SINCACTUS1.1

Capítulo X
A la mañana siguiente, me despertó el aroma a pan tostado y café recién colado. Martha se había despertado muy temprano porque era momento de volver a Venezuela. Me levante de la cama y fui a cepillarme los dientes. Al llegar a la cocina se veía muy contenta cocinando y en la radio sonaba Roberta Flack con “the Firts time ever I saw your face” me acerque a ella y sin media palabras la abrace y le di un beso, ella sonrió me dijo – Desayunas y salimos ¿vale?, – Claro que sí, ¿y para dónde vamos? Pregunte comiéndome una tostada con mantequilla. – A cambiar tu vida, dijo riendo a carcajadas. Ana se despertó y se sentó a mi lado. Mientras desayunábamos escuchábamos la hermosa voz de la cantante… Y entonces recibí un mensaje de texto:
Volveré a Venezuela, esta noche. Saludos
Pitágoras
Lo leí, y de igual manera lo elimine, me sentía mucho mejor alejándolo de mí. Me fui a mi habitación y tome una hoja y una pluma para redactar la carta con la que le haría entrega la caja, aunque no tenía ni idea de lo que iba a escribir ni mucho menos como le iba a entregar la caja asumía que eso tenía que suceder antes de que el volviera a nuestro país. Entonces me senté en mi mesa de estudio con la hoja en blanco y la caja
a un lado y así solas y simples llegaron las palabras para ser plasmadas en el papel:

Ya me liberé de las cadenas a las que meaté por serte fiel por entregarte mi alma y mi libertad, ya me envenené lo suficiente con tu desnudez con aguantar todo el horrorque me hiciste  soportar. Y soy yo… nadie más la que dice que puede aguantar la que puede seguir voy a sobrevivir y me volveré a levantar, no quiero más de lo mismo creyendo que vas a reaccionar no voy hacer la que llora
Suerte
Lucia Marchan
Sentía que había sacado de mi mucho dolor al terminar esa carta. La doble y la metí en la caja, Martha me toco la puerta de mi habitación y en ese momento sabría cómo iba a entregar el paquete.
Ella decidió entregársela personalmente pues coincidían en el mismo vuelo para Venezuela. Me aliste y salimos a la calle, Ana no quiso acompañarnos pues tenía cosas que hacer y se fue a su casa. Martha y yo nos montamos en el coche y nos fuimos a una agencia a cambiar mi número de contacto, me sentía muy decidida de cerrar este ciclo para siempre. Luego de allí salimos a hacer compras para mi familia en Venezuela, el día
estaba radiante, no habían momentos lluviosos en mi cabeza, no existía un dolor, no habían sueños imaginándome que el volvería, todo estaba tomando su rumbo otra vez… Mientras entrabamos a un restaurant a pedir algo de comer, Martha quiso que nos tomáramos muchas fotos para iniciar una nueva caja de recuerdos y creo que fue la mejor idea que se le pudo haber ocurrido, la estábamos pasando muy bien a pesar de que sentía un poco de nostalgia porque ella debía volver a Venezuela hubiese querido que se quedara por mucho más tiempo.
Teníamos que volver al departamento por las maletas, esta vez no pude acompañarla al
aeropuerto pero pedimos un taxi para que la llevara, le di la caja y la metió en su bolso de mano, la abrace muy fuerte y ella también a mí, se quitó su chaqueta favorita y me la entrego –Toma así no te hare tanta falta- Dijo con lágrimas en
los ojos. – No se vale, llorar más por ese personaje es momento de cerrar el ciclo ¿bien? –
Me dijo llevando un mechón de mi cabello hacia detrás de mi oreja. Y yo baje mi mirada y le dije – No será fácil pero lo hare, ya es momento de vivir mi vida.- El taxi llego la acompañe hacia la puerta y dijo – Te voy a extrañar hermanaMientras me abrazaba con tanta fuerza que no me quería soltar. –Yo también, le di un beso. Se montó en el coche y se fue. Me había quedado un vacío y una nostalgia inmensa en mi corazón, pero
sabía que la volvería a ver pronto…
Pasada un par de horas recibí un mensaje de texto que decía:
Paquete entregado  Martha
Y entonces era momento de decir Adiós, a esas noches en vela pensando en su amor, en mis lágrimas por él y que mi mente no hacía más nada que pensarlo todo el tiempo.
Se aprende a dejar de amar cuando esa persona te decepciona cuando no hace más que pensar en sí mismo, sin tomar en cuenta el daño que les hace a los demás.
Con el celular en mano, sonreí. Sentía que mi mundo estaba iniciando a cambiar para un mejor futuro sentimental, me tire al sofá con un chocolate caliente y prendí la TV, allí me acosté.
El bambú que se había convertido en una planta fuerte que tardaba en crecer y que solo yo había sembrado, había decidido cortarla de raíz. Cerré mis ojos hasta el punto de quedarme dormida sin soñar estar cinco minutos a tu lado.

sincactus11.wordpress.com

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