LESLIE MANSILLA

«”Yo no estoy loca”», eso dijo la locura mientras todos bebían el vino de la discordia y saboreaban los frutos agridulces del porvenir, «”Yo no estoy loca”», se repetía entre susurros y con sus dedos pintaba un picaso a la bolognesa con las salsas del bufe en una servilleta blanca.
Era el momento del brindis ya la cena estaba lista, la mesa era enorme y estaba repleta de manjares suculentos.
Todos con sus trajes de gala y sus grandes barrigas brindaban por sus inmensas fortunas.

— Yo brindo por mi habilidad de no necesitar de nadie, dijo el “Orgullo” por la superiodidad que mi pensamiento denota ante la mediocre muchedumbre, ¡Salud!

«¡Salud! decían todos vociferando con admiración.»

El “Sarcasmo” se puso de pié y con una mirada estirada dijo mientras veía hacia la nada:
— Yo brindo por todos ustedes, estimados señores, por su gran importancia en este mundo y la debilidad del hombre, ufanandose de poeseerlos en gran manera.
«¡Salud!… Todos casi de pie, celebraban el brindis tan acertado».

La “Auntenticidad” observaba discreta la osadía con la que celebraban sus palabras.

La “Valentía”, no se animó a llegar, la “Duda” le desanimó.

«De haber estado presente, hubiera dado un discurso que habría callado a todos estos engreídos y bocones», pensaba la “Timidez”, quien casi invisible ocupaba una silla en el banquete.

La “Ira”, impaciente esperaba su turno, interrumpiendo el momento de la fanfarria dijo con imponente voz: —”Ya basta de tanta risa”, tengo mucho que decir y preciso de su silencio, es una completa falta de consideración que no puedan escuchar lo que tengo que decir, me tienen arto con sus burlas y sus voces chillantes, estoy cansado de sus arrogancias y no tolero mas estar en este lugar, me largo porque todos ustedes son una partida de incultos que no saben comportarse” -, diciendo esto se marchó golpeando fuertemente la puerta.

El “Orgullo” se ofendió en gran manera y poniendose de pié dijo : — “Señores, con su permiso, me retiro, no necesito este tipo de escenas”-, dicho esto, salió del lugar caminando como quien lleva resortes en los zapatos y con su cara muy en alto; detrás, el “Sarcasmo” con su risa de medio lado, pues sin el “Orgullo” presente, se le es muy dificil hacerse notar.

El “Silencio” tomó la copa y la alzó, todos le observaron con gran atención, con un impulso triunfal bebió un buen trago hasta acabarse la discordia.

Fue entonces cuando la “Sabiduría se puso de pié y en ese ambiente de calma dijo con gran virtud:
— Brindo porque nunca nos falte la “Paciencia” y la “Tolerancia”-, señalando con la copa dió honores a las hermanas que siempre permanecían juntas.
— Brindo por la “Discreción” y la “Cordura”, por el equilibrio que postula su presencia; por la “Inteligencia” y la “Intuición”, por la “Paz” y el buen “Juicio”, por la “Verdad” y la “Templanza”, por todas ustedes grandes virtudes y sobre todo por la “Autenticidad”.

No pasó mucho tiempo sin que el “Miedo”, la “Mentira” y la “Hipocrecía” se levantaran sigilosos y abandonaran el festín.

Fue así como finalmente se llevó a cabo el gran banquete en el corazón del hombre y bebieron y compartieron experiencias, aprendiendo el uno del otro, hasta el amanecer.
Y sin esperarlo los sorprendió el amor.

La locura…, la locura siguió haciendo locuras, a veces pintando, a veces cantando, a veces escribiendo.

 

El “Silencio” tomó la copa y la alzó, todos le observaron con gran atención, con un impulso triunfal bebió un buen trago hasta acabarse la discordia.

Fue entonces cuando la “Sabiduría se puso de pié y en ese ambiente de calma dijo con gran virtud:
— Brindo porque nunca nos falte la “Paciencia” y la “Tolerancia”-, señalando con la copa dió honores a las hermanas que siempre permanecían juntas.
— Brindo por la “Discreción” y la “Cordura”, por el equilibrio que postula su presencia; por la “Inteligencia” y la “Intuición”, por la “Paz” y el buen “Juicio”, por la “Verdad” y la “Templanza”, por todas ustedes grandes virtudes y sobre todo por la “Autenticidad”.

No pasó mucho tiempo sin que el “Miedo”, la “Mentira” y la “Hipocrecía” se levantaran sigilosos y abandonaran el festín.

Fue así como finalmente se llevó a cabo el gran banquete en el corazón del hombre y bebieron y compartieron experiencias, aprendiendo el uno del otro, hasta el amanecer.
Y sin esperarlo los sorprendió el amor.

La locura…, la locura siguió haciendo locuras, a veces pintando, a veces cantando, a veces escribiendo.

3 comentarios sobre “Erase una vez, en un corazón

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