CRISTINA CALZADO G.

Sé que no tengo mucho recorrido de vida (o sí, depende de cómo se mire ó cuán joven o viejo se sienta uno), pero aún así, me viene a la mente una reflexión: hoy en día la gente le valora más a uno por lo que tiene que por lo que vale. Y siendo esta “” reflexión, puedo estar equivocada o no, dependiendo de la opinión del lector que esté enfrente de estas humildes palabras. Pero al fin y al cabo, ¿es esto cierto?, ¿alguien puede decirme que estoy equivocada?  ¡Ojalá que sí! … Aunque sea un deja vù, desearía estar equivocada una vez más, como en otras tantas ocasiones.

Veo como una imagen tristemente habitual a niños de unos 9 años con tablets, obsequio de recibir la Primera Comunión. O con móviles cada vez más caros… Cuando yo a esa edad (y confieso, hasta cumplidos unos cuantos años más), aún seguía jugando con muñecas. O cogía renacuajos en la poza, los metía en un frasco y los llevaba a casa, para desagrado de mi abuela.

Un puñado de años después (hace unos 6), estando en mi lugar de trabajo, de repente un compañero me dice que mire a la entrada de la oficina. Alcé la mirada y, atravesando la acristalada puerta, no me percataba de nada que me llamase la atención. Entonces me dijo: “Con tu sueldo no vas a conseguir jamás comprarte un bolso como el que lleva esa señora”. Después de mi cara de incredulidad ante tal comentario, no se me ocurrió otra cosa que contestar: “Bueno, en primer lugar, e independientemente de mi sueldo, tú no sabes nada de mi economía, por lo que en realidad no puedes tener la certeza absoluta de si podría comprármelo o no; y en segundo lugar, puede que yo no necesite un bolso como ese para sentirme alguien, porque simplemente valgo por lo que soy, y no por lo que tengo”.

Y es que vivimos en una sociedad consumista en la cual, lamentablemente, se valora más la apariencia que la propia humanidad. Ya puedes, desgraciadamente, no tener suficientes recursos para vivir cómodamente pero, si tienes buena apariencia, lo primero es algo sin importancia. Pero si se trata del caso contrario, alguien más o menos pudiente pero que siempre va desaliñado, siempre le tratarán como a “un pobre rico”. Y todo basado en los estúpidos valores que estamos transmitiendo a generaciones posteriores. No importa la calidad de los amigos que tienes, sino la cantidad. “¿Quién tiene 10 amigos en Facebook?, ¿tú?, ¡ eres un antisocial ¡, yo tengo 500…”  ¿Qué no tienes Facebook? ¡Eres rarit@¡

Por desgracia, hace unos cuantos años sufrí la perdida de mi padre. Entonces “heredé” su coche. Nunca lo tomé como valor económico, sino como valor “sentimental”. Llega a ser tal  el valor que le doy en ese sentido, que a fecha de hoy, y después de 15 años, aún no he logrado desprenderme de él. Mis conocidos insisten en preguntarme cuándo voy a comprar coche nuevo, y yo me pregunto,  ¿por qué tendría que hacerlo?, tiene pocos km, nunca ha tenido averías y está como nuevo. Pero si no aparentas más, no vales nada. Yo seguiré con mi viejo “carromato”. Lamentablemente, hoy te valoran más por lo que tienes que por lo que eres.

“Mi primo, que tiene un bar, desde siempre me ha dicho,
y me consta que todo lo dice de muy buena fe:
tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar.
Si eres de los que no tienen, a galeras a remar.”

Canción “Como un burro amarrado a la puerta de un baile”.- El último de la fila.

www.relatosdesdemiventana.wordpress.com

 

2 comentarios sobre “Tanto tienes, tanto vales

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