JANIS MULLIGAN

Cinco años después.

Hace un día precioso. La primavera hace eclosionar todo en los jardines de la mansión. El sol, aún tímido, se cuela por los grandes ventanales, alegrando cada rincón de nuestra vivienda, alegrando corazones y trayendo esperanzas.

―           Vaya. Hoy estás poético.

“Puede ser, mi rezongona consciencia”, le respondo mentalmente, entrando en mi despacho.

Lo primero con lo que me topo son dos piernas vertiginosas que se yerguen, de puntillas, sobre uno de los asientos aterciopelados. Asciendo la mirada por esas torneadas columnas de carne, enfundadas en las oscuras medias del uniforme, y me doy cuenta que Katrina ha vuelto a acortar la falda de las doncellas.

Las redondas nalgas de la criada asoman parcialmente cada vez que estira su brazo, limpiando con el plumero los anaqueles. Sonriendo, me acerco sigilosamente a la chica y deslizo mi mano desde sus corvas hasta sus nalgas, por el interior del muslo. Ella da un gritito de sorpresa y tengo que sujetar con mi otra mano su trasero para que no se caiga hacia atrás.

―           Para ir sin bragas en esta casa, hay que tener el potorro bien depilado, Anabel – musito, sobándola profundamente con un dedo.

―           Ay, sí, señor – suspira ella, al reconocer mi voz.

―           ¿Mi esposa ha vuelto a reformar costumbres y uniforme? – Anabel asiente, en silencio, aferrándose a los estantes y ofreciéndome sus nalgas. — ¿Vas a tardar mucho? Necesito leer unos cuantos informes.

―           No, señor, estoy terminando – me contesta, con un mohín de disgusto.

―           ¿Le has quitado el polvo a “Caratriste”?

―           No, señor – niega, bajando la mirada, algo avergonzada. – Me da miedo…

―           Anda trae – le pido el plumero y la criada se baja de la silla, entregándomelo.

Toco el resorte oculto y uno de los anaqueles se abre en dos, como un libro, mostrando el hueco secreto que esconde. Allí, iluminado por un fluorescente rosado, hay un gran tarro de cristal, de boca precintada. Está lleno de formol que mantiene conservada la cabeza humana de su interior. Arrudin se ha ganado el apodo de “Caratriste”, debido a la expresión de sus comisuras, que tiran hacia abajo de su boca. Tiene los párpados cosidos para que el líquido no le abra los ojos y algunas guedejas de oscuro pelo flotan hacia arriba en su coronilla. Precioso.

Paso el plumero sobre el gran tarro. No hay apenas polvo debido a que está la mayor parte del tiempo oculto tras los trofeos y diplomas de mis huérfanos. Cuando recibí la cabeza de mi enemigo, metida dentro de una caja, no me lo esperaba, la verdad.

Más tarde, me enteré de la verdadera historia. Cuando envié el disco conteniendo la muerte de Konor, lo hice directamente a los lugartenientes del georgiano, no a él. Éstos debatieron el ultimátum entre ellos. Sabían que estaban derrotados, aislados de las rutas de suministros, encerrados en su propio territorio. Llegaron a la conclusión que su jefe debía pactar tanto con mi organización, como con las de mis socios europeos, si querían sobrevivir.

Arrudin, por despecho y orgullo, se negó a escucharles, lo que terminó con un golpe de estado entre criminales y un líder decapitado. Al abrir el paquete precintado, no esperaba encontrarme con otra caja hermética dentro y la cabeza de Nicola mirándome fijamente. Al viejo y a mí nos embargó una de esas risas histéricas interminables, que me mantuvo sentado toda la mañana en el despacho. Cada vez que me ponía en pie, me entraba la risa floja.

Me encargué yo mismo de limpiar y acondicionar la cabeza cortada, y meterla en formol. De hecho, es mi trofeo preferido. Poco después, Krade, del Reino Unido, y yo nos repartimos las migajas del imperio de Arrudin en Francia, absorbiendo sus negocios y contactos.

Desde entonces, las cosas van viento en popa. RASSE es cada día más poderoso, controlando todo el Mediterráneo y teniendo alianzas con la mayoría de los países que bañan sus aguas. Sigo dedicándome a la prostitución y al mundo del sexo. No me gustan las drogas ni el contrabando, así que sigo a lo mío, pero a otro nivel más alto.

Tras construir el inmenso proyecto de Lisboa, que nos llevó tres años, “Historia Viva” abrió sus puertas, asombrando al mundo entero. Es mucho más que un parque temático, es un mundo en sí mismo. El proyecto se nos fue de las manos al ir creándolo y afirmándolo. Tenía vida propia y no dejaba de crecer. Todos participamos en él, aunque Pam fue la madrina entregada. Finalmente, tuvimos que aceptar la participación de los socios europeos para conseguir más liquidez.

En su primer año de apertura recaudó una cifra record, muy por delante de cualquier parque temático del mundo entero, y se hicieron cinco mil socios VIPs de muy distintas nacionalidades. Ahora, hemos iniciado el segundo año, con una nueva temática. El Imperio Romano ha quedado atrás – finalmente, ese fue el periodo escogido para la inauguración – y se ha dado la bienvenida a la Revolución Francesa.

Por mi parte, este año me he enfrascado, junto a Pam, en los proyectos de Córcega y Cerdeña, el hotel convento y la Catedral de los Pecados. Hay buenas perspectivas cuando estén terminados, atrayendo a dos públicos completamente diferentes.

Pero el paso más ambicioso es el que estoy a punto de dar esta tarde. Debo reunirme en Madrid con una delegación japonesa, que desea invertir en el sello RASSE, para abrir franquicias en Japón. ¿Puede ser el primer paso para que mis clubes tengan una cobertura mundial? Aún es pronto para decirlo, ya veremos.

Mientras le doy tiempo a Anabel a terminar, enciendo una varilla de incienso en el pequeño altar a Ra que tengo en mi despacho. Le doy las gracias mentalmente por mi vida y mis hijos, y termino sentándome a mi escritorio. La criada cierra la puerta suavemente al marcharse.

Repaso unos correos que llegan desde El Cairo. Yassin me envía el informe habitual de las operaciones en el canal de Suez. Bien. También tengo varias peticiones y sugerencias de Hamad Abenakon, un gestor designado para pescar nuevas oportunidades en Oriente Medio. Confío totalmente en él, pues pertenece al Ojo de Ra, el nombre que ha adoptado el culto a los antiguos dioses.

Es mucho más difícil introducir el sexo pagado en los países musulmanes, pero, poco a poco, las grandes ideas se abren paso. Un jeque de Arabia Saudita está interesado en una idea nueva – mucho más light que las europeas, pero aún así mía.

Abro otro correo, éste encriptado. Reconozco el modelo. Es del alcalde Quiche. Me comunica que Anenka está siendo tratada de sífilis, por lo que ha sido retirada del servicio sexual por unos meses. Ahora se dedica a fregar suelos de todo el que la solicite. Al parecer, dispone de un acompañante que la lleva de la correa y que la vigila mientras limpia los suelos encerados de madera.

El correo viene acompañado de diversas fotografías para que pueda ver el estado físico de la rusa. Parece estar bien e incluso, la obligan a hacer ejercicio, tres días a la semana, pero su mirada está muerta, abatida, ya no hay rastro de aquella mujer orgullosa y cruel. Sigue siendo hermosa, aunque ha perdido todo el tinte de su cabello. Ahora, vuelve a tener una larga melena, ondulada y negra como la tinta. Un enlace me permite ver varios cortos donde varios hombres la usan de múltiples formas, incluso como orinal.

Unos golpecitos en la ventana atraen mi atención. Con una gran sonrisa, mi hija Natasha golpea el cristal con su manita. Es tan rubia como su madre, aunque tiene mis ojos azules. A sus cinco años, parece un ángel terrenal. ¡Dioses! Mis hijos son mi debilidad. Katrina acude desde el porche trasero, y la toma de la mano. Me saluda con un gesto de su otra mano, y se aleja con la niña. Sigue siendo tan hermosa como siempre, y muy elegante, debo decir. Se ha vuelto muy puntillosa con el tema de vestir, tanto suyo como mío.

Me pongo en pie y me asomo al gran ventanal que se abre a la parte trasera de la mansión y los jardines. Contemplo los niños jugar en el parterre acondicionado para ellos, lleno de pequeños columpios. Natasha corre junto a sus primos. Víctor está alto para sus seis años recién cumplidos, y su hermana Danielle es tan traviesa como él bajo su apariencia dulce y rubia.

Elke no les quita ojo de encima, siempre atenta y responsable en su papel de madre protectora. Ya que Pam debe viajar y ausentarse a causa de su implicación en los clubes, ella es quien se ocupa de la educación de los niños. Bueno, ella y Katrina debería decir. Son las madres oficiales de todos los niños que corretean allí, pues también está Katya, la pequeña de Kiev que Denisse y Nadia han adoptado cuando llegó el año pasado a La Facultad, con tan sólo tres añitos.

No pudieron resistirse a sus grandes ojos melosos y su cabecita calva, consecuencia visible del incendio en que sus padres murieron. Ahora mismo, luce ya una melenita negra como la noche, que oscila locamente mientras intenta perseguir a mi hija Natasha.

Pam y Elke se casaron el mismo día en que ofrecí a mi hija a Ra. Katrina también ha acabado abrazando esta fe, al experimentar la bendición, pues Yassin vino a Madrid para el parto y se quedó casi dos meses. Mi hermana y su cónyuge aprovecharon el acto nocturno para casarse bajo las estrellas, en el jardín. Fue una preciosa ceremonia civil, con ellas dos vestidas de novias, guapísimas. Madre lloró mucho y no dejó de abrazar a sus nietos, aunque no sabe, por supuesto, que lo son por partida doble. Pero está loca de contento por disponer de tres nietos a la vez.

Debo decir que la noche de bodas de mi hermana fue muy parecida a la mía, yaciendo en la gran cama de mi alcoba, conmigo, con mi esposa, con Krimea, y con Yassin, la cual aprovechó para bendecir a las recién desposadas aunque no pertenecieran al culto del Ojo de Ra. Los dioses egipcios no son precisamente celosos, ni posesivos. Esas son malas condiciones humanas.

Con relación a Krimea, cada día se decanta más por la interpretación, aunque sigue sacando música, aunque ya no hace conciertos. Trabaja en una serie de televisión inglesa, y ha filmado tres películas en este tiempo, una de ellas como absoluta protagonista. Pero, en casa, sigue siendo nuestra perra, y está muy contenta de serlo.

Contemplo a las tres madres que vigilan a sus hijos mientras charlan entre ellas como viejas amigas. Katrina, Elke, y Nadia, quien se sigue ocupando de toda la seguridad de la finca y de nosotros, por supuesto.

Un movimiento en el jardín hace que me fije en el soldado camuflado que se aposta allí. Volví a reconstruir la Academia y contraté un nuevo jefe instructor, esta vez tailandés, y la Dra. Garñión me ha enviado uno de sus ayudantes para potenciar los sueños de los futuros soldados. De esta manera, producimos tanto hombres capaces como mujeres buen condicionadas entre nuestros dos centros, para abastecer y proteger los clubes que ya se reparten por diversos países.

En cuanto a La Facultad, Alexi sólo estuvo un tiempo a su cargo. Luego, se marchó con Patricia a Salamanca, a la universidad. Patricia se licenció en Empresariales y Dirección de empresas, y la dulce Alexi, en medicina pediátrica. Ninguna de las dos aún ha vuelto a la mansión, dedicadas a buscar nuevos proyectos donde integrarse. Las dejo disfrutar, pues siempre serán los benjamines de mis chicas. No son pareja, en absoluto. A Patricia le ha dado últimamente por dominar a chicos y hombres, pero suele arrastrar a Alexi en sus apetitos.

Tuve que contratar nuevo personal para que se ocupara de los huérfanos, pero ya están criando una segunda generación de niños traídos desde África y China, principalmente. La primera generación ya está integrada en el tejido adolescente español, acudiendo a buenas escuelas y viviendo en el nuevo edificio que he mandado construir a espaldas de la mansión. Se trata de una residencia estudiantil, donde los niños ya integrados viven con toda comodidad, apartados de los más pequeños.

Desde allí, algunos irán a la Academia y otros aprobaran oposiciones y asumirán puestos en diversos lugares de España. Muy pronto, la primera hornada del proyecto de Víctor Vantia será real y protegerá mucho mejor a RASSE.

Mi móvil suena, cortando mis divagaciones. Es Denisse. Me exhorta a prepararme y ponerme en marcha. Me espera en el Eurostars Tower, en el Paseo de la Castellana, donde se aloja la delegación japonesa. Por lo visto, hay que almorzar con ellos, antes de la reunión de negocios.

―           ¿Qué humor tienen esta mañana? – le pregunto a la abogada sobre los japoneses.

―           Muy bueno. Todos están muy sonrientes. ¿Tienes algo que ver con eso?

―           Claro. Les envié una cohorte de chicas anoche, para que se los follaran bien follados a todos. Es lo mejor para una buena negociación – sonrío al contárselo.

―           Eres un demonio, Sergio.

―           Un buen demonio lujurioso, Denisse, ya lo sabes.

―           Con un magnífico consejero para las travesuras.

Hasta nunca, amigos.

Espero que hayáis disfrutado con mi vida.

Sed buenos.

 

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