FERNANDO

Los siguientes meses reinvertimos en nuestro negocio y lo expandimos más aun, los pedidos se contaban por cientos diariamente y mes a mes subíamos como la espuma, alojamos nuestra web en servidores que nos pusieron en los primeros lugares de búsqueda, tuvimos que alquilar una nave mucho más grande para poder hacer frente a todos los pedidos y eran ya varios los proveedores que nos abastecían, mi hermana era infatigable y cada día sacaba alguna novedad y eso conllevaba nuevas fotos que yo le hacía, Gabi no quería a nadie más.

No sé si sería por el amor que la tenía o que solo tenía ojos para ella, cada día me dejaba más sorprendido por su capacidad de decisión y su liderazgo, de acuerdo que éramos un equipo, pero mi hermana manejaba a proveedores y transportistas como quería, sacaba buenas ofertas por compras de gran volumen y teníamos muchas comidas y cenas de negocios con directores de compañías que devoraban con la vista a mi hermana. Tenía que acostumbrarme a eso, aunque era difícil, mi papel de hermano era inamovible y de eso se aprovechaban para delante de mis narices proponerle negocios millonarios a cambio de una noche de cama con ella.

No me digáis como lo hacía, pero ni noche de pasión ni siquiera dejarles ver un poco más arriba de sus rodillas, mi hermana conseguía contratos que nos dejaban muchísimo dinero, éramos ricos, pero todavía no habíamos invertido en nosotros. Teníamos un equipo de gente que nos respondía sin problemas y tenían capacidad de decisión, nuestra presencia ya no era tan necesaria pero mi hermana odiaba dejar en otras manos su negocio, era infatigable.

A los dos años, poco más de haber iniciado esta aventura, la relación con mi hermana estaba en su mejor momento, aun seguíamos viviendo en casa de nuestros padres y creo que ya era hora de emanciparse. Recordaba lo que me dijo mi hermana, que deseaba que calentase su cama, sentir mi cuerpo pegado al suyo y no separarse de mí, aunque mis padres hacían su vida y todos los fines de semana se iban fuera necesitábamos nuestro espacio. Busqué algo que nos gustase y encontré un chalé que me gustó según lo vi, estaba en una conocida urbanización en la zona de Arturo Soria, muy tranquilo espacioso y con piscina como muchas veces me había comentado mi hermana. Necesitaba una pequeña reforma, adecentar el jardín, muebles nuevos y arreglar la piscina; no me fue difícil contratar a un decorador de interiores que se hizo cargo de todo. Mi hermana creía en mi buen criterio y aunque me pregunto varias veces a que se debían los desembolsos de tanto dinero, siempre le dije que confiase en mí.

Compré un coche para los dos, aunque mi hermana no tenía carné de conducir, le gustaban los coches grandes y sobre todo uno, el Porche Panamera, así que lo encargué con todo el equipamiento y comodidades que podía llevar y que fui a recoger al concesionario días después de que hubiesen terminado de arreglar y decorar la casa. De acuerdo que me dejé un dineral entre la compra de la casa, la reforma, los muebles y el coche, pero por Gabi merecía la pena, preparé todo con sumo cuidado, puse un par de botellas de cava en el frigorífico y me aseguré de que no faltase ningún detalle, la casa estaba preparada para entrar a vivir esa misma noche, me fui a la nave y encontré a mi hermana sentada en su despacho entre hojas de cálculo y pedidos.

—¡¡¡Hombree tu por aquí!!! Exclamó mi hermana. Ya iba siendo hora de que te dejases ver el pelo, trabajar no sé si trabajaras, pero gastar dinero… Dijo algo enfadada.

—Mi amor, todo tiene una explicación. Estoy seguro de que lo que estás haciendo puede esperar hasta mañana, necesito enseñarte algo.

Mi hermana me miro con alegría, le encantaban las sorpresas, aunque creo que esta no se la esperaba, lo quise hacer aún más misterioso y tome prestado su foulard vendándole los ojos.

—Nacho ¿Dónde me llevas? No me gusta ir con los ojos vendados.

—Mi amor confía en mí. Le dije con cariño.

Le abrí la puerta del coche y se montó, cuando me senté a su lado olía como los sabuesos e intentaba mirar algo por el bajo del pañuelo.

—Eh, eh, Gabi eso no vale no quiero que veas nada de momento.

—Es un coche y huele a nuevo, ¿Te has comprado un coche?

—Bueno hermanita, más exactamente nos hemos comprado un coche, porque es tuyo y mío, aunque sea yo el que lo conduzca.

—Ummmm eso suena muy bien y también me gusta cómo suena el motor. ¿Me puedo quitar el pañuelo ya?

—Espera un ratito Gabi, ahora te lo quitas.

Inicié la marcha y tardamos poco más de quince minutos en llegar a nuestra nueva casa, abrí las puertas de la entrada y metí el coche dentro, ayudé a bajar a mi hermana y estando de pie me puse tras ella y le quité el pañuelo. Gabi miró a su alrededor con la boca abierta, todo estaba perfecto, el césped, la iluminación del jardín, de la piscina, los muebles en el porche todo estaba en su sitio.

—Nacho esto es precioso, ¿de quién es?

—Mi amor es nuestra casa, la he comprado y arreglado para nosotros aquí es donde vamos a vivir. ¿Te gusta?

Como respuesta mi hermana se echó a llorar y se abrazó a mí con fuerza, le costó un buen rato tranquilizarse, pero aun después de eso tenía hipidos y miraba todo fascinada.

—Has comprado el coche que sabes que me gusta, por Dios, Nacho eres increíble. Anda enséñame todo, quiero ver dónde vamos a vivir.

Gabi se agarró a mi cintura y apoyo su cabecita en mi hombro, la enseñe la casa y a cada momento abría su boca sorprendida de los lujos y la comodidad del chalé. El cuarto de baño de nuestra habitación era enorme y tenía un jacuzzi grande. Le encantó nuestra cama King size y todas las comodidades que tenía, le enseñé el espacioso salón con el inmenso ventanal que daba acceso al porche y la piscina y por último la gran cocina con acceso también a la piscina y al jardín.

—Dios nacho es todo tan perfecto, no me lo puedo creer, es como un sueño.

Fui a la nevera y saque la primera botella de cava que descorche bajo la atenta mirada de mi hermana que acercando su copa escancie de burbujeante líquido. Brindamos mientras mi hermanita me miraba con cariño.

—¿Que les vamos a decir a nuestros padres cuando sepan que vamos a vivir juntos? Pregunto mi hermana con preocupación.

—Cariño mío, desde que no nos gusta vivir solos y este chalé es muy grande, hasta qué más da si en la casa de los papas ya vivíamos juntos. Si te has fijado en la parte de abajo también hay una habitación totalmente equipada que puede ser de uno de los dos, solo hay que meter algo de ropa en el armario. ¿Crees que nuestros padres van a venir a vigilarnos?

—No, desde luego que no, dijo mi hermana. Además, desde que nos va tan bien y les pasamos dinero, todos los fines de semana desaparecen, ahora viven como reyes.

—Entonces ¿de qué te preocupas?

—No se mi amor, quiero que todo vaya perfecto, y no tengamos problemas.

—Gabi, si permanecemos juntos estoy seguro de que todo nos va a ir muy bien.

Mi hermana estaba preciosa o es que yo estaba muy enamorado de ella, pero la veía radiante, se bajó del taburete donde estaba sentada y se metió entre mis piernas, pasó sus brazos por mi cuello y se abrazó a mí. Como no podía ser de otra manera mi polla reaccionó ante su cuerpo pegado al mío, en principio la abracé por la cintura y la atraje hacia mi apoyando mi más que incipiente erección en su pubis, se separó ligeramente de mí y me besó, Dios me encantaba sentir sus labios y su lengua buscando guerra dentro de mi boca. Mis manos bajaron a su culo, y lo sobaron a conciencia, poco a poco fui subiendo su falda hasta que mis manos entraron en contacto con su piel, solo llevaba un escueto tanga de hilo dental y mis manos abrieron ese par de sagradas nalgas que escondían un tesoro aun mayor, la respiración de mi hermanita se aceleró.

—Mi amor, dijo mi hermana acariciando mi cara, creo que una buena manera de inaugurar nuestra nueva casa es con un buen polvo.

Noté como mi hermanita bajaba el cierre de su falda y se deshacía de ella, pude ver que llevaba medias y liguero, eso me excitó más aun, la di la vuelta y apoyé su espalda en mi pecho mientras desabotonaba su blusa y se la quitaba besando los puntos débiles de mi hermana, su cuello sus hombros y su espalda.

—Ummmmm mi amor me gusta lo que me haces…ahhhhhh…Diossss sigueee.

Desabroche su sujetador muy sugerente y me apodere de las tetas de Gabi castigando esos pezones que tenía y me volvían loco. Mi hermana ya frotaba su culo contra mi polla a través del pantalón, pero sentía todo su calor, estaba muy excitado, mi hermana se dio la vuelta y me bajo del taburete se abrazó a mí y me beso como nunca me habían besado.

—No sé cómo he podido vivir sin esto tanto tiempo me dijo con cariño mi hermanita.

Diciendo esto se abrazó nuevamente a mí y mientras me besaba con lujuria, mis manos agarraron su perfecto culo y ella abrazo mi cintura con sus piernas mientras mis manos se perdían por el culo y el coñito de mi hermanita, notaba a Gabi muy excitada, su respiración, sus ganas, su pasión se hacían notar en cada movimiento en cada acción, podría haber subido a nuestra habitación pero quise jugar más con ella y la senté en la gran isla que tenía la cocina, el contacto del mármol negro con su piel la hizo gemir y noté como su piel se erizaba, con cariño la tumbé sobre la encimera de la isla y el frio mármol hizo arquear su espalda. Abrí sus piernas y la visión era de lo más cautivadora, su piel era como el terciopelo y su lencería excitante, ese tanguita blanco se metía entre los labios de su coñito que ya estaban brillantes de su excitación y su olor, su peculiar olor llego a mí.

—Gabi, no puedo vivir sin ti.

Le quité su braguita y hundí mi cara entre las aterciopeladas piernas de mi hermanita y me apoderé de los labios de su coño en un beso infinito, me atrapó su sabor entre dulce y algo ácido y mi lengua recorrió su sexo y su anito mientras oía gemir a mi hermana escandalosamente.

—Nachooo…no pareeees…por diooos que gusto…más…más…maaaaaas…siiiiiiiiiiiii.

Gabi explotó en un orgasmo que la hizo retorcerse de placer mientras me tiraba del pelo hacia su coño, me bebí su corrida que me supo deliciosa, sus piernas aprisionaban mi cabeza suavemente mientras mi lengua seguía recorriendo su rajita con cariño y ella recuperaba el ritmo de su respiración.

—Paraaa Nacho, para por lo que más quieras…Dios que boquita tienes…ufffff

Apoye mi mentón sobre el pubis de mi hermana mientras veía subir y bajar su pecho rápidamente, me miro con amor y se incorporó sobre sus codos.

—Mi amor, como experiencia ha estado bien. Incluso te diría que el contraste del frio mármol con mi piel me ha gustado, pero mi espalda no aguanta esta dureza, vamos a nuestra cama.

He de reconocer que eso me gustó “vamos a nuestra cama” sonó muy bien. Gabi se bajó de la encimera y agarrándome de la mano me llevo a nuestro dormitorio. Era inevitable no fijarme en su cuerpo y ese culo respingón que se movía provocativamente al ritmo de sus largas piernas, cuando llegamos a nuestra habitación, me desnudo y poniéndose de rodillas empezó una mamada cargada de cariño y deseo, veía sus ojos, su expresión de placer, su felicidad, y ese cuerpo que me volvía loco, ni le pregunté por qué sabía lo que ella deseaba.

—Gabi mi amor, me corrooooo.

Estalle en su boquita mientras mi hermanita tragaba mi corrida, succionaba de tal manera que me iba a vaciar hasta las entrañas, pero era tal el placer que grite mi orgasmo.

—Diossss…siiiiiiiiiiiii…ahhhhhhhhh.

Casi ni me dejo que terminase, la vi muy excitada, me tumbo en la cama y poniéndose a horcajadas sobre mí se clavó mi polla hasta la matriz. Esa noche fue increíble, follamos, hicimos el amor y nos amamos hasta casi ver amanecer, era una locura, una locura maravillosa lo que estaba viviendo con mi hermanita pequeña.

Todo nos empezó a venir de frente, las cosas nos iban sobre ruedas, nuestro negocio empezó a hacerse un hueco en el sector, la lencería erótica de Gabriela de Paul empezaba a entrar con fuerza y eran unas cuantas marcas reconocidas las que se habían fijado en nuestra empresa y ya incluso había artículos en revistas destacando la innovación de las prendas y su fuerte demanda para las mujeres. A Gabi la hicieron dos entrevistas una de una importante revista del corazón y otra de televisión en una cadena que solo ponía programas de marujeo y que fueron determinantes para hacer que nuestro negocio fuese aún más conocido.

Ya hacía unos meses que mi hermana y yo vivíamos juntos y hacíamos vida de pareja de puertas para adentro, los dos estábamos muy enamorados y no había nada que se interpusiese entre nosotros. Nuestros padres nos visitaban a menudo, estaban encantados de que los dos estuviésemos tan compenetrados y ahora si estaban orgullosos de lo que habíamos logrado. No hicieron preguntas molestas ni nada parecido, ni tampoco les extrañó que viviésemos juntos, ellos lo achacaban a nuestro negocio y a la compenetración que teníamos para llevarlo adelante. También hicimos una fiesta de inauguración de nuestra nueva casa a la que asistieron muchos invitados, incluso invitados que no conocíamos de nada pero que amigos muy directos nos dijeron que deberían de estar allí para futuros negocios.

Estos “amigos” que no conocíamos de nada eran auténticos tiburones de los negocios, ávidos de sacar un buen cacho en cualquier operación en la que ellos estuviesen implicados. Pero lo que no soportaba era el acoso casi enfermizo que hacían a mi hermana. En casi todas las fiestas y eventos a los que asistíamos siempre estaban los babosos que no se separaban de ella, pulpos con cien brazos y cien manos que la sobaban, abrazaban, agarraban…metían mano…delante de mis narices con mi consiguiente malestar. Mi hermana tenía una forma de vestir que sin ser descarada era muy provocativa, sabia pararles los pies muy bien, pero eran como satélites a su alrededor, casi ni me dejaban acercarme a ella. Pienso que ese era mi castigo, mi penitencia por haber cometido uno de los pecados más horrendos ante nuestra sociedad, enamorarme perdidamente de mi hermana.

Sé a ciencia cierta qué Gabi nunca me fue infiel, soportamos los dos todo este maremágnum, ella el acoso de los hombres y yo el acoso de las mujeres y el tener que aguantar los dos como intentaban separarnos por el mero hecho de ser hermanos. No sé si se notaría nuestra cercanía, nuestro amor, pero estábamos juntos en todo y eso creo que a la gente no le gustó. Éramos famosos, la gente nos conocía y empezaban a no explicarse como dos personas tan guapas, ricas y famosas no se les conocía ninguna pareja o ningún escándalo.

Llevábamos cerca de dos años en la que nuestro negocio y nuestra vida había cambiado mucho, creo que ambos nos relajamos y nuestra vida de pareja en casa la sacamos a la calle sin darnos cuenta, había evidentes signos de nuestra cercanía, se nos veía muy acaramelados, íbamos por la calle agarrados de la mano o con la mano de Gabi en mi cintura y la mía por sus hombros, acciones que en una pareja normal serian de lo más corriente, pero quizás entre dos hermanos no. Eso hizo que se levantasen rumores y algunas revistas sensacionalistas mandaran a sus paparazzi a ver si conseguían una gran exclusiva.

La verdad, no les costó mucho trabajo el pillarnos en un momento comprometido, saliendo de un restaurante al que fuimos a cenar notaba a mi hermanita muy excitada. Toda la cena se pasó contoneándose en la silla, mirándome seductora, acariciaba mi pierna con su pie desnudo y se mordía el labio inferior provocativamente.

—¿Se puede saber qué te pasa Gabi?, solo te queda desnudarte y follarme aquí mismo.

—Pues espera que no lo haga porque me vuelves loca hermanito, necesito sentir tu polla dentro de mí.

Al oír eso mi polla salto como un resorte y se puso dura como el acero, la mirada de mi hermanita estaba cargada de deseo.

—Sabes Nacho, ¿te acuerdas de ese modelito que te enseñé uno que llevaba una bolita que vibraba y un plug anal?

—Gabi ¿no me jodas que lo llevas puesto?

Mi hermanita me miro traviesa mientras asentía mordiéndose seductoramente su dedo índice.

—Por eso me he puesto esta minifalda de cuero negra, estoy cachonda hermanito y no aguanto más, estoy chorreando juguitos que quiero que te comas y si no llevase esta falda ya habría mojado la silla.

Ni esperamos a los postres, pagué la factura de la cena y agarre de la mano a Gabi sacándola casi en volandas del restaurante. Cuando llegamos al coche y la fui a abrir la puerta la besé con pasión levantándole la minifalda y metiendo mis dedos en su coñito que estaba empapado, oía el chapoteo que hacían al entrar y salir.

—Diossss Nacho no pareeees…me corrooooo…joder me corroooooo.

Gabi se corrió entre espasmos mientras una mano suya acariciaba mi polla por encima del pantalón y aunque mi hermana empezó a desabrocharme para sacarme la polla y follarla ahí mismo, no quise tentar a la suerte no fuese a ser que alguien nos viese. La monté en el coche y nos fuimos a nuestra casa a follar en una de las mejores noches que recuerdo. Gabi se comportó como una autentica zorra ávida de sexo y me dejo seco, era imposible no caer ante una diosa como ella, su boca su coño y su culo probaron mi polla y mis corridas, al final de la noche agotados los dos caímos en un profundo sueño.

Fue sobre las once de la mañana, el sonido insistente del timbre de la puerta de entrada martilleaba en nuestros oídos, me puse unos pantalones de deporte y bajé rápidamente a abrir. Al poco un hombre con una pinta de vividor increíble entraba en nuestra casa sin ni siquiera presentarse, su actitud chulesca y vehemente me puso de muy mal humor enseguida.

—Creo que mi nombre no es relevante, pero lo que tengo aquí os puede arruinar vuestra perfecta vida.

Diciendo esto dejo un par de fotos de Gabi y yo a la salida del restaurante donde cenamos en una actitud demasiado cariñosa y provocativa, la minifalda de mi hermana en su cintura una pierna suya en mi cadera y los muy abrazados comiéndonos la boca.

—Creo que para ser hermanos os lleváis demasiado bien ¿no? Dijo este ser con ironía. Esto todavía no lo ha visto nadie, solo yo, y creo que podríamos llegar a algún tipo de acuerdo, para que estas fotos…¡¡Ah!!Se me olvidaba, dijo dejando también un pendrive encima de las fotos, en este pendrive hay un video muy explícito de tu hermanita corriéndose con tus dedos dentro de ella.

Cogí en mis manos esas fotos y ese pendrive que había dejado este hijo de puta, se había sentado en uno de los sillones con una sonrisa socarrona en su rostro, preámbulo de lo que se nos venía encima por un calentón. En ese momento mi hermana, mi amor, la mujer de mi vida, bajaba por las escaleras con un albornoz que más bien cubría poco, sabía que iba desnuda debajo de él.

—¿Qué es lo que está pasando aquí Nacho? Pregunto mi hermana confundida.

Ese individuo se había hecho con la situación y la manejaba como quería, se levantó como un resorte y se acercó mucho a mi hermana.

—Pero mira que preciosidad tenemos aquí, dijo ese individuo con cara de salido.

Seguidamente metió sus dedos por la solapa del albornoz y acerco su cara a su cuello, mi hermana hizo lo que cualquier mujer, le separó con brusquedad mientras le miraba furiosa.

—¡¡¿Qué coño haces imbécil?!!

—Ummmm…hueles a sexo zorra y eso me pone cachondo dijo este individuo lascivamente.

No aguante más le agarre del cuello y le senté en el sillón, por primera vez vi algo de miedo en sus ojos, en esa especie de forcejeo se cayeron las fotos y el pendrive, mi hermana los cogió del suelo y se quedó mirándolo con los ojos muy abiertos.

—Nacho, ¿Qué significa esto? ¿Quién ha visto estas fotos?

Vi el miedo en la cara de mi hermana, miedo e incertidumbre, miraba esas fotos sin creerse lo que veía yo acariciaba su cara y le decía que se tranquilizase, pero ni oía ni sentía hasta que vi a este ser meter su mano entre las piernas de mi hermana e imagino que tocaría su sexo, aunque Gabi ni se enteró. Esta vez le agarré del cuello y le di un puñetazo que lo lanzo al suelo, le volví a levantar y lo chilló para que nos enterásemos.

—¡¡UN MILLON DE EUROS!!… ¡¡UN MILLÓN DE EUROS Y FOLLARME A TU HERMANA, SI NO, ESTAS FOTOS Y EL VÍDEO VERÁN LA LUZ MAÑANA, ¡LO SABRÁ TODO EL PAÍS!!

Arrastre a este ser hasta la calle y lo dejé tirado como la basura que era, volví a la casa y vi a Gabi sentada llorando asustada y derrotada.

—¿Qué hemos hecho, por Dios que hemos hecho? Lloraba mi hermana.

Solo me senté a su lado y nos abrazamos fuertemente, estuvimos así durante más de veinte minutos mientras mi cabeza no paraba de pensar. Conseguí tranquilizar a mi hermana, y en una de las fotos vi un nombre y un número de teléfono móvil.

—Cariño, vamos a ducharnos y a vestirnos, tenemos mucho que hacer. Dije a mi hermana con preocupación.

Aunque en un principio la deje que se duchase sola, me metí con ella en la ducha y la abracé muy fuerte contra mí. Gabi se echó a llorar de nuevo mientras me besaba por toda la cara.

—Mi amor no me dejes sola, no quiero que esto nos separe.

Nos duchamos entre arrumacos y cariños, pero no hicimos el amor. Al poco salíamos camino de nuestro abogado para ponerle en antecedentes, iba a ser complicado y muy violento ya que íbamos a confesarle nuestra relación a alguien por primera vez. A nuestro abogado lo conocíamos desde que nuestro negocio empezó a prosperar, nos demostró que era buen profesional y buena persona y eso nos hizo confiar mucho en él. Cuando llegamos nos recibió enseguida y dedujo que algo muy grave pasaba cuando vio nuestras caras; le explicamos todo lo que había pasado y la relación que teníamos mi hermana y yo y no pudimos dejar de mirar su cara de preocupación cuando supo todo.

—A ver, quiero comentaros que la relación incestuosa en España no está penada, pero la relación de consanguinidad sí. Esto quiere decir que no podéis contraer matrimonio ni tener hijos, y que dado vuestro estatus ahora mismo vais a ser carne de noticia y se van a cebar con vosotros.

—Pero si pagamos no pasará nada, dijo mi hermana enseguida.

—Gabi, las condiciones de ese hijo de puta eran un millón de euros y follar contigo…y no estoy dispuesto a jugar con la mujer que más quiero, me importas demasiado.

—Cariño, sería solo una noche…no representaría nada para mí.

—¡¡HE DICHO QUE NO, GABI!! Grité furioso.

Mi hermana se echó a llorar de nuevo, estaba muy sensible y yo demasiado furioso con la situación que este ser había creado. Abracé de nuevo a mi hermanita y la cubrí de besos.

—Tranquila mi amor, no he querido gritarte, pero no pienso consentir que ese tío te ponga un solo dedo encima, no lo soportaría.

—Gabriela, dijo nuestro abogado, estas situaciones las he vivido, primero empezamos por el millón y tú cediendo a sus pretensiones, para terminar, pidiendo más dinero y tú siendo su puta, ¿quieres eso?

Gabi negó con la cabeza mientras su llanto era inconsolable, sufría por ella por lo que estaba pasando y sabía que esto solo era el comienzo.

—Bien de momento vamos a hacer una cosa, dijo nuestro abogado, voy a ponerme en contacto con este tío, y ver lo que quiere realmente, iros a casa y esperad que os llame, quiero saberlo todo.

A las tres horas más o menos nos llamó el abogado y las noticias no eran halagüeñas, este individuo no había rebajado sus pretensiones y solo se comprometía a hablar con Gabi y que ella le diese el millón y pasase la noche con él. Lógicamente nuestro abogado se negó en redondo y este ser dijo que a primera hora mirase en internet y las revistas y periódicos, nuestro abogado solo le dijo que se encontraría con una demanda por acoso y publicación de fotos sin consentimiento.

—Creo que lo mejor que podéis hacer ahora es desparecer iros a otro sitio fuera de esta ciudad, porque a partir de mañana no os van a dejar tranquilos, tenéis que dejar que todo esto se tranquilice.

Lo que paso a partir de entonces fue una pesadilla una pesadilla para Gabi y para mí. Primero nos fuimos a un pueblo de Zaragoza donde tenía un amigo de hace muchos años. Nos recibió con los brazos abiertos y nos sentimos a salvo, pero esto no había hecho nada más que empezar, aunque no salimos prácticamente de casa de nuestro amigo, creo que le pudo la presión y el saber que esa misma revista sensacionalista que publicó nuestras fotos y el video ofrecía 50.000€ por una pista de nuestro paradero. Todo fue una locura, nuestros móviles no paraban de sonar, números que no conocíamos…insultos…vejaciones.

Lo que más nos dolió fue el rechazo de nuestros padres, necesitábamos un apoyo, una frase de cariño, pero todo fueron insultos a mí me llamaron golfo, sinvergüenza degenerado, loco pervertido, a Gabi puta, zorra, bastarda, asquerosa, degenerada…no se me olvidaran las lágrimas de mi hermana oyendo esas barbaridades de boca de nuestros padres y por ultimo un “habéis muerto para nosotros” En ese momento creo que me di cuenta de la magnitud de nuestro pecado y que estábamos solos, no habría nadie que nos pudiese ayudar y mucho menos confiar en alguien con todo lo que habíamos generado.

Con ese horizonte tan negro nos escabullimos en la noche como delincuentes, como los amantes furtivos que éramos, intentando evitar por todos los medios a los periodistas sensacionalistas ávidos de carnaza y de una noticia que les sacase de su mediocridad. Nuestra primera parada fue en Zaragoza, nuestros números de móvil los conocía mucha gente y realmente, puestos a pensar las únicas personas que nos importaban realmente eran nuestros padres y nos habían dado la espalda. Hablamos con nuestro abogado segunda persona en la confiábamos con los ojos cerrados y no nos defraudó, nos dijo que nos deshiciésemos de los móviles y comprásemos un teléfono móvil Blackphone indetectable. Aunque nos costó un poco, al final los teníamos en nuestro poder.

Estuvimos dando tumbos de un lado a otro hasta que parece que todo se tranquilizó, al final nos instalamos en Vitoria en la zona de El Batán, alquilamos un piso e intentamos no salir mucho, queríamos dejar pasar el tiempo que se olvidasen de nosotros. Solo el paso de las semanas hizo que nos relajásemos y nos diésemos cuenta de la dimensión de lo acontecido, las noticias sensacionalistas no se cansaban de preguntar dónde estábamos, incluso se hicieron programas para intentar localizarnos, programas que veíamos con preocupación y nos dábamos cuenta de la cantidad de gente que quiere su minuto de gloria a costa de los demás.

Todo esto hizo que de alguna manera nuestra relación se viese afectada, nos amábamos eso era evidente y Gabi me repetía una y otra vez que no la dejase sola, pero nuestras relaciones sexuales casi se extinguieron, como si haciendo eso purgásemos nuestra culpa. Una mañana al despertarme me encontré solo en la cama, la casa estaba en silencio parecía que hacía rato mi hermanita no estaba junto a mí, su lado estaba frio. Me levante algo preocupado y la vi frente al  gran ventanal del salón, el sol entraba iluminándola y haciendo que su camisón fuese casi transparente mostrando esa desnudez tan sensual, se veían nítidamente sus piernas y ese triangulito invertido de su sexo, su aroma inundaba toda la estancia y fue inevitable, mi polla reaccionó ante tal visión y se puso dura como una piedra, la abracé desde atrás notando su calor, su aroma a mujer y alojando toda mi extensión entre los glúteos de mi hermanita que saco su culo provocativamente.

—Nacho, todo esto que nos está pasando… ¿Es un castigo por lo que hemos hecho?

—¿Es un castigo amarse? Gabi, esto nos está ocurriendo porque hay gente con mucha maldad que quiere vivir muy bien acosta de otras personas, aun destruyéndolas, no les importa.

—Vamos a estar siempre juntos… ¿Verdad? Decía mi hermana restregando su culo por mi polla.

—Hasta el final de nuestros días mi amor. Le dije llevando mis manos a sus tetas y amasándolas.

La respiración de mi hermana se había acelerado, llevábamos muchos días sin tocarnos, se dio la vuelta y me beso con una pasión que me dejo sin habla, se quitó su camisón quedándose desnuda para mí.

—Mi amor, fóllame, necesito sentirte ahora dentro de mí. Dijo mi hermanita excitada.

Me empujo contra el sillón y me hizo sentar, sus ojos hablaban por ella estaba sedienta de sexo, se puso a horcajadas sobre mí y apuntándose mi polla se dejó caer, estaba empapada, mi polla entro como un cuchillo caliente en mantequilla hasta el fondo, agarré su culo y la atraje hacia mí.

—Asiiii hermanito…ábreme bien…Dios la siento en el estómago…ufffff…

Mi hermana abrazo mi cabeza contra su pecho, me costaba respirar, pero estaba en la gloria notaba como botaba encima de mi dándose placer y sacando el mío, tenía que aguantar, pero su calor interno me abrasaba colapsaba mi cerebro que solo pensaba en dar placer a esa mujer note como sus caderas empezaban a moverse vertiginosamente, y su respiración se aceleraba.

—Asiiiii hermanito…asiiiiii, por Dios no pareees…me corrooooo, me corroooooo…siiiiiiiiiiiii.

Note las convulsiones del cuerpo de mi hermana, los músculos de su vagina literalmente exprimiendo mi polla que no tardo en empezar a soltar semen en lo más profundo del útero de mi hermanita, los dos gritamos nuestro orgasmo que fue larguísimo y nos dejó agotados pero felices. Estuvimos un buen rato mimándonos, sin movernos, con mi polla bien clavada en su interior, nos decíamos todo sin decir una palabra…amaba a esa mujer con locura.

—Vamos a ducharnos mi amor, dijo mi hermana.

Eso solo fue el preludio de un perfecto día de sexo con la mujer más increíble que había conocido. Según terminamos de ducharnos y de follar nos fuimos a la cama y allí continuamos hasta que dijimos basta, hasta que nuestros cuerpos no tenían más energía. Esa noche cenamos hablando de nosotros de nuestro posible futuro, pero sabiendo y dejando muy claro que nada ni nadie nos separaría.

Nuestra tranquilidad duró poco, a los tres meses nos volvieron a localizar y volvimos a desaparecer, esta vez pasamos a Francia y nos instalamos allí, a través de nuestro abogado sabíamos que nuestro negocio de lencería erótica no solo no había decaído, si no que había aumentado sus ventas. Nuestra cuenta corriente era desorbitada y estando en Francia una conocida marca de lencería se interesó por nuestros modelos. Con pena la oferta que nos hicieron la aceptamos, el precio fue astronómico con lo que muchas generaciones de nuestra familia vivirían muy bien. Lo único que dejamos claro es que la marca Gabriela de Paul no se vendía, pero si querían utilizar su nombre tendrían que proporcionarnos unos royalties. Creo que ese fue el negocio de nuestra vida, de la nada mi hermana había creado un imperio y ahora éramos multimillonarios…pero ¿a qué precio?

Llegado a un punto ya no quise arriesgarme más, ¿Qué no se puede comprar con dinero? Se puede comprar todo, desde nuevas identidades hasta una nación si te lo propones. Una nación, esa no era mi intención, pero me acordé de una película que siempre me gustó La Isla de Nim ¿por qué no? Lo consulte con mi hermana, vimos los pros y los contras, pero nuestro único deseo era vivir juntos, en paz, tranquilos y sin que nadie nos molestase.

Como he dicho comprar unas identidades nuevas no fue complicado, solo lo fue encontrar a las personas adecuadas y una vez conseguido Ignacio de Paul y Gabriela de Paul se perdieron por algún lugar de Francia y nuestras nuevas identidades cruzaron el charco y se fueron al continente americano. Las posibilidades allí se abrieron como un abanico y sé que en una isla nos ahogaríamos. La costa oeste de los Estado Unidos ofrecía unas posibilidades increíbles, no vendían islas, pero si grandes parcelas con playas privadas y mansiones de película en urbanizaciones de súper lujo que te garantizaban la más completa intimidad. Compramos una de esas parcelas con una casa increíble y una playa de ensueño e iniciamos allí nuestra vida nuevamente. No nos costó mucho acostumbrarnos a ese modo de vida, nuestro abogado en España nos puso en contacto con algunos de los asesores financieros de más prestigio que nos asesoraron como invertir mejor nuestra gran fortuna.

Fueron un par de años en los que vivimos muy bien nadie nos conocía, cuando salíamos lo hacíamos con gorras y gafas de sol para protegernos de miradas indiscretas y no solíamos hacer mucha vida social. He de reconocer que encontramos lo que queríamos, nadie nos molestaba, nadie nos perseguía y Gabi y yo éramos felices juntos, no nos faltaba de nada vivíamos muy bien, pero sin ser ostentosos y follábamos cuanto queríamos, nos dedicamos a viajar y a conocer nuevas culturas. En el tercer año de nuestra estancia allí algo vino a desestabilizar nuestra paz; era un día cualquiera de vaya usted a saber qué mes, un coche de seguridad de la urbanización paró frente a nuestra casa y llamó al telefonillo de la entrada.

—Sr. De Paul, tenemos en el coche a una mujer que dice ser prima suya, una tal Ana Sánchez de Paul, ¿La conoce usted?

La prima Ana, nuestra querida prima Ana. De todas las primas que teníamos era a quien más queríamos y con la que nos llevábamos mejor, no había habido evento familiar en el que los tres, mi hermana mi prima y yo, terminábamos algo perjudicados y de juerga. La queríamos mucho, pero nos extrañó muchísimo que hubiese dado con nosotros, si ella lo había hecho alguien más lo podrá hacer. Mi hermana y yo nos miramos preocupados, vi los ojos de Gabi humedecerse y fue ella quien hablo.

—Déjela pasar, haga el favor.

Al poco vimos a Ana guapísima corriendo hacia nosotros y dejando tiradas sus maletas en el jardín de la entrada.

—¡¡PRIMOOOS!! Grito contenta Ana mientras ella y Gabi se abrazaban y se echaban a llorar. Por fin os encuentro, no os hacéis una idea de lo que me ha costado, nos decía emocionada.

Cuando termino con Gabi vino a mí y me abrazo con fuerza dejando sentir ese cuerpazo que tenía. Para que os hagáis una idea Gabi y Ana se llevaban un año, Ana era mayor, pero eran muy parecidas tanto físicamente como en la manera de ser, de hecho, sus madres eran hermanas, de ahí su parecido.

—Prima, esto es una sorpresa, primero porque nos encanta tenerte aquí con nosotros, pero nos preocupa que nos hayas encontrado, le dije serio.

—Pues no os preocupéis, vuestro secreto está a salvo, me ha costado lo mío, y muchas horas de persuasión con vuestro abogado, pero al final me dijo dónde podría encontraros y vamos dentro que aquí pica mucho el sol, dijo riendo Ana.

La dejamos que descansase del viaje, y ya por la tarde en la playa más tranquilos habló con nosotros

—Cuando salto la noticia de vuestra relación, se armó un revuelo increíble en nuestra familia, como os imaginareis os han puesto a parir y os han llamado de todo.

—¿Tu qué opinas Ana? Pregunto Gabi con tristeza.

—A mí me encanta lo vuestro, me parece que habéis sido muy valientes y que vuestro amor os ha mantenido juntos. Siempre pensé que estabais enamorados, desde niños estuvisteis muy unidos.

Ana y Gabi se abrazaron y mi hermana se echó a llorar, por fin alguien nos daba palabras de ánimo.

—No llores cielo, dijo mi prima, ahora viene algo que es lo que ha hecho que os buscase hasta encontraros.

Gabi y yo nos miramos intrigados Ana sabía algo que seguro nosotros desconocíamos.

—Veréis, continuo Ana, un día vino a casa vuestra madre, todo estaba como en un secreto, se hablaba en voz baja por si las paredes escuchaban, yo me retire después de los saludos de rigor, pero mi curiosidad me hizo estar escuchando desde la cocina.

—¿Y qué escuchaste? Preguntamos Gabi y yo casi al unísono.

—La verdad no mucho, pero cuchicheaban hasta que mi madre levanto un poco más la voz y lo dijo bien claro… «¡¡Os lo dije!! Dije que ocultarlo solo traería problemas y mira ahora» Cuando se fue vuestra madre no me costó mucho sonsacarle a mi madre la historia

—¿Y qué es lo que ocultaban? Volvimos a preguntar intrigados

—Nacho, hazme el favor, mira a Gabi y dime que ves. Dijo Ana.

― ¿Aparte de lo que es obvio? La mujer más guapa, bella e increíble que he conocido…la mujer de mis sueños.

―Vamos, ¿No ves la diferencia? Míranos a Gabi y a mí, y mírate tú, en nuestra familia casi todos los hijos somos de cabello claro y ojos azules, tu eres la excepción…Nacho, sé que lo que te voy a decir va a ser duro, pero tú eres adoptado, tus padres biológicos no son los que te han criado Gabi y tú no sois hermanos de sangre.

Si dijese que me sorprendió mentiría, algo dentro de mí siempre me dijo que algo raro había, la conexión que tiene una madre y un hijo yo no la tenía con mi madre. Cuando nació Gabi, si note como su madre la miraba, esa mirada de mi madre a su hija nunca la olvidaré y desde luego nunca la vi en mí. Nunca me faltó de nada, tuve una infancia, una adolescencia y una juventud muy felices y creo que con la noticia que Ana nos había dado se había cerrado una especie de círculo en mi vida que no era capaz de cerrar y no entendía por qué, ahora todo cuadraba.

—Cariño, esto no cambia nada dijo Gabi abrazándose a mí.

Ana vino a nuestro lado y también nos abrazó y quizás sea un crápula, pero tener a dos preciosidades en bikini, pegadas a mi hizo que tuviese una erección incomoda e imposible de ocultar.

—¡¡NACHOOO!! Gritó Gabi, eres incorregible, decía divertida mientras me daba un puñetazo cariñoso en el hombro.

Ana al ver también mi erección a través del bañador se llevó las manos a la boca y me miró con los ojos muy abiertos mientras estallaba en una gran risa.

—Ni te acerques a mi mono salido, eres de lo que no hay, reía Ana divertida. Anda vámonos al agua a ver si te enfrías y bajas “eso” decía señalando tímidamente a mi erección.

Eso fue de todo punto imposible, entre Gabi y Ana se dedicaron a calentarme y estaba desbocado, jugaban conmigo y por supuesto mi erección no bajo ni un ápice, solo me tranquilicé cuando las dos chicas salieron del agua entre risas dejándome más caliente que una tea y dejando que mi polla rebajase sus expectativas de follar con dos mujeres. Sinceramente estaba algo alterado entre lo que supe de mí y el jueguecito de Gabi y Ana.

Los siguientes días fueron divertidos, estuvimos enseñando a Ana donde vivíamos, los mejores lugares, sitios paradisiacos, salimos con nuestro barco a recorrer varias islas cercanas, espacios preparados para el turismo donde lo pasabas muy bien y la diversión estaba asegurada. Fue en uno de esos sitios donde Ana conoció a un buen tipo, un cubano muy amable que enseguida se adueñó de la atención de nuestra prima, cenamos juntos y nos invitó, el hombre tenía una educación exquisita y mi prima tenía un brillo especial en sus ojos cuando le miraba. Esa noche mí prima y su cubano follaron en nuestra casa, sus gemidos nos mantenían despiertos y muy excitados, Gabi y yo follamos oyendo como se corría nuestra prima una y otra vez, la curiosidad nos pudo y Gabi se levantó.

― ¿Dónde vas Gabi? Pregunte en voz baja.

―La está destrozando, dijo mi hermanita excitada, quiero verlo.

―Estás loca, nos va a descubrir y va a ser una vergüenza.

Me hizo seguirla, los dos desnudos, cuando llegamos a su puerta estaba casi abierta del todo, ni se habían preocupado en cerrarla y lo que vimos nos dejó perplejos. El cubano la tenía contra la pared follándola con desesperación mientras Ana enroscaba sus piernas en la cintura del cubano y le gemía en su oído…más, más…maaaaaas. Mi polla saltó como un resorte, miraba hipnotizado como el cubano bombeaba en el coño de mi prima la escena era morbosa y Gabi no fue indiferente, pego su culo a mi inflamada polla y movía sus caderas, los dos estábamos ensimismados mirando como follaban, me encantaba el cuerpo de mi prima muy parecido al de Gabi y no se en que momento hicimos algo de ruido y nuestra prima nos descubrió, nos miró lasciva mientras nos lanzaba un besito y el cubano seguía empotrándola.

—Vamos a la cama amor, dijo mi prima, quiero cabalgarte.

El cubano salió del interior de mi prima y cayeron al suelo fluidos de su coñito, la polla del cubano era más o menos como la mía, pero gorda como una lata de refresco. Se tumbó en la cama y mi prima abriéndose de piernas ante nosotros se metió ese tótem de carne en su interior. Gabi y yo estábamos muy excitados y mi hermanita agarrándome la polla la puso a la entrada de su coño, me agarre a sus caderas mientras mis huevos rebotaban en su clítoris.

—Me encanta tu polla, decía mi prima excitada, asiiiiii…diooos como me llena…dame más fuerte cabrón…ahhhhhh…joder me tienes bien abiertaaaa.

Note como Gabi se estaba corriendo, notaba los espasmos de su corrida en mi polla y oímos como el cubano bufando, lleno de leche el coño de mi prima mientras se corrían los dos en un fuerte orgasmo. Esa noche nuestra prima nos brindó una variada sesión de penetraciones y corridas y nosotros lo disfrutamos y acabamos agotados.

Dormimos como benditos esa noche, aunque yo particularmente no dejaba de pensar en nuestra nueva situación, ya no había barreras no había consanguinidad y eso abría un abanico de nuevas posibilidades y por supuesto enfrentarme a nuestros padres y recriminarles su actitud. Escuche ruidos y me levanté, mi prima en tanga acompañaba a su amante a la puerta de salida, se despidieron con un tórrido beso y yo me volví a la cama, eso hizo que Gabi se despertase.

—Ummmm… ¿de dónde vienes amor?

—He oído ruidos. Era Ana despidiéndose de su cubano.

—No conocía esta faceta nuestra de voyeurs, digo Gabi somnolienta, pero he disfrutado mucho mientras me follabas y veía a nuestra prima como se follaba al cubano.

—Pues eso tiene un precio, decía Ana desde la puerta, vestida solo con su tanga. Pareja de mirones, reía divertida.

Mientras, acercándose se subía a nuestra cama, se quitaba su tanga y se acostaba entre nosotros. Mi polla reaccionó ante esto como me esperaba, se puso durísima y sé que para Ana no fue indiferente, pero más alucinado me dejo cuando besó con amor a Gabi y esta le correspondió.

—No os hacéis una idea de lo que me huisteis disfrutar anoche, decía Ana muy excitada, me encanta que me vean follar y más me gusta ver como folla la gente, me vuelve loca.

Ana y Gabi casi me ignoraron mientras se metían mano delante de mí; yo solo miraba embelesado mientras mi mano pajeaba lentamente mi polla viendo a esas dos ninfas retozar. Vi como Ana bajaba por el pecho y el vientre de Gabi, dejando una huella de saliva por su cuerpo hasta que metió la cabeza entre las piernas de mi hermanita.

―Diooos Ana…no pareees. Gimió Gabi moviendo sus caderas.

Ana no dejó de comerse el coñito de Gabi, llevándola a un orgasmo inevitable, no sabía si intervenir o no, la escena era excitante, nunca hubiese pensado ver a Gabi y a Ana así. Hice amago de incorporarme y acercarme, pero un gesto de mi prima me paró en seco, en ese momento vi como mi hermana explotó en un orgasmo que la hizo chillar de placer mientras empapaba la cara de su prima.

―Ahora quiero veros follar, lo necesito, lo llevo deseando desde que os vi cuando llegué sois una pareja preciosa.

Gabi todavía flotaba en su orgasmo y Ana hábilmente la puso en cuatro, expuesta para mí, con su coñito brillante de su corrida y su carita colorada. Me dio la mano y tirando de mí me puso en posición para que la penetrase, pero antes me miró traviesa y me dio un par de buenas mamadas en mi polla que me hicieron ver las estrellas.

―Vamos primo, fóllatela para mí.

Penetré casi con violencia a mi hermana que gimió largamente ante mi acometida y empecé a bombearla con desesperación mientras veía a Ana con su espalda apoyada en el cabecero de la cama, sus piernas abiertas al máximo y sus dedos anular y corazón follando su coñito. Ante esto iba a durar más bien poco, era muy excitante ver, experimentar todo aquello.

―Me encanta como te las estas follando primito, pero quiero verlo mejor.

Ana hizo un 69 con Gabi mientras veía como mi polla perforaba el coño de mi hermanita, tanto la lengua de Gabi, como la de mi prima no se estuvieron quietas y se empezaron a dar placer. Ana era excitante, su lengua también lamia mis huevos mientras la boca de mi hermanita llevaba al orgasmo a Ana que chilló como si el cubano la estuviese perforando ese coñito que tenía. Tanta excitación y ver como esas dos preciosidades se retorcían de placer me hizo estallar en un orgasmo intenso que llenó el útero de mi hermanita, casi grité del placer que sentía, pero más placer me dio cuando saqué la polla del coñito de mi hermana y Ana enseguida se fue a beber la corrida que caía entre los labios de su coño.

—Ummmm que rico sabes primito, esto es una delicia.

Gabi empezó a mover sus caderas nuevamente ante la comida de coño que le estaba dando Ana, aunque me había corrido hace nada, mi polla seguía como una piedra dura y deseando seguir, la visión de la boca de Ana comiéndose el coño de Gabi me tenía hipnotizado. Mi prima me miraba de vez en cuando y me sonreía, cuando mi hermanita estalló en otro orgasmo, mi prima agarró mi polla y empezó una mamada increíble que me la puso más dura aún.

―Fóllale el culo primito, quiero verlo de cerca.

El morbo de la situación me tenía muy excitado, mi adorable hermana estaba muy abierta para mí, y la cabecita de Ana me miraba lasciva esperando que mi polla atravesase el esfínter de Gabi. No me hice esperar y apoyando mi polla en su agujerito mi prima vio como el culito de mi hermana se comía mi polla hasta que mis huevos chocaban con su coño y la naricilla de Ana que seguía amorrada devorando su clítoris.

―Por diooooos no paréis…me estáis matando de gusto, decía mi hermana excitada.

Estuvimos un buen rato hasta que de nuevo los tres estallamos en un gran orgasmo, mi prima abrió su boquita en clara invitación a que me corriese en ella y no lo dudé, me corí llenándola de semen. Estuvimos retozando algo más en la cama y nos quedamos algo dormidos; pensé que seguramente follaría con Ana, pero no ocurrió así, cuando nos despertamos, nos duchamos y bajamos a desayunar algo. Más tarde Gabi me confesaría que no le hubiese hecho ninguna gracia verme follando con otra mujer, aunque esa mujer fuese nuestra prima Ana y la quisiésemos mucho. Eso no quitó para que Gabi y ella se demostrasen más cariño del que era habitual, con lo que mis erecciones eran casi continuas y con ello aprovechábamos y follaba con Gabi para que mi prima disfrutase y yo también, pues mi primita me daba unas mamadas que me volvían loco.

El tiempo pasa inexorablemente y nuestra prima debía de volver a España, aunque antes de irse la invitamos a cenar en un restaurante muy exclusivo y yo quise hablar con ella.

―Ana, hay algo que quiero preguntarte, ¿tuviste que ser muy persuasiva para que nuestro abogado te dijese como localizarnos? Sabes, es algo que me preocupa mucho, aunque con la noticia que nos diste esto ya quita mucho morbo a la noticia.

―Pues veras Nacho, la primera vez que vi a vuestro abogado no me causó buena impresión, aunque no era feo, su cerrazón y su sobrepeso no me gustaron nada, de hecho, las primeras veces fui una autentica borde con él y no me explico cómo no me mando a la mierda.

― ¿Entonces, como conseguiste sacarle la información?

―Bueno, es evidente, una tiene sus encantos y el cómo hombre no fue inmune a ellos. Me fije como me miraba y cambie mi estrategia, empecé a ser más encantadora con él, ganármelo, hacer que cayese en mis redes y lo conseguí, al mes poco menos me invitaba a cenar.

―Entiendo, le dije a mi prima divertido, fue en esa cena donde con la ayuda del vino y tus encantos te contó todo.

―No primito ni mucho menos, en esa cena me empecé a fijar en el como hombre y empezó a atraerme. Curioso, es el tipo de hombre del que siempre he huido y me encontraba molestamente atraída por él.

Ana se quedó pensativa, con la mirada fija en un punto más allá de donde nos encontrábamos, estaba seria, como evaluando lo que pasaba por su cabeza. Gabi y yo la mirábamos ansiosos de que continuase con su historia.

―Fue inevitable, continuo Ana, después de muchas cenas y muchos escarceos no había conseguido sonsacarle nada, así que me propuse jugar mi última carta, me lo llevaría a la cama y me lo follaría, sería un pelele en mis brazos. Me vestí muy provocativamente, falda cortísima, medias negras, ligueros, tanga mínimo zapatos con taconazo y camisa entallada sin sujetador. Cuando me vio se quedó con la boca abierta y pensé que era mío, que equivocada estaba, ese tío es una máquina de follar, estuvo toda la noche regalándome orgasmos, tiene una polla increíble y solo me dijo… “dame tu culo y te digo lo que quieras”… y bueno aquí estoy con vosotros.

Algo nos quedó muy claro de la confesión de nuestra prima y es que, aunque lo negase, estaba coladita por nuestro abogado. Todo llega a su fin y con pesar la acompañamos al aeropuerto a que cogiese su vuelo, habían sido quince días muy divertidos y aunque nos entristecía su partida un nuevo horizonte se dibujaba ante nosotros. Lo primero que hicimos cuando nuestra prima se fue es hacernos un análisis de ADN que confirmo lo que Ana nos había contado, no había consanguinidad, no éramos hermanos.

Aunque en un principio pensamos en ir a España y aclarar todo con los medios de comunicación, solo emitimos una escueta nota con las pruebas y se la dimos a nuestro abogado para que la difundiese por diferentes medios. La noticia causo algo de revuelo, pero sirvió para callar las voces de los más puritanos que nos tachaban de demonios degenerados. Al año más o menos nos fuimos en vuelo privado a España para intentar hablar con nuestros padres, pero todo fue inútil, no quisieron vernos, no así nuestra tía materna la hermana de nuestra madre y la madre de Ana, que nos recibió con los brazos abiertos.

Organizamos una gran comida en un lujoso restaurante para informar a la familia que prepararíamos una pequeña ceremonia en nuestra casa de California, pensamos que nuestros padres se animarían a ir a esta comida, pero no aparecieron. Invitamos a toda la familia y para que pudiesen venir fletamos un avión y reservamos un par de plantas de un hotel que estaba muy cerca de nuestra casa. Nos entristeció comprobar que nuestros padres tampoco quisieron venir, nuestra tía nos confirmó lo que ya nos dijeron en su día, habíamos muerto para ellos. Aunque eso enturbió un poco la ceremonia tanto mi tía como su marido hicieron de padrinos, fue un día inolvidable para todos y sé que nuestros padres vieron las fotos con tristeza por no haber ido.

********

Han pasado ya cerca de diez años de todo esto que os he contado, una gran aventura que ha terminado de la mejor manera. Veo a Gabi en la orilla de nuestra playa, el sol recorta su espléndida figura solo lleva un escueto bikini mientras mira hacia el mar y grita a nuestras hijas que no se alejen de la orilla, sé que no corren peligro por que donde están todavía hacen pie. En ese momento nuestra prima Ana, su marido (nuestro abogado) y su niño se juntan con nosotros para hacer una barbacoa en la playa. Desde mi tumbona veo como Ana se despoja de su vestido y me deja ver su cuerpo perfecto solo cubierto por una breve braguita, se acerca y me da un pico en los labios mientras tira de mi para irnos al agua.

Aunque dicen que el dinero da la felicidad, eso no es del todo cierto. Echo de menos a nuestros padres, muchas veces me gustaría que entraran en razón y poder hablar con ellos. Aun así y todo Gabi es una mujer increíble, me llena en todos los aspectos de mi vida y es una compañera extraordinaria, me hace muy feliz… ¿qué más puedo pedir?

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