JUDITH GÓMEZ ANJOS

Nunca se ha sentido especialmente guapo, pero eso no le ha impedido conseguir a la chica que quiera. Está muy seguro de sí mismo y no tiene vergüenzas ni miedos. Se guía por impulsos, sin pensar mucho las cosas, como un camicace; si quiere hacer algo, lo hace y punto, nadie le puede prohibir ni limitar. Sus padres se cansaron hace mucho, pero fue el divorcio lo que provocó que su hijo acabara con cualquier tipo de control.
Aún así, siempre se muestra responsable con su trabajo, algo que pone por delante de cualquier persona, por mucho que le importe. Vive por y para el campo, y no renunciaría a ello por todas las comodidades que una ciudad podría ofrecerle.
Tiene un trabajo que adora, una casa para él solo y una novia que haría lo imposible por él. Está muy seguro de ello. Y la quiere, tanto que le gustaría no hacerlo. Lleva cuatro meses sin verla y sufriendo por no poder confiar en ella, en su fidelidad. No porque ella no sea de fiar, sino porque él piensa que ninguna chica lo es.
Así se lo enseñó su padre.
-¡León, tu teléfono suena!
+Déjalo.
-¿Otra vez ella? ¿No entiende que habéis terminado?
+Y quién dice que hayamos terminado…
-Se lo dijiste tú…
+¿Y?
-Nada.
Una joven de unos catorce años sale de la cama de León para vestirse. Él evita mirarla mientras lo hace, deseando que se marche y no volver a verla para que se lleve con ella la culpabilidad que despierta tímidamente en su interior. Le gusta dormir con ella, pero nada más. Solo es sentir que hay alguien a su lado a quien abrazar por las noches, como cuando Violeta se quedaba dormida entre sus brazos y no se separaba hasta que él la empujaba cuando comenzaba a dolerle la mala postura.
-Me voy, si quieres vengo esta noche.
+Como quieras.
-¿Tú quieres?
+Me da igual.
-Joder León, ¿pero tú quieres algo conmigo? Con las cosas que me dices por WhatsApp me confundes, porque luego vengo y solo quieres dormir…No te entiendo tío.
+Si no quieres venir, no vengas y punto. Ya te he dicho que no quiero nada contigo, y tengo novia.
-Ya no.
+Sí, puedo volver con ella cuando quiera, así que es como si no lo hubiésemos dejado.
-¿Tú te crees que Violeta va a volver contigo después de ignorarla y dejarla? ¡Qué creido!
+Ella es diferente.
León siempre sabe cómo jugar sus cartas. No niega que ha tratado cada vez peor a la única mujer que está pendiente de él noche y día, pero también la quiere porque sabe que siempre le perdonará cualquier cosa.
Claro que tampoco le va a contar lo que hace durante su ausencia, aunque realmente cree que si se enterase le perdonaría sin problema.
Últimamente se siente muy desganado y no le da importancia ni prioridad a nada ni a nadie. Ha decidido pensar en él mismo y buscar algo que le saque de esa rutina, con eso justifica sus actos. Con eso y creyendo firmemente que no está engañando a nadie salvo a sí mismo, y nunca le han importado las consecuencias que pueda tener.
Él también se viste y como cada día sale a refugiarse en su trabajo. Apaga el movil y se recrea en sus quehaceres. Estando entretenido ella no acude a sus pensamientos. Cuando vuelve a cenar a casa y las mismas preguntas rondan su cabeza se evade hablando con otras chicas. A alguna la conoce de vista, a otras ni de eso. Todas le parecen adecuadas para aliviar tensiones con un momento de sexo. ¿Cómo puede aguantar tanto sin eso? Desde que perdió su virginidad con catorce años no ha sabido frenar ese deseo, y,
aunque con Violeta todo es más intenso, piensa que le valdría cualquiera en ese momento. ¿Y si…? No. No puede. Admite que quiere, pero entonces Violeta aparecerá más a menudo aún en su conciencia. ¿Qué estará haciendo ella ahora? Abre el WhatsApp y repasa la última conversación que tuvieron, y se da cuenta de que se trata más de un monólogo, pues solo ella habla y en todos los mensajes se preocupa por saber de
él. Ella nunca se ha rendido. Él tampoco, solo que no lo demuestra. Está a punto de contestarla, pero la joven con la que duerme llama al timbre.
+¿Vienes a dormir?
-Vengo a lo que tú quieras.
Es irresistible, pero no deja de ser una cría. Las últimas generaciones vienen adelantadas, luego se quejan de la fama que se ganan…
Violeta siempre le decía eso. Otra vez Violeta.

https://cuarentaytresmanerasdeenamorarse.wordpress.com

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