PSIQUE W

He perdido mi caballo. Después de matar a un soldado enemigo hundiendo mi lanza en su pecho, caí de mi montura y la perdí. El golpe ha sido fuerte, pero no es nada que una sármata como yo no pueda soportar.

Palpo mi muslo derecho buscando mi preciada espada. Esto es una guerra y hay que seguir matando. Con ella en la mano recorro el campo de batalla matando a estos hombres extraños que han invadido mi tierra. Hundo su filo en sus vientres y sus cuellos, cuando no hiero sus brazos y piernas buscando debilitarlos.

Las escamas metálicas de mi armadura están manchadas de sangre enemiga, al igual que mi espada, y mi cara cubierta de sudor, sangre y tierra.

Me cruzo con un soldado que me mira con lascivia y me dice algo en un idioma horrendo que no comprendo. No puedo perder el tiempo con él. Le clavo el filo de mi espada en su estómago y cae inerte al suelo.

Algo me golpea en la cabeza y me deja aturdida. Me doy la vuelta y recibo una bofetada. Otro soldado enemigo, que estaba tras de mí, se muestra enfurecido por la muerte de su amigo al que yo acabo de matar. Le devuelvo el golpe y él me da un puñetazo en la cara que me hace caer de espaldas al suelo. Entonces se agacha y me corta el cuello con rabia.

La sangre comienza a brotar, y esta vez no es la del adversario sino la mía la que cubre mi armadura. La vida se me escapa poco a poco. Lo noto. Lentamente el latido de mi corazón se apaga y mis ojos se nublan.

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