ya estaba acostumbrado a que se fijaran en Raquel, pero aquel día me empalmé con la escena. Es mas intenté grabar un video con la escena para luego poder hacer una captura. Pude conseguir una instantanea del chico mirando furtivamente el culo de Raquel mientras se giraba.

En el coche la dije lo que había pasado. Pero Raquel estaba cansada.

– Lo tuyo ya empieza a ser obsesión, jajaja, a ver si no me vas a dejar ni a venir a trabajar

– ¿Yo?, al contrario, me encanta ver como te miran, te crees si te digo que se me ha puesto dura?

– Anda tonto calla…no digas bobadas…

– Mira, dije sacando el móvil y enseñando la foto en la que el chico la miraba el culo, ¿son bobadas?

– Ah pues si, parece que me miraba, no me di cuenta.

Raquel se lo seguía tomando como un juego pero estas pequeñas cosas la iban gustando cada vez mas y mas. Y a mi también. Y claro que se había dado cuenta que el tío la miraba. También tenia que engatusarlo a él para que convenciera a la novia de comprarse las zapatillas. Si fueran para él sería mas fácil.

Sin embargo cuando entramos en casa yo tenía ganas de follar. Puse a Raquel contra la pared y a la fuerza bajé sus mallas del trabajo y su tanguita…

– No para…ahora no, que me quiero duchar antes. Para, estate quieto…

– Joder es que me he puesto tan cachondo viendo como te miraban, deja que te folle Raquel, por favor deja que te folle.

Durante el forcejeo llegué a meter la mano entre las piernas de Raquel. Tenía el coño mojado.

– ¡Que te he dicho que no! Espera por lo menos que me duche.

Pero yo estaba muy excitado. Tenerla así con la ropa del trabajo me excitaba con las mallas a medio bajar y al contacto de mi polla con las nalgas de Raquel y mientras ella se movía impidiendo que la penetrara comencé a correrme por su espalda sobre la camiseta.

– ¡Pero que haces joder!!! dijo Raquel, mierda te has corrido, me has puesto toda perdida la ropa, tu estás pero que muy mal.

Raquel se fue hacia la ducha jurando y gritando, echándome una buena bronca y yo me subía los pantalones totalmente avergonzado por lo que acababa de pasar.

Esa noche cenamos en silencio mientras me disculpé con Raquel pero ella seguía enfadada. Pronto se fue a la cama y sacó el ebook.

– Perdóname Raquel, no se que me ha pasado…

– Déjame un rato, me apetece leer tranquila, dijo Raquel.

Me fui al salón y estuve un rato viendo yo solo la tele. Cuando volví a la habitación ya estaba la sesión de gemidos de Miguel y Mercedes. Raquel seguí leyendo el libro como si nada. Me metí en la cama con ella.

– Perdóname de verdad, no se que me ha pasado, dije besándola el hombro y poniendo mi mejor cara

– Sabes que no me gusta así a lo bruto, dijo Raquel medio aceptando mis disculpas, y además me apetecía dijo mirándome fijamente, solo quería darme una ducha….

– Perdona perdona, dije dándola besitos y empezando a acariciar sus muslos, ¿te sigue apeteciendo?, dije frotando su coñito por encima de las braguitas.

Como respuesta mi chica abrió las piernas y se dejó hacer. Los gemidos seguían retumbando desde el piso de abajo. Incluso se escuchaban los azotes en las nalgas de Mercedes. Aquello parecía que la volvía loca. Y a mi chica también. Con cada azote que escuchaba su cuerpo se estremecía. Tenía los pezones marcados de sus tetitas a través de la camiseta.

– Menuda follada le están pegando a tu compañera de padel, ni sé la de veces que se habrá corrido, parece que tu profe sabe lo que se hace.

Raquel empezó a mover las caderas al ritmo que frotaba su coño. Por un momento pensé en ser bueno y hacer que se corriera. Aparté las bragas y metí dos dedos en su coño.

– ¿Que te ha parecido lo de esta tarde? Te ha gustado como te miraba ese tío en el trabajo?, seguro que luego se ha follado a su novia pensando en ti!!!

– Mmmmmmmmmmmmmmm, fue todo lo que dijo Raquel mientras se abría todavía mas de piernas.

No faltaba mucho para su orgasmo, pero no seguí, la terminé de quitar las bragas y sacando mi polla tiesa me puse sobre ella.

– Así le gustaría estar a ese tio de la tienda ahora mismo, encima de ti, se volvería loco por follarte, preferiría follarte a ti antes que a su novia…

– Vamos métemela, métemela.

No me hice mas de rogar y se la metí de golpe en su encharcado coño. Mis huevos chocaron contra su cuerpo. Tenía los 20 cms de polla dentro de ella. Me la follé con ganas, metiendo y sacando toda mi polla. Pero Raquel quería mas. Quería correrse y mientras me la follaba en la postura del misionero comenzó a frotarse el clitorix ella misma.

No di tiempo a que eso pasara, tensé mi cuerpo y descargué dentro de ella mientras ella intentaba alcanzar su orgasmo.

– ¡Noooooo! Ya casi estaba, dijo Raquel

– Yo pensé que ya te habías corrido, dije yo sabiendo que era mentira y saliéndome de dentro de ella, ¿quieres que siga?, dije tocando su coño pero a Raquel se le había pasado ya su orgasmo

– No, da igual, no pasa nada…

Me eché a un lado y me hice el dormido. Mi chica es demasiado buena para echarme en cara que durante toda la semana no se había corrido mientras follábamos. Pero estaba jugando con fuego. Ahora tenía que llegar la siguiente parte del plan de Miguel.

Mercedes seguía gimiendo en el piso de abajo. Ella sola. No se si la estaban comiendo el coño o haciéndola un dedo pero Mercedes se estaba corriendo otra vez. Por fin terminaron con un nuevo orgasmo de ella. Yo me seguía haciendo el dormido, ahora no se escuchaba nada y Raquel seguía con la luz encendida leyendo el ebook. Un rato mas tarde noté unos pequeños movimientos en la cama. Si. No cabía duda. Mi chica se estaba masturbando. Apagó la luz y yo intensifiqué mi falsa respiración de dormido. Luego se tumbó a mi lado dándome la espalda.

Que silenciosa era la cabrona, casi ni se notaba. Pero cuando estaba próxima al orgasmo ya no pudo contener mas la respiración, un largo gemido ahogado se la escapó y su cuerpo tembló en un tremendo orgasmo silencioso, noté las vibraciones de la cama y mi polla volvió a empalmarse…

– Lo estás haciendo muy bien chico, me dijo Miguel cuando le conté mis progresos con Raquel y como había terminado masturbándose el otro día en la cama.

– Nuestra zorrita cada vez está mas cachonda, tenemos que explotar esa vena exhibicionista que tiene y no “conocíamos”.

Se puso de pie frente al ordenador sujetándose la polla con la mano y mirando el culo de Raquel mientras paseaba por la calle en shorts, en unas fotos que yo la había hecho.

– ¡Que ganas tengo de tener la polla en ese culo! dijo cuando unos chorros de semen espesos cayeron de su polla hacia abajo sin ninguna fuerza…

Unos días mas tarde bajé a ver la clase de padel que Miguel daba a las chicas. Ahí estaban las cuatro, mi chica, Mercedes, su hija Berta y Laura la vecina pija de 30 años y tetas naturales de un inmenso tamaño.

Las cuatro llevaban unos conjuntitos que parecía que competían entre ellas por llevar la falda mas corta. Sin ninguna duda las mejores piernas y el mejor culo eran el de mi novia Raquel, seguida de cerca por la jovencita Berta, que tenía buenas piernas y un culito mas redondo y pequeño, pero muy apetecible, también era la que llevaba la falda mas corta, no tenía que agacharse para que se viera el short de debajo. Las mejores tetas eran sin ninguna duda de Laura, que pena que tuviera un culo tan planito. Y el mejor conjunto entre tetas y culo pudiera ser de Mercedes que a pesar de sus 45 años se mantenía en una buenísima forma.

Era un espectáculo ver a las cuatro. De buena gana me hubiera sacado la polla y me hubiera pajeado mientras las veía en la clase de padel.

Cuando terminaron se quedaron hablando las chicas y se notaba que la que llevaba la voz cantante era Laura. Es muy guapa de cara y es de las que cuando hablan parece que siempre lleva la razón. Noté como el resto la escuchaban como asintiendo, pero yo sabiendo como son las mujeres se notaba que en el fondo no caía muy simpática al resto. Tenía un buen trabajo y mucha pasta, y el mejor ático de la comunidad, era la mejor jugando, la que mejor pala tenía, la que mejor ropa llevaba. Era educada, a su manera.

A Miguel no le había pasado desapercibido que Laura caia regular entre las chicas. También lo pensaba utilizar para follarse a Raquel. Cada gotita contaba para llenar el vaso.

Despues me quedé yo un rato entrenando con Miguel y cuando terminamos estábamos en la ducha y empezó a hablar:

– ¿Te has fijado que envidia la tienen a Laura?. Es muy normal entre las chicas. Es una puta pija, pero está muy buena, es “otro nivel” y ellas se dan cuenta.

No se daba cuenta, o si, que al decir “otro nivel”, menospreciaba a Mercedes y sobre todo a Raquel, mi novia, pero él seguía hablando.

– Le vas a decir a Raquel que me he follado a Laura, me dijo

– ¿Como?

– Si, se lo vas a dejar caer, es mentira por supuesto, ya me gustaría, pero tienes que contárselo como un secreto que yo te he contado. Raquel empezará a pensar que me he follado a Mercedes, luego a Laura. Las puede la envidia, “nuestra chica” se comerá la cabeza, porque a Mercedes y sobre todo porque a Laura? Si está casada. ¿Y porque a ella no? Y empezará a pensar, ¿que tendrá Miguel que todas quieren follar con él y todas acaban cayendo? Te aseguro que dentro de nada Raquel va a tener unas ganas locas de probar mi polla.

Me empalmé mientras le escuchaba hablar así de Raquel. No me lo terminaba de creer. Se dio cuenta de mi bulto bajo las bermudas

– Me terminarás agradeciendo que tenga satisfecha a “nuestra zorrita”, aunque casi parece que lo vas a disfrutar tu mas que ella, me dijo riendo y mirando mi paquete.

Unos dias mas tarde, estaba con Raquel en el gimnasio. Las mallas que llevaba eran negras y mas finas que las que utilizaba en el trabajo. Marcaban tanto su culo y su raja del coño que dejaban poco a la imaginación. Se me ocurrió una idea. Por la noche mientras follábamos se lo iba a proponer.

Estábamos en los preliminares, los dos desnudos en el salón, besándonos, tocándonos y con las respiraciones agitadas.

– Me he puesto muy cachondo esta tarde en el gimnasio, no veas como te quedan esas mallas, todos se fijaban en tu culo.

– ¿Ah si?…es para estar mas cómoda mientras hago ejercicio, dijo sonriendo

– ¿Y es necesario que se marque tanto el coño?, dije metiendo la mano entre sus piernas. Se que te gusta que te miren el culito, pero sabes, a mi me gusta mas, pienso para mi, ese culo es de mi chica y esta noche me la voy a follar yo y me voy a correr sobre él. Pero me vuelve loco que los otros te lo miren y se fijen en tus piernas, en tus tetitas, en tu coño. ¿Harías una cosa para mi?

– A ver, sorpréndeme, dijo Raquel intrigada.

– Quiero que te pongas esas mallas del gimnasio un dia que vayas a trabajar….

– queeeee?????, que va, no, no, no, de eso nada…

– vamos hazlo por mi…se que en el fondo te pone eso de que se fijen en ti, pero al menos hazlo por mi, iré a tu trabajo y me quedaré observando como te miran el culo, se me pondrá muy dura y tu estarás bien caliente, te aseguro que cuando lleguemos a casa echaremos un polvazo bestial!!!

– No es lo mismo en el gimnasio que el trabajo…

– Ya lo sé pero no me digas que no te pone un poquito la idea. Mira ya que tienes que ir en mallas al trabajo pues por un dia lleva las mallas ajustadas del gimnasio. Tus compañeras llevan las mallitas casi mas apretadas que tu y no veo que pase nada…

– No sé, me da vergüenza

Raquel empezaba a dudar y yo al final sabía que mi chica iba a acceder a mi petición de ir marcando culo y su coñazo en la tienda de deportes donde trabajaba.

Mis 20 cms de polla se pusieron duros como una piedra solo de pensarlo. Me puse encima de ella y se la metí de un solo golpe. Raquel gimió bien alto

– Dime que iras al trabajo marcando como una buena zorra, dímelo.

– Mmmm,vale , si es lo que tu quieres, lo haré por ti…

– Te pondrás esas mallas del gimnasio que mas te marquen, esas que se te marca toda la rajita del culo, que no hace falta ni imaginar como es tu culo, porque se te marca como una segunda piel. La primera vez irás en tanguita, pero te va a gustar tanto que después de varias días haciéndolo te pediré que debajo no lleves ropa interior y sabes que lo harás.

Raquel no dijo más. Solo abrió mas las piernas y me apretó del culo para que se la metiera hasta el fondo.

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