NÁUFRAGOENLALUNA

El otro día me crucé con mi amigo Francisco, el del colegio. En octavo de EGB fuimos los fundadores y creadores de un plan de estudios único, una técnica infalible. Yo estudiaba un examen y el me copiaba, el siguiente examen se lo preparaba él y yo copiaba, de esta forma estudiábamos la mitad que todos los demás estudiantes de la escuela (¡pringaos!) si nos ponían en mesas muy separadas curiosamente el sistema seguía funcionando a la perfección. No aprobamos ni un examen. El segundo trimestre la técnica cambió, ya no copiábamos pero estudiábamos juntos, creábamos unos esquemas de estudios que rozaban la perfección. El orden de los factores no altera el producto. ¡No aprobamos ni un examen! (resumir un tema de 32 páginas en un folio sólo por una cara, era resumir demasiado). El tercer trimestre dejamos de estudiar juntos y quizás también por separado, porque seguimos sin aprobar ni un examen. En las observaciones de las notas del último trimestre se podía leer: Creemos que su hijo ha tocado fondo, pero con la ayuda de su amigo Francisco estamos seguro de que seguirán cavando (supongo que en sus notas pondría mi nombre como amigo “minero”).

En el “siguiente octavo” (algunos lo llaman repetir, yo lo llamo, reforzar los conocimientos adquiridos del año anterior, afianzar o simplemente “el octavo bueno”) nos cambiamos de colegio y las aprobamos todas o eso creo porque nos volvimos a encontrar en el instituto, pero no nos saludábamos por miedo a que un “Hola” equivaliese a repetir curso. Conclusión: los padres dicen que las novias separan a los amigos de toda la vida, está claro que desconocen el poder de los famosos: “progresa adecuadamente” y los aprobados.

El otro día, cuando lo vi, yo iba en el coche, pero ahí estaba mi amigo Francisco (el de toda la vida) sentado en la parada del bus, no sé cómo le había tratado la vida, pero lo que estaba claro es que el pelo había decidido dejarlo solo. Toco la bocina y le grito por la ventana

– ¡Francisco! ¿Que tal? ¡Te has quedado calvo! (entre risas) mientras le saludo con la mano me doy cuenta de que me he equivocado de tío y a este no lo he visto en mi puta vida, todo esto sin llegar a frenar del todo (menos mal).

En ese momento el semáforo se pone en rojo (ley de Murphy) y aquí llega el momento en el que ya está todo dicho. Te quedas ahí con el coche parado a dos metros de tu ” super amigo” (al que acabas de llamar calvo) con el semáforo en rojo, subes la ventanilla de su lado (por protección) mientras piensas: Si me quedo mirando al infinito y no parpadeo igual no se da cuenta de que sigo aquí. Un mississipi, (que no se acerque) dos mississipi (que no se acerque). Justo ese día están realizando obras en una carretera de Cáceres a 360 kilómetros de aquí pero por alguna razón afecta a la duración de este semáforo en concreto y tarda en cambiar dos capítulos enteros de la serie Cuéntame. Cincuenta y cinco mil mississipis después y aún sin parpadear, por fin el semáforo se pone en verde y para no quedar mal del todo, bajo la ventanilla y lo vuelvo a saludar, como si todo ese tiempo entre medio no hubiera existido.

  • Perdona es que me he confundido, ¡nos vemos!. (que ilusión verte)

Pd: En sexto de EGB creamos la chuleta “invisible”,  la escribíamos con un Rotring de 0,1mm (lo siguiente hubiera sido escribirla una aguja quirúrgica) y la lupa que su abuelo utilizaba para leer los periódicos. El problema de este avance tecnológico es que llegado el momento sacabas la chuleta y te dabas cuenta de que sin la lupa no podías leer nada,  ni apretando los ojos hasta que se te saltaran las lágrimas. Una metáfora de la misma vida, sabíamos que la respuesta estaba en nuestras manos pero no podíamos verla. Conclusión, si no posees unas gafas del mismo grosor de una lupa para leer las chuletas…¡estudia!

Se nos quedó pendiente perfeccionar las clases “take away”. Un día nos llevamos una grabadora para grabar la clase de historia (la escuchariamos con atención más “adelante”) cuando llegamos a casa y probamos la grabación solo se escuchaba a mi querido amigo tocando la bateria con un boli sobre la mesa. Escuchad con atención ¡pon! ¡pon! ¡ponpon! ¡pon! y esto que os acabo de decir es muy muy importante y entra en el examen !porropopon!

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