ANA LESMAN
Nació la oscuridad y surgió tu Luz.
Noto tu presencia ausente…
La siento rozando mi nuca, abrazando mi dolor.
Pero enciendo la luz y…
El resplandor invita a la implacable realidad.
¡Perverso juicio! Se lleva tu rostro.
Quiero continuar en mi ceguera. Ella me devuelve tu imagen.
Vuelvo a apagar la luz.
Deseo verte en la oscuridad, palparte…
Y es en la abstracción, ahí, donde mi cuerpo se funde con tu faz.
¡Te adivino real!
Ay!, mi invención te crea tan perfectamente irreal…
¡Que hasta llego a implorar a la noche!
No desdibujarte en lo íntimo del sueño.
Sin tu amado trazo la inspiración me abandona.
Por eso, Cielo mío, ruego a no sé quién
que vuelva la confusión de mis tinieblas.
Mi razón. Sinrazón de existir. Más enciendo la luz y…
Solo hay Oscuridad

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